1973. El Caudillo de España Francisco Franco, preside en el estadio de Riazor la final del V Trofeo Conde de FENOSA

El Caudillo de España Francisco Franco, entrega al capitán del Real Madrid, Ramón Grosso, el V Trofeo Conde de FENOSA disputado en el estadio de Riazor de La Coruña

En la noche del sábado 18 de agosto de 1973, muy calurosa, por cierto, el Real Madrid se adjudicaba la V edición del Torneo. Conde de Fenosa, al vencer al R. C. Deportivo de La Coruña, por dos tantos a uno.

Sobre la ciudad pesaba esos días un ambiente de profunda  tristeza, debido al terrible accidente de un Caravelle 10R, matrícula EC-BIC de la compañía AVIACO, que realizaba la línea regular Madrid-La Coruña, y que se estrellaba, el lunes 13 de ese mes, en las inmediaciones de La Coruña, cuando intentaba tomar tierra en el aeropuerto de Alvedro, dificultado por una intensa niebla. En el avión volaban setenta y nueve pasajeros y seis tripulantes, que perecieron  en el terrible accidente. De las 85 víctimas mortales fueron identificadas 43. Los restantes  fallecidos fueron enterrados, dos días después del trágico accidente, en el cementerio de San Amaro, en una fosa común, al no existir en aquel momento las pruebas de ADN para identificarlos.

A las doce y media del martes catorce de agosto, en la iglesia de San Jorge, se ofició un funeral en sufragio de las víctimas del accidente aéreo. A la ceremonia religiosa asistió la esposa del Jefe del Estado, Carmen Polo de Franco, a quien acompañaban   el director general de la Guardia Civil, Teniente General Carlos Iniesta Cano; capitán general de Galicia, teniente general Carlos Fernández Vallespín; capitán general de la Zona Marítima del Cantábrico, almirante Antonio González-Aller Balseyro;  ex ministros de Marina y Ejercito Almirante Pedro  Nieto Antúnez y Teniente General Juan Castañón de Mena; gobernador civil Miguel Vaquer Salort; alcalde de La Coruña José Pérez Arda y otras personalidades civiles y militares.

La Misa fue concelebrada por el obispo auxiliar de Santiago de Compostela, monseñor Cerviño, ayudado, entre otros, por el abad de la Colegiata de la Coruña, Santiago Fernández. El templo estaba completamente lleno de fieles, entre los que se encontraban numerosos amigos y algunos familiares de las víctimas.

El Caravelle 10R, de AVIACO, quedo convertido en un amasijo de hierros. Tan solo muerte y dolor

La causa oficial del accidente fue la violación de las normas de seguridad aéreas, por intentar tomar tierra sin la suficiente visibilidad, teniendo, además, a tan solo 50 Kilómetros de distancia al Aeropuerto de Santiago de Compostela, cuya visibilidad era en aquellos momentos, excelente. Informaciones, conocidas con posterioridad, revelaron que en las cartas de navegación de aquel año, no aparecía ningún tipo de indicación de la gran altura que tenían los arboles con  los que chocaría la aeronave.

Pero tras la tragedia y el luto guardado que hizo que se suspendieran diversas actividades, entre ellas la cena de gala que en honor de los ministros del Gobierno había  organizado la Hermandad de Alféreces Provisionales, incluso los vuelos al aeropuerto de Alvedro quedaron cancelados,   la vida continuó para la ciudad de cristal, abarrotada de forasteros,  que recibió al gobierno de la Nación en pleno, con su presidente Almirante Luis Carrero Blanco al frente, que celebró consejo de ministros el viernes 17 en el pazo de Meirás, presidido por el Jefe del Estado Generalísimo Franco.

