24 de octubre: día de la gran infamia. Año 2023: cuarto aniversario

Este próximo 24 de octubre se cumple el cuarto aniversario de la profanación de la sepultura del Caudillo Francisco Franco. Ignominioso aniversario que siempre se recordará como EL DÍA DE LA GRAN INFAMIA. Una efeméride que deberá ser recordada, año tras año, hasta que se repare la vil canallada.

Como saben los seguidores de El Español Digital, desde que se cumplió el primer aniversario, ese día recuerdo la ignominia. Atribuyendo la responsabilidad por omisión del deber de haber intentado evitarlo, a la Iglesia, a las Fuerzas Armadas, a la Judicatura y a la Corona. Responsabilidad por omisión, porque obviamente la responsabilidad por acción corresponde al miramelindo Pedro Sánchez Pérez-Castejón el okupa de la Moncloa y apóstol de la verdad que se envanece de que pasará a la historia por la profanación de un sepulcro. Pero esta responsabilidad también alcanza a una parte significativa del pueblo español.

Hace ya casi cinco décadas, cuando la palabra de un hombre era la garantía de su honra, el faltar a ella suponía perder el crédito y la honra, convirtiéndose en un ser despreciable y despreciado. Que Pedro Sánchez, mentiroso compulsivo, siga de presidente del Gobierno de España, es la prueba más evidente de la degradación moral de una sociedad que ha dejado de dar culto al honor. Porque lo ha perdido. Y como además de narcisista y falso, es cínico, es capaz de decir que no miente; que solamente cambia de opinión. Y no se le cae la cara de vergüenza… porque no la tiene.

Claro que hay antecedentes. Si nos remontamos a esas casi cinco décadas, cuando en España palabra y compromiso tenían valor, veremos que  el faltar, no ya a la palabra empeñada, sino a un solemne y público juramento, también es justificado como  simple cambio de opinión.

Pues bien, si el 24 de octubre del 2020 en el primer aniversario de la profanación de la sepultura de Franco, puse en la picota a la Iglesia (AQUÍ) en el segundo lo hice con los Ejércitos (AQUÍ) en el tercero con la Judicatura (AQUÍ) advirtiendo que para el cuarto aniversario correspondería abochornar a la Corona por ser también una Institución esencial a la que no solamente alcanzaba la responsabilidad por omisión (al no haber movido un dedo para evitar la profanación), sino que también tenía responsabilidad por acción, al haber sancionado S.M. el Rey Juan Carlos la infame ley 52/2007 (mal llamada de  “memoria histórica”) que hizo posible la profanación de una sepultura, seguida del secuestro de los restos mortales que contenía.

Y que nadie diga que la Constitución no permite al Rey otra posibilidad que firmar todo lo que le pongan delante. No se puede argüir tal cosa por dos razones, porque en primer lugar fue precisamente la personal decisión de S.M. Juan Carlos I la que hizo que La Corona pasara a ser un mero elemento ornamental (era muy cómodo) sin tener en cuenta que España no es el Reino Unido, que sus historias son muy diferentes… y más diferentes aún son los españoles de los ingleses. Por otro lado, simplemente apoyándose en argumentos jurídicos e históricos, se podía haber evitado que la Ley 52/2007 saliera adelante. Ello sin contar con que como ha desvelado hace unos días Mario Conde en una entrevista en la sexta, cuando ha querido, y siempre por motivos de interés personal -políticos y mercantiles- el hoy Rey Emérito bien que ha movido los hilos  entre bastidores.

Pero en el caso de profanación del sepulcro de Franco la Corona ha hecho dejación de funciones. Y ha dado muestras de evidente estulticia. Pues la esencia de la ley 52/2007 es que el 18 de julio se quebró la legalidad vigente y que por ello no puede ni debe haber otra legalidad que la dimanante del 14 de abril de 1931. Y esto no es “acabar con los vestigios del franquismo” es simplemente una carga de demolición en los propios cimientos del actual Sistema político. De la Constitución y de la Monarquía. Para en el solar, una vez arrasado el edificio institucional, edificar la tercera república. O dicho con mayor propiedad; “la unión de repúblicas socialistas ibéricas” cuyo primer presidente sería ¡faltaría más! el único, el sin igual, el miramelindo Pedro Sánchez. Para que en la próxima Fiesta Nacional sea él, y Begoña como Primera Dama, quienes hagan la recepción en el “Palacio Nacional” de Oriente (¿o del Gran Oriente?) a quienes cumplimentarán todos los invitados. Incluidos los presidentes de las diversas taifas republicanas. Por supuesto que a Pedro Sánchez le gustaría invitar también a Felipe y a Letizia, para que rindiéndole pleitesía, bebieran el amargo cáliz de su derrota. Pero la prudencia le aconsejará que se limiten a contemplar y ver los fastos en televisión; desde Roma o Estoril.

Y con eso, y con haber profanado la tumba de Franco, ya podrá decir ¡¡¡Misión cumplida!!!  ¡¡¡Soy un genio Begoña!!! Porque Felipe tiene no sé cuantas generaciones de reyes detrás, pero yo (como ya ensoñó Suárez) seré presidente de la Tercera República porque tengo los votos de todo un Frente Popular que me come en la mano. Y nuestro objetivo es acabar con España y con la Monarquía.

