«El secreto del comunismo. Los orígenes étnicos de la revolución rusa y el mayor holocausto de la historia», por el Dr. David Duke

Les ofrecemos, para descargar en DPF (enlace al fnal), un libro fundamental para conocer la verdad y terrible realidad de lo que fue la denominada Revolución Rusa que llevó al comunismo al poder en aquella nación, extendiéndose a otras, durante décadas. El libro es un clásico que pone de relieve lo que no se conoce, porque se oculta, sobre aquellos acontecimientos. Para que se den cuenta de su importancia, trasncribimos su introducción (e incuimos AQUÍ su índice).

INTRODUCCIÓN

Debe Vd. comprender. Los bolcheviques que tomaron el poder en Rusia no eran rusos. Odiaban a los rusos. Odiaban a los cristianos. Empujados por odio étnico torturaron y masacraron a millones de rusos sin un átomo de humano remordimiento.

La Revolución de Octubre no fue lo que se llama en Estados Unidos la «Revolución Rusa».

Fue la invasión y la conquista del pueblo ruso. Más compatriotas míos padecieron crímenes horribles de sus manos manchadas de sangre que ningún pueblo o nación en la historia de la humanidad.

No se puede exagerar. El bolchevismo cometió la mayor carnicería de todo tiempo.

El hecho de que la mayor parte del mundo ignore y se desinterese por este crimen inconcebible es la prueba de que la información está en poder de los causantes. (Aleksander Solzhenitsyn)

Eran palabras sorprendentes, que me dirigió el famoso escritor y filósofo ruso Aleksandr Solzhenitsyn cuando tuve el privilegio de charlar con él en Moscú, en 2002.

Sus palabras me hicieron comprender plenamente el hecho de que la mayoría de la gente, a nivel mundial, sabe poco de la entidad tribal que creó y dirigió el engendro comunista que conquistó Rusia. Asimismo se sabe muy poco de las matanzas más grandes de la historia, el genocidio de decenas de millones de personas producido por un profundo odio étnico.

Para tanta gente, incluso para algunos de los que han estudiado la «Revolución Rusa» en cursos de historia en universidades de todo el mundo, esto es el secreto del comunismoi. Este secreto, incluso aunque fácil de ver si se mira de cerca, es raramente tratado por la prensa influyente o las principales instituciones universitarias.

La Revolución tuvo lugar en Rusia, y aunque un número de rusos participó en ella, no fue una Revolución «Rusa». Fue dirigida por una minoría judía, aislada, que odiaba a Rusia, a los rusos y a los zares por su supuesto antisemitismo. Como se documentará en este libro, sus contríbulos por todo el mundo financiaron, y sus tropas de choque ejecutaron, la conquista brutal del gobierno ruso. Una vez logrado todo el poder, su profundo odio racista y psicopático se manifestó en la mayor carnicería nunca vista antes.

Los historiadores que han estudiado el comunismo moderno desde su origen ideológico en Karl Marx y Moisés Hess, a través del pillaje masivo, hambrunas forzadas y Gulag en el siglo XX, saben que los comunistas son los auténticos campeones mundiales del genocidio. No hay desacuerdo histórico en que los regímenes comunistas mataron a varias veces más inocentes que cualquier otro régimen de la historia, incluido el de la Alemania de Hitler.

Pero a diferencia de los miles de soldados alemanes, incluidos los más viles, no se ha dado, a lo ancho de la faz de la Tierra, con los asesinos del Terror Rojo, de un sinnúmero de personas. No han sido llevados a juicio por sus horrendos crímenes contra la humanidad. Quizás lo que es todavía más importante, no se han enfrentado al juicio de la condena popular. ¿Por qué? Porque estos verdugos comunistas han sido protegidos por sus hermanos de tribu, que ahora se identifican con el sionismo, que tienen una influencia desproporcionada en los medios de comunicación, las instituciones académicas y los gobiernos.

Los muertos en solo uno de los muchos campos de muerte comunistas comprenden de 5 a 8 millones. Hombres, mujeres y niños de Ucrania fueron privados de alimento, muertos, encarcelados y trabajaron hasta morir en el llamado Holodomor. Un número de muertos igual o incluso mayor que el del llamado hoy en día «Holocausto».

Hoy, la mayor parte de la gente, por la prensa y las conmemoraciones oficiales, conoce y simpatiza con las víctimas del Holocausto, pero el 99 % de la humanidad desconoce completamente el Holodomor ucraniano.