En aquella reunión ministerial se adoptaron importantes acuerdos, muchos de ellos referentes a Galicia, entre otros los nombramientos de Jaime de Piniés como embajador representante permanente de  España ante las Naciones Unidas; de almirante secretario general y jefe de la Jurisdicción Central de Marina, al vicealmirante Enrique Amador Franco; comandante general de la flota, vicealmirante  Francisco Javier de Elízalde y Lainez, así como varios nuevos gobernadores civiles de Alicante, Málaga, Palencia y Santander. Decreto por el que se convocaban elecciones municipales en todo el territorio nacional para el día 13 de noviembre con excepción del municipio de Barcelona que serían el 16 de octubre. La prohibición de  la entrada en el puerto de Algeciras a los yates matriculados en Gibraltar

En Educación y Ciencia: La Escuela de Arquitectura de La Coruña comenzaría a funcionar inmediatamente, de forma provisional en tanto no se determinase el edificio propio que sería sufragado por la Fundación Barrié de la Maza. Decreto por el que se creaban 12 Colegios Nacionales de Educación General Básica en La Coruña. Decretos por los que se declaraban monumento histórico-artístico el pueblo de Pazos de Arenteiro del término municipal de Boboras en la provincia de Orense; el Monasterio y la iglesia de San Salvador de Bergondo (La Coruña) y conjunto histórico-artístico y paraje pintoresco la villa y la ría de Ribadeo en la provincia de Lugo. 

1973. Consejo de ministros en el Pazo de Meirás, presidido por el Jefe del Estado Generalísimo Franco junto al presidente del Gobierno Almirante Luis Carrero Blanco

En Industria: Decreto sobre calificación de la zona minera de Santiago de Compostela como de preferente localización industrial. Comercio: ayudas a la Feria Mundial de la Pesca, que se desarrollaría en Vigo, En Obras Públicas: Aprobación del pliego de condiciones administrativas para la construcción, conservación y explotación de la Autopista del Atlántico y en Planificación del Desarrollo: Decreto por el que se determinaba la localización y delimitación del Gran Área Industrial de Galicia

A la tarde de ese  mismo día, el Jefe del Estado, Generalísimo Franco, y su esposa Carmen Polo de Franco, presidian en el muelle de las Ánimas, del puerto coruñés,  el acto de bendición de la base de salvamento de náufragos de la Cruz Roja Española y de una lancha de salvamento la “Blanca Quiroga”. La apretada jornada continuaría  a  las diez de la noche, cuando  el Caudillo de España  y su esposa presidian en el palacio Municipal de la Coruña, la anual cena de gala en su honor, organizada por el Ayuntamiento de La Coruña, que se cerraría con una espectacular sesión de fuegos artificiales.

Nuria Espert triunfaba en el Teatro Colón con “Yerma” de Federico García Lorca. Carlos Larrañaga y María Luisa Merlo escenificaban en el teatro Rosalía Castro  “El baile” de Edgar Neville. Con éxito diario el cine Riazor, proyectaba “El juez de la Horca” con Paul Newman.

El retrato del que fue alcalde de la ciudad Eduardo Ozores Arraínz, obra de José Francisco, pasaba en engrosar la galería pictórica de alcaldes en el palacio Municipal. A gran ritmo se vendían las entradas para presenciar el lunes 20 en el palacio de los Deportes el espectáculo musical “Viva la Gente”

Ese sábado, la comisión municipal de fiestas organizaba una verbena popular en el relleno con la actuación de la orquesta “Los Platinos” y el conjunto “Promesas Unidas”. La sala de fiestas “Némesis” `presentaba la atracción “las tres bellas del Caribe”  En la discoteca “Lord Byron” de la ciudad vieja actuaba el conjunto “Dancers”. Por su parte el club del Mar invitaba a sus socios a una verbena amenizada por el conjunto “Los Sallyv`s”.  En la discoteca “5 Estrellas” en la calle de Juan Flórez, o en el “Diana club” y “Rubi 28” de la calle de Rubine, sonaban los ritmos actuales con “Eva María” de Fórmula V, encabezando la lista de los principales.   Y por supuesto el ambiente magnifico de las cafeterías de la Avenida de la Marina y sus boites con el “Whisky club” cómo emblemático local.

Todo estaba preparado para la disputa el domingo 19 en la bahía coruñesa de la tradicional regata de Traineras. La selección Nacional de baloncesto se concentraba en el hotel Finisterre para enfrentarse, ese domingo, en el palacio de los Deportes a la selección  All Star`s de Estados Unidos, en su plan de preparación para el campeonato de Europa, que se celebraría en Barcelona en el mes de septiembre, y que se convertiría en el primer gran momento de la historia del baloncesto español al lograr nuestros jugadores la medalla de plata, tras derrotar a la todopoderosa URSS en la semifinal y caer en la final ante Yugoslavia.

