1972. Aquel mes de agosto cuando Franco inauguró la Casa del Mar y la Ciudad Sanitaria Juan Canalejo de La Coruña

Hace un par de años, cayó en mis manos un recorte de una revista norteamericana que incluía en sus páginas, una importante reseña del complejo hospitalario de La Coruña. Le llamaba Juan Canalejo, pues no entendía de absurdas revanchas, llevadas a cabo por uno de los hombres más nefastos, depreciables y malvados que ha tenido la historia de España, José Luis Rodríguez Zapatero. Su ley de memoria histórica arrancó del complejo hospitalario  el nombre de Juan Canalejo, asesinado vilmente por las hordas marxistas en Paracuellos del Jarama en noviembre de 1936, para rebautizarlo con un estúpido y mentiroso nombre CHUAC (Complejo Hospitalario Universitario a Coruña), puesto que la ciudad herculina carece de facultad de medicina. Pero así se escribe la historia en estos tiempos en nuestra querida España.

Hablaban los yanquis en aquel artículo de la gran labor que realiza el centro sanitario coruñés, sobre todo en lo que concierne a trasplantes, donde un gran equipo de profesionales desarrolla su labor para elevar y mejorar la calidad y esperanza de vida. Pioneros en diversos campos de la medicina e investigación, la publicación, finalizaba su reportaje informativo aseverando que la ciudad sanitaria era un orgullo para España y en concreto para La Coruña y los coruñeses.

Volvamos pues la vista atrás y situémonos en aquel agosto de 1972, en que la ciudad sanitaria iba a ser una palpable realidad.

Agosto es en La Coruña, el mes por antonomasia. El verano se encuentra en su punto álgido y las fiestas de María Pita marcan de forma indeleble esas jornadas del calendario anual. 1972 nos podía ser de otra manera. La Coruña lucía sus mejores galas con motivo de la estancia estival del Jefe del Estado, Francisco Franco, en las incomparables Torres de Meirás. Durante numerosos días, la ciudad de cristal, se convertía en la capital fáctica de la Nación. Calles engalanadas con Banderas Nacionales; hoteles, restaurantes, bares a rebosar; un sin fin de ministros, subsecretarios, directores generales, miembros del regimiento de la Guardia  personal de su Excelencia, además de determinados personajes que venían a solicitar o demandar de los poderes gubernamentales, algún favor o prebenda, atestaban la ciudad.

En el relleno se iniciaban las fiestas con la actuación de uno de los conjuntos de moda en el panorama musical Nacional: Los Pequenikes. El grupo madrileño de Ignacio Martín Sequeros y los hermanos Sainz, junto a los Diablos, que arrasaban con “Oh July”, Fórmula V con sus “Vacaciones de verano” y Nino Bravo con “Un beso y una Flor”, comandaban las listas de superventas que los coruñeses escuchaban y adquirían  en establecimientos comerciales especializados como Bambuco, Jesús Lago y Lago o Discos Miranda.

El Alcalde, José Pérez- Ardá, acompañado de su corporación, recorría nuevamente las calles, entre maceros, heraldos  y guardia municipal de honor, dispuesto, un año más a renovar el voto de la ciudad a su Patrona, la Santísima Virgen del Rosario. Las tascas de las calles Olmos y Estrella eran un constante  ir y venir de gentes que degustaban tazas del ribeiro y el incomparable marisco de nuestras costas. El deporte fue ese mes uno de los grandes protagonistas en La Coruña. España se proclamaba Campeona del Mundo de Hockey sobre Patines, el sábado cinco de agosto, al derrotar a Portugal por 4-0, en una noche inolvidable vivida en el palacio de los deportes, que hacía dos años que se había inaugurado.