El mundo ha sido inundado con dramas novelescos o históricos sobre los sufrimientos de judíos adultos y niños, como Ana Frank, en la guerra. Sin embargo, a las masas no se las ha incitado a que derramen lágrimas por las niñas ucranianas o rusas que sufrieron y murieron. Son ignoradas, ni recordadas ni lloradas, por los medios de comunicación de hoy.

La gente no conoce y no se compadece de los millones de personas asesinadas por los bolcheviques en Rusia, aun teniendo una vaga idea de que millones de personas sufrían bajo el comunismo. Muy poca gente siente afecto por las víctimas de los comunistas porque Hollywood y los medios de comunicación no han hecho nada para que se interesen por ellas, en contraste con el sempiterno lamento por «el Holocausto».

En películas y televisiones de Hollywood, en la radio e importantes publicaciones, los adultos se han hartado de miles de horas del llamado «Holocausto». Es el dios celoso y con marca patentada que no quiere otros dioses ante él.

Cuando conocí a Alexander Solzhenitsyn (1918-2008), acababa de publicar su última obra, Doscientos años juntos (2001). Trataba de la experiencia judía en Rusia y tenía tres capítulos sobre el papel de los judíos en el genocidio revolucionario y las purgas de la policía secreta soviética después de la revolución bolchevique de Octubre de 1917.

Esperé inútilmente diez años a que se publicara el libro en inglés y sigue sin publicarse. Obviamente el secreto del comunismo debe seguir siendo secreto para la mayor parte del público.

Solzhenitsyn sabía que sería condenado por atreverse a revelar el secreto, pero siguió adelante, sin embargo, diciéndome que era su deber contar la verdad para que el mundo supiera. Pagó el precio por ello. Aunque su libro fue un bestseller fulminante en Rusia, el último e importante libro del ganador del Nóbel nunca fue publicado en inglés. Así que un público mundial más numeroso no tuvo acceso a la verdad. Los controlados medios de comunicación reprimieron la voz de aquel gran hombre.

Sin embargo, este libro, El secreto del comunismo, algo remediará esa laguna, porque contiene muchas importantes y significativas citas de Doscientos años juntos, razón de que el libro no fuera publicado en inglés. No era la primera vez que Solzhenitsyn había tratado el tema del carácter tribal judío del comunismo y sus verdugos. En sus famosos libros del Archipiélago Gulag, en los que describía su encarcelamiento por los soviéticos, señalaba que casi todos los comandantes de los campos del Gulag eran judíos, incluyendo oportunamente fotografías de seis chequistas judíos jefes del Gulag de los años 30 (2).

En Doscientos años juntos, Solzhenitsyn escribe que las fotos provenían de una publicación oficial soviética que alardeaba de los campos de trabajo forzado.

A pesar de los esfuerzos de Solzhenitsyn y de muchos otros, como Frank Britton (una parte de su excelente trabajo e investigación está incluido en este volumen), la verdad sobre el papel destacado en la creación, ejecución y duración del comunismo mundial, y la revolución «rusa» en particular, sigue siendo poco conocida. La razón es sencilla: Los supremacistas tribales judíos que influyen en los principales medios de comunicación de Occidente garantizan que no se hable apenas del hecho de que los judíos, con apoyo organizado de la judería mundial, no sólo crearon el comunismo, sino que fueron los dirigentes que pusieron en juego un episodio tan sombrío. Se hallaban en el epicentro de la mayor matanza y sufrimientos masivos de la historia.

Esta es la sustancia del secreto del comunismo, expuesta y abrumadoramente documentada en este libro.

El protagonismo judío en el comunismo no es un secreto para los medios de comunicación israelíes

Irónicamente, los historiadores judíos están muy satisfechos de tratar entre ellos del papel dirigente judío, aunque cualquier gentil que se atreva a tratar del asunto es inmediatamente tachado de «antisemita». El rol de los judíos sólo es tratado por la prensa judía.

Un buen ejemplo apareció en el artículo del digital sionista israelí YnetNews.com. i En diciembre de 2006, compartió con sus lectores judíos un artículo llamado «Los judíos de Stalin», que cuenta hechos de la actuación judía en las matanzas que hubieran sido criticados sin duda como «antisemitas», si un historiador o una publicación no judíos se hubiera referido a ellos.

