125º Aniversario de Santiago de Cuba 1898. El culmen de la traición. Combates en tierra

Puesta en situación

Ramón Blanco y Erenas

El General Ramón Blanco y Erenas (Hermano .·. Barcelona) había sido enviado a Cuba por el Gobierno de Sagasta (masón grado 33º, Hermano .·. Paz) no para vencer, sino para salir del trance simulando hacer y, en realidad, deshaciendo; era el general español menos belicoso y un pacifista a ultranza que ya años antes había permitido que en Filipinas triunfara la revolución masónica del Katipunán, era el fetiche de Sagasta y hombre de confianza de la Reina Regente, quienes lo nombraba para los más altos cometidos a pesar de su desafortunada hoja de servicios. Y, además, y como demostración palpable de lo anterior, era un ejército descabezado: el Jefe de Estado Mayor de la Capitanía, Teniente General Luís Pando y Sánchez, quien debería haber dirigido aquella masa de maniobra contra la invasión yanqui, no estaba en Cuba sino negociando en Florida con los norteamericanos. Con la salida de Pando de Cuba no quedaba en la isla ningún general con autoridad por encima de los de los Cuerpos de Ejército para liderar con energía la oposición al Army.

El 16 de junio de 1898, apenas desembarcados los norteamericanos en Guantánamo seis días antes, y como ocurrirá luego también, prácticamente sin oposición, a pesar de que aquel fue el lugar donde hizo tierra Vernon en 1741 tras su derrota en Cartagena de Indias (fracasó de nuevo ante la enconada resistencia de la mínima fuerza española y las enfermedades tropicales), el Capitán General Ramón Blanco ordenó a su Jefe de Estado Mayor, Teniente General Pando, ir a Tampa (Florida) a negociar la paz/rendición. Probablemente la idea era, en principio y “de puertas para fuera”, ceder solo el Oriente de Cuba, la provincia donde aun tenía fuerza la rebelión secesionista, con la excepción de la capital, Santiago de Cuba y de otros puertos importantes, que seguirían en manos de España. Pero Cervera había llegado a Santiago el 19 de mayo, en lugar de a Puerto Rico (donde las órdenes conocidas le mandaban y donde arribó el descolgado destructor Terror) y se dejó embotellar allí, convirtiéndose, aparentemente también, en un obstáculo para Blanco, por lo que, supuestamente, rectificó y ordenó a Pando no llegar a Tampa hasta que los buques de Cervera hubieran abandonado Santiago, dado que la destrucción de la escuadra era el nudo gordiano de la “solución final”, es decir, la entrega total apenas encubierta. Pando, acompañado del Comandante Donoso Cortés, quien había negociado con Máximo Gómez, el general en jefe del ejército revolucionario mambí, hasta el auto-hundimiento del Maine, burló el bloque el 20 marchando a Belice (dos días antes del desembarco principal en Daiquiri) y, luego, en Jamaica esperó la salida de Cervera.

Los desembarcos

Desembarco inicial de mambíes

El 7 de junio una compañía de marines comenzó el desembarco en la boca Este de la Bahía de Guantánamo, segunda ciudad en importancia de la provincia de Oriente, neutralizando el cable submarino; tres días después llegó un batallón. Curiosamente, todo ello casi sin oposición seria hasta que consolidaron la cabeza de playa.