Astillero de Santander, ganaba la regata de traineras y conquistaba en propiedad la Copa del Generalísimo. El querido Deportivo, también era noticia por diversos motivos: Manolete era traspasado al Valencia por la astronómica cantidad, para aquellas fechas, de siete millones de pesetas. Lejos quedaban todavía los más de noventa millones, estos de euros, que los árabes pagaron por Cristiano Ronaldo. En el Trofeo Conde de FENOSA, el Deportivo caía ante el Eintracht alemán por 1-0. Sin embargo y a pesar de la derrota, un logro importante venía  a marcar la vida de nuestro Real club ya que se inauguraban los nuevos locales sociales de la Plaza de Pontevedra, que venían a sustituir a los de la Plaza de Santa Catalina, gracias a la labor infatigable del recordado y buen amigo, Antonio González, que por aquellos años dirigía el club blanquiazul.

El Imperator vencía al Español de Santa Lucía por 3-1 y se hacía con la Copa de La Coruña de fútbol aficionado, que gozosamente celebraba también, las bodas de oro de la S. D. Sin Querer de San Roque. Mocho Casal, “Papillón” Pardo de Andrade, Gonzalo Figueroa, Alberto Carro y el simpar y entrañable Pirulo iglesias, obtenían resonantes triunfos en el torneo de Motonáutica celebrado en la bahía y organizado por el Casino de La Coruña. Mientras la Brigada Paracaidista realizaba una exhibición de saltos en el cielo coruñés. Uno de los organizadores, el dilecto amigo, el comandante Vizcaíno, contribuyó a que dicho evento fuese un completo éxito a pesar de que un “paraca” resultó herido al salirse de la zona de saltos e ir a parar a un tejado de una casa de la pescadería coruñesa.

La compañía del inolvidable José Tamayo ponía en escena las zarzuelas Doña Francisquita y El Barberillo de Lavapiés.  La Travista, Turandot, entre otras, llenaban el teatro Colón en el XX Festival de amigos de la ópera. La Coral El Eco, cumplía noventa años y era nombrada socio de honor por la sociedad “Amigos de la Ópera de Vigo”. Éxito extraordinario tenían las danzas del ballet Nacional de Georgia, un espectáculo presentado por Festivales de España que cautivó a los coruñeses. Otro espectáculo folclórico “Así es Galicia”, reunía a los mejores grupos de baile gallego de  la provincia.

El hotel Finisterre, con centenares de comensales, servía de marco para la cena homenaje al recordado periodista deportivo, Enrique Mariñas. Allí el ministro de Trabajo, Licinio de la Fuente, le imponía la medalla de plata con hojas de roble al mérito en el trabajo. La conocida cafetería Manhattan Plaza abría sus puertas en la Plaza de Pontevedra con asistencia de lo más selecto de la “jet” herculina.

El cine Riazor proyectaba entre otras películas “La luz del fin del mundo”; El cine Goya “Chisum” con John Wayne y el Equitativa, dominios del inefable corneta, divisionario azul  y gran deportivista, Ramón Chousa, -quien por cierto aquel verano-,  puso de patitas en la calle, a mi pandilla y a mí, unas cuantas veces-, “El gran gorila”.

Las sociedades no se quedaban rezagadas; el Casino organizaba un baile en el hotel Finisterre, pues estaba construyendo su nuevo edificio social de la calle Real, amenizado por las orquestas “Atlántida” y “Tabaquito y su Combo”, en honor a los participantes del gran premio de Motonáutica; el club del Mar también celebraba una resonante verbena con la orquesta “Los Platinos”; el concurso Hípico constituía un éxito redondo y marcaba el cenit de las actividades veraniegas de la querida sociedad cívico militar; Rafael Salgado Torres, presidente del Aero Club, nombraba presidente de honor al Ministro del Aire, Julio Salvador y Díaz Benjumea, uno de los héroes de la Escuadrilla Azul en el frente sovietico. Además  imponía la insignia de oro de la sociedad a su inolvidable hermano, Enrique Salgado Torres, entonces director general de la vivienda, con quien La Coruña, sigue teniendo una deuda histórica de gratitud.

Las peñas “O Lionardo” y “Cereixo”, entregaban al asilo de ancianos sesenta mil pesetas y los ex residentes en Norteamérica, celebraban en la Cocina económica una comida benéfica, ante la atenta mirada del añorado Fernando Suárez.