El artículo, escrito por el famoso escritor judío Sever Plocker, está subtitulado:

«No debemos olvidar que algunos (sic) de los mayores asesinos de los tiempos modernos eran judíos».

Plocker escribió:

«No podemos saber con certeza el número de muertos causados por la Cheka en sus diversas manifestaciones, pero es, seguramente, al menos de 20 millones: las víctimas de colectivizaciones forzosas, hambrunas, purgas masivas, expulsiones, deportaciones, ejecuciones y muertes masivas en los Gulag.

«Genrikh Yagoda fue el mayor genocida del siglo XX, subdirector del GPU y fundador y director del NKVD. Yagoda llevó a cabo con presteza las órdenes de colectivización de Stalin y fue responsable de la muerte de al menos 10 millones de personas. Sus subordinados judíos establecieron y dirigieron el Gulag»(3)

Para comprender el increíble nivel de falsificación acerca de los enormes crímenes judíos contra la humanidad, considérese cómo los medios de comunicación mundiales, dominados por judíos, ocultan el papel de Yagoda en un genocidio al menos de 10 millones de seres humanos.

Escritores judíos y una importante website israelí informan, tranquilamente, a sus lectores judíos de que el judío bolchevique Yagoda mató al doble de los supuestos 5,1 millones de víctimas citados por el destacado historiador del Holocausto, Raul Hilberg.

El Holocausto de «nunca olvidar». El Holocausto bolchevique de «nunca recordar».

Sin embargo, este genocida judío que, curiosamente, tiene un bigote idéntico a Hitler, y que mató al doble de gente que se atribuye a Hitler, es completamente desconocido.

Ni una persona entre mil podría identificar el característico nombre de Yagoda, mucho menos asociarlo con un genocidio. ¿Por qué nos dicen los medios de comunicación que nunca «deberíamos olvidar» el Holocausto judío, pero del mucho mayor Holocausto bolchevique el mensaje es «nunca recordarlo»? Esto ilustra el secreto que oculta el comunismo de un modo más profundo del que su autor podría expresar.

El odio étnico manifestado en el comunismo y el sionismo

Este libro expone el poco conocido hecho de que el sionismo y el comunismo tienen las mismas raíces étnicas y muy similares raíces ideológicas. Karl Marx procedía de una larga estirpe de eruditos talmudistas y aprendió mucho de la teoría comunista de Moisés Hess. Hess, posteriormente, se transformaría en un feroz fanático racista y sionista judío mientras seguía defendiendo los principios del comunismo.

Las limpiezas étnicas y los siniestros métodos de los tribalistas judíos en Rusia se repiten trágicamente en Palestina. El mismo racismo étnico opera en Palestina como lo hizo en Rusia y otras naciones europeas.

Se ve también en el genocidio de los ucranianos. Los bolcheviques judíos los mataron deliberadamente para reducir su número y, posteriormente, inundaron el país de no ucranianos para destruir la unidad nacional (Ver Capítulo Holodomor). Rafael Lemkin, inventor de la palabra genocidio, escribió en el artículo «Genocidio soviético en Ucrania»:

El cuarto paso en el proceso [genocidio] consistía en la fragmentación del pueblo ucraniano por la agregación de pueblos foráneos… De este modo, la unidad étnica sería destruida y las nacionalidades mezcladas. Entre 1920 y 1939, la población de Ucrania pasó de un 80 % de ucranianos a sólo el 63 % (4).

Los Archivos Soviéticos de Moscú contienen esta significativa afirmación de un líder bolchevique en Ucrania que muestra que había un genocidio para romper la unidad étnica ucraniana contraria al gobierno bolchevique:

«La hambruna en Ucrania fue provocada para disminuir el número de ucranianos, sustituir a los muertos con gente de otras partes de la URSS y, así, destruir el más mínimo proyecto de independencia ucraniana»5.

Este libro revela cómo Israel, hoy, e incluso insólitamente Yad Vashem, honra a uno de los peores criminales bolcheviques de la Segunda Guerra Mundial, Ilya Ehrenburg, y muestra cómo los sionistas tienen el mismo odio étnico que sus colegas bolcheviques.

El Museo Israelí del Holocausto honra al bolchevique promotor del genocidio que ocultó al mundo los crímenes bolcheviques

Ehrenburg fue un destacado propagandista internacional del Estado bolchevique cuando éste llevaba a cabo el peor genocidio de la historia. Fue también el principal publicista del Ejército Rojo, que recomendó el genocidio de alemanes y otros europeos orientales. The Canadian Jewish News afirma:

Hasta su muerte en 1967, «su defensa del Estado soviético, y de Stalin, nunca vaciló. Su lealtad y servicios fueron reconocidos en 1952, cuando recibió la Medalla Stalin»6.

