1974. El Caudillo de España llega al Pazo de Meirás para reponerse de su tromboflebitis en medio de un gran recibimiento

1974. El Generalísimo Franco llega al Pazo de Meirás para seguir con su recuperación

El viernes 16 de agosto de 1974, el Generalísimo Franco y su esposa, Carmen Polo de Franco, llegaban a última hora de la tarde a su residencia del pazo de Meirás, en La Coruña, para iniciar su tradicional descanso veraniego.

El Jefe del Estado y Generalísimo de los ejércitos había sufrido el día 9 de julio un proceso de trombo flebitis en su pierna derecha, que hizo necesario su ingreso en la Ciudad Sanitaria, que llevaba su nombre, de Madrid. Una  infección debajo de un callo del pie derecho produjo el trombo al estar muchas horas sentado en su despacho, unido eso a  que el Jefe del Estado, en esas fechas en que se disputaba el campeonato  mundial del futbol de Alemania, se mantuvo muy atento, por supuesto sentado, ante el televisor, viendo los diferentes encuentros del campeonato.

Durante los días de internamiento, el Caudillo tuvo un  grave retroceso en su recuperación, debido   a unas complicaciones gástricas, algo que alarmó sobremanera al equipo médico que le atendía y que hicieron que el día 19 de ese mismo mes,  de modo interino, trasmitiera al Príncipe de España Juan Carlos de Borbón  los poderes de la Jefatura del Estado, de acuerdo a lo que contemplaban los artículos de La Ley de Sucesión a la Jefatura del Estado, una de las siete leyes Fundamentales del Reino de España.

En los días siguientes el Caudillo evolucionó de forma muy satisfactoria, recibiendo entre otras la vista del presidente del Gobierno Carlos Arias Navarro.

El día 30 de julio, sonriente y por su propio pie, entre aclamaciones y vítores de miles de madrileños, que se habían concentrado en las inmediaciones del centro hospitalario, el Caudillo Franco abandonaba el hospital, para seguir su proceso de convalecencia y recuperación en el palacio de El Pardo. El doctor Manuel Hidalgo Huerta,  director de la Ciudad Sanitaria Francisco Franco, afirmó a  la medios de comunicación que el Caudillo de España  había superado su dolencia gástrica y que podía reanudar su actividades con normalidad, entre las que incluía su veraneo anual en el Pazo de Meirás de la Coruña

1974. El Presidente del Gobierno Carlos Arias Navarro, visitó al Generalísimo Franco en su convalecencia hospitalaria en la ciudad Sanitaria “Francisco Franco” de Madrid

Pasados unos minutos de la cinco de la tarde del  día 16 de agosto, el Generalísimo embarcaba en un Boeing-727 de la compañía IBERIA de nombre “Jumilla”, desde el aeropuerto internacional de Madrid-Barajas, adónde habían ido  el  Jefe de Estado en funciones, Príncipe de España Juan Carlos de Borbón, el presidente del Gobierno Carlos Arias, y  los ministros  de Gobernación,  Ejército y Marina, José García Hernández, Teniente General Coloma Gallegos y Almirante Pita Da Veiga  a cumplimentarle y despedirle con destino al aeropuerto de Santiago de Compostela.

El Generalísimo Franco, muy sonriente, al llegar al final de la escalerilla  se volvió para saludar a una multitud de personas que le despedían desde las terrazas de la terminal, con el brazo en alto, agitándolo. El Caudillo  iba acompañado por su esposa  Carmen Polo; sus hijos, los marqueses de Villaverde Carmen Franco y Cristóbal Martínez Bordiú; sus nietos, los duques de Cádiz con sus dos hijos Francisco de Asís y Luis Alfonso, así como de Mariola Martínez-Bordiú Franco y su esposo Rafael Ardid, Francisco Franco  Martínez -Bordiú y Jaime Martínez-Bordiú Franco; ministro del Aire, Teniente General Mariano Cuadra Medina; presidente de la compañía IBERIA, Jesús Romeo Gorría; los jefes de las Casas Militar y Civil Teniente General Luis Diez-Alegría  y General Fernando Fuertes de Villavicencio, así como un equipo sanitario dirigido por el doctor Vicente Pozuelo Escudero.

Un inmenso gentío, que se había congregado en el aeropuerto de Labacolla y en las inmediaciones del mismo, al tomar tierra el avión en el que viajaba el Caudillo de España, prorrumpió en vivas a Franco y a España, que se hicieron más ostensibles y sonoras cuando el Jefe del Estado y su esposa descendieron del aparato.

El aeropuerto de Labacolla se hallaba adornado con profusión de Banderas Nacionales y del Movimiento, así como con escudos. Gentes llegadas desde los más diversos lugares de Galicia esperaban a  Franco para tributarle el homenaje más cordial. Numerosos grupos de gaiteros, provenientes de varios puntos de la geografía gallega, saludaron con sus músicas la llegada del Caudillo Franco en su tierra natal, así como un numeroso grupo de emigrantes españoles llegados a Santiago desde diversos puntos de Europa y que iniciaban sus vacaciones de verano.