La noche no tenía desperdicio; en el “Whisky Club”, las parejas bailaban al son de boleros y ritmos veraniegos; enfrente, en mis queridas “Gabeiras” del hotel Atlántico, se escenificaba por la compañía Arístide, el café-teatro “tres cosas, tres ideas” obra original de José Luis Santos Lago; Carlos, el bohemio, en su taberna de Orillamar, hacía las delicias del respetable con sus esperpénticos conjuros y para ambientes más excitantes, la sala de fiestas “Marux” presentaba a la escultural vedette Lola Montes.

Los Príncipes de España visitaban al Generalísimo Franco en Meirás y el consejo de ministros, celebrado en el pazo, adoptaba, entre otros, el acuerdo de crear los colegios universitarios de Galicia, la construcción de la estación de Autobuses de la Coruña y el nombramiento de Carlos Fernández Vallespín como nuevo capitán General de Galicia.

El ayuntamiento aprobaba los planes parciales de los Puentes y Palavea y las calles Santiago Gómez y el tramo Riazor-Orzán, iban a ser pronto una realidad. Finalizaba el acondicionamiento del vertedero de Bens, que en breve entraría en funcionamiento.

El Caudillo Franco presidía, un año más,  la cena de gala ofrecida en su honor por la corporación municipal en el ayuntamiento; firmaba en el libro de honor, que esa noche se abría, sustituyendo al antiguo ya agotado por las firmas y que llevaba en servicio desde los primeros años del siglo. Era una joya de orfebrería  con las cubiertas realizadas en plata repujada con la efigie de la Torre de Hércules,  los escudos de la ciudad, —el antiguo y el actual— y la leyenda de La Coruña en relieve. Tras la cena y velada musical y Caudillo y su esposa Carmen Polo, presenciaron una magna sesión de fuegos de artificio desde el balcón principal del palacio.

Era la vida coruñesa del aquel verano de 1972, cuando un 21 de agosto, el Jefe del Estado y Generalísimo de los Ejércitos, Francisco Franco, inauguraba la casa del Mar y la residencia hospitalaria Juan Canalejo en la ciudad de cristal.

A las once de la mañana, el Caudillo de España llegaba a la Casa del Mar, donde le esperaban más de cinco mil trabajadores de la mar, muchos de ellos llegados de todos los puertos del litoral coruñés, en más de ciento veinte autobuses. Estaban presentes también los ministros del Ejército, Teniente General Juan Castañón de Mena; Trabajo, Licinio de la Fuente y Gobernación, Tomás Garicano Goñi. Franco desembarcó en el muelle de la Palloza y después de pasar revista a la fuerza que le rindió honores, una compañía del Regimiento de Infantería Isabel la Católica nº29 con bandera, banda y música, se dirigió a la casa del Mar. Cubrían carrera afiliados a la Organización Juvenil Española y se hallaban presentes representaciones de las Cofradías de Pescadores de la provincia de La Coruña y los grupos de danzas de marineros y labradores de la O.J.E. de   Betanzos; grupos de danzas de marineros de Rianxo y Cariño: el coro y grupo de baile de “Cántigas da Terra”; grupos de Puente del Puerto y de la Empresa Tabaquera de La Coruña y la rondalla infantil del Centro de Rutis-Vilaboa, así como la Banda municipal de Música de La Coruña.

Varias de las Cofradías de Pescadores portaban pancartas, con alusivas leyendas, entre las que destacaban: “Los pescadores de altura de La Coruña agradecen a Franco su grupo de viviendas”; “La Cofradía de Pescadores de Ferrol saluda al ilustre patrón Francisco Franco”; “Los marineros de Muxía recurren a S.E. para conseguir un puerto”, “Los pescadores de Camarinas saludan o mellor capitán do mar. ¡Viva Franco!” “Gracias Franco. Pescadores de La Coruña”-