Es muy conocido por su infame propaganda bélica antialemana. The Canadian Jewish News refiere:

«Como destacado periodista de la Segunda Guerra Mundial, los escritos de Ehrenburg contra los invasores alemanes circularon entre millones de soldados soviéticos»7.

En un folleto titulado «¡Mata!», Ehrenburg anima a los soldados soviéticos a tratar a los alemanes como seres infrahumanos. He aquí sus palabras finales:

«Los alemanes no son seres humanos. De ahora en adelante, la palabra “alemán” significa usar el juramento más terrible. Debemos matarlos. Si no has liquidado al menos a un alemán por día, has perdido el día… Si no puedes matar a un alemán con bala, mátalo con bayoneta. Si hay tranquilidad en el frente, o si estás esperando el combate, mata entretanto a un alemán. Si dejas a uno vivo, ahorcará a un ruso y violará a una rusa. Si matas a un alemán, mata a otro –nada nos resulta más divertido que un montón de cadáveres alemanes. No cuentes los días ni los kilómetros. Cuenta sólo el número de alemanes que matas. Matar alemanes –ese es el mandamiento de tu abuela. Matar alemanes –esa es la súplica de tu hijo. Matar alemanes –ese es el mandamiento de tu patria. Mátalos8

Las incendiarias palabras de Ehrenburg contribuyeron en no pequeña medida a la orgía de crímenes y violaciones de soldados soviéticos contra civiles alemanes y civiles de Europa oriental. The Canadian Jewish News refiere, más adelante:

«…El descubrimiento reciente de que Ehrenburg dispuso transferir sus archivos privados a la biblioteca Yad Vashem de Jerusalén, estando vivo, es una revelación sorprendente… Ehrenburg lo dispuso… a condición de que el traslado y su testamento quedaran en secreto hasta 20 años después de su muerte».

Descubrimos pues que un fogoso líder bolchevique soviético cuya propaganda ocultó el Holocausto bolchevique había legado en secreto sus documentos privados no a la Unión Soviética, sino al Estado sionista, donde hoy es honrado en Yad Vashem.

Honrar a un genocida bolchevique en Yad Vashem, el monumento judío más importante del Holocausto, revela una enorme hipocresía que desconcierta. Sólo con una moralidad muy corrompida, el monumento mundial más significativo contra el genocidio puede honrar a alguien que apoyó un genocidio. Y lo que es más importante, ni una palabra crítica en la prensa. Parece que el furibundo genocida de unos es el héroe de otros.

Israel sionista honra hoy a líderes que abiertamente respaldan el genocidio con palabras tan terribles como las de Ehrenburg. El que fuera principal rabino sefardí de Israel, Rabino Ovadia Yosef, aprueba el exterminio de los palestinos. La BBC lo corrobora:

«Prohibido tenerles compasión. Hay que lanzarles misiles y aniquilarlos. Son malos y detestables», palabras suyas pronunciadas en un sermón del lunes que marcaba el festival de la Pascua judía…

«El Señor retornará las acciones de los árabes sobre sus propias cabezas, destruirá su simiente y los exterminará, los aniquilará y los hará desaparecer de este mundo», dijo.

El rabino Yosef es el jefe espiritual del poderoso partido Shas, uno de los aliados más próximos del Primer Ministro israelí. También dijo que «el único objeto de los gentiles en la tierra es servir a los judíos».

¿Podría alguien imaginarse el universal agravio si un líder de EE.UU. o Europa es[1]tuviera aliado políticamente con quien recomendara que los judíos deben ser exterminados? Esto solo revela el poder del sionismo en los gobiernos y los medios de comunicación mundiales.

El Holocausto bolchevique: en el pozo de la memoria

Por qué hay un amplio conocimiento y apego emocional al holocausto perpetrado contra los judíos y tan poca atención a un holocausto mas grande perpetrado por judíos, está claro. Es el resultado de la influencia judía sobre los medios de información y los gobiernos. Debemos conocer y compadecernos de todas las víctimas de genocidios, no sólo de un grupo favorecido por la prensa.