No estallaron ninguna de las 46 minas Bustamente ancladas en la entrada de la bahía, incluso aunque hubo cables se sujeción que  se enredaron en las hélices del acorazado Texas y el crucero Marblehead, dándose la circunstancia de que en Santiago también habían fallado las Latimer Clark inglesas contra el Merrimac; bueno, esa es la versión oficial norteamericana, que no solo no es “dogma de fe” sino todo lo contrario, pues, si algún traidor como Ruiz del Árbol, que recordemos era jefe de la Estación Naval de Matanzas y pudo tener esa información, les hubiera entregado a los yanquis los planos de las defensas submarinas cuando huyó a Estados Unidos, los useños hubieran inventado alguna cosa así. La guarnición de Guantánamo, sede de la 2ª Brigada de la 2ª División del 4º Cuerpo de Ejército (Santiago de Cuba), al mando del General de Brigada Félix Pareja y Mesa, era de unos 3.000 hombres sanos, y muchos enfermos, suficientes para haber impedido el desembarco”, defender el cable submarino e incluso haber reforzado la guarnición de Santiago, cosas que no hizo (¡porque no llegaban las noticias y los mambises cortaban los caminos!, como si no hubiera palomas mensajeras, heliógrafos y superioridad material en todo, como lo demostró la Columna del Coronel Escario partiendo de Manzanillo y atravesando Sierra Maestra), dejando tan importante fondeadero en manos americanas; que aún lo conservan hoy en día, tiránicamente.             

El día 20 de junio los Generales Shafter y Sampson, tras un encuentro de con Calixto García, el general mambí al mando en Oriente, aprobaron su propuesta de desembarcar al día siguiente en Daiquiri y el 23 en Siboney, respectivamente situadas a 25 y 16 km de Santiago. La operación para ellos era compleja, porque pretendían alegar derecho de conquista y por ello no podían desembarcar en terreno en poder de los mambises, sino en territorio en poder del Ejército Español. Los rebeldes llevarían el peso del primer tanteo de desembarco.

Los marines norteamericanos desembarcando

Por alguna ¿extraña? razón el Ejército Español les dejó desembarcar a mansalva, a pesar del caos logístico con que lo hicieron, certificado por los agregados militares extranjeros y por los propios yanquis. Fue un desembarco “administrativo”, al decir de actuales marinos españoles, sin ninguna oposición desde tierra, hasta el punto que ni se dinamitó el muelle del embarcadero de mineral de Siboney. El Teniente General Arsenio Linares -Jefe del IV Cuerpo de Ejército, provincia de Oriente- estaba convencido, y no hizo nada por informarse, que los yanquis habían desembarcado con todo su ejército, unos 40.000 hombres; Blanco telegrafió a Cervera para que efectuara una salida nocturna, cosa que no hizo. La población de Daiquiri estaba guarnecida por el Coronel Domingo Borry con 300 hombres; al no recibir refuerzos ni órdenes taxativas de defensa (a no ser que las tuviera de replegarse), optó por retirarse a pesar de que la escarpada costa dificultaba el desembarco, y sin volar, repetimos, el muelle de hierro. El día 24 el General de Brigada Antero Rubín, quien contaba con 1.500 hombres (incluidos los de Borry) y dos piezas Plasencia de 80 mm, rechazó el avance norteamericano en Las Guásimas, una posición fuerte en la “serreta” cerca de Sevilla, pero, a continuación, se retiró ¡por orden de Linares!, abandonando un auténtico “cerrojo” al avance enemigo. Después de esto, acusados por Linares de no haber extremado una resistencia que él no había ordenado, antes al contrario, Rubín misteriosamente “desaparece de escena” y Borry muere oscura y misteriosamente de “congestión” el día 27.

