Mártir Martín Martínez Pascual

Martín Martínez Pascual

Martín Martínez Pascual, nació en Valdealgorfa (Teruel), en 1910, hijo del matrimonio formado por Martín Martínez Callao, conocido carpintero de la localidad, y Francisca Pascual Amposta, ama de casa; ambos muy trabajadores y de profundísima raigambre católica, por lo que acorde con sus creencias, ambos se esforzaron en inculcar muchos y buenos valores a sus tres hijos, educándoles la fe con solidez. Como resultado de dicha educación, Martín, desde muy joven muy devoto del Santísimo Sacramento, decidió ser sacerdote; contradiciendo a su padre que le quería guardia civil.

Tras estudiar en el seminario de Belchite (Zaragoza), se ordenó en 1932, contando 24 años, ingresando en los Sacerdotes Operarios Diocesanos, curas que se dedicaban al apostolado en el mundo del trabajo, entre los obreros.

Iniciada la contienda en Julio de 1936, Martín, ante la gravedad de la situación, se volvió a su pueblo, donde al ser reconocido algunos le advirtieron que los frentepopulistas del mismo le iban a ir a buscar, por lo que optó por esconderse en una cueva, donde pasó tres semanas sumido en la duda y el lógico temor.

Al no dar con él, el Comité del Frente Popular de la localidad detuvo a su padre, haciendo pública su decisión de que si no podían detener al hijo, matarían al padre. Enterado Martín, no dudó ni un segundo en presentarse en la sede del Comité, a pesar de que algunos le advirtieron de que, aunque se entregara, los frentepopulistas matarían al padre de todas formas, a lo que el joven sacerdote respondió que eso no podía saberse y que, de todas formas, él estaba preparado para morir por Cristo, si esa era su voluntad.

Era el 18 de Agosto de 1936, Martín tenía 25 años, y esa misma tarde fue fusilado en las afueras del pueblo junto a otros cinco sacerdotes más y algunos seglares.


3 respuestas a «Mártir Martín Martínez Pascual»

  1. DEP. Aragón regó la tierra con mucha sangre de sacerdotes y religiosos, especialmente la Diócesis de Barbastro, en Huesca, donde prácticamente no quedó clero vivo.
    ¿Alguién sabe si esos criminales, al menos, respetaron la vida de su padre…?

  2. Durante mucho tiempo la foto de esta persona se ha confundido, y por error se ha venido utilizando como foto suya a la de un brigadista internacional, posiblemente uno de sus asesinos. Hasta el extremo que el libro «Holocausto católico», de Santiago Mata, reproduce en su portada la foto de este brigadista como si fuera el propio sacerdote instantes antes de ser asesinado. Y antes que este libro, en sus fotos interiores lo habían hecho otras publicaciones.
    La confusión vino porque al morir en 1982 el fotógrafo judío que acompañó a las Brigadas internacionales Hans Gutmann, y venderse a la Agencia EFE su archivo fotográfico, esta foto aparecía en el archivo como que era de ese sacerdote. Sin embargo el archivo de otro fotógrafo judío, Alec Wainman, contenía fotografías de este mismo miliciano, armado y con sus compañeros brigadistas. El porqué el pié de foto de Hans Gutmann estaba equivocado, se desconoce.
    El sacerdote era profesor del Seminario diocesano de San Fulgencio (Murcia), y no es que al iniciarse la guerra huyera a su pueblo, es que le pilló de vacaciones en casa de sus padres.
    Era muy frecuente entre los rojos amenazar con matar a los padres cuando querían prender a un hijo, o amenazar con matar a los hijos cuando a quien querían prender era al padre. En general se trataba de engaños porque al final se asesinaban a hijos y padres aunque se hubieren entregado. Dado que los procesos de beatificación de los mártires se dejaron en suspenso por la Iglesia a partir de la victoria aliada de 1945, para evitar echar más leña al fuego de la guerra ante el temor de que las naciones victoriosas en 1945, que habían acogido y estaban acogiendo a los asesinos de la persecución religiosa en España, pudieran volverla a poner en marcha, muchos de los testimonios que hubieran podido recogerse entonces, para cuando 50 años después Juan Pablo II retomó los procesos de beatificación, ya se habían perdido. Entonces no consta (al menos yo no lo he encontrado) si los padres fueron también asesinados a pesar de que el sacerdote se entregó para evitarlo, pero es muy posible que también los mataran porque si hubiera sobrevivido alguien de la familia el malentendido de la fotografía no se habría producido porque su familia habría hecho notar que esa foto del miliciano que se atribuía al sacerdote no era la de Martín Martínez Pascual.

    1. Gracias, muchas gracias por su documentado comentario.
      Yo había leído en algún sitio que la foto estaba equivocada, y que él que aparecía omo el sacerdote era en realidad uno de sus asesinos…
      También había leído en algún sitio, no recuerdo donde, que todo la familia había sido asesinada, lo que no me extrañaría nada de los «cafres» que pululaban por los partidos de izquierdas, y que muchas veces lo que pretendían era apoderarse de tierras ajenas, dejar de pagar deudas o préstamos, o, simplemente, por envidia.
      ¡Dios quiera que no volvamos a repetirlo!

Deja una respuesta

Su dirección de correo nunca será publicada. Si la indica, podremos contestarle en privado en caso de considerarlo oportuno.*

Esta web utiliza cookies propias para su correcto funcionamiento. Al hacer clic en el botón Aceptar, aceptas el uso de estas tecnologías y el procesamiento de tus datos para estos propósitos. Más información
Privacidad