Comienzo con un breve capítulo de mi libro, Jewish Supremacism [Supremacismo judío], como introducción a datos históricos sorprendentes. Después de terminar El secreto del comunismo, pido que se lea Jewish Supremacism y My Awakening [Mi despertar] para conocer más profundamente el racismo tribal y el extremismo judíos.

A continuación examino una valiosa información que se ha sumido en el «pozo de la memoria» como lo llamó Orwell en su novela clásica, 1984.

Brindo al lector una parte de la investigación pionera de Frank Britton sobre la cuestión, publicada primero en 1952 y ampliada desde entonces con apéndices y actualizaciones de mi cosecha. Además, amplío mi propia investigación y la de otros especialistas en la cuestión. Me parece importante señalar que una parte del texto no es mía, por lo que no puedo atribuirme los méritos. Sin embargo, he editado y aumentado el texto cuando hacía falta. Asimismo estoy en deuda con algunas de las traducciones y estudios de Wolfgang Strauss que compiló una antología de traducciones al inglés de Two Hundred Years Together [Doscientos años juntos] de Solzhenitsyn.

Una parte del material procede de artículos y libros de docenas de estudiosos del bolchevismo y sus crímenes. Obviamente, no es mérito mío su investigación inicial, pero he averiguado su origen y reunido una parte importante del cúmulo de informaciones diversas, lo he analizado y dispuesto en un formato razonable, junto con mi propia redacción y comentarios.

El libro pretende dar respuestas a cuestiones cruciales: ¿Por qué ha habido, en todo el mundo, una relación tan estrecha entre el tribalismo judío y el comunismo? A primera vista ambos movimientos parecen incompatibles.

¿Cómo explicar que ricos banqueros capitalistas y sionistas como Jacob Schiff apoyaran a movimientos comunistas ateos?

¿Cómo y por qué judíos comunistas que reverenciaban a Trotsky se transformaron en neo-conservadores que no lo eran tanto?

Israel es un Estado supremacista tribal; que patrocina exclusivamente la inmigración judía, escuelas y alojamientos segregados para judíos y para no-judíos; que ni siquiera permite matrimonios de judíos con no judíos; que autoriza a los ciudadanos judíos tener ametralladoras y portarlas en la vía pública.

Ahora bien, esos mismos defensores del Estado sionista de Israel defienden mayoritariamente un programa político antitético en todas las naciones en las que viven.

Apoyan predominantemente a movimientos e ideologías izquierdistas y marxistas en las naciones no judías en las que residen, todavía hoy, décadas después de perder el control de la Rusia comunista, pero también respaldan el sionismo. ¿Por qué?

La influencia sionista en la política de Estados Unidos y de la Unión Europea llevó directamente a la limpieza étnica de los palestinos y la muerte y el sufrimiento de millones de inocentes a causa de guerras sionistas y tribalistas en Oriente Medio. ¿Qué tienen en común estos hechos y los genocidios comunistas?

El odio racial se manifiesta como una motivación evidente en los genocidios de los bolcheviques judíos. Su motivación debe ser examinada y plenamente explicada. ¿Se pueden entender los crímenes del sionismo sin contemplar su relación con los del comunismo?

El Holocausto bolchevique es una historia espeluznante y todos los que aman la vida y la libertad deberían conocer la verdad para no estar condenados a repetir tales horrores.

Si el mundo hubiera sido consciente del tribalismo judío sobre el comunismo y de la mayor violación masiva de derechos humanos de toda la historia, ciertamente se hubieran evitado crímenes como la terrible Guerra de Irak, motivada por el proyecto sionista y basada enteramente en mentiras. Fue posibilitada por la simbiosis de la influencia del gobierno y los medios de comunicación. Evitar las guerras que ellos han originado en Oriente Medio hubiera salvado millones de vidas.

Muchas de las técnicas terroristas sionistas, limpieza étnica, tortura y matanzas en Palestina y en la región, fueron aprendidas desde mucho antes en la revolución bolchevique contra la civilización.

Desenmascarar el tribalismo étnico y el odio étnico del Terror Rojo es crucial para evitar una tiranía globalizada y futuros genocidios. Se puede preguntar: ¿por qué?

La toma del poder étnica y tribalista y el Terror Rojo afortunadamente han terminado en Rusia, después de medio siglo de masacres contra rusos y otros pueblos europeos sojuzgados. Sin embargo, desde entonces, el mismo tribalismo racista ha llegado a alcanzar un notable grado de supremacía global. Además, los ambiciosos sionistas dominan la única superpotencia mundial, en perjuicio del propio pueblo [norteamericano] y del mundo. Por tanto, desenmascararlos y deponerlos es crucial para todos los que aman la libertad.

