A la luz de Jordán Bruno Genta

Jordán Bruno Genta

Con su paisana vasca Concepción Lizárraga, mi «dulce costumbre», don Miguel de Unamuno fue padre de nueve hijos. Se conocieron en Bilbao ambos con 12 años y se casaron con 26. Sabido es, admitida la verdad de los momentos difíciles por que transita cualquier relación de pareja (incluso la Sagrada Familia conoció momentos de turbación, crisis y zozobra), que estamos hablando de un matrimonio totalmente bien avenido, hoy día considerado por cierto muy «a la antigua usanza».

En la actualidad cada vez más impensable, sobre todo en Occidente, por causa de la movida feminista supremacista. Sí: el feminismo supremacista, radicalmente abortista y destilador de odio contra el hombre y el patriarcado, ha mandado al baúl de los recuerdos a mujeres «de otro tiempo» como Concepción Lizárraga, con quien Miguel de Unamuno llegó a estar tan vinculado, fundido, enamorado, fusionado, que a menudo -según confiesa el propio autor de Del sentimiento trágico de la vida– al tocar en el lecho nupcial el muslo de su mujer no terminaba de detectar bien si era el muslo de ella o el suyo de varón y esposo el que tocaba.

De hecho, a los dos meses y tres días de fallecida escribe el maestro bilbaíno pero transterrado en Castilla estos versos (esta coplilla): ¿Fue ella?, ¿fui yo quien murió?/ ¿Fue ella?, ¿fui yo quien me morí?/ Pues yo no sé quién era yo/ ni quién ella, ¡pobre de mí!

Qué asco de feminismo supremacista, abortista, antihombre, radicalmente ateo (pese a la mentira de las progrecatólicas o dizque católicas, que pretenden ser feministas radicales y católicas, cuadratura del círculo que al menos yo no me creo, ni tampoco se la creyera san Juan Pablo II, con permiso), en gran parte culpable del desierto demográfico que vive España, el cual está alcanzando ya cifras tremendamente dramáticas.

Feminismo supremacista, radical o de la tercera ola potenciado por sociatas, podemitas, separatistas, y hasta por vinculados a Ciudadanos y al Partido Popular, con pingües subvenciones salidas de los impuestos de todos los españoles. Feminismo supremacista o la dictadura del laicismo y lo políticamente correcto, todo en nombre de la democracia burguesa, y todo para hacer más urgentes y necesarias las palabras que siguen de Jordán Bruno Genta, padre de familia, filósofo, profesor, mártir de Cristo, nacionalista católico argentino:

Ustedes se dan cuenta de la falacia que representa por ejemplo este falso dogma de la soberanía popular. Esta cosa monstruosa, diabólica, inventada en la Revolución Francesa por los que desterraron la Soberanía de Dios[…]. Y la expresión concreta de esa soberanía del hombre que reniega de la soberanía de Dios, es la voluntad de las mayorías, la omnipotencia del vulgo[…]. ¡Qué espectáculo denigrante, viendo a soldados, sobre todo, dispuestos a ser sacrificados en el altar de la soberanía popular, y sin ninguna disposición para renovar el sacrificio ellos mismos de la Cruz, por ese soberano que es Cristo, Soberano real y verdadero[…]. Y al soberano popular, a ese monstruo, la expresión acabada de la servidumbre de las pasiones, y de los apetitos del voto de esas multitudes[…]. Si pusieran a un caballo de candidato, lo votan al caballo, no tengan dudas. (El asalto terrorista al poder, Buenos Aires, Santiago Apóstol, 1999,p. 63.)

Porque el laicismo de un mundo sin Dios -que es, no olvidemos, el proyecto fundacional de la Revolución Francesa- nos ha traído a nuestro tiempo histórico todos sus hijos pródigos: la guerra de sexos, la destrucción de la familia tradicional, la totalitaria y absurda aberración del animalismo, el secularismo y la descristianización de las sociedades occidentales, el desprecio a la verdad en nombre del relativismo, el irenismo y aun la más descarada declaración de connubios con la postverdad…

Postdata. Hijo de un anarquista ateo y anticlerical (ateos, librepensadores y anticlericales fueron la inmensa mayoría de los anarquistas), Jordán Bruno Genta evolucionó y alcanzó la madurez total de su pensamiento justo en las antípodas ideológicas al pensamiento libertario de su progenitor. Pero algo en común los unió, a saber: el rechazo a la democracia burguesa, también llamada formal o representativa.

Me figuro que el padre de Jordán Bruno Genta abogaría por una democracia de corte autogestionario, ácrata (más o menos según el clásico anarquista ni Dios, ni rey, ni patria, ni amo), fundamentada en la toma del montón: a cada una según sus necedidades, de cada uno según sus capacidades… Por su parte el hijo (a quien el padre puso tal nombre en honor al celebrado monje dominico italiano Giordano Bruno, condenado como hereje por la Iglesia a morir en la hoguera), nacionalcatólico hasta los tuétanos, situó a Dios y situó a la patria en el centro de su praxis, de su discurso, de su pensamiento todo, de su existencia toda.