Debo reconocer que según lo manifestado en la pasada efeméride, este año correspondía poner en la picota a la Corona por su corresponsabilidad en la profanación de la sepultura de Franco. No obstante debido a “la que está cayendo” sobre la Institución, y a la vista de su incierto futuro, he estado a punto de no redactar estas líneas recordando su culpabilidad. Porque nunca he hecho leña del árbol caído…. Ni afilado el hacha cuando lo he visto azotado por un vendaval que amenaza con derribarlo.  Al contrario, siempre he defendido la razón de una causa. Con mayor ahínco cuanto más abandonada está por la cobardía y la traición. Eso es lo que me lleva a defender la memoria de Franco y la de tantos héroes que derramaron generosamente la sangre bajo su mando en la  Cruzada. Pero también me lleva a defender la dignidad y hacerles justicia a todos los que luego con su trabajo y sudor, en la paz de Franco, elevaron al octavo puesto del mundo un país que cual ave fénix resurgió de sus cenizas. Y al que quienes lo incendiaron y llevaron a tal estado -de nuevo hoy en el Gobierno- se disponen de nuevo a empuñar la tea incendiaria. Porque tras haber profanado la obra de Franco, su memoria mediante leyes infames, y finalmente hasta su sepulcro, se disponen a concluir lo que no pudieron terminar en octubre del 34. Y ello con la inhibición cobarde y suicida -es preciso decirlo- de quienes todo le deben a Franco y a su Régimen. Pero desde luego no es mi caso. Porque si en la España Una Grande y Libre donde nací, encontré la razón de vivir, en su defensa encuentro ahora la razón para si es preciso morir.

Venciendo pues el reparo ya apuntado de poner en la picota a la Monarquía por no haber luchado intentando evitar la profanación del sepulcro de Franco, voy a considerar en este cuarto aniversario -aunque sea someramente- la responsabilidad de las Reales Personas en la profanación de la sepultura de franco.

Juan Carlos I tuvo muy fácil el haber evitado que saliera adelante la Ley 52/2007   Y es preciso repetir que podía haberlo hecho dentro de la más estricta legalidad. Simplemente impulsando que, con los sobrados argumentos jurídicos que podían haberse esgrimido durante la tramitación parlamentaria, hubiera quedado el proyecto de ley en vía muerta. ¿Por qué no se preocupo de ello? Pues en primer lugar porque  Zapatero lo tenía cogido por el real escroto sabedor de sus trapos sucios. Y una vez acabada la época de “vino y rosas” con el PSOE de Felipe González (agradecido por haber llegado al poder tras el “alto el fuego, alto la carga” del 23 F) el PSOE volvió por sus fueros: golpistas, revolucionarios y republicanos.

Porque el PSOE es el de siempre, el feudatario de los hijos de la viuda, que con la llegada de Zapatero al poder, tras un extraño atentado,  ¿qui prodest? alzó columnas y se dispuso a llevar adelante los trabajos que habían quedado dormidos cuando la victoria de Franco obligó a abatir columnas. Y esos trabajos, como es sabido, consisten en acabar con España, con la religión Católica… y con la Corona… si se convierte en un estorbo para alcanzar los dos primeros objetivos. (Si me hubiera afiliado a la masonería no habría perdido el Trono, Alfonso XIII dixit) Pero como a su vez la Corona, por su propia naturaleza, es incompatible con la destrucción de la unidad de España, nos encontramos ante un problema tan insoluble como la cuadratura del círculo. Creador de una suerte de choque entre placas tectónicas de la política. Lo que como es sabido da lugar a terremotos sociales.

La otra razón por la que S.M. el Rey Juan Carlos, no “movió un dedo” para evitar el que le llegara el momento de tener que sancionar la Ley 52/2007 es el pensar que la infame Ley 52/2007 era en realidad sólo una ley contra Franco y el franquismo. Y que por lo tanto podía ser “un activo” para él como artífice de haber desmontado su Régimen. Lo cual incide en la ya apuntada estulticia, pues debería haber sido consciente que la Ley 52/2007 no era una demolición del franquismo que evidentemente a nivel político ya lo estaba. Y esa triste realidad también estaba asumida por una buena parte del pueblo español con derecho a voto, porque además de no haber conocido el Régimen de Franco, estaba eficazmente adoctrinado contra él.

Pero la esencia de la Ley 52/2007 no era acabar con el franquismo, sino con todo vestigio de su obra. Cuyo último vestigio era y es, precisamente, el Rey y la Corona.

Y si las luces de S.M. no le daban para entenderlo, es preciso decir que no puede alegar ignorancia,  ya que en el ámbito de las fuerzas Armadas circuló cierto INFORME RESERVADO que conoció, o debió conocer, en el que se alertaba de lo que era la Ley de la Memoria Histórica y de lo que supondría.

Texto del INFORME RESERVADO, elevado al mando por conducto reglamentario, que conocido por la “cúpula militar” en lugar de ser tenidas en cuenta sus advertencias, fue causa de sanción disciplinaria para su autor. Lo que se dice “matar al mensajero” Rey Juan Carlos, Rey Juan Carlos, no dirás que no te aviso.

