1974. Atentado contra la cafetería Rolando de Madrid

13 de Septiembre de 1974. Madrid, atentado cafetería Rolando, calle del Correo

 El viernes 13 de septiembre de 1974, una bomba colocada en la cafetería “Rolando” de la calle del Correo, de Madrid, hacia explosión alrededor de las  dos y media de la tarde. Como consecuencia de la tremenda deflagración morían 11 personas quedando también 71 heridas. El artefacto explosivo compuesto por unos treinta kilos de dinamita y tuercas de unos dos centímetros que actuaron como metralla, fue colocada en los servicios de la cafetería.

La enorme virulencia de la explosión derrumbó el techo del establecimiento. Una enorme cantidad de cascotes sepultaron a varios clientes y empleados. Once de ellos morirían en el acto, quedando sus cuerpos por la acción de la metralla en muchos casos mutilados y desnudos. La onda expansiva fue de tal magnitud y potencia que afectó al autoservicio Tobobán, situado en la calle Mayor, donde varios clientes resultaron también heridos. Uno de los cuerpos de las víctimas apareció empotrado en la pared de la Dirección General de Seguridad, situada enfrente de la cafetería.

El objetivo, la cafetería Rolando, enclavada en el corazón de Madrid, en la calle del Correo, a escasos metros de la Puerta del Sol, donde se hallaba situada la Dirección General de Seguridad, no fue elegido al azar. Se hizo  con la intención de asesinar al mayor número de policías posibles, que en gran número, frecuentaban diariamente el establecimiento. Sin embargo en el terrible atentado tan sólo fallecería una funcionaria destinada en el Documento Nacional de Identidad y quedaría herido gravísimamente el inspector FÉLIX AYUSO PINEL, que sobreviviría  casi dos años y medio al atentado, falleciendo el 11 de enero de 1977. Otros diez funcionarios también resultarían heridos de diversa consideración, el más grave el inspector José Ángel Adquisiano Bardón, a quien hubo  que amputarle una pierna, pero sobreviviendo todos ellos al brutal atentado.

1974, Atentado de ETA contra la cafetería Rolando de Madrid

Las restantes víctimas serían ciudadanos anónimos cuyo único delito fue tomar una consumición en lugar y hora fatídica. Eran ANTONIO ALONSO PALACÍN, y su mujer MARÍA JESÚS ARCOS TIRADO; FRANCISCA BAEZA ALARCÓN; BALDOMERO BARRAL FERNÁNDEZ y su mujer, MARÍA JOSEFINA PÉREZ MARTÍNEZ; ANTONIO LOBO AGUADO; FRANCISCO GÓMEZ VAQUERO, MANUEL LLANOS GANCEDO, empleados de la cafetería; LUIS MARTÍNEZ MARÍN; la funcionaria de la Dirección General de Seguridad CONCEPCIÓN PÉREZ PAÍNO y la estudiante MARÍA ÁNGELES REY MARTÍNEZ. Otro camarero de la cafetería GERARDO GARCÍA PÉREZ fallecería de resulta  de sus heridas, el 29 de septiembre.

Aquel brutal atentado, obedeció a un plan preparado y ejecutado por miembros del partido comunista y la organización  terrorista vasca, marxista y anti española ETA, que ya tenía  en su haber varios  asesinatos y sobre todo el magnicidio contra el presidente del Gobierno almirante Luis  Carrero Blanco. Precisamente,  mientras realizaban las vigilancias de movimientos del presidente y finalizaban los trabajos de excavación del túnel de la calle de Claudio  Coello, donde colocarían la carga explosiva que acabaría  con la vida del almirante,  en sus andanzas por Madrid los asesinos se fijaron en una cafetería situada al lado de la Dirección General de Seguridad. Un personaje clave para la realización de aquel cobarde y artero atentado fue Genoveva Forets Tarrat,  militante del PCE desde 1962 y mujer del dramaturgo proetarra Alfonso Sastre,

Sería Genoveva Forest, quien sugirió a la dirección de ETA el atentado contra Rolando, pues sabía que cada mañana muchos funcionarios de la cercana Dirección General de Seguridad se acercaban a la misma a tomar una consumición o a almorzar. Fue recabando la información necesaria que transmitió a la dirección  de la banda terrorista que enviaría a Madrid a José Manuel Galárraga Mendizábal, alias “Pototo”, a fin de coordinar la acción terrorista. La presencia de “Pototo” en la capital de España sería detectada por funcionarios de policía.