1974. El Generalísimo Franco a su llegada al aeropuerto de Santiago de Compostela, saluda al Capitán General de Departamento Marítimo del Cantábrico Almirante Antonio González-Aller

Al pie de la escalerilla del avión fueron recibidos por los ministros de Marina, almirante Gabriel Pita da Veiga y Sanz; de Información y Turismo, Pío Cabanillas Gallas y de Industria, Alfredo Santos Blanco, así como los directores generales de Política Interior José Luis Taboada y de la Guardia Civil. Teniente general Vega Rodríguez; capitanes generales de la Primera Región Aérea y Departamento Marítimo de El Ferrol del Caudillo teniente general Miguel Guerrero y almirante Antonio González-Aller y Balseyro; Capitán General accidental de la Octava Región Militar General Carlos Franco González-Llanos; alcalde de Santiago, Antonio Castro; gobernador civil de la provincia Miguel Vaquer Salort y otras autoridades nacionales, provinciales y locales. La esposa del teniente general, Guerrero, hizo entrega a Carmen Polo de Franco de un  ramo de flores. El Jefe del Estado y su esposa correspondieron a los saludos de las autoridades y a los vivas de los miles de compostelanos, que durante la permanencia del Generalísimo Franco en el aeropuerto santiagués, no cesaron de aclamarles.

Seguidamente, el Caudillo de España y su esposa, así como las personalidades que le acompañaban, subieron a los automóviles de la caravana oficial que se dirigió al Pazo de Meirás, residencia veraniega del Jefe del Estado. A lo largo del trayecto, el público estacionado tributó vivas y constantes muestras de afecto y simpatía al Caudillo de España

A partir de la cuatro y media de la tarde, la zona de Palavea, el puente del Pasaje, Perillo, Bastiagueiro y Santa Cruz, comenzaron a llenarse de gentes. Diez mil carteles con la Bandera Nacional y la leyenda “Caudillo Bienvenido” habían sido colocados en árboles, paredes, de todo el trayecto desde Santiago a Meirás,  y en los cristales de la parte trasera de autobuses y vehículos particulares.  

A las siete de la tarde fue cortada la carretera debido al intensísimo tráfico, pues miles de personas se habían desplazado, llegadas sobre todo desde La Coruña, entre ellas quien esto escribe, hasta el municipio cercano de Oleiros,  en sus coches particulares. Al pasar la comitiva, donde viajaba el Jefe del Estado, la multitud le recibió con gritos de ¡Franco! ¡Franco!, aplausos y vítores, mientras estallaban en el aire numerosas bombas de palenque. Los vehículos de la escolta apenas podían moverse debido a  como se había estrechado la carretera, pues todas las gentes deseaban saludar al Generalísimo Franco, quien desde el coche, muy sonriente, correspondió a los incesantes saludos.

La llegada al Pazo de Meirás fue apoteósica. Todas las carreteras de Las Mariñas coruñesas, donde se hallaba enclavado el bellísimo Pazo de Meirás, estaban  llenas de vehículos, muchos de ellos adornados con banderas españolas. Hubo representación de los 92 ayuntamientos que componían la provincia de La Coruña, Numerosas pancartas dónde se podían leer los siguientes lemas: “Bienvenido, Franco, Caudillo de España”; “Oleiros os recibe con todo cariño”; Sada con el Caudillo”; “Franco, Franco”; “Franco siempre. Arriba España”, le dieron la bienvenida, así como el flamear de gran cantidad de Banderas Nacionales, de la Falange Española y de la Comunión Tradicionalista.     

En la explanada de la entrada principal del Pazo se hallaba formada una centuria de la Organización Juvenil Española con su banda de cornetas y tambores: banda de cornetas y tambores de los Scouts de  El Ferrol del Caudillo, así como numerosas agrupaciones folclóricas regionales, vestidas con el traje típico gallego, llegadas desde La Coruña, Sada, Betanzos y El Ferrol.

Al descender el Caudillo de España del vehículo en el que viajaba, acompañado por su yerno el marqués de Villaverde,  las bandas de Cornetas y tambores de la OJE y Scouts  interpretaron el Himno Nacional, que el Caudillo escuchó en posición de firmes. Vestía un traje gris y tras la interpretación del Himno de la Patria, saludó a todas la autoridades que le esperaban para cumplimentarle, entre ellas el General Jefe de la Brigada de infantería Aerotransportable  General Fernando Sanjurjo de Carricarte; Comandante General de la Flota, almirante Francisco Javier De Elizalde y Laínez;  Almirante Pedro Nieto Antúnez y Teniente General Juan Castañón de Mena; Condesa de FENOSA Carmela Arias y Díaz de Rábago; Alcalde de La Coruña Jaime Hervada; alcalde  de Sada; presidente de la Diputación Ángel Porto; jefe Superior de Policía de Galicia Tomas Cosias; Comandante de Marina de La Coruña, Capitán de Navío Bastarreche; Comandantes del Yate “Azor y de la Fragata “Legazpi”, Max Borrell; párrocos de Sada y Meirás, y altos cargos y personal de sus  casas Militar y Civil.

Una vez dentro del Pazo de Meirás, y antes de dirigirse a sus habitaciones a descansar, el Caudillo de España, al que se le veía sonriente y animado,  pidió una cerveza que bebió acompañado entre otros por su yerno y el  almirante Nieto Antúnez.          