Las guasimas
Col. Escario
Monumento a Vara de Rey en Ibiza

Linares planteó la defensa estática, en tres “líneas”, pero sin la existencia de verdaderas reservas ni la previsión de contrataques. Destinó 3.400 hombres al Oeste contra los mambises, y solo 2.600 al Este contra los norteamericanos; contaba Santiago además con un excelente campo atrincherado en sus arrabales a las órdenes del General Toral, defendido por 1.900 hombres y varios cañones. Y, por supuesto, los cañones (y ametralladoras) de la Escuadra, fijos o de desembarco, a bordo o asentados en tierra, podían haber contribuido a la defensa, así como los cañones de campaña de 150 mm que hacían de innecesaria defensa de costas en el interior de la Bahía de Santiago. Linares tampoco concentró los medios de su 4º Cuerpo de Ejército, empleando prácticamente solo los de la brigada de Santiago (8ª División -Cuba-), salvo el refuerzo el General Vara del Rey desde San Luis (con un batallón de su brigada y dos piezas de 75/11 Krupp, viajando parcialmente en tren) y, luego, el Coronel Federico Escario García (3.700 hombres de la 6ª Div -Manzanillo-, a 200 km, atravesando combatiendo la Sierra Maestra); ni las guarniciones de Holguín -7ª Div- (a 170 km, del Cuerpo de Ejército de Puerto Príncipe) ni la de Guantánamo (a unos 100 km) fueron reclamadas para combatir a los norteamericanos, dándose, por otra parte, la circunstancia de que el general Calixto García concentró en apoyo a los gringos la mayoría de las  tropas que acosaban ambas poblaciones, abandonando en gran medida su cerco. Tampoco utilizó Linares los aproximadamente 1.000 marinos desembarcados (cuatro compañías de 130 hombres la mañana del día 20 de junio, procedentes de los cruceros, y 450 más, incluso de los destructores y el Mercedes, al final de ese día)  aparentemente sin sus cañones de desembarco y ametralladoras de 11 mm, como una reserva que pudiera actuar en bloque en el sector más amenazado, sino distribuyéndolos entre las posiciones defensivas y dejando bajo las órdenes directas de Bustamante menos de un batallón (una compañía de marinería; menos de 200 hombres en total) con el que realizó el contraataque a las Lomas de S. Juan al anochecer, precisamente cuando Linares ya había entregado el mando.

La batalla de Las Lomas de San Juan y El Caney

El día 20 los generales Shafter y Sampson, tras un encuentro de con Calixto García, el general mambí al mando en Oriente, aprobaron su propuesta de desembarcar al día siguiente en Daiquiri y el 23 en Siboney, respectivamente situadas a 25 y 16 km de Santiago. La operación para ellos era compleja, porque pretendían alegar derecho de conquista y por ello no podían desembarcar en terreno en poder de los mambises, sino por el escaso territorio en poder del Ejército Español. Los rebeldes se habían retirado de la playa Daiquiri para dejar el campo libre a los gringos, aunque protegiéndoles a distancia desde la espesura. Una operación tan poco limpia disgustó al General Miles, quien no la quiso comandar, nombrando para ello al General Shafter.

Daiquiri

Daiquiri

Linares planteó la defensa estática, en tres “líneas”, pero sin la existencia de verdaderas reservas. Destinó 3.400 hombres al Oeste contra los mambises, y solo 2.600 al Este contra los norteamericanos; contaba Santiago además con un excelente campo atrincherado en sus arrabales a las órdenes del General Toral, defendido por 1.900 hombres y varios cañones. Y, por supuesto, los cañones (y ametralladoras) de la Escuadra, fijos o de desembarco, a bordo o asentados en tierra, podían haber contribuido a la defensa. Linares tampoco concentró los medios de su 4º Cuerpo de Ejército, empleando prácticamente solo los de la brigada de Santiago (8ª División -Cuba-), salvo el refuerzo el General Vara del Rey desde San Luis (con un batallón de su brigada y dos piezas de 75/11 Krupp, viajando parcialmente en tren) y, luego, el Coronel Federico Escario García (3.700 hombres de la 6ª Div -Manzanillo- , a 200 km, atravesando combatiendo la Sierra Maestra); ni las guarniciones de Holguín -7ª Div- (a 170 km, del Cuerpo de Ejército de Puerto Príncipe) ni la de Guantánamo (a unos 100 km) fueron reclamadas para combatir a los norteamericanos, dándose, por otra parte, la circunstancia de que el general Calixto García concentró en apoyo a los gringos la mayoría de las  tropas que acosaban ambas poblaciones, abandonando en gran medida su cerco. Tampoco utilizó Linares los aproximadamente 1.000 marinos desembarcados (cuatro compañías de 130 hombres la mañana del día 20 de junio, procedentes de los cruceros, y 450 más, incluso de los destructores y el Mercedes, al final de ese día)  aparentemente sin sus cañones de desembarco ni ninguna de las ametralladoras de a bordo, como una reserva que pudiera actuar en bloque en el sector más amenazado, sino distribuyéndolos entre las posiciones defensivas y dejando bajo las órdenes directas de Bustamante meno de un batallón (una compañía de marinería; menos de 200 hombres en total) con el que realizó el contraataque a las Lomas de S. Juan al anochecer, precisamente cuando Linares ya había entregado el mando.