La  Condesa de Fenosa Carmela Arias, recibía en la Diputación provincial la Medalla de Oro de la Provincia, concedida, a título póstumo, a su esposo, don Pedro Barrió de la Maza, Conde de Fenosa.   

Precisamente Don Pedro Barrié de la Maza, Conde de FENOSA, llevado por su gran amor al Real club Deportivo, había sido el alma máter e impulsor del trofeo que llevaba su nombre, una competición hecha por y para el equipo herculino que la disputó en todas sus ediciones, desde 1968 hasta que desapareció en 1976. En aquellos momentos y debido a su condición de equipo ascensor, su  presencia en el Trofeo Teresa Herrera era muy esporádica. 

1968. Don Pedro Barrié de la Maza y su esposa Carmela Arias en la presentación del trofeo Conde de FENOSA

El trofeo, hecho en plata y oro, estaba valorado en unas trescientas cincuenta mil pesetas de las de los años sesenta. En él estaban representados  cuatro postes con los símbolos de la energía eléctrica con los cuatro escudos de las provincias gallegas. En la parte baja, tras la peana de la elegante copa, que medía 1,50 metros, figuraba un balón de cuya parte superior arrancaba un tubo cilíndrico hasta una base de oro, traspasada por los cuatro postes representativos de la energía eléctrica y donde se asentaban cuatro Ángeles que sostenían una corona ducal de la que emergía una antorcha de cuyas llamas salía la torre de Hércules, característico emblema de la ciudad, que coronaba la impresionante copa. Realizado en los talleres santiagueses de la prestigiosa joyería Malde, el trofeo, para deleite de los coruñeses, se exponía, unas semanas antes de disputarse, en los escaparates de la mueblería Cantón Grande. 

En las cuatro ediciones anteriores lo habían ganado el Racing club de Avellaneda, el Deportivo, el Torpedo de Moscú y el Eintrach de Frankfurt. Si en las primeras ediciones se diputó en formato de tres equipos, desde 1971 lo venía haciendo a partido único.

La gran final fue presidida por el Jefe del Estado Generalísimo Franco, que llegó al estadio de Riazor acompañado por su esposa Carmen Polo y por el jefe de su Casa Civil Fernando Fuertes de Villavicencio.

En la puerta principal de la tribuna del recinto deportivo fue recibido y saludado por el vicepresidente del Gobierno Torcuato Fernández Miranda; ministro de Marina, Almirante Pita da Veiga; capitán general de la VIII Región Militar, Teniente General Fernández Vallespín; gobernador civil de la Coruña, Miguel Vaquer; alcalde de la ciudad José Pérez-Ardá; Condesa de FENOSA, Carmela Arias y Díaz de Rábago; Joaquín Arias y Díaz de Rábago, presidente del Comité organizador del Trofeo; presidente del Real club Deportivo Manuel Sánchez Candamio, presidente del Real Madrid Santiago Bernabéu de Yeste  y otras autoridades militares, civiles y deportivas.

Tras los saludos protocolarios, el Caudillo de España, su esposa y autoridades hicieron acto de presencia en el palco de honor del estadio municipal de Riazor, siendo recibido el Jefe del Estado a los acordes del himno Nacional interpretado por la banda municipal de música y con gritos de ¡Franco! ¡Franco! y  una prolongada ovación de los más de treinta mil aficionados que casi llenaron el estadio coruñés.   

Detalle del monumental Trofeo Conde de FENOSA

A las órdenes del colegiado vizcaíno señor Urrestarazu, que tuvo una buena actuación, los equipos formaron de la siguiente manera: Real Madrid: García Remón; Touriño, Zunzunegui, Rubiñán; Pirri, Andrés; Aguilar, Grosso, Santillana, Netzer y Marañón. Deportivo de La Coruña: Seoane; Collazo I, Zugazaga, Richard; David, Bustillo; Piño, Loureda, Beci, Ostojic y Rabadeira.

 En el segundo tiempo, Vales sustituyó a Ostojic, Seijas a Beci y Pardo a Piño. En el Real Madrid, y también en el segundo tiempo, Verdugo sustituyó a Rubiñán, mientras a los 27 minutos Planelles hacía lo propio con Santillana.