Según dejó escrito el último médico que atendió al Caudillo de España, Vicente Pozuelo  Escudero, en un libro fundamental, ejemplo de lealtad y discreción, titulado «Los últimos 476 días de Franco», que recomiendo vivamente su lectura, y donde podrán conocer muchos detalles de la gran personalidad de Francisco Franco, en sus últimos días  de vida. Incluso se insertan en él, dos capítulos de sus inéditas memorias, que el Caudillo, para mejorar su apagada voz, grabó a modo de ejercicio, en unas cintas que posteriormente trascribió la esposa del propio medico Vicente Pozuelo.

En su rehabilitación y descanso, llevados  a cabo en el pazo de Meiras, el  Caudillo se dedicó a caminar a fin de fortalecer la pierna  trombosada y activar su circulación.  Para ello el doctor Pozuelo, a fin de levantarle el ánimo, ideó un procedimiento que incluía airosas marchas militares españolas, que el Generalísimo escuchaba emocionado y complacido, indicándole al Caudillo de España  que “sería correcto y bueno para su Excelencia no sólo oír estos himnos, sino andar y marcar el paso a su compás”.  A Franco le pareció perfecta la idea  y todos los días en su despacho caminaba dando vueltas alrededor del mismo, marcando el paso a los acordes de “Los Voluntarios” “Heroína”, “San Marcial”, “Badajoz”, “Los Generales” “Ganando Barlovento” “Pilotos en vuelo” o el “Soy valiente y leal Legionario” entre otras. De igual forma recibió clases de foniatría, pues debido a su enfermedad de Parkinson, su voz era muy apagada y en muchos momentos casi imperceptible.

Además de sus paseos por los jardines del pazo; su vista diaria a  la capilla, con su extraordinario retablo barroco gallego, tallado en madera, del siglo XVIII, algo que le producía una profunda satisfacción; su trabajo y lectura en su despacho privado  o las tertulias antes de comer y a las tardes, bien en los jardines o dentro del Pazo con el almirante Nieto Antúnez, el teniente general Castañón, el doctor Pozuelo, alguno de los ayudantes de servicio u otros invitados, compusieron el mosaico de imágenes diarias y cotidianas de aquellos días de convalecencia del Caudillo de España.

Aquel verano por primera vez desde 1942, el Caudillo no asistiría en La Coruña a ningún espectáculo deportivo. La tradicional regata de traineras que presidia anualmente en la bahía coruñesa, contó con la presencia del Ministro de Marina Almirante Pita Da  Veiga, que ostentó la representación del Jefe del Estado. El Gran Premio de Motonáutica, que el Caudillo Franco solía presidir desde el yate Azor, fue ese año presidido por el Capitán General accidental de Galicia, General Franco González-Llanos.   Igualmente, en aquel atípico verano, el Caudillo no visitó el estadio municipal de Riazor donde se disputaron los Trofeos Teresa Herrera y Conde de FENOSA, que se llevaron a sus vitrinas el Peñarol de Montevideo y el Real club Deportivo de la Coruña-que ese año iniciaría por primera vez en su historia el campeonato nacional de Liga en tercera división-, al vencer respectivamente al Borussia Monchengladbach  y al Club Deportivo Orense.

1974 El Príncipe de España, Jefe de Estado en funciones, cumplimentaba al Caudillo en el pazo de Meirás

En la tarde del martes 27 de agosto a las seis y veinte de la tarde llegaba al aeropuerto de Alvedro el Príncipe de España, Jefe del Estado en funciones, para presidir el Consejo de Ministros que tendría lugar en el Pazo de Meirás el viernes día 30. Le recibió e| presidente del Gobierno, acompañado por los  titulares de los ministerios del  Aire, Asuntos Exteriores, Justicia, Marina, Información, Secretaría General del Movimiento y Presidencia, primeras autoridades militares y civiles de Galicia, provinciales,  locales y el marqués de Villaverde

Don Juan Carlos, llego a  Alvedro a bordo de avión  “Mystere” y tras ser cumplimentado subió junto con el doctor Martínez Bordiu, a un vehículo que le transportó hasta el Pazo de Meirás. Allí llegó a las seis y media, aproximadamente, y saludó al Generalísimo Franco y a su esposa, Carmen Polo.

 En ese mes de agosto, un año más La Coruña lució esplendorosa en la semana final de sus fiestas de verano. Engalanada con banderas Españolas, con miles de forasteros de visita, se celebraba la cena de gala a beneficio de la lucha contra el cáncer que fue presidida en el salón Victoria del Hotel Finisterre por los Marqueses de Villaverde, el vicepresidente del Gobierno ministro de la Gobernación, José García Hernández y su esposa, así como los ministros de asuntos Exteriores, Pedro Cortina Mauri; Hacienda, Antonio Barrera de Irimo; Aire, Teniente General Mariano Cuadra Medina;  Comercio Nemesio Fernández-Cuesta y Planificación del Desarrollo, Joaquín Gutiérrez Cano, algunos de ellos acompañados de sus esposas; Capitán General accidental de Galicia, General Franco González-Llanos; Capitán General del Departamento Marítimo del Cantábrico Almirante González-Aller; Director General de seguridad, Eduardo Blanco; jefe y segundo Jefe la Casa Militar del Jefe del Estado; Gobernador Civil, Miguel Vaquer; alcalde La Coruña Jaime Hervada; presidente de la Audiencia Territorial, Comandante de Marina, así como numerosos invitados, que llenaron el gran salón del hotel coruñés. Antes de la actuación estelar de Massiel y las orquestas “Los Lados” y “Unidad”, el presidente provincial de la Asociación de la lucha contra el Cáncer, el infatigable y recordado José Antonio Quiroga, dio las gracias a todos los presentes y colaboradores, por el apoyo en la lucha contra tan terrible enfermedad.