Lomas Keetle Hill «Colina de las Calderas»

El 1 de julio, el Cuerpo Expedicionario useño, compuesto por 18.000 yanquis (3 divisiones y 2 brigadas independientes) y 2.000 mambises, llegó a 6 km de Santiago, en las proximidades de Las Lomas de San Juan y un poblado llamado El Caney. El General Linares les opuso un frente con tres tramos: 350 hombres en Las Lomas (paso obligado), 550 en El Caney -al Norte-, y 400 en la orilla del Río Aguadores -al Sur- (nótese que en el previsible esfuerzo principal americano es donde dispuso menos fuerzas); 800 m a retaguardia de las Lomas dispuso una débil posición (un batallón, incluidas todas las reservas), con vértice en el Fuerte Canosa, donde Linares estableció su puesto de mando, con dos escuadrones de caballería algo retrasados.

Sin duda, la función de esta débil línea defensiva no era otra que fuera arrollada, “dejando a salvo el honor” del Ejército Español. Luego el Army llegaría al campo atrincherado en torno a Santiago, donde se verían detenidos. Entonces se iniciarían las conversaciones para la rendición, que no podía ser inmediata, porque la Escuadra aún no había salido de Santiago (de quedarse contribuiría a la defensa pero con el deshonor de no entablar combate naval). Nadie esperaba que Cervera finalmente desobedeciera la orden de salir del puerto.

Todo salió más o menos como Linares había previsto, salvo que no había contado con el valor de sus hombres, que lograron detener al enemigo, a pesar de combatir en proporción de uno a veinte. El enemigo vino más al Norte de lo esperado -por El Caney en vez de por Aguadores- y aun así, se rechazó el ataque. Las Lomas aguantaron durante ocho horas sin refuerzo alguno. A pesar del éxito defensivo inicial, Linares no empleó sus cortas reservas a tiempo. Tuvimos 1.000 bajas, mientras que ellos sufrieron 2.000, a sumar a los numerosísimos afectados por la fiebre amarilla. El propio General Linares fue herido en el antebrazo izquierdo en la torre del fuerte Canosa al final de la jornada y resignó el mando en el General Toral. Esa oportuna herida fue calificada por el cronista cubano Emilio Bacardí como “rara” (¿auto lesión?). Las escasas fuerzas de reserva con capacidad resolutiva (Bustamante), que estaban en el campo atrincherado de Santiago, no se emplearon contra los norteamericanos por el flanco cuando estaba detenido ante San Juan, y cuando el marino quiso recuperar Las Lomas ya era tarde.

Generalmente se ha venido aceptando que Linares era un general de coraje, pero escasamente táctico. En nuestra opinión es justamente al revés, Linares era un militar que procedía estratégicamente, o mejor, “obedientemente” a los planes de Madrid.

Bajas norteamericanas

A pesar del carácter de resistencia medida y tasada para “defender el honor” en el que Linares convirtió la Batalla de las Lomas de San Juan, fueron tan valerosas y eficaces las escasas fuerzas defensoras, y tan poco preparadas las atacantes, que la batalla se ganó, porque si no hubiera acontecido el desenlace de la Escuadra de Cervera, el General Shafter estaba persuadido a retirarse [1] y así se lo comunicó a su Presidente, y la sangría por el fuego y las enfermedades del asalto a Santiago hubieran puesto a los yanquis en la tesitura de los ingleses en 1741: retirarse. Imaginémonos qué se podría haber hecho con aquellos bravos soldados, con una estrategia más ambiciosa.