Curiosamente los aficionados coruñeses, en menos de quince días, habían tenido la oportunidad de contemplar a  dos de las máximas figuras que en aquella inminente  temporada liguera, iban  a actuar en los campos españoles, dirigiendo a los eternos rivales Barcelona y Real Madrid: Johan Cruyff y Gunter Netzer.

El primero, el “holandés volador”, a primeros de agosto, en el trofeo Teresa Herrera, jugando en las filas del Ajax de Ámsterdam y cuyo fichaje por el Barcelona se forjó precisamente en la capital coruñesa. El segundo, el magnífico centrocampista alemán, que provenía del Borussia Mönchengladbach, con el cual había ganado la Bundesliga en las temporadas 1969-1970 y 1970-1971, en esa noche del 18 de agosto en que se celebró la final del Conde de  Fenosa. La afición coruñesa pudo debatir si se quedaba con la espectacularidad, el trabajo, la lucha continua de Johan, sus maneras de regatear y encarar, siempre con peligro, el área rival o por el contrario le habían gustado más los  pases largos, del alemán Netzer, su inteligencia y su clase, pero sin asomarse por las áreas. La polémica estaba servida y una vez visto el desenlace de aquella temporada la ganaría Cruyff por goleada.

El Real club Deportivo en aquella final del Trofeo Conde de FENOSA. Seoane, Collazo, Richard, Zugazaga, Loureda, David Vidal, Agachados: Piño, Bustillo, Beci, Ostojic y Rabadeira

El Real Madrid se presentó en Riazor, además de con Netzer, con Rubiñán, traspasado precisamente por el Deportivo y Planelles del club Deportivo Castellón. Los otros fichajes, uno rutilante, el del argentino Oscar “Pinino” Más, que llegaba desde River Plate,  y Del Bosque del Castellón, no participarían en el encuentro por decisión del técnico  Miguel Muñoz. Tampoco jugarían el gran Amancio Amaro, Manolo Velázquez, Goyo Benito y José Luis Peinado.

Había mucho interés entre los aficionados en  ver al Deportivo. Tras su descenso a segunda con la llegada al banquillo del técnico chileno Fernando Riera, presentó a nuevos jugadores, como los zagueros Collazo, Pardo y David Vidal, los dos primeros llegados del Racing de Ferrol y el otro del Fabril. Otras caras nuevas de aquel Deportivo 73-74, fueron las del extremo derecho Piño, procedente también del Fabril y del delantero centro Seijas, que llegaba del C.D. Orense. Aquella final serviría para ver en acción al yugoslavo Ostojic, que se encontraba a prueba y que demostró tener cualidades más que sobradas para pertenecer a un equipo, no sólo de segunda, sino también de primera división española, con un excelente  toque de balón,  regate y su continua brega sobre todo en la primera parte del encuentro. Sin embargo su fichaje no cristalizaría, por problemas de visado y unos días después de celebrado el trofeo Conde de FENOSA, el Deportivo comunicaba el fichaje del delantero Guillermo Muñoz, procedente del Santiago Wanderers chileno.

Desde el primer minuto de juego el Deportivo pareció tener un nuevo estilo de juego, muy distinto a la temporada pasada, que le hacían en el papel, ser uno de los conjuntos favoritos para retornar a primera división. Su juego fue rápido, al primer toque. Puso en grandes aprietos la portería defendida por García Remón.

El vehículo del Caudillo de España con su escolta por las calles de La Coruña

En el minuto 41 de la primera parte un claro derribo del defensa madridista  Touriño a Ostojic fue sancionado con penalti que ejecutado por Rabadeira significó el primer gol del encuentro a favor del Deportivo.

 Sin embargo la segunda mitad seria completamente distinta. El Real Madrid impuso su juego, a base de pases largos y mayor profundidad. Con un omnipresente Pirri, en todas partes del terreno de juego, y un elegante y cerebral Netzer en el centro del campo, fue haciéndose dueño del encuentro y forzando al Deportivo a encerrarse en su área y haciendo trabajar al guardameta Seoane, que tuvo felices intervenciones, no pudiendo hacer nada por evitar los dos esplendidos goles recibidos.   