Ciudad Sanitaria Juan Canalejo

El ministro de Trabajo Licinio de La Fuente tomo la palabra, resaltando la presencia el Caudillo de España, hacía dos años, en la inauguración de la Casa del Mar de Vigo, y dijo— “Allí en Vigo, nos reiterasteis una vez más vuestra profunda inquietud por los problemas sociales de los hombres del mar y nos urgisteis la puesta en marcha de las soluciones necesarias. Al asistir ahora, dos años después, a la inauguración de esta nueva Casa del Mar, sentimos el imperioso deber de expresaros nuestra lealtad y gratitud, porque el esfuerzo de continuidad que simboliza esta ininterrumpida cadena de inauguraciones no habría sido posible sin la vertebración de un sistema político que asegura el orden y la paz civil como premisas indispensables para el progreso colectivo de España.».

Destacó el ministro de Trabajo la obra del Instituto Social de la Marina y puso como ejemplo de su actuación las Casas del Mar inauguradas en los dos últimos años, así como los 4.100 millones de pesetas que se iban a conceder en prestaciones de ese año, duplicando la cantidad de 1.969, y entre las que destacaban las abonadas en concepto de pensiones que pasaban de 612 millones en 1969, a casi 1.563 en ese año de 1972.

También destacó el notable incremento de las acciones e inversiones dedicadas a educación y formación profesional, las viviendas construidas o las mejoras llevadas a cabo en el orden legal como, por ejemplo, las que habían resuelto los problemas de seguridad social de los marineros que trabajaban en barcos extranjeros.

“Queremos  que los trabajadores del mar tengan las mismas oportunidades, en todos los órdenes, para ellos y para sus familias, que cualesquiera otros trabajadores de nuestra Nación. En la nueva España que habéis hecho posible, no caben, las desigualdades ni las marginaciones en la marcha hacia un ancho horizonte de paz, justicia, concordia y libertad”. 

“Vuestro conocimiento Excelencia de la realidad española, por la que el Estado surgido del 18 de Julio ha dedicado especial energía a la tarea de conseguir para los trabajadores del mar unas condiciones de vida, da trabajo y de bienestar, equiparables a las de los sectores más dinámicos de la industria. Tarea difícil porque se partía de unas condiciones iniciales negativas con la conciencia del abandono secular de tantos aspectos de la vida española, y entre ellos de su importancia y significación marinera”.

“Esta Casa del Mar”, -prosiguió el señor de la Fuente-, “preparada tanto para la asistencia al trabajador y sus familias, como para su descanso y su convivencia, es buena muestra de vuestra preocupación entrañable por la población marinera de Galicia. Con ella las clínicas, oficinas y delegaciones locales del Instituto Social de la Marina, que, simultáneamente, inician hoy su funcionamiento en trece localidades de las tres provincias marítimas gallegas y el Centro de Formación Náutico-Pesquera de Bueu, nos permite pensar también que estamos en línea de aquello que siempre nos dijisteis como marco adecuado para que los trabajadores del mar se sientan justamente correspondidos en la aportación que realizan al progreso de la comunidad.” 

“La tradición marinera de España, cuyos caminos fueron las rutas de su grandeza, que decayó cuando se olvidó también la posibilidad de expansión y convivencia que la mar ofrecía y se olvidaron los’ problemas humanos y profesionales de los trabajadores del mar. Por un régimen con el nacido el 18 de Julio” —dijo por último— “que moviliza otra vez la ilusión del pueblo y lo convoca a una gran empresa de reencuentro comunitario, tenía también que distinguirse por una acción preferente respecto a los hombres y los problemas de la mar”. 

1972. El Caudillo de España Francisco Franco da por inaugurada la Casa del Mar de La Coruña.

Terminada la intervención del ministro de Trabajo, el presidente de La Unión Provincial de trabajadores del Sindicato de la Pesca, señor Várela Rodal, impuso al Jefe del Estado la primera medalla de oro al mérito social y marino, entre los gritos de la multitud de ¡Franco! ¡Franco! ¡Franco! , el agitar las boinas de los jóvenes de la Organización Juvenil Española y los sones de las gaitas gallegas de los grupos folclóricos.

