Nacimiento del Novus Ordo

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Pablo VI

Apenas cincuenta días después de la aprobación de la Sacrosanctum Concilium, el 25 de enero de 1964 (jornada final del Octavario para la Unidad de los Cristianos), Pablo VI publica el Motu Proprio «Sacram Liturgiam» que pone en práctica ciertas disposiciones de la Constitución y anuncia la creación de una Comisión especial encargada de poner en aplicación esta Constitución.

Annibale Bugnini

El 29 de febrero de 1964 el Papa crea el “Consilium ad exsequendam Constitutionem de Sacra Liturgia”; confía sus puestos a los más elementos más avanzados del «Movimiento Litúrgico», en particular la presidencia al cardenal Lercaro y la secretaría al Padre Bugnini, obsesionado con el carácter ecuménico que deberá tener la nueva Misa. Este Consilium va a desposeer de casi todos sus poderes a la Sacra Congregación de Ritos. Pablo VI intervendrá personalmente el 20 de octubre del 64 y el 7 de enero del 65 para sostener al Consilium entonces en conflicto con la Congregación Romana. Apenas obtenido ese apoyo, el 19 de marzo el P. Annibal Bugnini declara en el “Osservatore Romano”: «La oración de la Iglesia no debe ser un motivo de malestar espiritual para nadie. Es preciso apartar toda piedra que pueda constituir hasta la más leve sombra de un riesgo de estorbo o de disgusto para nuestros hermanos separados».

Novus Ordo

A partir de entonces y hasta 1969 va a funcionar como un auténtico tribunal de excepción. Dom Botte nos explica en su libro «Le mouvement liturgique» (p. 156) la organización del Consilium: «El Consilium estaba constituido por dos grupos diferentes. Había en primer ligar una cuarentena de miembros propiamente dichos -la mayoría cardenales u obispos- que tenían voz deliberativa. Luego estaba el grupo de los consultores, encargado de preparar el trabajo. Las sesiones se realizaban la mayoría de las veces en el Palazzo Santa Marta, detrás de la Basílica de San Pedro, en la gran sala de la planta baja» Y, ¿no adivináis quien es llamado junto a Monseñor Wagner y Bugnini a ser consultor del episcopado en materia litúrgica? Evidentemente el Padre Adalbert Franquesa, monje montserratino.

Novus Ordo

Varios expertos estaban agrupados y trabajaban juntos bajo la dirección de un relator. Dom Botte fue el encargado de la revisión del primer tomo del Pontifical, y a él le debemos, en gran parte por lo menos, la desaparición de la Prima Tonsura y las Ordenes Menores así como el nuevo Ritual de las Ordenaciones y el nuevo Rito de la Confirmación. Monseñor Wagner, director del Instituto Litúrgico de Tréveris, fue el relator del grupo encargado de la reforma de la Misa cuyos miembros más activos fueron: el profesor Fischer, Mons. Schnitzler, el P. Jungmann, el P. Louis Bouyer, el P. Gy, Dom Vaggagini y Dom Botte.

Giacomo Lercaro

Hasta la promulgación del Novus Ordo Missae en el 69, hubo dos decretos, el “Inter oecumenici” del 64 que entra en vigor el 7 de marzo del 65 y la Instrucción «Tres abhinc annos» del 4 de mayo del 67. Ambos van radicalizando cada vez la transformación. Y llegó el 24 de octubre del 67: el cardenal Lercaro y Annibal Bugnini habían logrado en 3 años poner a punto una nueva Liturgia de la Misa, conforme en todos los puntos a las «desiderata» del Movimiento Litúrgico-ecuménico. Se la bautizó como «Missa Normativa» y fue presentada a los Obispos reunidos en Roma para el Sínodo. Triste mañana de otoño en la Capilla Sixtina. Por una «delicada atención», los productores antes de someter su invento al voto del Sínodo, habían querido ejecutar ante ellos una representación general. Antes de empezar se explicó a los 183 prelados presentes que se tenían que imaginar haciendo el papel de feligreses asistiendo a la Nueva Misa activa, consciente, comunitaria, simplificada. Seis seminaristas harían la schola cantorum, un lector leería las dos lecturas (más la del evangelio reservada al presbítero o diácono).