Amó a Dios y a la patria Jordán Bruno Genta siguiendo esta también celebrada sentencia del sacerdote, escritor y teólogo argentino Leonardo Castellani, una de las glorias literarias de aquel país hermano y a su vez preclaro representante del nacionalismo católico. A saber: «Amar la Patria es el amor primero/ y es el prostero amor después de Dios;/ y si es crucificado y verdadero,/ ya son un solo amor, ya no son dos.»

Solo que ambos, padre e hijo, descreyeron de la democracia burguesa, representativa o formal. El progenitor, desde las tesis del anarquismo, tradicionalmente vinculado a la izquierda (extrema izquierda); el hijo, desde las tesis del nacionalismo católico, tradicionalmente vinculado a la derecha (extrema derecha).

Así las cosas, quién habitó más en la plenitud de la verdad, ¿Luis Carlos Genta o su hijo Jordán Bruno Genta? Quién ha alcanzado más en plenitud la verdad, ¿el santo padre Pío de Pietrelcina o los anarquistas Ángel Pestaña, Buenaventura Durruti, Cipriano Mera o Salvador Seguí?

Dónde abundó más la verdad (vamos, sobreabundó más la gracia, dicho a la manera de san Pablo), ¿en el nacionalcatolicismo franquista o en las breves colectivizaciones libertarias que se dieron en Aragón, Levante y Castilla en los primeros compases de nuestra contienda civil (julio de 1936-agosto de 1937)?

Si somos católicos habitantes del entusiasmo de creer en plenitud en la verdad de Cristo revelada a la Iglesia, y ello nos lleva a mostrar alguna simpatía por figuras como la de Jordán Bruno Genta, ¿también nos cabe otorgar ciertos aplausos y simpatías al testimonio militante de no pocos esforzados anarquistas, verbigracia, ese auténtico santo laico que fue el gaditano Fermín Salvochea (nuestro paisano Nicolás Estévanez, canario con vocación universalista, federalista y finalmente anarquista, mantuvo trato con Salvochea), del que se cuenta que llegó a ser tanta su pasión por la solidaridad y la causa de los humildes que, literalmente, acabó repartiendo entre los pobres todos sus bienes, y no creía en Dios?

Si somos católicos habitantes del entusiasmo de creer en plenitud en la verdad de Cristo revelada a la Iglesia, ¿nos es lícito establecer puentes entre el santo italiano san José Moscati (1880-1927), médico, investigador científico y profesor universitario, y el célebre anarquista y médico sevillano Pedro Vallina (1879/1970)? Ambos ejercieron la medicina situando en el centro la predilección por los pobres (a menudo no cobraban las consultas médicas): el primero, por la causa de Cristo; el segundo, por la causa de la Idea. Al entierro de Giuseppe Moscati acudieron multitudes de pobres (había fallecido su médico, el santo médico de los pobres); en su exilio mexicano, Pedro Vallina continuó creyendo en la Idea y así no dudó en poner sus conocimientos médicos al servicio de las poblaciones indígenas.

A decir verdad, siento que no tengo respuestas completamente lúcidas y firmes para las perplejidades que he traído aquí, y que, ni que reconocerlo habría, forman parte sustancial del humus de mi alma. O lo que es lo mismo: la plenitud de la verdad es Cristo y su Iglesia, vale, y por ello he de mostrar interés-se entiende que en la medida de mis posibilidades, mi tiempo, y si yo quiero y me da la real gana y todo eso archisabido-  por la forma como trató de vivir su fe católica alguien como Jordán Bruno Genta, pongamos. Vale. Porque a su manera (con sus luces y sombras, aciertos y desaciertos, acentos y patinazos) fue un testigo de la fe en el Crucificado-Resucitado, Quien es la verdad de Dios para la salvación de la humanidad (todo sea dicho: Cristo es el gran ausente entre los anarquistas). Solo que todas las actitudes, obras y acciones justas, bellas, humanistas y nobles realizadas por anarquistas, ateos, socialistas, librepensadores…

Lo intento expresar de una última manera si afirmo que al lado del testimonio de una vida entregada en pro de la justicia social de alguien como, qué sé yo, pongamos Diego Abad de Santillán -a quien algunos círculos anarquistas llegaron a repudiar en España por considerarlo en parte «contaminado» de posibilismo burgués-, mi testimonio es pírrico, exangüe. Admitido. Pero si reparo en alguien como san Francisco Javier y al momento vuelvo la atención al citado Diego Abad de Santillán…

Sin embargo, a mi modo de ver las cosas hoy día las ideas anarquistas han saltado como dinamitadas por los aires, hasta el extremo de que es como si hubieran quedado sepultadas, y muy lejos ya en la memoria y en el tiempo los gloriosos nombres de los Teresa Claramunt, Abad de Santillán, Cipriano Mera, Ascaso… Así las cosas, en nuestro tiempo histórico los viejos ideales libertarios se han metamorfoseado en otras tantas tendencias e ideas que, como sueltas, libres, sin ataduras o independientes, caracterizan en buena medida la atmósfera epocal de nuestro tiempo histórico, y asimismo caracterizan y salpican a multitud de conglomerados ideológicos a los que une un mismo denominador común.

