1895. Embarca hacia Cuba el Batallón Peninsular

1895: El Batallón Peninsular en la avenida de la Marina dispuesto a embarcar hacia Cuba

EL lunes 11 de marzo de 1895, desde el muelle de hierro del puerto de La Coruña, embarcaba el Séptimo Batallón Peninsular para batirse en la Guerra de Cuba. El Batallón en cuestión, era un grupo expedicionario de los que se formaron en cada una de las siete regiones militares de la península para dicha campaña bélica. Sus componentes, muchos de ellos voluntarios y otros por sorteo, pertenecían a Regimientos  de guarnición en Galicia. El batallón constaba de seis compañías al mando cada una de un capitán con cuatro oficiales subalternos, cuatro sargentos, cuatro cabos, tres cornetas, cuatro soldados de primera y ciento treinta soldados de segunda. La plana mayor del batallón la componían un Teniente Coronel, dos comandantes, un capitán ayudante, un capitán cajero, un capitán de almacén, un oficial abanderado, un médico, un sargento de cornetas, un cabo de cornetas, un maestro armero y un capellán. La tropa llevaba uniforme de mecánica o faena, polainas, chaleco de bayona, manta y correaje e iba armada con Mauser.

El mando del batallón lo ostentó el teniente Coronel destinado en Lugo, Don Francisco Sanmartín Patiño.

A las dos de la tarde del sábado día 10 de marzo, día muy lluvioso por cierto, en el acuartelamiento de Atocha, que estaba engalanado en sus balcones principales con profusión de banderas Nacionales, se celebró un lunch organizado conjuntamente por el regimiento de Zamora y el batallón de cazadores de Reus en honor del Séptimo Batallón Peninsular y que estuvo amenizado por las bandas de música de ambas unidades. Se sirvieron pastas, dulces, vinos, licores y cigarros habanos para los jefes, oficiales y suboficiales y hubo rancho extraordinario para la tropa. El coronel del Zamora, Sr. Izquierdo levantó su copa en honor al grupo expedicionario que partiría al día siguiente hacia la isla antillana. En su arenga resaltó: “que la Infantería Española demostrará nuevamente cuál es su valor ocupando como siempre el primer puesto en la vanguardia del honor y del peligro”. “Ojalá conquistéis en aquellas tierras numerosos laureles. Nos os digo adiós sino hasta pronto pues posiblemente nos encontraremos en la isla de Cuba en próximas fechas”.

La Bandera que iba a ser entregada a la mañana siguiente quedó expuesta en el escaparate del comercio “La tienda de los Chicos” situado en el número 29 de la calle Real, donde fue contemplada por innumerables conciudadanos y soldados. Un grupo de ellos embargados por la emoción profirió numerosos vítores a España arrojando al aire las gorras que portaban.

A la noche, la Diputación ofreció una cena de honor presidida por el Gobernador Militar General Pin a quien acompañaba el Gobernador civil General Valderrama, alcalde la ciudad, Martínez Esparís y el presidente de la Diputación. La cena fue esplendida a base de entremeses, pastelillos de bechamel, gallina trufada, langosta con mayonesa, jamón dulce, quesos de gruyere, Flandes y nata, dulces y tocinillo de cielo. Todo ello regado generosamente con vinos de Burdeos, Jerez y Champan.

La mañana del domingo 11 de marzo amaneció con radiante de sol. A pesar de ello y ante el mal tiempo acaecido los días anteriores, la despedida que iba a celebrarse en el relleno con una formación al aire libre y una Misa de campaña tuvo que trasladarse a  la Iglesia de San Jorge. El templo se encontraba atestado de fieles. Los mandos y la tropa del Batallón Peninsular ocupaban un lugar de preferencia. Tan pronto se impartió a todos los presentes la Bendición Apostólica, el presidente de la Reunión Recreativa de Artesanos, José Soto González se acercó al Altar llevando erguida y desplegada la enseña de la Patria. En medio de un silencio sepulcral tan sólo roto por las notas del Himno Nacional interpretado desde el órgano, el presidente de Artesanos entregó al Gobernador Militar de la Coruña, General Pin, la Bandera del Séptimo Batallón Peninsular. El General se acercó al oficiante, inclinando respetuosamente la enseña. El sacerdote rezó unas preces y la bendijo. El General se la pasó al Teniente Coronel Sanmartín jefe del batallón que la cedió al abanderado Teniente Muñiz.

El pabellón patrio que se entregaba había sido donado por el Círculo de Artesanos quien a su vez se lo había solicitado a la Diputación. Era una Bandera que había sido confeccionada en el año de 1868 con destino a los guardias rurales y que no había sido entregada.  La Diputación se la regaló a la sociedad y una mujer fue la encargada de cambiar el bordado del símbolo nacional, sustituyendo, debajo del escudo, el nombre de guardia rural por el del Séptimo Batallón Peninsular.

