Mártir Sofía Ximénez

Sofía Ximénez

María Sofía Teresa Ximénez Ximénez (Valencia 1876 – Paterna 1936). Su vida estuvo llena de sufrimientos que curtieron su temple y afianzaron su fe, prueba de que el sufrimiento asumido por Dios lleva a la santidad y nunca justifica la rebeldía contra Dios que tantos emprende con tal excusa.

Después de distintos infortunios familiares, como la pérdida temprana de la madre, en 1905 Sofía Ximénez se casó con Carlos del Río Diez de Bulnes, viudo con tres hijos muy pequeños, naciendo del nuevo matrimonio cuatro hijos más; uno de ellos, Luis, discapacitado mental y muy enfermizo.

Mientras la familia vivió en Toledo, entre 1916 y 1927, Sofía Ximénez trabajó con mucho entusiasmo como secretaria del Apostolado de la Clase Obrera de las Damas Catequistas y fue presidenta de la Asociación de la Milagrosa y Visita Domiciliaria.

Su marido falleció en 1927 trasladándose Sofía a vivir a Valencia con Luis, el único hijo soltero que le quedaba pues los demás se habían casado. Muy caritativa, ayudaba de forma especial a los pobres.

Estallada la guerra en 1936, no dudó en exponer su vida al acoger en su casa a religiosas perseguidas. Y no contenta con ello, Sofía Ximénez visitaba las checas para llevar alimentos a personas allí recluidas, intentando interceder por ellas para conseguir su libertad. Dicha labor le granjeó grandes inquinas.

La hermana María de la Purificación

Finalmente, su labor de acogida de la religiosas perseguidas fue denunciada por la sirvienta que tenía en su casa.

La hijastra María Josefa

La denuncia tuvo efectos inmediatos, pues se presentó en el domicilio un nutrido grupo de frentepopulistas armados que con gran violencia detuvieron a todos los allí presentes: a Sofía Ximénez, a varias religiosas (entre ella su hermana María de la Purificación y su hijastra María Josefa) e incluso a Luis, el hijo discapacitado y enfermo al cual levantaron de la cama sin piedad alguna arrojándole brutalmente a la camioneta junto con su madre.

Sin más trámites, llevaron a todos al Picadero del Cuartel de Paterna el 23 de Septiembre de 1936, fusilando al hijo delante de su madre y antes que a ésta, así como a su hermana religiosa Carmelita de la Caridad y a su hijastra María Josefa, a quien Sofía Ximénez quería como a hija propia. Durante el trayecto y a pesar del cuadro que podemos imaginar, los asesinos testimoniaron la entereza, serenidad e incluso alegría de Sofía Ximénez consciente de que con su fin iba a dar gloria a Dios y a ganarse la entrada en la Eternidad. Finalmente fusilaron a Sofía cuyas última palabras rodeada de los cadáveres de su hijo, hermana e hijastra fueron un estremecedor ¡Viva Cristo Rey! Tenía 60 años.


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