Después, y tras la bendición de las nuevas instalaciones a cargo del Obispo Auxiliar de Santiago, monseñor Cervino, el Jefe del Estado dio por inaugurado el nuevo edificio de diez plantas, levantado en un solar de 1190 metros cuadrados y que recorrió  de seguido. Estaba dotado de policlínica, hospedería del mar con capacidad para sesenta y dos plazas, salón de actos, sala de lectura, Hogar del marino, servicio de correos y telégrafos, cafetería y demás servicios además de las oficinas del Instituto social de la marina, cofradía de pescadores y servicios de fomento social y planes de pesca y marisqueo. Una casa de socorro, que tendría carácter municipal, y viviendas en el ático completaban el gran edificio.

Minutos antes de las doce, el Generalísimo y las numerosas autoridades que le acompañaban, llegaban al complejo hospitalario Juan Canalejo, que fue bendecido también por Monseñor Cerviño, obispo auxiliar de Santiago de Compostela.

Seguidamente intervino de nuevo el ministro de Trabajo Licinio de la Fuente quien señaló en su intervención  que la Seguridad Social estaba realizando un esfuerzo extraordinario, cuyas cifras eran, bien elocuentes. Sólo en 1971 se habían puesto en funcionamiento 15 nuevas residencias y 8 ambulatorios. Durante el pasado año habían entrado en servicio 5.018 camas de las instituciones sanitarias propias de la Seguridad Social, lo que suponía en un solo año el incremento de un 25 por ciento de las ya existentes.

“Todo ello” -continuó De la Fuente- “habla elocuentemente de la extensión del quehacer de la Seguridad Social y de su influencia decisiva en el nivel general de salud y bienestar social de España, y es doloroso comprobar que, a veces, cuando se habla del costo de la Seguridad Social, no se valora su excepcional rentabilidad económica, además de social, al potenciar la más importante fuente de riqueza del país: la salud y la capacidad de trabajo de sus hombres.”

Se refirió más adelante a la importancia que habían tenido estas actividades en Galicia, «al superar sus realizaciones el promedio nacional, precisamente por tener la región mayores necesidades. El plan regional que anunciamos en Santiago de Compostela ante el Congreso Económico Sindical en la primavera de 1970, ha permitido pasar de 960 camas a 2.356 en la actualidad, con un incremento de más del 150 por ciento en poco más de dos años, que pasará a ser del 300 por ciento cuando se ultimen las obras en marcha o en proyecto. Y lo mismo va a ocurrir con los ambulatorios y los equipos móviles qua han comenzado a entrar en servicio. Todo ello supone un decisivo salto adelante en la mejor técnica de la medicina social en Galicia”, Igualmente destacó  la reciente inauguración del primer centro de diagnóstico y tratamiento en Santiago de Compostela que funcionaba en España.

“La jerarquización de servicios” –finalizó el ministro- “la descentralización, el mayor control del rendimiento y dedicación de todas las personas e instituciones se han plasmado en una ordenación moderna y progresiva, donde las ciudades sanitarias son la pieza superior de este edificio y el centro de impulso de toda la medicina que dispensen los diferentes centros de diagnóstico y tratamiento o de la medicina ambulatoria.”

La intervención del ministro de Trabajo fue acogida con una gran ovación. Seguidamente el Generalísimo Franco recorrió las instalaciones por espacio de algo más de una hora. Pudo observar los tres cuerpos de la residencia y sus trece plantas donde se encontraban todos los servicios de medicina con quinientas camas en residencia general y trescientas más para procesos de rehabilitación. La superficie, era cincuenta mil metros cuadrados y su coste de mil cien millones de pesetas.

Igualmente se creaban una maternidad y hospital infantil, que quedarían instalados  en el edificio de la antigua residencia inaugurada en 1950 y cuyos trabajos de adaptación se iniciaban en esos instantes, más una escuela de enfermeras, integrada en el edificio de maternidad y hospital infantil.