A la salida de la Santa Misa, con la plazuela de San Jorge y calles adyacentes abarrotadas de público, dos compañías del regimiento de Infantería Zamora y del batallón de Cazadores de Reus, respectivamente, rindieron honores de ordenanza. Inmediatamente después se formó un desfile por diferentes calles de la ciudad a los acordes de la Marcha de Cádiz de Federico Chueca, todo un himno en aquellas fechas de guerras.

Las tropas se dirigieron al Campo de la Estrada, donde tendría lugar la solemne Jura de Bandera de todos los miembros del batallón Peninsular que se situaron en el centro del campo. El Teniente Coronel Sanmartín con voz y clara y precisa demandó a sus soldados el juramento por la Patria: “Juráis por Dios, y prometéis al Rey y en su nombre a la Reina  defender esta Bandera hasta perder por ella la última gota de vuestra sangre”. Un grito unánime recorrió las filas: “Si juramos”. “Si así lo hicieseis que Dios y España os lo premie y sino que os lo demanden”.

Presidió la jura de Bandera el General Pin Gobernador Militar. Al final de la Jura as compañías del Regimiento de Zamora y Cazadores de Reus realizaron  una descarga de fusilería, Como remate desfilaron las tropas por delante de la enseña Nacional,  Al finalizar el acto castrense hubo comida extraordinaria para la tropa, sufragada por el Ayuntamiento

A la mañana del lunes, tras el rancho matutino,  se repartió tabaco y otros enseres para los soldados. Formados ante la puerta del acuartelamiento, el general Moltó Comandante General del séptimo Batallón. les pasó revista y  despidió a los soldados con estas palabras: “Hoy debéis partir para Cuba. Allí vais a defender la dignidad de la Patria, la noble enseña de nuestra España, amenazada en aquellas tierras por los enemigos de siempre, a quienes es preciso dar otra vez testimonio que acredita  lo absurdo y descabellado de su pretensiones. Nada tengo que recomendaros. Os vemos partir con la confianza de que habéis de llevar dignamente vuestra misión, emulando las glorias de la Infantería y siendo la admiración de la Nación entera que ve en vosotros la digna representación de España”.  Mucha suerte os deseo a todos y pido fervorosamente al cielo que regreséis pronto al seno de vuestras familias y de este pueblo generoso que tan cariñosamente os despide. Os veo entusiasmados y llenos del mayor espíritu por cumplir sagrados deberes que la patria os confía; y quiero, soldados del séptimo cuerpo, que con ese mismo ánimo que en vosotros advierto me respondáis. Viva el Rey! ¡Viva la Reina! ¡Viva España! ¡Viva la Infantería española!»

El batallón inicio su marcha en dirección al muelle de hierro al que llegó tras un vibrante desfile por diversas calles de la ciudad. Miles de coruñeses desde ventanas, balcones y aceras, saludaron con banderas, sombreros y pañuelos el paso del Batallón. Al pasar por la puerta principal del Círculo de Artesanos, entre  la población se desató la locura con besos y abrazos a los soldados que fueron materialmente estrujados.

En el muelle de hierro, además de miles de personas, esperaban la llegada de la fuerza, el gobernador civil, General Valderrama, gobernador Militar general Pin, general Moltó, el alcalde Carlos Martínez Esparís y varios miembros de la corporación. Estaban también presentes la banda del regimiento de Zamora y la Tuna Compostelana que con sus músicas alegraron el embarque de los soldados que lo hicieron en varias gabarras.

La tripulación del cañonero de la Armada,  Cóndor, lanzó a los vientos las voces reglamentarias de ¡Viva España! en honor a los infantes. La Bandera con escolta se embarcó en el vapor Cabo de Mera abarloado al muelle de hierro y que la llevaría hasta el trasatlántico León XIII, que se hallaba fondeado en mitad de la bahía, donde esperaban las Fuerzas del 6º Batallón Peninsular que habían embarcado en Santander.

A babor y estribor del León XIII, se situaron numerosas embarcaciones, entre las que destacaban los vapores Coruña y el propio Cabo de Mera, -donde habían embarcado las primeras autoridades, numerosos socios y directivos de la Reunión de Artesanos y del Sporting Club- y otros barcos como el Henriette, Galicia, María Pita, Hanlan con la charanga de los Cazadores de Reus en su cubierta, que acompañaron al buque hasta la peña de Ánimas.