Serían sin embargo otros dos miembros de la banda, María Lourdes Cristóbal Elorza, alias “Pompadour”, una joven hija de exiliados en Francia desde 1936, residente en Bayona, y Bernat Oyarzábal Bidegorri, quienes llegarían desde Francia, siendo recibidos por Genoveva Forest alias “Vitia” y “Tupamara”, que los alojaría en uno de los pisos que la militante comunista tenía en diversa zonas de Madrid y pueblos limítrofes. En este caso se alojaron en Alcorcón, un piso -que ya habían utilizado los asesinos del Almirante Carrero Blanco- donde se esconderían una vez perpetrado el terrorífico atentado, huyendo posteriormente a Francia, Forest, junto a la pareja, estarían el día anterior a la explosión, en la propia cafetería, viendo y rematando los pormenores de la acción a ejecutar.

Forest llamará a semejante operación criminal “operación Caperucita”,  pues sabía que en la guarida del “lobo”, la Dirección General de Seguridad, era prácticamente imposible colocar un artefacto, optó, junto a la banda terrorista y antiespañola, colocarla en las cercanías del edificio. Algún palanganero malvado ha venido estos años intentando blanquear  a ETA de aquella salvaje acción, que por cierto no reivindicaría hasta muchos años después, diciendo y dejando escrito que todo fue idea de la “Tupamara”, olvidándose de que el propio José Miguel Beñaran Ordeñana “Argala”, en el tiempo en que preparó, junto a otros etarras, el túnel de la  calle Claudio Coello a fínales de 1973,  paseándose  en numerosas ocasiones por la calles de Madrid, junto a Genevova Forest en el SEAT 600, propiedad de la militante comunista, dio su visto bueno a organizar tamaño atentado.

1974, Atentado de ETA contra la cafetería Rolando de Madrid

Sobre las dos y cuarto de la tarde, tras llegar en el Seiscientos de la Forest, “Pompadour” y Oyarzabal entraron en la cafetería Rolando, que en ese instante se encontraba llena de clientes. Lourdes Elorza se fue directa a los aseos y allí dejaría su carga de odio y sinrazón que acabaría, en ese momento, con la vida y las ilusiones de doce inocentes españoles.

Entre ellos el coruñés Baldomero Barral de 28 años de edad y su esposa María José Pérez de 21. Baldomero, confitero y panadero de profesión, había sido un excelente boxeador. Campeón gallego del peso pluma y ligero. Como profesional había debutado en el año 1967. Tras cinco años, y tras caer derrotado a los puntos ante Cristóbal Díaz Valero “Corchito”, el trece de noviembre de 1971 en el palacio de Deportes de La Coruña, una velada a la que asistí en compañía de mi inolvidable padre, Marcelino, Mero decidió  retirarse del boxeo.

En la temporada 1972-73, a  Mero le sonreiría la fortuna con una quiniela de catorce aciertos, que le reportaría un premio de dos millones  cuatrocientas mil pesetas. Con ellos se había comprado un piso en la calle Padre Rosendo Salvado de la ciudad herculina y había abierto una confitería “Los Ángeles” situada en la Avenida de Hércules de la propia capital gallega. Baldomero y María José dejaban huérfanos a dos hijos: Monchito, de tres años, y Mérito de cuatro meses. Entraron a almorzar en Rolando, pues estaban pasando unos días en Madrid a fin de conocer la capital y lugares cercanos como Aranjuez, San Lorenzo de El Escorial y el Valle de los Caídos.

Antonio Alonso Palacín, natural de Alhama de Aragón, era mecánico de la fábrica de motores Abril. Estaba en Madrid de viaje de novios, pues había contraído matrimonio el siete de septiembre, en Calatayud con María Jesús Arcos Tirado, de 28 años, de profesión telefonista, quien también moriría asesinada en la cafetería Rolando,

Francisca Baeza Alarcón, de 45 años soltera, profesora de Educación General Básica en Valdepeñas (Ciudad Real). Ese  día estaba en Madrid, de compras junto a una prima, Maribel González, que resultara herida en el atentado.