Una vez finalizado el recorrido, el Jefe del Estado pasó a visitar la exposición de realizaciones de la Seguridad Social en Galicia, asistencia sanitaria, plan especial, acciones y proyectos, que se hallaba expuesta en el edificio.  Franco firmó en el libro de honor y sobre la una y cuarto fue despedido en la puerta, entre otros, por el director del complejo hospitalario, Francisco Armenio Alves.

Mucho ha llovido desde entonces, pero por el complejo hospitalario de las  Jubias parece que no han pasado los años, muy al contrario, se ha rejuvenecido con nuevas ampliaciones y se encuentra a la cabeza de la red asistencial española y en él se llevan a cabo toda una serie de actuaciones médicas, desde simples curas a complejas operaciones. ¿Quién nos iba a decir que a las puertas de nuestras casas, podríamos operarnos a corazón abierto o trasplantar cualquier órgano?

El recuerdo del día de su inauguración por parte del Caudillo de España, por muchas leyes malvadas de memoria histérica y canallesca, cambios rencorosos de nombre, quedará grabado por siempre y para siempre en el libro de los grandes hechos de nuestra querida ciudad de La Coruña. Eso nadie podrá borrarlo nunca.

P/D: Escribo este artículo, al amparo de la infecta, criminal, malvada, canallesca, mentirosa, llena de odio, de división entre unos españoles y otros; profanadora de cadáveres de héroes de nuestra historia, manchada con la sangre de las víctimas del terrorismo, a quienes desprecia, un auténtico fraude de ley, que ataca la unidad de España, la verdad, la libertad, la historia de nuestra Patria; que pretende por ley obligar a los españoles a pensar lo que quiere este gobierno corrupto, traidor y estulto y que incluso  ataca de forma ignominiosa al patrimonio cultural, histórico y artístico de España, siendo su único y malévolo fin deslegitimar un régimen, el del Generalísimo Francisco Franco, que llevo a España a convertirse en la novena potencia industrial del mundo y de él que emanó la actual Jefatura del Estado, -no lo olvide Majestad-,  llamada, de forma burda y grosera, ley de “memoria democrática”, de la cual me declaro beligerante y desafiante, recientemente aprobada, que en un párrafo textual de su sectario preámbulo dice: “El conocimiento de nuestro pasado reciente contribuye a asentar nuestra convivencia sobre bases más firmes, protegiéndonos de repetir los errores del pasado. La consolidación de nuestro ordenamiento constitucional nos permite hoy afrontar la verdad y la justicia sobre nuestro pasado. El olvido no es opción para la democracia”.

ESTA ES MI MEMORIA Y A ESO ME ACOJO. EN DEFENSA DE LA VERDAD. SIN MIEDO A NADA NI A NADIE. LA MEMORIA NO PUEDE ESTAR SUJETA A NINGUN TIPO DE LEY. ES ALGO CONSUSTANCIAL CON LA PROPIA PERSONA. NO ME VOY A CALLAR Y ME REBELO ANTE ESTE ATROPELLO DE UNA LEY ANTICONSTITUCIONAL, ABERRANTE, SOVIETICA, QUE ATACA LA LIBERTAD PERSONAL, ÚNICAMENTE PROMULGADA PARA MANTENER LA FALSA VERSION DE LA IZQUIERDA -POR ELLO NECESITAN UNA LEY QUE AMENACE CON MULTAS Y ATOSIGUE CON EL TEMOR- PARA DISTORSIONAR, PUES NO PUEDEN REBATIR, EN ABSOLUTO, LA VERDADERA REALIDAD HISTORICA DE ESPAÑA.


5 respuestas a «1972. Aquel mes de agosto cuando Franco inauguró la Casa del Mar y la Ciudad Sanitaria Juan Canalejo de La Coruña»

  1. Exactamente así fue.
    Bajo la capitanía de Franco España remontó su atraso secular.
    Y fijando sus ojos en el pasado glorioso, alcanzó a ser Una, Grande y Libre.
    Magnífico e indispensable artículo para que las nuevas generaciones de españoles conozcan las verdades que les ocultan
    y el porvenir que les han robado.
    Mi mejor enhorabuena al autor.

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