El ministro de Obras Publicas Antonio Valdés visitaba las obras de la presa de Cecebre, que tenía un presupuesto de 1999 millones de pesetas y con una capacidad de 23 millones de litros,  vendría  a solucionar de forma definitiva los graves problemas que de abastecimiento de agua tenía la ciudad de la Coruña, prodigándose aquel verano, sin apenas lluvia, cortes en el suministro que estoicamente padecieron los coruñeses y visitantes.

El ministro del Ejército, Teniente general Coloma Gallegos,  inauguraba el primer edificio del segundo grupo de viviendas promovidas por la Cooperativa “Alférez Provisional” en la calle Cabo Santiago Gómez  esquina  a la calle de Costa Rica.

Ei presidente del Gobierno, Carlos Arias Navarro, a quien acompañaban los ministros de Marina, Trabajo, información y Turismo, Justicia, Asuntos Exteriores, Aire, Industria, Ejército, Secretaría General del Movimiento, Agricultura, Comercio, Relaciones Sindicales, Obras Públicas y de la Presidencia, embarcaban en el puerto de La Coruña en las Fragatas Antimisiles de la Armada “Baleares” y «Andalucía”, con destino al Arsenal Militar de El Ferrol del Caudillo, adonde llegaron  a mediodía, siendo  fueron recibidos por el capitán general de la Zona Marítima del Cantábrico, almirante Antonio González-Aller y Balseyro.

En la fragata “Baleares” enarbolaba su insignia el ministro de Marina Almirante Gabriel Pita Da Veiga  y con ella la enseña Nacional. En la fragata “Andalucía” enarbolaba la suya el comandante general de la Flota, Almirante Francisco Javier de Elizalde y Láinez.

Las dos fragatas se dirigieron a la dársena del Arsenal Militar, pasando entre los buques de guerra que, fondeados en la bahía, saludaron también a la voz y al cañón a las insignias. El grupo de navíos de la Armada fondeados en la bahía estaba integrado por el portahelicópteros “Dédalo”; los destructores “Blas de Lezo”, “Méndez Núñez”, “Lángara” y “Oquendo”, y los dragaminas “Tajo”, “Odiel”, “Miño”, “Nalón”, “Sil” y “Turia”. El presidente del Gobierno y ministros, embarcaron posteriormente  en el portahelicópteros “Dédalo” desde el cual presenciaron unos ejercicios navales, realizados por la quinta escuadrilla de helicópteros. Finalizado el ejercicio, en el propio Portahelicópteros, fue servido un almuerzo en honor del presidente del Gobierno y ministros que habían realizado la visita.

Pedro Osinaga y Licia Calderón triunfaban en el Teatro Rosalía de Castro, escenificando la comedia “Se Infiel y no mires con quien”, Mientras  el cine Riazor colgaba el cartel de “no hay localidades” en todas sus sesiones con el estreno de  “Harry el Fuerte” con Clint Eastwood. También se mantenía en cartel con gran éxito en el cine Coruña la película “Y si no nos enfadamos” con Bus Spencer y Terence Hill. 

Un día antes de que se celebrara el consejo de ministros en el pazo de Meirás, en el Palacio de los Deportes el Ministro Secretario General del Movimiento, José Utrera Molina, declaraba inaugurados los XIX  campeonatos del mundo  de Patinaje Artístico, Con anterioridad se celebró el desfile de la dieciocho naciones participantes, con sus banderas, y que eran Alemania, Australia, Austria, Bélgica, Brasil, Canadá, Estados Unidos, Gran Bretaña, Holanda, India, Italia, Japón, Nueva Zelanda, Sudáfrica, Suiza, Uruguay, Yugoslavia, cerrándolo la representación de España. La organización entregó la medalla de oro del campeonato al Ministros Secretario General del Movimiento señor Utrera. En ese campeonato del mundo, en su penúltima jornada del sábado 31, la patinadora santanderina Asunción “Cionin” Villagra, escribía, con su enorme actuación, la  página más gloriosa hasta aquella fecha del patinaje artístico español, proclamándose sub campeona del mundo.

El viernes 30 de agosto a las diez de la mañana, se celebraba el  Consejo de Ministros, que desde 1946, presidido por el Generalísimo Franco se celebraba todos los veranos en el Pazo de Meirás. En esta ocasión era  presidido por primera vez en la historia  por el Príncipe de España Juan Carlos de Borbón, Jefe de Estado en funciones, quien  presidiría también la reunión de la Junta de Defensa Nacional.