Son la base étnica del poder sionista y sus crímenes y todavía controlan, en su mayor parte, los restos izquierdistas del comunismo. También controlan la derecha mediante el neo-conservadurismo. Están en el centro de los medios de comunicación y de las finanzas mundiales. Su dilatada influencia permite a Israel, literalmente, salir indemne de sus fechorías.

Dejar ver sus terribles abusos contra la humanidad contribuirá a evitar su repetición. Los causantes no han de poder repetir sus crímenes con nosotros y nuestros hijos. En las siguientes páginas se examinará a fondo el secreto del comunismo.

Para descar gar en PDF «El secreto del comunismo» AQUÍ


6 respuestas a ««El secreto del comunismo. Los orígenes étnicos de la revolución rusa y el mayor holocausto de la historia», por el Dr. David Duke»

  1. Tengo un documental tan o más tremendo que Hellstorm, que ofrecimos aquí hace unos días , sobre la creación del comunismo y explicando todo con pelos y señales , tanto que lo pasaremos primero por nuestro equipo legal no sea delito difundirlo.
    Lo envío a redacción hoy mismo

  2. Si es cierto que hay una película estadounidense del año 2010 llamada «Camino a la libertad » que está basada al parecer en hechos reales y habla de la fuga de varios prisioneros de un Gulag de la URSS.
    Recomiendo escuchar la conferencia del profesor Don Alberto Bárcena donde habla con datos fehacientes cómo se creó el comunismo desde Karl Marx y quiénes lo financiaron.

    Mi opinión como «opinólogo de la taberna»: El comunismo, la gran obra maestra del capitalismo. El enemigo necesario.
    https://youtu.be/zKtgNL3ZM04?feature=shared

  3. Se repiten los mismos nombres, y, cuando no es así, basta escarbar un poco para encontrar las relaciones.
    Lo que está dibujado en esa ilustración, muy al estilo de los Protocolos, es un apretado resumen de la cuestión… de la cuestión de las antítesis o marionetas que mueve el marrano anglosionista tras los bastidores. Ya que es tan poderosa esa ilustración, vale la pena desgranarla un poco… De un lado, a la dcha, el masón con el típico casco de guerra inglés y el puro Churchill, con la aurea estrella de sion de seis puntas … del otro el bolchevique revolucionario con la bomba en la mano y la estrella roja de cinco puntas… Muchos como Carrero, compartían a grandes rasgos esa información, así sus ‘ Modernas torres de Babel ‘. Resumiendo, el cerebro medra en la antitesis liberaloide, mientras financia esta y la opuesta, comunistoide; polarizando a la sociedad para así, mediante el poli bueno y el malo( según desde donde se mire y lo vendan ), pastorear a los borregos, y a los que no lo son, pero tienen que aguantarse. Toda esta selva, obedece única y exclusivamente, de origen, a la destrucción del Cristianismo; y en último término, está a cargo del príncipe encargado de este mundo tamiz ( por aquello del trigo y la cizaña ).

    El comunismo socialista, el liberalismo capitalista, 1984, los Protocolos, las masonerías, el NOS, la ilustración, las GGMM, el marrano, el sionista, el progre, el separatismo, el ecotimo, la plandemia, el aborto y la eugenésia en general, la eutanasia, el islam, la desmemoria histérica, la perversión de genero, el feminismo, el animalismo, etc etc etc Todo lleva al mismo sitio, de la mano de los mismos; por increíble que parezca. Por suerte, todo va ligado y nada entra en contradicción. Contra todo ello, el verdadero Cristianismo: el Reino de los Cielos en la tierra; en esta vida; gracias a los que lo viven y siembran.

    Los amos, marcan a sus ganaderías con símbolos esotéricos, ‘engaña listillos’ engreídos; o exotéricos, ‘engaña gañánes’.

    1. Gran observación Sr. Jesús, pero es mucho más que eso, representa el gran engaño a la humanidad gentil para ser sacrificada en el holocausto de fuego Levita. La vaca roja que ha nacido y sale en las noticias, representa la humanidad que van a sacrificar a su dios Jehová, les ha prometido (entelequia) la inmortalidad en el tiempo, no confundir con la eternidad del espíritu de Cristo Rey y su dios verdadero.

      Saludos cordiales

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