Siempre según “la versión oficial”, el Blanco ordenó a Cervera salir inmediatamente, pero el marino primero lo retrasó y luego lo hizo en las peores condiciones el 3 de julio. Al día siguiente Pando se presentó al Cónsul gringo y salió el 5 para Tampa. Pero entonces ya había poco que negociar, pues el Army cercaba Santiago y España se había quedado sin escuadra. El Generalísimo Nelson A. Miles no se plegó a los ofrecimientos de Pando, pero las conversaciones quizás proporcionaron informaciones trascendentales a Miles, quien, nada más llegar a Santiago el día 13, convenció al General de División José Toral y Velázquez, para que inmediatamente rindiera aquella plaza y otras, como veremos.

Luego Pando tardó más en burlar el bloqueo que a su salida, pues esperó en Méjico hasta el 18 de agosto, ya con el Protocolo de Washington firmado.

 

José María Manrique

[1] El autor cubano Guillermo G. Calleja Leal, en su Valoración de la participación de las fuerzas mambisas en los combates del 98 (El Ejército y la Armada en 1898: Cuba, Puerto Rico y Filipinas (I): I Congreso Internacional de Historia Militar, 1999 CESEDEN -Madrid-; en las páginas 246-7), afirma incluso que Shafter, tras comunicar al Secretario de la Guerra su intención de retirarse, en un consejo de guerra con sus subordinados, y ante la oposición de la mayoría a hacerlo, presentó su renuncia al mando, teniendo que ser Calixto García quien le convenciera, primero, y luego el General Miles.

 


6 respuestas a «125º Aniversario de Santiago de Cuba 1898. El culmen de la traición. Combates en tierra»

  1. Agradecer infinitamente a D. José M. Manrique este trabajo minucioso de la actuacion del ejército repleto de masones traidores que entregaron Cuba a los masones corruptos de Estados Unidos.
    Tremendas ganas de llorar porque lo relatado por el Sr; Manrique es otra parte de la triste Historia de ESPANA que desde principios del siglo XIX hasta HOY y con unas breves pausas de honestidad y de FE ha estado dominada por la traidora, criminal y corrupta MASONERIA vendida a USA, UK, UE, OTAN e instituciones corruptas destructoras del orden de CRISTO.
    Gracias infinitas a J. M. Manrique, otra vez y las que hagan falta
    DIOS, PATRIA y REY LEGITIMO

    1. Gracias, conozco los dos libros y sus vídeos.
      El de Jarabo está centrado en los precedentes de todas las «independencias» (secesiones y sumisiones posteriores a Inglaterra)
      El de Santaella lo está en el 98. Es posterior al nuestro (de José Enrique Rovira y mío de «los misterios del 98», 2017) y creo, sinceramente, que menos detallista y de visión de conjunto. La pena del nuestro es que, sobre ir contra la versión oficial, las editoriales hacen unas tiradas muy cortas y tienen grandes problemas de distribución y propaganda, especialmente las que no son «del sistema» (vamos, que no venden la pornografía oficialista). Parte de culpa la tuvimos los autores con no aprovechar más las redes sociales, aunque hace seis años no tenían la difusión de ahora.
      Pongo yo, a mi vez, este enlace a unos magníficos programas de Pablo Lasunción (Hispaunidad). No les defraudaran.

      Y una idea/ruego: alguien debería impulsar y sustentar un «seninario/jornadas/etc» sobre la verdad del 98, pues ni siquiera los que estamos en el mundo «revisionista» de buscar la verdad … nos conocemos y no nos damos a conocer.
      SÍ PERDIMOS FILIPINAS
      https://www.youtube.com/watch?v=ob234Ta2kUo

      «Un héroe y un traidor» con José Mª Manrique y Enrique Rovira, autores de los «Los misterios del 98»
      https://www.youtube.com/watch?v=KRSIWNDPXkM