Retrato robot de los dos miembros de ETA autores de la masacre de la cafetería Rolando de Madrid

Antonio Lobo Aguado, de 55 años, estaba casado y tenía dos hijos. Era natural de Villanueva del Río (Sevilla). Ferroviario de profesión, Antonio había sido trasladado a Madrid poco tiempo antes del atentado, al Departamento de Información de Renfe de la estación de Madrid-Delicias. Entró en Rolando de forma causal a  tomar una cerveza.

El cocinero de la cafetería Rolando, era Francisco Gómez Vaquero. De  31 años de edad, estaba casado con Blanca Condado Aguilar y tenían dos hijas de 4 y 2 años. Francisco fue rescatado con vida entre los escombros, pero falleció posteriormente en el Hospital Clínico al que había sido trasladado. También rescatado de los escombros y trasladado al hospital de la Cruz Roja, donde fallecería, fue el camarero de la cafetería Manuel Llanos Gancedo de  26 años de edad y  natural de la localidad asturiana de Villar de Vildas (Somiedo),

Luis Martínez Marín, agente comercial jubilado de 78 años, había nacido en Valladolid, aunque residía en Madrid desde hacía años.

La Funcionaria administrativa de la Dirección General de Seguridad, Concepción Pérez Paino tenía 65 años, que solía acudir diariamente a la cafetería.

María Ángeles Rey Martínez, una estudiante de 20 años, nacida en Burgos, que se encontraba en Madrid para presentarse a los exámenes de septiembre. Entró en Rolando con unas amigas con intención de comer. Ella fallecería en el acto y sus amigos se salvarían de forma milagrosa.

El 23 de septiembre en una magnifica operación la Policía detenía a ocho personas, descubriendo cinco pisos francos que Forest tenía en Madrid.  Además de la Forest seria detenido su marido Alfonso Sastre; un albañil Antonio Durán Velasco miembro de Partido comunista, en busca y captura por orden del Tribunal de Orden Publico desde 1971; el escritor Eliseo Bayo y su esposa la abogado Lidya Falcon;  el director de teatro Vicente Sanz de la Peña; la actriz María Paz Ballesteros; el piloto de aviación comercial Bernardo Vadell y su esposa María, del Carmen Nadal Bestard.

Comisario General de investigación Social, José Sainz González,

Tras aquella operación de enorme envergadura, el Comisario General de investigación Social, José Sainz González, uno de los funcionarios más reconocidos de la brillante historia de la Policía Española, informaba a los medios de comunicación a través de una  rueda de Prensa que tenía lugar en su despacho de la Dirección General de Seguridad.

POR SER HISTORICA REPRODUCIMOS EL CONTENIDO DE AQUELLA RUEDA DE PRENSA:  “Según nuestros informes el grave atentado del restaurante – cafetería Rolando, producido el pasado día 13, fue estudiado y programado de antemano por el Frente Militar de E.T.A. – Quinta Asamblea y, sin duda, los últimos acontecimientos en el norte de España lo precipitaron. Se ha llegado a la conclusión de que lo realizó un comando de dicha organización, conocedor de Madrid  que se desplazó desde sus «bases» en el sur de Francia, con  esta misión concreta y regresó al punto de origen, inmediatamente después de colocar su carga mortífera en el comedor del’ restaurante”.

“Días antes de producirse este hecho, nuestros servicios habían detectado la presencia en Madrid de Juan Manuel Galarraga Mendizábál, alias «Zaldivi» y «Potxolo», y otro terrorista que utilizaba documentación a nombre de Lucio Escudero.

En Rentería (Guipúzcoa) la Guardia Civil intervino diversa documentación que envió desde Francia, José Ignacio Mugica Arregui, alias- “Ezquerra”, a José Miguel Goiburu Mendizábal, alias “Goyerri”, responsable de dicha organización en el interior. En ella se mencionaban nombres y algunas acciones a realizar en Madrid.

La Guardia Civil de la misma provincia, el 28 de agosto pasado, detuvo a José María Arruabarrena Esnaola, alias “Tanque”, y a José Antonio Garmendia Artola, alias “Tupa”, después de un tiroteo, del que ambos resultaron heridos. De “El Tanque” se conocían muchos datos en cuanto a su actividad terrorista y se consideraba del mayor interés su interrogatorio por lo que desde el Hospital Civil dé San Sebastián, es trasladado al centro correspondiente de esta capital.