El 26 de marzo  el León XIII arribó a La Habana. Desde el Morro, San Carlos de la Cabaña, La Punta, Habana Vieja y San Lázaro, miles de habaneros saludaron con cariño a las tropas que llegaban a la bella ciudad caribeña. Fueron recibidos en el muelle a los acordes de himno Nacional y de la marcha de Cádiz

La unidad gallega tuvo una brillantísima actuación guerrera en la manigua cubana y logró por méritos propios, ser distinguida con la corbata de la Orden de San Fernando. Destacaron entre sus oficiales y soldados, el capitán Florentino González Vallés, que sería Gobernador civil de La Coruña tras el Alzamiento de julio de 1936  y  Ambrosio Feijoo, que llegó a ser General de División y Gobernador Militar de La Coruña.

Participante también en la guerra de Marruecos, al producirse en la ciudad el alzamiento Nacional de julio de 1936, le ofrecieron la jefatura del Movimiento, cargo que rechazó. Muy querido y apreciado, Ambrosio, fue durante un dilatado espacio de tiempo  presidente de la Cruz Roja coruñesa y el general más longevo del Ejército Español. Por ello anualmente, en el día  de la Pascua Militar, las tropas se acercaban a cumplimentarlo al pie de su casa en la Avenida de la Marina, donde realizaban una formación para rendirle los honores de ordenanza. El General Feijoo, que había nacido en Camariñas en septiembre de 1861, falleció casi un siglo después en julio de 1961. Gran aficionado a la filatelia, llegó a reunir una de las mejores colecciones de sellos de España. En sus últimos años de vida, su sobrino Pinocho Obanza era su inseparable compañía. Por ello el ingenio coruñés bautizó al susodicho sobrino con el singular mote de “la carabina de Ambrosio”.

El batallón peninsular fue de las últimas unidades que regresaron a España una vez finalizada la contienda cubana. Su bandera estuvo custodiada hasta 1905 en el Museo Militar de Madrid, pero una petición expresa de la directiva del Círculo de Artesanos al Rey Alfonso XIII, hizo que su Majestad diese orden de entregar la enseña a la sociedad coruñesa, que todavía, a día de hoy, custodia en una vitrina el mencionado símbolo de la Patria, en su sede coruñesa de la calle de San Andrés.


5 respuestas a «1895. Embarca hacia Cuba el Batallón Peninsular»

  1. El Batallón de Infantería, Peninsular nº 7, San Quintín. obtuvo durante la campaña de Cuba un total de 1.435 condecoraciones individuales por sus actuaciones en la guerra. Fallecieron un total de 216 componentes del Batallón, de ellos, 39 lo fueron por acción de guerra: 32 cayeron en el campo de batalla y 7 murieron de las herida recibidas.
    La mayor mortalidad se debió a las enfermedades. De fiebre amarilla murieron 67.

  2. Clase Nombre 1º Apellido 2º Apellido Provincia de Nacimiento
    Cabo José Nava Custodio Salamanca
    Soldado Manuel Rodríguez Rodríguez Canarias
    Corneta Manuel Álvarez Toya
    Soldado Antonio Basteiro Santiso
    Soldado Germán Carro Suárez
    Soldado Isidro Fuertes Vega
    Soldado Rogelio García Rodríguez
    Soldado Evaristo Guerreiro Vázquez Lugo
    Soldado Justo Iglesias Incógnito
    Soldado Antonio Justo Salgado
    Soldado Adolfo López Álvarez León
    Soldado Antonio López Losada
    Cabo Patricio Martull González Lugo
    Soldado Domingo Tome Incógnito
    Soldado Benigno Pérez Madero León
    Soldado José García López Orense
    Capitán Manuel Ruiz Carmona
    Soldado Federico Estévez Carballal Orense
    Soldado José García Incógnito Coruña
    Soldado Ramón Iglesias Castelar Coruña
    Soldado Manuel Lago Cavide Pontevedra
    Soldado Constantino López López Lugo
    Soldado Ignacio Moreira González Coruña
    Soldado Tejesto Pérez González Orense
    Soldado Ramón Rodeiro Lavandeira Coruña
    Soldado Juan Rodríguez Iglesias Coruña
    Soldado Victoriano Sánchez Castro Palencia
    Cabo José Sanmartín Baamonde Coruña
    Soldado Domingo Ramos Paredes Coruña
    Soldado Andrés Moll Moll Baleares
    Soldado Serapio Redondo Antón Palencia
    Cabo Jobito Saa López Lugo

    1. Estimado señor: el autor desea ponerse en contacto con usted. Le hemos enviado nosotros a usted un correo, pero nos ha sido devuelto. Por favor, si lee este comentario escríbanos al correo: buzon@elespañoldigital.com Saludos cordiales

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