Antes de iniciarse el Consejo, que tendría una duración de una hora  y media, el Príncipe de España se dirigió al gobierno de la Nación con estas palabras: “No quisiera dejar de señalar, al comenzar este Consejo, le satisfacción que me produce estar otra vez en Galicia, región de tan acusada personalidad y auténtica reserva de valores en la comunidad nacional”. “He podido comprobar estos días la recuperación física del. Generalísimo, que tanto nos satisface a todos. Esta época de verano pueda parecer a primera vista que es un auténtico paréntesis en las actividades nacionales. No es así. El servicio a la patria nos pide que la aprovechemos para plantearnos los problemas con visión de conjunto y pensando sobre todo, que es lo importante, en servir s nuestro pueblo. No debemos olvidar que las realidades del momento tienen también su importancia y. dejando a un lado nuestras propias conveniencias, hemos de considerar los problemas con visión amplia y de futuro. Sólo así acertaremos; con espíritu de servicio, con alteza de miras y con ejemplar conducta. Esta ha sido mi norma, pues mi formación y mis convicciones me lo han exigido siempre. Otra vez más quisiera repetiros lo que aprecio vuestra colaboración. Estad seguros de que trataré de hacer en todo momento lo que más convenga a España”.

1974. El Príncipe de España Juan Carlos de Borbón preside en el Pazo de Meirás por primera vez un consejo de ministros

Entre otros asuntos,  en  ese Consejo de Ministros y por parte del Ministerio de Justicia se aprobaba y acordaba la elevación a las Cortes Españolas del proyecto de ley por la que se reformaban determinados artículos del Código Civil y del Código de Comercio sobre la situación jurídica de la mujer casada y los derechos y deberes de los cónyuges. El proyecto suponía el pleno reconocimiento del principio de !a igualdad de derechos del marido y de la mujer, con lo que la reforma tenía un sentido realista y situaba a ambos cónyuges en un plano de derechos y de deberes recíprocos que alcanzaban a ambos en igual medida.

En cuanto a nacionalidad, la mujer española que contrajera matrimonio con extranjero conservaría su nacionalidad  a menos que voluntariamente renunciase a ella y adquiriese la de su marido. En lo que se refería a la  capacidad de la mujer casada, se suprimía la necesidad da licencia marital para los actos jurídicos que aquella realizase, por ejemplo comparecencia en juicio, teniendo capacidad plena para administrar y enajenar sus bienes privativos y para el ejercicio de los cargos de tutor y albacea, así como para aceptar y repudiar herencias, pedir la partición de bienes, etc. Tampoco era ya necesario el consentimiento, licencia o autorización del marido para que la mujer pudiese ejercer el comercio.

El ministro de Obras Públicas informó al Consejo sobre la marcha de las obras del plan de accesos a Galicia, que concluiría en 1976 o 1977 y en el que hasta la fecha se habían certificado obras por valor de 7.400 millones de pesetas. Próximamente concluirían las obras da los tramos de la carretera nacional VI, de Astorga a Ponferrada, de Villafranca del Bierzo a Ambasmestas y el de Lugo a La Coruña. Asimismo, se acordó subastar el de Ambasmestas a Piedrafita y concluir antes de fin de año el estudio para la contratación del tramo Becerra -Lugo.

Igualmente, a propuesta del ministro de Trabajo, el Consejo adoptó el acuerdo de conceder subvenciones para combatir el paro forzoso motivado, como consecuencia de las tormentas que recientemente afectaron a las provincias de Levante.

El Consejo de Ministros aprobó diversos expedientes de contratación en materia de obras hidráulicas y carreteras, por un importe superior a los 3.700 millones de pesetas.

1974. El Caudillo de España posa en la puerta del Pazo de Meirás con el Príncipe de España y Gobierno, tras el consejo de ministros celebrado el día 30 de agosto

A propuesta de! ministro de Industria, el Consejo acordó autorizar al instituto Nacional de Industria a ampliar el financiamiento de la comisión gestora del dique seco de El Ferrol del Caudillo para la construcción en la ría de El Ferrol de una estación de deslastre y desgasificación para petroleros.

Dicha comisión gestora redactó  un anteproyecto, cuyo presupuesto se elevó a 495,326 millones de pesetas, el cual había sido realizado por la “Empresa Nacional Bazán” con la colaboración de la firma inglesa “Samuel Hodge” y de la oficina de ingeniería española “Iberinsa” para la estructura de atraque y amarre de petroleros.

El ministro de Industria también informaba sobre el programa nuclear español que preveía que en 1985 más del 50 por 100 de la producción de energía eléctrica sería de origen nuclear. La potencia nuclear instalada en dicha fecha sería de unos 23.000 megavatios.

Este programa coincidía con el previsto en la Comunidad Económica Europea, en cuyos países se alcanzarían los 200.000 megavatios nucleares en 1985 y un porcentaje del 50 por 100 nuclear en k producción de energía eléctrica.

Las necesidades nacionales de uranio para ese programa acumuladas a los años 1980, 1985 y 1990 ascenderían a 13.000, 37.000 y 74.000 toneladas. En aquel año de 1974 se hallaban  cubiertas, en su totalidad  hasta 1980 y porcentajes variables que decrecían con rapidez hasta 1885, con producción propia o contratada.