Tras la abdicación de S.M. el Rey Juan Carlos el 18 de junio del 2014, el nuevo Rey S.M. Felipe VI tuvo mucho más difícil que su augusto padre el haber evitado la profanación de la sepultura de Franco el 24 de octubre del 2019, como también lo tenía para evitar tener que sancionar la Ley 20/2022 de “La Memoria Democrática” Pues su augusto padre al sancionar la Ley 52/2007 lo había dejado con las manos atadas. Tal vez por ello pudimos ver en el reciente desfile del día de la Fiesta Nacional que en algún momento su rostro dejó traslucir rasgos de tristeza, pena y preocupación. Junto a otros momentos de lógica e intensa emoción al ver a la Princesa Leonor dispuesta a coger el testigo en una carrera de relevos institucional que pudiera verse truncada.

Es muy posible que en algún momento de la parada le viniera a la mente la difícil “papeleta” que tiene por delante al encontrarse entre la espada y la pared si se ve obligado a tener que firmar una ley de amnistía  que tanto recuerda a la que envalentonó a los socialistas condenados por la insurrección armada de 1934… y que finalmente condujo a la guerra civil.

Pero S.M. Felipe VI, a diferencia de su padre, no ha perjurado. O al menos no todavía. Al no haber faltado aún a su juramento constitucional que le obliga a defender la indisoluble  unidad de España, patria común e indivisible de todos los españoles, según reza el artículo dos de la Constitución de 1978.  Pero teniendo en cuanta que en el artículo uno también se establece que la forma política del Estado español es la Monarquía Parlamentaria,  que España es un Estado social y democrático de Derecho, pero que la soberanía nacional reside en el pueblo español del que emanan los poderes del Estado, como ya sabemos también que se pueden interpretar y retorcer leyes y juramentos -de lo que en la España reciente hay antecedentes- el futuro se presenta muy incierto. Y así tiene que verlo cualquier persona con dos dedos de frente. La Transacción fue la venta de la España Una, Grande y Libre a sus enemigos a cambio de que no cuestionaran la Corona. Pero ese enemigo que impuso la transacción, alcanzada y rebasada ya la “primera línea de coordinación” se apresta con la ayuda del nuevo Frente Popular -conjunción rojo separatista como en el 36- a dar su definitivo asalto para alcanzar su último y nunca ocultado objetivo: la proclamación de la tercera república. Con expulsión definitiva de la Monarquía y  ruptura de la unidad nacional. Y tras ello, a no tardar mucho, comenzarían los enfrentamientos entre las repúblicas de las diferentes Taifas. Convertida España en un trasunto de las Repúblicas Balcánicas.

Es cierto que la única posibilidad de que no se llegue a tan dramáticos extremos es, hoy por hoy, que S.M. el Rey Felipe VI -que Dios guarde- permanezca en el Trono. Pero es igualmente cierto que la responsabilidad de la situación a la que hemos llegado alcanza directamente a S.M. el hoy Rey emérito. A quien la historia pondrá en su lugar como ha puesto a su ancestro Fernando VII, que si bien también comenzó siendo “El Deseado”  finalmente la historia le ha hecho justicia otorgándole,  por sus propios méritos, el apelativo de “Felón”.

En cuanto a la misericordia Divina, solamente en el caso de que Juan Carlos  pueda llegar a tener un minuto de contrición, antes de su muerte, podrá librarse de ser demandado al presentarse ante el Juez Supremo. Como todo aquel que tras poner a Dios por testigo falta a su solemne juramento. Porque tal se lo advierte en momento tan trascendente  el ministro sagrado: Que Dios os ayude a cumplir lo que habéis jurado, y si no, os lo demande.

Como siempre que sale a relucir este espinoso tema, aparece algún monosabio a cubrir a la Real Persona dando un capotazo con el argumento de que la Transición fue de la ley a la ley, conviene recordar que lo que se está sustanciando no es si el proceso fue legal o no fue legal. Sino si hubo o no hubo perjurio. Júzguelo el lector:

JURAMENTO DE DON JUAN CARLOS DE BORBÓN Y BORBÓN ANTE EL PLENO DEL CONGRESO Y SENADO EL 24 DE JULIO DE 1969

Plenamente consciente de la responsabilidad que asumo, acabo de jurar como sucesor, a título de Rey, lealtad a su Excelencia el Jefe del Estado y fidelidad a los Principios del Movimiento Nacional y Leyes Fundamentales del Reino. Recibo del Jefe del Estado la legitimidad surgida el 18 de julio de 1936 ..… Estoy seguro que mi pulso no temblará para hacer cuanto fuere preciso en defensa de los Principios y Leyes que acabo de jurar.

Y ahora la pregunta del millón; ¿hizo todo cuanto era preciso para defender los Principios y Leyes que había jurado? ¿O buscó el asesoramiento legal de Torcuato Fernández Miranda para poder incumplir “legalmente” lo que había jurado? No hay ninguna duda del perjurio.

En cuanto a la “legalidad de la Transición” conviene recordar que el pueblo español voto por una gran mayoría la Ley Para la Reforma Política cuyo objetivo era adecuar una democracia orgánica, (en que la voluntad popular se manifiesta a través de los organismos naturales familia, municipio y sindicato) con la democracia inorgánica donde la representación popular se la arrogan los partidos  políticos. Pero es que además la Ley Para la Reforma Política excluía un proceso constituyente. Y sin embargo,   finalmente, se impuso la voluntad de la minoría que en lugar de la Reforma a que facultaba la ley consiguió -con la complicidad de S.M. el Rey Juan Carlos-  el que saliera adelante la Ruptura que él, y D. Juan, su augusto padre, querían: Borbón y cuenta nueva.