Cardenal Alfredo Ottaviani. Gran defensor de la Misa tradicional y directo opositor a Lecaro y Bugnini

El P. Annibal Bugnini se esforzó por celebrar y también pronunció la homilía. La Misa Normativa modificaba (más bien pulverizaba) todo, absolutamente todo : El Confíteor, el Kyrie, el Gloria, el Ofertorio. Pasaba por alto la intercesión de los Santos, el recuerdo de las almas del Purgatorio, todo lo que expresaba la ofrenda personal del sacerdote en cuanto a hombre. Proponía 4 plegarias eucarísticas de recambio (la anáfora II escandalizó incluso a Dom Botte pues en nada se parecía a la Anáfora de Hipólito y Bugnini acabó confeccionándola con él, sentados ambos en un par de horas en una pizzería trasteverina) . Corregía las palabras de la consagración. Y por supuesto, reemplazaba el latín por el idioma nacional. Los Obispos rechazaron esta misa en la votación del 27 de octubre. A la pregunta: «La estructura general de la misa llamada normativa, tal como ha sido descrita en el informe y la respuesta, ¿tiene el acuerdo de los Padres? Resultado: Placet, 71. Non Placet, 43. Placet juxta modum, 62; Abstenciones, 4.»

Misa tradicional

El relativo fracaso de la Misa Normativa no desanimó al Consilium. El cardenal Lercaro fue entonces reemplazado por el cardenal Béno Gut (que al decir de Dom Botte «no era una luz»). Entonces Pablo VI pondría su autoridad en la balanza. En efecto el 3 de abril de 1969 el Papa proclamaba la Constitución Apostólica “Missale Romanum” por la cual reformaba el rito de la Misa e introducía con cuña la “Missa normativa” apenas retocada. El 6 de abril, la Sagrada Congregación de Ritos promulgaba el nuevo orden de la Misa (Novus Ordo Missae), con su «Institutio Generalis». El nuevo Misal debía entrar en vigor el 30 de noviembre del 69.

El Consilium podía desaparecer. El 8 de mayo de 1969, Pablo VI, por la Constitución Apostólica «Sacra Rituum Congregatio” sustituyó la antigua Congregación de Ritos por dos nuevas congregaciones denominadas una «Para la causa de los Santos» y la otra «Para el Culto Divino y Disciplina de los Sacramentos», heredando esta última las competencias del antiguo dicasterio y absorbiendo al Consilium. El prefecto de la Congregación sería el cardenal Gut y nuestro amigo Bugnini, el secretario (es decir el instrumento ciego de esta reforma).

Para Germinat Germinabit


4 respuestas a «Nacimiento del Novus Ordo»

    1. Estimada seguidora: es difícil concretar, sin duda, como bien dice, pero podemos intuir que porque el Demonio, que hoy se niega, pero que existe, vaya que si existe, no descansa y es, digamos, un gran y eficaz profesional de los suyo. Por el contrario, los que debían combatirle sin descanso y con la misma eficacia no lo hacen. Saludos cordiales

  1. El estado actual de la catedral de Notre Dame de París, es un paradigma sumamente explícito de como ha quedado la Iglesia Católica tras las «reformas» promovidas por el sodomita Montini; amparándose para ello, en los documentos generados por el CVII y en la increíble pusilanimidad (salvo unas pocas y honrosas excepciones) de la grey católica.

    Si estuviésemos hablando de un asesinato (el de la Tradición, piedra angular de la religiosidad auténticamente católica), la coartada de los criminales (preparada ex profeso con antelación) sería el Concilio Vaticano II. Acontecimiento, para nada casual, que fue utilizado a modo de cimentación para la construcción de la nueva iglesia «católica» modernista. Y, con el estilo mafioso que caracterizaba al sodomita de Concesio, aprovechando esos mismos «cimientos» para ocultar el cadáver de la verdadera Iglesia Católica de siempre.

    Por otra parte, Bugnini era masón y no fue un instrumento ciego de esta «reforma». Probablemente no sabía lo que estaba haciendo, pero en el mismo sentido y con el mismo grado de responsabilidad de aquellos que crucificaron a Nuestro Señor.

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