Las reservas nacionales recuperables a precios internacionales competitivos ascendían a 10.000 toneladas, de concentrados de uranio. El ministro de Industria  presentó también un informe sobre el plan nacional de prospección de minerales radiactivos a realizar en diez años y que preveía inversiones da 12.500 millones de pesetas. Con ese programa, se esperaba encontrar reservas de uranio que cubriesen una parte Importante de las necesidades españolas.

En Ejército se nombraba Capitán General de Galicia al Teniente General Ernesto Sánchez-Galiano Fernández; de  Baleares al Teniente General  Emilio de la Cierva Miranda; de Burgos al Teniente General Mateo Prada Canillas y Director de la Escuela Superior del Ejército al Teniente General  Fernando de Santiago y Díaz de Mendivil.

1974. El Caudillo de España Francisco Franco, saluda al veterano fotógrafo coruñés Juan Cancelo, a la puerta del pazo de Meirás, en presencia del Príncipe de España, presidente del Gobierno y varios ministros

Una vez concluido el Consejo, el Caudillo saludó al  Príncipe, presidente del Gobierno, ministros, así como a los fotógrafos y periodistas, teniendo unas cariñosas palabras con el gran fotógrafo coruñés, el veterano Juan Cancelo, por quien el Generalísimo tenía una predilección especial. Juan Cancelo tenía los mismos años que el Caudillo de España, 83 y  desde 1939 había seguido con su cámara fotográfica todos los actos en los que el Generalísimo Franco había participado en La Coruña, que eran innumerables, con motivo de sus estancias veraniegas.  Curiosamente en 1946, cuando se celebró el primer consejo de ministros en el pazo de Meirás, Cancelo quiso con su cámara inmortalizar tan histórica reunión, cargando excesivamente de magnesio el flash de su cámara que, al accionarlo produjo un estruendoso fogonazo, afectando a una lámpara del salón. Muchos de los presentes se tiraron al suelo. Al final, Cancelo le dijo a Franco: “Mi Caudillo, fóiseme a man”. Y Franco se río de buena gana. Juan cancelo fallecería en La Coruña en enero de 1988.

A la noche, tras el consejo de ministros el  presidente del Gobierno y varios ministros asistían a la cena de gala que, en honor del Gobierno, ofreció el Ayuntamiento de La Coruña. Era la primera vez desde 1946 que el Caudillo de España no presidía esa cena de gala,

Entre los ministros e invitados figuraban el presidente del Gobierno Carlos Arias y señora, que presidiría en nombre del Caudillo la cena de gala; ministro de la Gobernación y señora de García Hernández; ministro de Trabajo y señora de De la Fuente; ministro de Asuntos Exteriores, señor Cortina Mauri; ministro del Ejército, Teniente General Coloma Gallegos; ministro de Marina y señora de Pita da Veiga; ministro de Planificación del Desarrollo, señor Gutiérrez Cano; ministro de Información y Turismo y señora de Cabanillas Gallas; ministro de Agricultura, señor Allende y García-Báxter; ministro de la Vivienda, señor Rodríguez de Miguel; ministro de Comercio y señora de Fernández Cuesta; ministro de la Presidencia y señora de Carro Martínez,

1974. Cena de gala en el palacio Municipal de La Coruña en honor al presidente del Gobierno y varios Ministros de su gabinete

También asistieron a la cena de gala, entre otras autoridades y representaciones, el subsecretario de la Gobernación; director general de Seguridad y señora; general jefe de la Vi Zona de la Guardia Civil y señora; jefe de la Casa Militar del Jefe del Estado, y señora; segundo jefe de la Casa Civil y señora; segundo jefe de la Casa Militar y señora; secretario de la Casa Civil, capitán general de la VIII Región y señora; capitán general de la Zona Marítima del Cantábrico y señora; comandante genera! de la Flota; almirante jefe del arsenal marítimo de El Ferrol; capitán general de la I Región Aérea y señora; gobernador civil de La Coruña y señora; presidente de la Audiencia Territorial y señora; fiscal jefe y señora; presidente de la Diputación y señora; comandante militar de Marina y señora; comandante jefe del Aeropuerto y señora; y otras autoridades civiles y militares e invitados. Durante la cena actuaron la Banda municipal de música y el Grupo de cámara de la orquesta de la Coruña, que interpretaron piezas de Breton, Veiga, Montes, Verdi, Bach, Mozart y Beethoven.  Una espectacular sesión de fuegos artificiales, con una plaza de María Pita atestada de público,  pondría fin a la velada en honor al presidente del Gobierno y miembros de su gabinete.

El sábado día 31 daba comienzo en el Teatro Colón el II Certamen Internacional de Cine de Humor “Ciudad de la Coruña”, que se desarrollaría hasta el 7 de septiembre.  En su jornada inaugural fue proyectada  la cinta “Estamos en las mismas ¿Verdad Providencia?”

El club del Mar daba por concluidas sus verbenas de verano con la actuación de Los Cubaner’s  y las orquestas Kunkas y Tambar. La sala Marux presentaba esa noche a la vedette Maritza.