La conclusión es que efectivamente hubo perjurio y el pueblo español fue víctima de una descomunal estafa, que el Sistema -como es lógico- ha intentado “blanquear” desde entonces. Pero cuyas consecuencias estamos padeciendo ahora. De hecho el pretendido “soporte legal” del “procés” con sus “leyes de desconexión” está calcado del fraudulento proceso de la Transición.

En un intento de rebatir estas verdades irrefutables, se recurre a decir que la Constitución de 1978 fue aprobada con los votos de la inmensa mayoría del pueblo español. No es posible, por no alargar más estas líneas, demostrar que tal afirmación es “una fake” Solamente hace falta ir a los datos. O leer (AQUI) el artículo publicado en El Español Digital LA “TRANSICIÓN” ¿REFORMA O RUPTURA?»

Pero en cualquier caso hay que poner de manifiesto que la mayor parte de quienes votaron a favor de la Constitución de 1978 no sabían que aquello no era la “reforma” que habían votado previamente -a la que facultaba la Ley Para la Reforma Política- sino una ruptura pactada entre la Corona y los enemigos de Franco. Gran locura puesto que estos no eran otros que los enemigos de España… y los de la propia Corona. Como Franco advirtió en su mensaje póstumo y se está poniendo de manifiesto. Pero es que además, esos miles de españoles incautos que votaron a favor de la Constitución de 1978, tampoco sabían que la Ley para la Reforma Política excluía un proceso constituyente. Se tuvo mucho cuidado de que no se informara de ello al pueblo. En definitiva, tras la muerte de Franco, el pueblo español fue víctima de la más sangrante estafa política que haya sufrido pueblo alguno. Y una democracia edificada sobre tales cimientos, solo puede dar lugar a un edificio que amenaza ruina.

Todos cuantos obligados por su juramento, debieron y pudieron haber evitado que se promulgase la infame Ley 52/2007 -o al menos haberlo sido modificada en sus términos- tienen responsabilidad en la profanación de la sepultura de Franco. Porque la ley podía haber reconocido simplemente el derecho de las víctimas de la Guerra Civil, cualquiera que fuese el bando en el que contendieron, a recuperar sus restos. Pero privando a la ley de su esencia de condena de Franco y de su obra. De haber sido así, no se habría llegado al oprobio de profanar su sepulcro. Que en última instancia supone condenar el origen de la Monarquía y de la constitución de 1978.

Una vez más flotan en el aire las viejas palabras del romancero: Rey Don Sancho, Rey Don Sancho, no dirás que no te aviso.      

Este 24 de octubre del año 2023, al cumplirse el cuarto aniversario de la profanación de la sepultura de Franco, un año más todas las banderas de España deberían estar a media asta. Y con el escudo invertido, para testimoniar la ignominia.

Y para finalizar este recordatorio de la luctuosa fecha del 24 de octubre, en el que se ha dejado constancia de la responsabilidad que alcanza a la Corona -por acción y por omisión- hago una reflexión final.

Como ya se ha dicho, S.M. el Rey emérito precisará de un profundo acto de contrición para que le sea perdonado el perjurio en la otra vida. Pero también debe hacerse perdonar del pueblo español. Por eso Majestad, antes de que por Ley de vida no le sea posible, preséntese en el Pardo, en el cementerio de Mingorrubio, y puesto de rodillas ante el enterramiento de Franco, diga de corazón unas palabras que ya conoce: ¡perdón, mi general! me he equivocado, no volverá a suceder.

Y a continuación añada, ante la inutilidad del arrepentimiento tardío: Mi nieta Leonor enmendará mis yerros mi general. Y la monarquía volverá a ser la de la INSTAURACIÓN que quiso Su Excelencia. La única viable en España. Restituyendo además, con los máximos honores, sus restos mortales al lugar de donde nunca debieron haberse sacado.

La Paz de mi conciencia, el futuro de la Monarquía y el de España dependen de ello. 


24 respuestas a «24 de octubre: día de la gran infamia. Año 2023: cuarto aniversario»

  1. Querido amigo Lorenzo, impecable como siempre en la narración de los hechos, removiendo la conciencia de tantos traidores a España y confiando en que el Juez Supremo imparta su justicia y ayude a nuestra querida Patria, otrora cuna de Santos y héroes que tanta gloria dieron a España. Un fuerte abrazo amigo.

    1. Muchas gracias Fernando.
      Yo se que es un artículo muy duro, y que puedo herir «algunas sensibilidades» pero en nada falto a la verdad y precisamente, por no defender públicamente la verdad, hemos llegado a donde estamos: al borde del precipicio.
      Igualmente un fuerte abrazo.

    1. Muchas gracias a ti, por ser lector de una publicación tan imprescindible como El Español Digital.
      Por diversas razones he estado un poco ausente de las colaboraciones, y tal vez vuelva a estarlo.
      Pero hago un firme propósito para en el 2024 de hacerlo con asiduidad.
      un fuerte abrazo.