Se identifica y es detenida la que, con el nombre orgánico de “Vitia” está considerada como el punto más importante de E.T.A.-Quinta Asamblea en Madrid. Se trata de Genoveva Forest Tarrat, médico de profesión, casada con el escritor Alfonso Sastre éste último con amplio historial dentro-del partido comunista.

Resulta altamente significativo que Genoveva Forest, al día siguiente, del atentado, cruzó la frontera francesa para entrevistarse con José Ignacio Mugica Arregui, alias «Ezquerra», máximo dirigente dé E.T.A., y con otro responsable de la organización, circunstancias éstas que se han repetido a raíz de otros actos terroristas de acusado relieve, como el asesinato de nuestro Presidente de Gobierno, Almirante Carrero Blanco.

La infraestructura de E.T. A.-Quinta Asamblea en Madrid, se apoyaba y ha girado desde un principio en Genoveva Forest (militante del partido comunista desde 1962 que tenía asidua relación con José Miguel Beñaran Ordeñana, alias «Argala», y con Mugica Arregui, alias «Ezquerra», a los que visitaba frecuentemente en Francia.

Antes del asesinato del almirante Carrero Blanco, Genoveva Forest y Múgica Arregui se reunieron en Madrid y, en los meses de octubre y noviembre, dos “liberados” de E.T.A. uno de ellos Argala, se alojaron en el domicilio de María Paz Ballesteros, acompañados por  Genoveva Forest. De sus contactos con Ezquerra, surgió la entrevista entre ella y los otros miembros del comando el día 8 de julio último, en la plaza de Cibeles, frente a la puerta principal de Correos. Poco después de llegar a Madrid “El Tanque”, con Juan Manuel Galarraga Mendizábál y Faustino Estanislao Herrera Esteban, alias “Chapu”, protegidos y ayudados por esta mujer, intentaron, localizar, a determinada persona de definidas ideas opuestas a los terroristas de E.T.A,  con el fin de asesinarla, y aunque la buscaron insistentemente no consiguieron hallarla.

Asimismo, construyeron «agujeros» —que ellos denominan jaulas— perfectamente disimulados en los domicilios de los otros detenidos, para ocultar personas que fueran secuestradas por E.T.A., a los propios terroristas o a otros activistas cuando trataran de eludir la acción de la justicia. Genoveva Forest, en su domicilio, había construido; tres refugios en los que se ha ocupado abundante material subversivo y terrorista que Ezquerra le había facilitado: veintiocho fotografías y planos y diseños diferentes para la construcción de estas guaridas, distintas a las ahora descubiertas, que «El Tanque» trajo de Argentina; 114 folios mecanografiados de la publicación titulada “Operación Ogro, cómo y por qué ejecutamos a Carrero Blanco”, en la que E.T.A. relata los detalles de este crimen, y muchas de cuyas páginas aparecen corregidas y rectificadas de su puño y letra por Genoveva Forest, lo que demuestra su participación en la redacción y preparación del libro; también se intervino propaganda y otros objetos, así como catorce .sellos de caucho, tarjetas en blanco del Documento Nacional de Identidad, otras militares del Ejército de Tierra, en blanco, firmadas con tampón por el General Subsecretario, y dos bolsas con varias cajas de medicamentos, jeringuillas hipodérmicas y plasma sanguíneo.

Los liberados de E.T.A., por medio de Genoveva Forest, disponían de los domicilios de los otros detenidos, por considerarlos seguros y de confianza. Estas viviendas pertenecen a personas con las que Genoveva ha mantenido anteriores relaciones orgánicas a nivel de partido comunista. El importe de los refugios construidos en ellas- fue sufragado, al parecer, por los titulares de las viviendas. Eva Forest ha manifestado que su marido Alfonso Sastre conocía su vinculación con E.T.A.-Quinta Asamblea, a lo que no puso objeción.

El Tanque”, después del curso que durante tres meses realizó en Argentina, para perfeccionar conocimientos, en el aspecto militar y político, relacionados con la subversión armada, trajo consigo planos para construir las denominadas cárceles del pueblo, muy divulgadas entre los Tupamaros de Uruguay, y otros grupos terroristas de varios países hispanoamericanos. Con uno de estos grupos permaneció El Tanque, desde los primeros días de enero del año actual, habiendo utilizado para su desplazamiento falsa identidad y mediante contacto previo de Múgica Arregui con aquéllos.