Ese día el Caudillo pasó consulta médica y se pudo comprobar que sus datos clínicos eran completamente normales, trasmitiéndole al propio Caudillo, que desde ese instante podía considerarse dado de alta e iniciar su vida normal.  El Generalísimo dirigiéndose a los doctores Martínez Bordiú, su yerno; Pozuelo y Castro Fariñas, le pidió redactar un parte médico que decía  lo siguiente: “La Casa Civil de Su Excelencia el Jefe del Estado, celebrada la reunión periódica de la Junta de Facultativos que atiende a Su Excelencia el Jefe del Estado, constituida por los profesores y doctores Ernesto Castro Fariñas, jefe del Servicio de Cirugía Cardiovascular del Gran Hospital del Estado; Tomás Epeldegui Fernández, jefe del Departamento de Traumatología, Ortopedia y Rehabilitación de La Paz; José María Gómez Mantilla, jefe del Laboratorio de La Paz, de la Seguridad Social; Eloy López García, director de la Fundación Jiménez Díaz;  Julio Ortiz Vázquez, jefe del Departamento de Medicina y director de la Residencia Sanitaria de La Paz de la Seguridad Social; Vicente Pozuelo Escudero, jefe del Servicio de Endocrinología de la Seguridad Social; Amador Schüller Pérez, jefe del Departamento de Medicina Interna de la Ciudad Sanitaria Primero de Octubre, estudiado de nuevo el curso clínico, efectuada una nueva exploración y considerados los datos analíticos del día de la fecha, informan: que su proceso de tromboflebitis de la extremidad inferior derecha está clínicamente curado y que se da por terminada la convalecencia pudiendo reanudar su vida habitual. Pazo de Meirás, 31 de agosto de 1974.

El lunes día 2 de septiembre de forma sorpresiva retomaba la Jefatura del Estado. El presidente del Gobierno  Carlos Arias Navarro,  dirigía al de las Cortes Españolas, Alejandro Rodríguez de Valcárcel el siguiente escrito: “Excelentísimo señor. La Casa Civil de S. E. el Jefe del Estado ha hecho público el día 31 de agosto de 1974, un comunicado del equipo médico que asiste a S. E. en el que se manifiesta que su proceso de tromboflebitis de la extremidad inferior derecha, está clínicamente curado por lo que se da por terminada la convalecencia pudiendo reanudar su vida habitual». “En su consecuencia, S. E. el Jefe del Estado, desaparecida la causa de enfermedad a que se refiere el artículo 11 de la Ley Orgánica del Estado en relación con la ley 21/1971, de 15 de julio, ha decidido recuperar las funciones que interinamente desempeñaba S.A.R. el Príncipe de España, don Juan Carlos de Borbón y Borbón.”

Ante ello, y ya con los poderes reasumidos, pidió a su médico Vicente Pozuelo el poder acudir al club de golf  de La Coruña para disputar una partida. El doctor Pozuelo le sugirió,   al llevar tiempo sin practicar y  jugar, y ya que sus jugadas iban a ser públicas, que ensayase unos golpes antes de ir a La Zapateira, utilizando para ello –como cuenta el doctor Pozuelo Escudero en su referido libro- “un artilugio que emplean los jugadores profesionales para su entrenamiento en el que las pelotas están atadas a una larga goma para que vuelvan”.

1974. El Generalísimo Franco jugando al golf en el campo de La Zapateira en La Coruñ

El día 3 de septiembre acompañado por el general Fuertes de Villavicencio y el segundo Jefe de su casa civil Ricardo Catoira, disputó una partida con su compañero de juego, Joaquín Guimaraens, que ya le estaba esperando. A las puertas del club recibieron al Caudillo el presidente del mismo, Joaquín Menéndez Ponte; director general de la Guardia Civil, teniente general José Vega Rodríguez; gobernador civil de la Coruña Miguel Vaquer Salort; los socios del club Ignacio Olavide,  Carlos Mosquera y otras personalidades.

El Caudillo recorrió varias calles, junto con Joaquín Guimaraens, quien muy feliz manifestó a la prensa que había encontrado  al Caudillo  con muy buen aspecto, realizando buenas  jugadas.

Tras finalizar la partida, el Jefe del Estado acudió al local social, donde descansó durante unos momentos, y departió cordialmente con el jefe de su Casa Militar, teniente general Luis Diez-Alegría, su yerno Cristóbal Martínez Bordiú, marqués de Villaverde; director general de la Guardia Civil, Teniente general Vega;  doctor Vicente Pozuelo Escudero; presidente del club de golf Joaquín Menéndez, así como con su compañero de partida,  Joaquín Guimaraens,   entre otros.

El día 9 de septiembre el Caudillo de España ponía fin a su periodo de descanso en el pazo de Meirás, del que saldría a la tarde con dirección a Santiago de Compostela.

En la ciudad del Apóstol, antes de tomar el avión en el aeropuerto de Labacolla, el  Jefe del Estado visitó la catedral, Recibido por el arzobispo, monseñor Suquia, y el cabildo catedralicio, oró ente la Imagen del Apóstol Santiago que preside el altar mayor y, acompañado por su esposa, pasó al camerino para dar el tradicional abrazo a la efigie del Santo Patrón de España.