  2. Impresionante, querido amigo y compañero, admirado camarada de armas.
    No se reparten laureadas ahora, pero tu te la mereces desde teniente y sigues haciendo méritos.
    Y un premio de «ciencias políticas y morales», si no fuera porque esos organismos están creados para todo lo contrario.
    Me descubro.
    Enhorabuena.
    J.Mª.

    1. Muchas gracias José María por tus generosas palabras.
      Que brotan de nuestra «comunidad de doctrina» (por usar el término empleado en manuales y reglamentos) que de mis méritos.
      Si incluso yo, a veces tengo reparos en sacar a la luz estas bochornosas verdades, ¿Qué no les pasará a quienes temen ser tachados de extremistas?
      Pues precisamente eso es lo que me lleva a escribir, diciendo, como Quevedo: «No he de callar, por más que con el dedo, ora silencio impongas, ora amenaces miedo» y también se preguntaba ¿Siempre hay que pensar lo que se dice? ¿nunca se ha de decir lo que se piensa?
      Seguiremos dando la batalla José María porque el desdoro no está en la derrota, sino en haber entregado la posición sin habrla defendido hasta el final.
      Un fuerte abrazo.

  3. Honor, gloria y memoria por siempre al Caudillo.
    Y también a este gran militar, el Coronel Navarro, hombre de honor donde los haya, de valor incuestionable y demostrado, de gallardía y caballerosidad.
    Con dos más como él tomábamos Gibraltar, le dádamos por destrás al moro y echábamos de España a toda la basura que la inunda.
    Bravo Coronel, y no deje de ilustranos y animarnos con sus artículos.

    1. Muchas gracias Lucas.
      Estoy seguro, quiero estarlo, que hay muchos españoles como yo.
      El único problema es que aún no han despertado.
      Y eso pretendo con mis artículos, que no son otra cosa que el intento de despertar conciencias dormidas.
      Hay que tocar «generala» porque el enemigo se está haciendo con todos los resortes del poder y mañana puede ser tarde.
      Un cordial saludo.

  4. Bonito y certero artículo, poniendo en su sitio muchos hechos que, las nuevas generaciones desconocen y que la nuestra olvida con facilidad. Para mi representa esa » levadura » que hace que el pan siga siendo pan, y me devuelve ese olor característico de aquellas hogazas con aromas de lealtad, honor y principios.
    Gracias y un fuerte abrazo
    Tono Mompó

    1. Gracias Tono.
      Efectivamente, la mayor parte de los españoles con derecho a voto, no han conocido el franquismo y sólo saben de él lo que se les ha inculcado mediante un pertinaz adoctrinamiento contra su figura y su obra.
      Estaba perfectamente estudiado que el asalto a la «España constitucional» debería esperar cincuenta años (dos generaciones) igual que el acoso y derribo al Régimen de Franco precisó de otros casi cincuenta.
      Son precisas dos generaciones para que la experiencia vital de los ciudadanos sea sustituida por el adoctrinamiento.
      Un abrazo.

  5. Muchas gracias , sr. Fernández Navavarro por su artículo, esclarecedor y preciso al señalar las causas de toda la ignominia.Yo estuve aquella mañana cerca del cementerio de Mingorrubio, El Pardo, con un grupo de personas que estábamos en contra de la profanación. Por la tarde asistí a una misa en dicho lugar. La verdad, que da mucha tristeza ver cómo se derrumba España ante la indiferencia de una gran mayoría. Muchas gracias , otra vez, por su excelente Artur que reconforta bastante.

    1. Muchas gracias Gaspar.
      Como bien sabrá, José Antonio decía: nosotros no decimos viva España, porque España puede vivir «en coma profundo» (como lo está ahora, cabría decirse) Nosotros decimos ¡¡¡ARRIBA ESPAÑA!!! porque la queremos cada vez más grande y más libre.
      Un cordial saludo.

  6. En el país de residencia de la que —posiblemente— sea la chusma política más inútil y miserable de Europa (¡que yaaaa…!), lo más ultrajante de todo es que suele ser habitual que sus maldades nunca terminan en condena judicial; como cabría esperar de cualquier Estado de derecho bien entendido. Da igual que se trate de la profanación de los restos mortales de un personaje histórico o de la ruina económica de la mayoría de las cajas de ahorros…, SIEMPRE SALE GRATIS.

    1. Efectivamente Jesús, la impunidad de los delincuentes es una prueba evidente de la degradación social de un pueblo.
      Gracias por su comentario.
      Un cordial saludo.

  7. Impecable descripción de acontecimientos que paso a paso van desarrollando esta gentuza que tenemos en el gobierno.
    Creo que esta vergüenza de izquierda no puede caer más bajo, y mientras nosotros viendo como campan a sus anchas
    Siento no haber sido breve, pero a ver si nuestra “querida España “ es capaz de abrir los ojos y poner-los delante y decir de aquí no se pasa
    Un fuerte abrazo mi coronel

    1. Muchas gracias Álvaro.
      Precisamente tu eres la muestra de que la raza española, que asombró al mundo, no ha desaparecido.
      Nuestro juramento y nuestra boina verde nos mantendrá siempre unidos.
      Un fuerte abrazo.