Durante el periodo de tiempo que estuvo en Buenos Aires, se intentó el secuestro de un miembro de la C.I.A. americana, que se resistió enérgicamente. Dispararon contra él y, herido de gravedad, le abandonaron, creyendo que fallecería a causa de las heridas, pero, no obstante la gravedad de éstas, consiguió restablecerse. Una reproducción de estos planos que trajo «El Tanque» son los ocupados ahora en uno de los pisos de Genoveva Forest.

Los dirigentes de E.T.A., conocían a Genoveva Forest como «La Tupamara». Ella fue junto a “Argala”  la redactora del libro sobre el asesinato del almirante Carrero Blanco, dándose la circunstancia de que en – la granja donde vive aquél, a 16 kilómetros de Bayona, permaneció varios días para este cometido.

Las investigaciones realizadas hasta este momento por nuestra Policía han permitido confirmar una vez más, la identidad de José Miguel Beñarán Ordeñana, alias “Argala”, y Javier María Lárreategui Cuadra, alias “Atxulo” como integrantes del comando de E.T.A. que asesinó al almirante Carrero Blanco.

Al miembro de ETA “Tupa” se le ocupó una agenda con una anotación que dice “Rolando 2.15-2,45”. El Comisario Sainz enseñaría dicha agenda a los medios informativos.

“El atentado de la calle del Correo” -continuó el Comisario Sainz-  “es el acto más desafortunado de la E.T.A. Un crimen en el que han muerto personas inocentes, por lo cual dicha organización no puede atribuirse la autoría. Ellos mismos dicen que se les ha ido la mano. Todavía no hemos identificado a la persona que puso la bomba de relojería, seguramente accionada a distancia. Desde la Policía nunca hemos dicho que el autor haya sido Galarraga Mendizábal; Se ofreció un dinero por él porque sabemos que está implicado en el asunto y que días antes de la explosión se encontraba en Madrid. De ahí que su fotografía saliese en todos los medios de comunicación”

“No puedo comprender como el sector más ortodoxo del Partido Comunista, bajo la dirección de Santiago Carrillo, permite actuar a sus militantes a espaldas del partido. Estoy convencido de que conocía los manejos de los sospechosos.”

Esa duda que dejó en al aire el Comisario Sainz González en aquella histórica rueda de prensa, venia planteada  por las tajantes ordenes que dio Santiago Carrillo, de que se borrara hasta el más pequeño rastro de que el Partido tuviera nada que ver con el atentado de la cafetería Rolando.

Los pisos francos encontrados en dicha operación policial fueron: Avenida de América, 8-3º, letras B y C. Domicilio del piloto comercial  Bernardo Vadell Carreras y su esposa María del Carmen Nadal Bestard. Se intervinieron en él 28 ejemplares del libro “Operación Ogro” y alguna propaganda de E.T.A. y del partido comunista.

Onésimo Redondo, 38-2º. De la abogado catalana Lidya Falcón O’Neill y del escritor Elíseo Bayo Poblador. Ambos vivían en Barcelona.

Fernando VI, 27-4° izqda. Domicilio del matrimonio Vicente Sainz de la Peña, director de teatro y María Paz Ballesteros Gilabert, actriz de T.V.E. En ese refugio se ocuparon 9 ejemplares del libro “Operación Ogro” y diversa propaganda de E.T.A. y del partido comunista. También se ocultaba en él, y fue intervenido, un fichero en el que aparecieron nombres de actrices, actores y otras personas relacionadas con el mundo del espectáculo, o que simpatizaban con él, que integraban una sociedad o empresa denominada ^«Avance Cultural, S. A.» (A.C.U.S.A.)

Virgen de Nuria, 11-4° Domicilio de Genoveva Forest Tarrat y Alfonso Sastre. Tenían tres refugios en diferentes lugares de la vivienda.

Alfambra, 5-bajo. Domicilio de Antonio Duran Vela. Apareció un refugio que construyó en el dormitorio y la habitación fue recubierta después, con «Sintasol». En la construcción de tales refugios, aparte los conocimientos de Antonio Duran, se empleó la técnica adquirida por “El Tanque”, que fue comunicada después a otros liberados de ETA.