      EL ASESINATO de CÁNOVAS SELLÓ el DESTINO de ESPAÑA en 1898
      https://www.youtube.com/watch?v=x8ud-CjHSac

  2. De Los Protocolos de G. Buhigas; Cap X «La impronta gnóstica y masónica en la creación de USA

    El «profético» Conde de Aranda vaticinó (al tiempo que entregaba los medios españoles para que fuera posible): esta república insignificante precisa de la ayuda de Francia y España para su independencia. Llegará el día en que gigante, olvidará esta ayuda (…) Dentro de algunos años veremos su amenaza que, para empezar, se apoderará de las Floridas para dominar el Golfo de México. Con lo que dificultará el comercio con Nueva España, pasando a la conquista de este basto imperio que no nos será posible defender.
    Y sabiendo eso, les dieron la ayuda… los lacayos masones de Francia y España; es lo mismo que pasa hoy en día, y ha pasado una y otra vez. Van desde hace siglos a por su NOM anticristiano, desde el minuto cero; ya que por eso se trata de un nuevo orden, porque el anterior era el basado en el cristianismo. Se trata de volver a la caverna bestial, por muy tecnológica que sea.

    J.W. von Goethe, masón cofundador de los Illuminati de Baviera vino a decir que, lo más difícil es lo que aparenta ser lo más sencillo: ver lo que tenemos ante las narices. En el gnosticismo y, por tanto, en la masonería, lo esotérico es lo invisible, y se representa por un símbolo; y lo exotérico es lo evidente al profano.
    El masón B. Franklin, precursor de la independencia USA, dijo en su periódico: No fue en Francia donde las ideas ilustradas (neoclásicas) se llevaron a la práctica por primera vez, sino en América. Se dice que el símbolo de «la pirámide y el ojo», que figura en los billetes de dólar, le fue entregado a Franklin por el fundador de la Casa Rothschild (denme el poder sobre la moneda y no me importará quien gobierne). De Franklin, aparte su patriarcado USA e invenciones, cabe reseñar su papel conspirativo y sus inclinaciones esotéricas. Fue miembro de la para masónica Royal Society británica, y compartió logia francesa con Voltaire (GLUI/GOF); con estas influencias obtuvo la ayuda a la independencia de los USA. Así, la ayuda económica de Francia y España (Carlos III) a los rebeldes: una colonia insignificante frente a un poderoso imperio británico… En el mencionado símbolo se lee: Annuit Coeptis: él ha favorecido nuestros proyectos, sobre el ojo en la cima de la pirámide. Y bajo la misma: Novus Ordo Seclorum, que significa Nuevo Orden para los Siglos, es decir, para siempre; lo que parecería entonces bastante inverosímil cuando hablamos de unos cuantos rebeldes sin apenas futuro…(1776).

    Cómo el rollo esotérico es parafernalia alucinatoria, no cabe otra que ya estaba planeado el cortijo del matón de zumosol.
    Así el traidor Conde de Aranda, Gran Maestro masón, valga la redundancia; afirmó lo que afirmó. «Casualmente», Aranda coincidió con Franklin en el cuerpo diplomático francés. Aranda el masón, tan cínico como traidor, en su mundo de yupi.

  3. Iba a dejarlo aquí, pero he visto, así de refilón, una frase un poco más adelante en el libro de Buhigas. Cito: Volviendo de nuevo al billete de dólar, encontramos en la base la fecha de la declaración de Independencia, 1776; redactada por los que llegarían a ser Presidentes USA; el masón esclavista T. Jefferson, el masón B. Franklin y el filo masón J. Adams. Esa misma fecha fue la de fundación de los Illuminatis por A, Weishaupt.

