Mártir Dolores Broseta Bonet (96)

Dolores Broseta Bonet

Dolores Broseta Bonet (Bétera 1892 – Paterna 1936) nació en el seno de una familia obrera, humilde y muy trabajadora, tanto su padre, Joaquín, como su madre, María, eran profundos católicos que educaron a sus seis hijos con esmerada piedad, asumiendo la muerte prematura de dos de ellos con gran resignación. Todos los hijos estudiaron en el Colegio-Asilo de las Hijas de la Caridad a partir de los tres años.

Dolores Broseta era la más pequeña de los hermanos que sobrevivieron, ingresando muy joven en la Asociación de Hijas de María de la Medalla Milagrosa, donde cultivó una gran intensidad por la oración, practicando constantes servicios en favor de los pobres y una gran devoción por la Santísima Virgen.

A partir de los 16 años se dedicó a ayudar a las Hermanas, sin descuidar a su madre anciana, ya que sus tres hermanos vivían fuera de Bétera. A los 21 años quiso entrar en la Hijas de María, pero por padecer hemorragias frecuentes no pudo, resignándose desde entonces a ser activa y fiel colaboradora en ella. Colaboraba con las Hijas de María en la clase de párvulos y en el obrador de bordados. Al morir su madre en 1925 pasó a vivir en el Asilo, ayudando en todo a las Hermanas.

Al estallar la guerra, todas fueron de inmediato expulsadas del Asilo por los frentepopulistas, quedando desvalidas, pasando a hospedarse con gran discreción en la pensión «El Gallo», de Valencia, encargándose Dolores Broseta de salir a la calle en busca de lo precisaban para cubrir las necesidades más elementales. Iba a Bétera con frecuencia a recoger víveres de algunos vecinos amigos que querían mucho a las Hermanas y le daban para ellas.

Un exalcalde de Bétera, frentepopulista acérrimo, sabiendo de las idas y venidas de Dolores Broseta la amenazó en varias ocasiones para que desvelara dónde se refugiaban las monjas, a lo que Dolores Broseta se negó siempre, soportando las presiones, insultos y graves amenazas de aquel individuo y de los demás de su grupo.

Debido a lo anterior, el citado exalcalde y otro compinche de la localidad de Moncada, decidieron un día seguir a Dolores en uno de su viajes, localizando la pensión, de lo cual dieron cuenta a las autoridades frentepopulistas valencianas que de inmediato procedieron a realizar una redada deteniendo a Dolores Broseta junto con las 12 Hermanas allí refugiadas, siendo todas encerradas en el Seminario diocesano de Moncada convertido en terrible cheka.

Tras soportar varios días de encierro sometida a malos tratos y vejaciones, el 9 de Diciembre de 1936, Dolores Broseta (junto con las Hermanas) fue trasladada de madrugada al Picadero de Paterna (lugar habitual de ejecuciones) y fusilada. Tenía 44 años.


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