Ante la magnitud de la masacre, ETA, como haría en muchos pasajes de su criminal historia, negaría   su responsabilidad  y autoría, culpando, en un comunicado difundido el 29 de octubre, a «núcleos ultrafascistas estrechamente ligados a determinados medios policiales y políticos del Estado español».

Aquella terrible masacre, la primera de la historia sangrienta de la ETA, que algunos intentan a día de hoy olvidar, quedó impune, gracias a aquella desdichada, impresentable e inexplicable amnistía otorgada en 1977 por un nefasto gobierno, lleno de traidores a los que decían ser sus principios, presidido por “un chusquero de la política” en sus propias palabras, llamado Adolfo Suárez González.  No sólo salieron en libertad los detenidos por el atentado a la cafetería Rolando, sino también varios de los asesinos y cómplices del magnicidio del presidente del gobierno Almirante Luis carreo Blanco. Entre ellos Gonoveva Forest Tarrat, quien tras pasar tres años en la cárcel salió libre de polvo y paja  de ambos atentados.

Un completo e indescifrable misterio, como otros que han asolado esta nación desde la muerte del Generalísimo Franco y que han quedado envueltos en una completa nebulosa de ocultación y secreto, por ejemplo: el asesinato del almirante Carrero Blanco; el incendio del Hotel Corona de Aragón de Zaragoza; los atentados del 11 de marzo de 2004 en Madrid; las maletas de Delcy o la noche del 23-F, este ya con más luz, afortunadamente gracias a la valentía y trabajo de escritores como Jesús Palacios, a quien nadie la ha discutido ni una coma de sus trabajos, y donde se ve a las claras quien era la cabeza de aquel golpe de opereta, que se llevó la limpia carrera militar de varios miembros de las Fuerzas Armadas, llenos de honor, lealtad y dignidad como el Teniente General Milans del Bosch, el Teniente Coronel Tejero Molina o el Comandante Pardo Zancada, entre otros varios perjudicados: Juan Carlos de Borbón y Borbón.

Genoveva Forest, tras pedir asilo en la Cuba de Castro en 2005, falleció de muerte natural en Fuenterrabía, dos años después. Nunca abandonaría el entorno etarra ni pediría perdón por aquel brutal atentado.

El 6 de noviembre de 2018,  cuarenta y cuatro años después del criminal atentado, el diario ‘Gara’ informó de que la banda terrorista ETA llegó a publicar un último boletín interno (zutabe), donde la organización admitía que estaba detrás de dos atentados que no había reivindicado hasta el momento, el asesinato de tres personas en Tolosa (Guipúzcoa) en 1981 y la bomba que estalló en la cafetería Rolando de Madrid en 1974.

En estos  más de 40 años, la banda asesina, marxista y antiespañola ha mantenido una enorme mentira negando su relación con la bomba asesina de la cafetería Rolando. Los dos etarras que perpetraron la masacre, Bernat Oyarzábal Bidegorri y María Lourdes Cristóbal Elorza, no fueron nunca detenidos. En la actualidad, gracias a un artículo publicado en noviembre de ese 2018 por el diario “El Mundo” se conoció que viven casados en Bayona (Francia), tras jubilarse Lourdes de su puesto de funcionaria administrativa de asuntos sociales al servicio del Estado francés donde trabajó varias décadas.


5 respuestas a «1974. Atentado contra la cafetería Rolando de Madrid»

  1. “El artefacto explosivo compuesto por unos treinta kilos de dinamita y tuercas de unos dos centímetros que actuaron como metralla, fue colocada en los servicios de la cafetería”
    “Lourdes Elorza se fue directa a los aseos y allí dejaría su carga” ¡de 30 kilos! Mucho peso para moverse una mujer, en un local abarrotado, sin llamar la atención. Solo se puede explicar dicha fuerza con tanto odio animal sin límite encima..

  2. Cuando se habla de… «completos e indescifrables misterios, como otros que han asolado esta nación desde la muerte del Generalísimo Franco y que han quedado envueltos en una completa nebulosa de ocultación y secreto,». estamos hablando de la masonería lacaya del anglo sionismo, que llena de sangre la historia, antes y después de Franco (ese paréntesis) y la lava acto seguido con propaganda mentirosa; aquí y en todas partes donde aún no está implantada la «eficiente dictadura».

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