    1. «José», argumentos, argumentos, por favor, no tonterias que es lo que dicen los totnos como bien dijo Forest Gump.
      De todas formas no los tiene, claro, y menos aún un nostálgico de las chekas y los tribunales poplares formados por borrachos, así como nostálgico de los ladrones de todo antes de dejar al propietario seco de un tiro en la nuca en una cuneta o de violar a monjas de 80 años.
      En fin, que te dieron con el primer biberón un tripi y aún te duran los efectos.

    2. Gracias por tu comentario Xose.
      No deja de sorprenderme que firmando tu comentario como Xose utilices un término tan «meridional» como es «jartar»
      Más apropiado hubiera sido decir «encher»
      En cuanto a lo de Franquismo nunca mais puede que tengas razón. Hombres con la categoría de Franco nace uno cada mil años.
      Y aunque seas gallego como él no te veo ni por capacidades intelectuales, ni morales, a su altura.
      Un cordial saludo.

  8. Creo que una efemérides del día de la infamia cada 24 de octubre, como propone con acierto el autor, es algo que debería interiorizarse en la conciencia nacional por los siglos de los siglos, como el 20N o el día de la Hispanidad, pero en este caso como antídoto contra la infamia para que no se vuelva a repetir nunca más. . Si además cada año se dedicara a un personaje símbolo de esa infamia y se quemara simbólicamente su imagen casi mejor.

    Este trabajo da para muchas reflexiones.

    La primera que sin veracidad informativa no hay democracia ni hay libertad ideológica, lo que hay es una sociedad teledirigida y manipulada en régimen de monopolio por la lluvia ácida de la propaganda mentirosa.
    Por tanto mientras en una sociedad no se garantice unos medios de comunicación veraces las elecciones no son un acto libre sino un fraude de origen, teledirigido por los medios de comunicación al servicio de la antiEspaña en régimen de monopolio, que es la característica de lo que en las democracias izquierdistas y liberales hipócritamente llaman «libertad de prensa», patraña con la que se disfraza la realidad que la libertad y la veracidad brilla por su ausencia,
    Engañando al personal se consiguió desmontar mediante fraude el Régimen del 18 de julio. De este modo , mediante engaño se presentó aquel golpe de Estado como una Reforma política, (cuyos ulteriores pasos no confesados entonces eran también las profanaciones de las tumbas de Franco y de José Antonio, lo que da idea de la falsedad del nombre que le pusieron para tapar su verdadero alcance y sus verdaderas intenciones), la promulgación de la Constitución y todo lo demás. Que la Constitución se haya convertido con el paso del tiempo en un dique de contención de la subversión roja da idea del grado de bolchevitización que ha experimentado el régimen surgido de la falsa reforma política de 1976 como para que la Constitución se haya quedado a la derecha de la deriva que coge el sistema de cabeza hacia el Frente Popular de 1936.

    Franco no es el culpable de la traición que cometieron otros, no solo el Rey, también toda la cúpula militar fue traidora, incluidos los que dimitían, porque dimitiendo no se sirve a España ni se combate al enemigo, y el resto de los poderes del Estado sin una sola excepción, primero traidores a Franco y despues directamente a España cuando tras lo de la Marcha Verde se evidenció que el Rey de España estaba vendido a los americanos y a los moros. Desde ese preciso instante se podía ser monárquico en términos ideales o en términos concretos de Carlos V o de los Reyes Católicos, pero nunca Juancarlista, Y quien dice la cúpula militar dice los servicio secretos, la Policia y todo lo demás, porque está por escribir la indignidad de la policia de abandonar el servicio a España para montar operativos dela clase de buscarle pisos para que el el Rey se acostara con sus amantes, o de asaltar domicilios de artistas para recuperar cintas de video. Ser policía para esto, o para perseguir a compañeros que tomándose un café comentaran a dónde se iba a llegar en el desgobierno, y amenazarlos con arruinarles la vida con falsas acusaciones de golpistas, es lo más bajo que se puede caer por mucho dinero que les dieran en sobres a final de mes a parte del sueldo. Se empezó por aquí y se acabó en el 11M que no sabemos muy bien si no se enteraron de nada, lo cual dice bien poco de ellos, o es que la propia policía estaba metida en el cotarro, que dice todavía menos..

    Como digo a Franco no se le puede culpar de los actos que cometieron otros, pero lo de proponer a Campechano I como su sucesor a título de Rey, es para hacérselo mirar, supongo que en estos 48 años en el Purgatorio purgando esa metedura de pata, más los años que le queden hasta cumplir la condena de Purgatorio, le estarán sirviendo al Generalísimo para reflexionar sobre esta cuestión, porque los hechos han demostrado que aunque él no pueda responder por los actos de otros, sin embargo esta nefasta decisión en la práctica ha supuesto malograr y tirar por el fregadero abajo todo el martirologio sufrido en la retaguardia de la España bajo el poder del Frente Popular y sus grupos de malhechores, valga la redundancia, el tributo de frío, de hambre y de vidas perdidas en el frente, y los enormes sacrificios en general de la población en aquella guerra que se ganó a un coste de bajas y de sufrimientos tremendo, dada la maldad intrínseca del enemigo, para luego malograrlo todo y que el enemigo le diera la vuelta al resultado de aquella guerra por la traición de todos, porque no solo fue el Rey traidor sino que los fueron todos los demás, sin la traición del resto, el Rey no habría podido hacer lo que hizo , porque los mecanismos de defensa del Estado de Derecho lo habrían impedido, o no habría salido vivo de una pascua militar, aunque fuera corriendo la misma suerte que Calígula en la famosa escalera.