    «Elegiremos a los gobernantes por su servilismo, no por su preparación» (Protocolo II de los amos anglosionistas para sus lacayos masones).
    50 de los 56 que firmaron la Declaración de Independencia eran masones; incluido George Washington, quien dijo que el gobierno USA no está fundado sobre la religión cristiana. El gobierno no es razón ni elocuencia, es fuerza. Prácticamente lo mismo que dicen los mencionados Protocolos: Por ley natural, el derecho es la fuerza. Lo mismo que dijo Hitler; la ley de las bestias. O sea, la ley del más fuerte, la del matón, cuando hablamos en términos humanos.
    Efectivamente, los USA no se fundaron sobre el cristianismo, por la sencilla razón de que se fundaron sobre el anti cristo, por mucho que se tengan por cristianos muchos de ellos. Jesús vino a decir que entre el prójimo (todo él), no rige la ley del más fuerte, la de las bestias.
    USA tras la toma de distintos puertos y países, fue creada por los marranos cabalísticos de toda la vida, que pasarían a llamarse sionistas.

  4. Mi Coronel, todo al fin se sabe… gracias por investigar este apasionante a la par que tristísimo hecho histórico que tanto nos ha afectado a los españoles y al ser de nuestra Patria. Sí, fue traición, ó al menos esa es su interesantísima tesis con datos para mantenerla.

    En manos de sagasta (masón grado 33) y de la regente, y atiborrados de masones traidores a Dios y a España, como para ganarles una guerra a la mayor potencia económica y política de la modernidad, entonces ya una super estrella emergente. Además eran masones de obediencia británica anglosajona, por lo que los EEUU podrían saber perfectamente a quién se «enfrentaban» y cual sería el probable desenlace final. Luego el bulo ridículo de los barcos de madera frente a los destructores de acero, para justificar el horror de la derrota, ó exagerar el «heroísmo» de los españoles para tirarnos el chusco de pan duro de la «derrota con honor» como se consuela a un niño al que le roban y le dejan sin su herencia. Todo muy triste.

    El olor a traición de toda esta historia es abrumador, pero como pasó con el 23-F son necesarias décadas y a veces siglos para que la verdad salga finalmente a la luz… pero al final sale, gracias a Dios, como nos avisó nuestro Señor Jesucristo. Si fue traición debemos saberlo y hacerlo público cuanto antes.

    Y aún así les hubiésemos podido ganar a los yanquis, España es mucha España y todavía teníamos voluntad de victoria (en el pueblo y en los militares de bien) y capacidad hasta cierto punto porque nuestros ejércitos no son cosa normal en el mundo, y Cánovas había hecho un buen trabajo al respecto. Nos fallaron de nuevo las élites traidoras infiltradas en el poder, y así no es posible conseguir ni ganar absolutamente nada. Malhaya los traidores.

    Hace ya unos años el rey Juan Carlos visitó cuba en la primera visita que hacía a la isla un rey de España (el tema ahora no es criticar al rey emérito sino hacer mención de una anécdota de interés)… en su discurso al llegar a la isla, que supongo que lo escribiría en gran parte un diplomático, dijo una frase que me llegó muy hondo y que por su interés reproduzco: «Siempre tuve nostalgia de Cuba sin haber estado nunca en ella». Exacto, toda España tenemos ó más bien tuvimos nostalgia de Cuba sin haber estado nunca en ella. Perdimos mucho y España lloró amargamente su pérdida, incluso los separatismos y otros horrores vienen de ese trauma que sufrimos entonces, y es posible que todo ello causado principalmente por la traición.

    Es muy difícil derrotarnos atacándonos desde fuera, pero infiltrándose en la cabeza y en el corazón es mucho más fácil… un viejo truco diabólico, recordemos a judas iscariote. También es posible que sean castigos de lo Alto, porque si no lo merecemos mal podemos exigir nada a nuestro Señor.

    Entonces fue un gran trauma, hoy en día ya ni eso porque todo está mucho más claro, ya no hay factor sorpresa, y además ya queda mucho menos por destruir. Pero Dios nuestro Señor puede sacar hijos de Abraham de las piedras, y para Él nada es imposible, porque es el dueño de todo. Lo dicho, recemos y pongamos cada uno nuestro granito de aren,a porque de ésta salimos rezando ó no salimos.

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