A los seis minutos de la segunda parte, Pirri, de fuerte chut raso y cruzado, desde fuera del área batía a Seoane, consiguiendo el empate. A los 20 minutos, el alemán  Netzer  realizó un envío largo de balón hacia Marañón que peinó la pelota para que de nuevo Pirri, en plancha y de cabeza, lograse un espectacular gol, que significaría  el tanto de la victoria madridista.

El Deportivo  intentó empatar el encuentro, pero la sólida defensa blanca lo impidió, debido sobre todo a la lentitud y la falta de remate blanquiazul y que Ostojic estuvo perfectamente anulado por Andrés. El resultado justo, permitió al Real Madrid llevarse por primera y única vez a sus vitrinas, el trofeo instaurado por el desaparecido y recordado Don Pedro Barrié de la Maza, Conde de FENOSA. 

Al final del mismo su Excelencia el Jefe del Estado entregó al capitán madridista Ramón Grosso  el gran  trofeo, con lo que los Jugadores blancos dieron la vuelta  de honor  al estadio de Riazor entre los aplausos del público.

A los acordes del himno Nacional, interpretado por la Banda de música municipal, con gritos de ¡Franco! ¡Franco! y una gran ovación, por parte de miles de aficionados, el Caudillo de España abandonó el estadio de Riazor. Sería la última vez que presenciase en él algún acontecimiento deportivo.

Aquella temporada constituiría uno de los mayores descalabros del Real club Deportivo, que descendería a tercera división por primera vez en su historia, pasando por su banquillo cuatro entrenadores. Fernando Riera, que duró 8 encuentros; mi querido e inolvidable primo Carlos Torres, Enrique Orizaola y José Antonio Irulegui, Incluso aquella nefasta campaña deportiva, se llevaría por delante al presidente Manuel Sánchez Candamio, que sería sustituido en marzo de 1974 por Antonio Álvarez.

P/D: Escribo este artículo, al amparo de la infecta, criminal, malvada, canallesca, mentirosa, llena de odio, de división entre unos españoles y otros; profanadora de cadáveres de héroes de nuestra historia, manchada con la sangre de las víctimas del terrorismo, a quienes desprecia, un auténtico fraude de ley, que ataca la unidad de España, la verdad, la libertad, la historia de nuestra Patria; que pretende por ley obligar a los españoles a pensar lo que quiere este gobierno corrupto, traidor y estulto y que incluso  ataca de forma ignominiosa al patrimonio cultural, histórico y artístico de España, siendo su único y malévolo fin deslegitimar un régimen, el del Generalísimo Francisco Franco, que llevo a España a convertirse en la novena potencia industrial del mundo y de él que emanó la actual Jefatura del Estado, -no lo olvide Majestad-,  llamada, de forma burda y grosera, ley de “memoria democrática”, de la cual me declaro beligerante y desafiante, recientemente aprobada, que en un párrafo textual de su sectario preámbulo dice: “El conocimiento de nuestro pasado reciente contribuye a asentar nuestra convivencia sobre bases más firmes, protegiéndonos de repetir los errores del pasado. La consolidación de nuestro ordenamiento constitucional nos permite hoy afrontar la verdad y la justicia sobre nuestro pasado. El olvido no es opción para la democracia”.

ESTA ES MI MEMORIA Y A ESO ME ACOJO. EN DEFENSA DE LA VERDAD. SIN MIEDO A NADA NI A NADIE. LA MEMORIA NO PUEDE ESTAR SUJETA A NINGUN TIPO DE LEY. ES ALGO CONSUSTANCIAL CON LA PROPIA PERSONA. NO ME VOY A CALLAR Y ME REBELO ANTE ESTE ATROPELLO DE UNA LEY ANTICONSTITUCIONAL, ABERRANTE, SOVIETICA, QUE ATACA LA LIBERTAD PERSONAL, ÚNICAMENTE PROMULGADA PARA MANTENER LA FALSA VERSION DE LA IZQUIERDA -POR ELLO NECESITAN UNA LEY QUE AMENACE CON MULTAS Y ATOSIGUE CON EL TEMOR- PARA DISTORSIONAR, PUES NO PUEDEN REBATIR, EN ABSOLUTO, LA VERDADERA REALIDAD HISTORICA DE ESPAÑA.


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