    Sentado lo anterior, y centrándonos en la profanación de la tumba de Franco, yo creo que esto si algo representa es el grado de corrupción que padece España a todos los niveles y en todas sus capas sociales e instituciones y Poderes del Estado.

    Corrupción de la sociedad que asiste indiferente a la iniquidad de un acto tan miserable. Quien no se compadece ante la injusticia es que está tan podrido como el que la comete. Y la sociedad española está podrida. Una parte de la población está engañada pero este pretexto tampoco puede ser excusa, la mayoría se ha envilecido, y por eso es indiferente a la iniquidad y a la injusticia. Basta ver lo que está pasando en la Isla del Hierro, la invasión permanente y las terrazas están llenas de gentes. Luego en dos generaciones esas risas se tornarán llantos,

    Corrupción del Gobierno y sus sistemas de poder, porque la función de un Gobierno merecedor de tal nombre no es la profanación de tumbas en recinto sagrado (que eso es otra), la violación flagrante de Derechos Fundamentales, el abuso de poder, ni el sectarismo, sino el bien común. Un Gobierno que delinque de esta forma tan abyecta entra dentro de los presupuestos teóricos de las teorías sobre el tiranicidio de Juan de Mariana y Santo Tomás de Aquino.

    Corrupción de la Iglesia Española y casi peor aún, de la Iglesia Vaticana, que debería dar ejemplo de virtud, (y toda la demás, que ninguna ha movido ni el dedo meñique para denunciar el desafuero), que en tiempos de Franco se metía hasta en los charcos, con tal de hacer causa común con el comunismo y la masonería internacionales en sus críticas al régimen, y ahora calla como lo que son, una banda de rameras, por decirlo suavemente, con la cantidad de cosas que están pasando a cual peor y no dicen ni mu. Constituyen todos ellos la viva imagen, que describen los Evangelios, de sepulcros blanqueados.
    Con lo que Franco ha sido en vida para la Iglesia, lo que ésta cuando le ha interesado lo ha agasajado, -ahora vemos que lo hacía como Judas, buscando sólo el interés, más falsa que una moneda de madera-, y cómo ahora lo ha vendido. Cuesta trabajo pensar en un acto que pudiera ser más intrínsecamente inmoral y más contrario a las virtudes cristianas que esta actitud de la Iglesia que los retrata como la antítesis de los valores cristianos, de honradez, de defensa de la Justicia, de la Verdad, del Bien. Si Dios existe no doy dos duros por ninguno de ellos, arderán como trozo de madera resinosa en una chimenea. Deben ser todos ateos en el fondo, porque si de verdad creyeran en Dios, aunque sólo fuera por el temor de las consecuencias no habrían caído tan bajo ni se habrían deshonrado moralmente al nivel que lo ,han hecho.

    Corrupción de las leyes, dictadas como pretexto para cometer lo que es una profanación en recinto sagrado.
    Una de las consecuencias del lavado de cerebro y del sistema tiránico que padecemos es que se acepta como natural el divorcio entre las leyes que su publican en el BOE, (que son pura basura al servicio no del bien común sino de los imperantes y su séquito), y la Justicia, como ideal, pero aunque nos hayamos acostumbrado a esta mezquina realidad, lo cierto es que las normas jurídica si no son justas no constituyen verdadero Derecho, otra cosa es que se impongan como si lo fuera y a esta imposición se presten policias , funcionarios y tribunales de injusticia.
    Francisco Elías Tejada en su libro «introducción al estudio de la Ontología jurídica» (Madrid 1942, página 88) nos recuerda que el Derecho es una subclase de la Justicia, en consecuencia puede haber una norma justa que no sea jurídica, pero no una norma jurídica que no sea justa». Conforme a esta definición toda norma jurídica lo será verdaderamente si es conforme a la Justicia, Las Leyes de manipulación y falsificación históricas, precisamente porque no están hechas conforme a la Justicia sino conforme a la Maldad, la tiranía, la mentira y la falsedad no son verdaderas leyes, tienen carácter vinculante porque la corrupción que estas leyes suponen y la corrupción de los que las han hecho posible por acción unos, por omisión otros, se ha visto auxiliada por la no menos corrupción de los Tribunales y del Tribunal Constitucional, que tendrían que haber salido al paso de esta desviación de poder, y no lo han hecho, El poder vinculante de estas leyes no radica en su contenido ético sino en la falta de ética de quienes las han impuesto, es un hecho como es un hecho el caracter vinculante de una cuadrilla de malhechores amenazándote con la punta de un cuchillo puesta sobre la garganta de su víctima. O en palabras de María Estuardo, Reina de Escocia:

    “Ayer vino a mí otra vez Paulet con Drury, que es el más molesto de ellos, y me dijo que(…) la Reina (Isabel) había mandado que me quitasen el dosel y me avisasen que de aquí adelante yo me tenga por una mujer muerta, sin honra ni dignidad de Reina. Yo respondí que Dios, por su sola gracia, me había llamado a esta dignidad, y que yo había sido ungida y consagrada justamente como Reina; y así, pensaba volver a Dios la dignidad real con mi ánimo, pues de su sola mano la había recibido. Y que yo no reconocía a su Reina por superiora, ni a los de su Consejo, herejes, por mis jueces, y que yo había de morir Reina, a pesar de todos ellos, pues no tenían otro poder sobre mi, sino el que tienen los salteadores de caminos que están en un bosque, sobre el más justo príncipe de la Tierra.”