Después se dirigió directamente al aeropuerto de Labacolla  donde embarcaría en un Boeing 757 de nombre “Cariñena” de la Compañía IBERIA, que le trasladaría en un vuelo de 45 minutos al aeropuerto internacional de Madrid-Barajas, donde le dieron la bienvenida el presidente del Gobierno, presidente de las Cortes y del Consejo del Reino y Gobierno en pleno —excepto Nemesio Fernández Cuesta, titular de Comercio que se encontraba de viaje en Argelia—, capitán general de la I Región, presidente de la Diputación, gobernador civil, alcalde de Madrid, su nieto el duque de Cádiz -y otras personalidades. El Jefe del Estado saludó a todos ellos, así como a la tripulación del avión y correspondió a las manifestaciones de afecto que le tributó el público que se encontraba en las terrazas del aeropuerto, penetrando después en la sala de honor, donde departió con las personalidades que habían acudido a recibirle.  Tras ello seguiría camino hacia el palacio de El Pardo, donde retomaría sus labores como Jefe del Estado.

P/D: Escribo este artículo, al amparo de la infecta, criminal, malvada, canallesca, mentirosa, llena de odio, de división entre unos españoles y otros; profanadora de cadáveres de héroes de nuestra historia, manchada con la sangre de las víctimas del terrorismo, a quienes desprecia, un auténtico fraude de ley, que ataca la unidad de España, la verdad, la libertad, la historia de nuestra Patria; que pretende por ley obligar a los españoles a pensar lo que quiere este gobierno corrupto, traidor y estulto y que incluso  ataca de forma ignominiosa al patrimonio cultural, histórico y artístico de España, siendo su único y malévolo fin deslegitimar un régimen, el del Generalísimo Francisco Franco, que llevo a España a convertirse en la novena potencia industrial del mundo y de él que emanó la actual Jefatura del Estado, -no lo olvide Majestad-,  llamada, de forma burda y grosera, ley de “memoria democrática”, de la cual me declaro beligerante y desafiante, recientemente aprobada, que en un párrafo textual de su sectario preámbulo dice: “El conocimiento de nuestro pasado reciente contribuye a asentar nuestra convivencia sobre bases más firmes, protegiéndonos de repetir los errores del pasado. La consolidación de nuestro ordenamiento constitucional nos permite hoy afrontar la verdad y la justicia sobre nuestro pasado. El olvido no es opción para la democracia”.

ESTA ES MI MEMORIA Y A ESO ME ACOJO. EN DEFENSA DE LA VERDAD. SIN MIEDO A NADA NI A NADIE. LA MEMORIA NO PUEDE ESTAR SUJETA A NINGUN TIPO DE LEY. ES ALGO CONSUSTANCIAL CON LA PROPIA PERSONA. NO ME VOY A CALLAR Y ME REBELO ANTE ESTE ATROPELLO DE UNA LEY ANTICONSTITUCIONAL, ABERRANTE, SOVIETICA, QUE ATACA LA LIBERTAD PERSONAL, ÚNICAMENTE PROMULGADA PARA MANTENER LA FALSA VERSION DE LA IZQUIERDA -POR ELLO NECESITAN UNA LEY QUE AMENACE CON MULTAS Y ATOSIGUE CON EL TEMOR- PARA DISTORSIONAR, PUES NO PUEDEN REBATIR, EN ABSOLUTO, LA VERDADERA REALIDAD HISTORICA DE ESPAÑA    

 


5 respuestas a «1974. El Caudillo de España llega al Pazo de Meirás para reponerse de su tromboflebitis en medio de un gran recibimiento»

  1. Comparado con esta creciente dictadura que padecemos por parte de un sistema en la sombra, el régimen de Franco era infinitamente más democrático. Y cada minuto que pasa se nota más.

  2. Una vez más el autor hace, con este trabajo, una impagable servicio a la verdadera memoria histórica. Donde se pone de relieve que la adhesión y la lealtad de la inmensa mayoría del pueblo español a Franco se mantuvo hasta el mismo momento de su muerte.
    Fue necesaria una ingente obra de mentiras y demolición, propiciada por perjuros y traidores, para llegar a la situación a la que hemos llegado.
    A la muerte del Caudillo, la inmensa mayoría de los españoles, conformaban lo que se denominó el «franquismo sociológico»
    Por ello, en puridad democrática, el Régimen habría pervivido con los necesarios ajustes que estaban ya previstos.
    Fue la traición y el perjurio interior, unidos al apoyo económico y acción exterior de las logias, lo que desmontó aquella colosal obra política.
    También es necesario resaltar que el temprano regreso de Franco a las responsabilidades de la Jefatura del Estado, seguramente antes de lo que hubiera aconsejado su completo restablecimiento, fue el saber -siempre estuvo muy bien informado- que el Jefe del Estado en funciones «le estaba haciendo la cama» preparando ya, en connivencia con el Sultán de Marruecos, la entrega del Sahara.

  3. Ese verano el Caudillo recibio a representantes de la Hermandad de Alfereces Provisionales entre los que estaba mi difunto padre. Conservo la fotografía del saludo de mi padre al Caudillo.

  4. Yo he cazado dos camelos. El hospital Francisco Franco, nunca fue calificado de Ciudad Sanitaria. Eso fue La Paz, que es donde atendieron al Caudillo. Y, el Cadillo nunca viajó en un avión. Siempre lo hizo en coche, debidamente escoltado. Ante estos dos camelos, puede que haya más.

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