    María Estuardo.

    Corrupción del Poder judicial, negándole la tutela judicial efectiva a la familia y a la comunidad religiosa del Valle de los caídos, a sabiendas de su injusticia, y corrupción del TC de dar carta de naturaleza a una actuación que vulnera sin discusión posible los Derechos Fundamentales garantizados sobre el papel en la Sección 2ª del Titulo I de la CE.
    Pasa aquí lo mismo que con las leyes cuando no se adecuan a la Justicia, Las decisiones judiciales cuando son una burla, convierten a las togas en disfraces, como esos milicianos que tras profanar una iglesia se disfrazaban con las casullas de los curas. Hay que recordar y traer aquí la doctrina verdadera del Tribunal Supremo en su Sentencia 2891/2014 de la Sala de lo C-A del Tribunal Supremo Sección 5ª, de fecha 8 de julio 2014, Recurso de Casación 2465/2013, cuando en su Fundamento Sexto in fine nos recuerda que:
    “las actuaciones administrativas (o del ejecutivo) ilegales no pueden contar con el respaldo de los Jueces y Tribunales sometidos exclusivamente al imperio de la Ley (art. 117, 1º in fine CE), y no a criterios de oportunidad o conveniencia coyuntural”.
    En la medida que la acción ilegal del Gobierno sí contó con este respaldo, los propios tribunales se situaron al margen de los que debe ser la función Jurisdiccional, con clara infracción del mandato del art. 106, 1º CE y del principio de tutela judicial efectiva. No sólo afecta a los tribunales concretos que intervinieron en la materialización de la injusticia, sino que no hubo una sola asociación de jueces, fiscales o de Colegio de Abogados, que levantara la voz contra este atropello que no tiene precedente.

    Y supuso también la puesta de manifiesto de la corrupción de todo un régimen, salpicando a la propia jefatura del Estado, porque ningún rey, ni el más ligth e irresponsable, debería tolerar que estos actos de iniquidad se cometieran siendo ellos la cabeza del Estado,

    Quedamos todos «retratados» en este luctuoso acto: El Rey, el Estado, el Gobierno, los diputados representantes del poder legislativo que en realidad son lacayos del ejecutivo, todo el Poder judicial en pleno, la Guardia civil, la Policia, las FFAA incluidos los pilotos del helicóptero que se situaron al otro lado del mismo para no tener que saluda al féretro, los medios de manipulación de masas, y también la sociedad, Un pequeña parte de la misma, salvó el honor de la mayoría, rindiendo un último homenaje aquel día, que recordaba las palabras de Julius Évola en «Cabalgar el tigre» cuando dice aquello de «una pequeña tropa parece dispuesta a combatir aún en posiciones perdidas». Esta pequeña tropa fue la única que salvó la honor de la nación, como Daoiz y Velarde, con los bedeles del Museo del Ejército y otro paisanos salvaron el honor de la Nación en aquella otra jornada del 2 de mayo de 1808, mientras el Rey vendía a España en Bayona a cambio de un palacete y una renta vitalicia, y los Generales españoles brindaban con champagne con los franceses. En aquellas estábamos entonces y en otras iguales estuvimos cuando la profanación del Valle de los Caídos y de la tumba de Franco, con la complicidad del Papa y toda la cúpula de la Conferencia episcopal que espero reciban su castigo eterno a su maldad.

    Mientras nos repugne la injusticia todavía habrá esperanza, lo malo será cuando solo reine la indiferencia. como ese Xose que comenta más arriba, porque eso significará que la luz se habrá apagado ya definitivamente, Mientras quede alguien que todavía se indigne ante la tiranía, la batalla no estará perdida del todo.

    Enhorabuena al autor, y a los que comentan, porque demuestran que no todo está podrido en España, «todavía queda una pequeña tropa dispuesta a combatir aún en posiciones perdidas» .

  9. Gracias Kevlar por tu extenso comentario.
    Muchos somos los que nos preguntamos, como pudo cometer Franco el error de nombrar sucesor a título de Rey a Juan Carlos de Borbón, conociendo no sólo la historia de la Dinastía, sino incluso, personalmente a su padre D. Juan.
    Hay sobrados indicios de que al final de sus días quiso enmendar el yerro buscando otro sucesor.
    Pero ya era demasiado tarde. Y todo pensó fiarlo en las Instituciones.
    Pero esa última baza se malogró, primero con el magnicidio de Carrero Blanco…. y luego con la falta de lealtad de quienes habían jurado «obedecer y respetar siempre a vuestros jefes y no abandonarlos nunca» cuando Franco era precisamente ese jefe al que se había jurado obedecer y respetar.
    En ese abandono tuvo que ver, además de una postura acomodaticia, la justificación de que se obedecía al Rey, cumpliendo la última orden de Franco dada en su mensaje póstumo.
    Solamente la historia pondrá en su lugar a los protagonistas de este drama. Como ha puesto a Daoíz, Velarde, el teniente Ruiz…y a Fernando VII.
    Un cordial saludo.

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