Salpican la mentalidad y costumbres de las mujeres y hombres que defienden el amor libre, la contracepción, el aborto y el sistemático ataque a la familia tradicional, a la que acusan de perpetuadora del patriarcado; salpican el activismo de los ecologistas terracentristas e inmanentistas, cerrados casi completamente a la trascendencia; salpican los esfuerzos de los laicistas que sueñan con un mundo sin Dios; salmodian las luchas de los animalistas; salpimentan la lucha de los que enarbolan la bandera multicolor del activismo LGTBIQ; impulsan las certezas de los multiculturalistas, versión actualizada del internacionalismo proletario… Y claro, ya todas estas ideas, por mucho que se reivindiquen herederas del ideario anarquista lo cierto es que chocan a menudo frontalmente con la doctrina de la fe católica, con lo cual de nuevo el conflicto vuelve a estar servido: el conflicto, la cuestión disputada, la controversia, la perplejidad…


6 respuestas a «A la luz de Jordán Bruno Genta»

  1. Acaba de revelarnos el equipo responsable de ADORACIÓN Y LIBERACIÓN que la flamante nueva directora del Instituto de la Mujer (sí, la feminista lesbiana Beatriz Gimeno), la misma que plantea la sodomización de los hombres por parte de las mujeres para así alcanzar la total y definitiva igualdad) ha estado contratada como profesora asociada por centros universitarios católicos (la Pontificia de Salamanca, por ejemplo).

    De ser cierta esta información filtrada -y todo hace pensar o suponer que lo es, y además el equipo de ADORACIÓN Y LIBERACIÓN merece todo el crédito habido y por haber-, no hay más que una expresión para describir esto: «La abominación de la desolación instalada en la Iglesia».

    Beatriz Gimeno, nada más y nada menos. La misma, sí, podemita ella, que plantea la sodomización de los hombres por parte de las mujeres para así alcanzar la total y definitiva igualdad. La misma que recomienda a las mujeres todas que quieran escucharla que la orientación sexual ideal es el lesbianismo, que liberará a la mujer del heteropatriarcado, la lujuria y la opresión del varón. La misma, sí, expareja (lesbiana, «of course») de Boti García, quien es una septuagenaria incombustible al desaliento en el activismo LGTBIQ, también colocada a dedo por la la flamante ministra de «Igual Da» Irene Montero (ayer como quien dice cajera de comercio, descamisada y de alquiler en barrios obreros, hoy rutilante nueva rica: servicio doméstico, escoltas, sueldazos vitalicios…) al frente del ministerial apoyo a las movidas de la ideología de género.

    Pero ojo al dato, repetimos: Beatriz Gimeno hasta ayer mismo, como quien dice, contratada como docente en una o varias universidades católicas, ¡échenle hilo a la cometa!, esto se dice y no se cree.

    O lo que es lo mismo: la apostasía de la fe despellejando viva a la Iglesia. A tope, ya las cartas totalmente boca arriba. Hasta el extremo de que uno no puede así las cosas sino preguntarse con Lucas 18, 8b: «Pero, cuando venga el Hijo del Hombre, ¿hallará fe en la tierra?»

    1. alisiosaruquenses, muy buen comentario el suyo.
      Recordemos el artículo publicado en estas páginas del Español Digital:
      https://www.elespañoldigital.com/el-bolchevismo-de-i-celaa-ma-de-educacion-y-la-estupidez-de-las-escuelas-catolicas/
      de cómo el pasado mes de noviembre se celebró en Madrid un congreso de escuelas católicas, y los responsables de este congreso tuvieron la ingenuidad o la ignorancia moral y política de invitar al mismo a la Ministra de Educación Isabel Celaá, no ya para que asistiera como simple espectadora sino para que inaugurara el Congreso, estuviera en la mesa presidencial y tomara la palabra.
      Al tomar la palabra la Ministra Celaá dijo:
      «De ninguna manera se puede decir que el derecho de los padres a escoger una enseñanza religiosa o elegir centro educativo podría ser parte de la libertad de enseñanza». (contradiciendo lo que la Constitución Española establece EXPRESAMENTE al respecto en su art. 27, 3º).
      Este suceso evidenciaba una cosa: y es la ingenuidad y la torpeza de las escuelas católicas de invitar a esta ministra extremista y talibán, como si vendiéndose a los enemigos de la religión como es esta Ministra fanática , se consiguiera algo. El error que las escuelas católicas cometieron entonces, se ha visto revalidado cuando el viernes pasado la misma ministra dijo en comparecencia ante los medios de comunicación, que:
      «No podemos pensar de ninguna de las maneras que los hijos pertenecen a los padres».
      Traigo a colación este suceso porque mientras los enemigos de la Religión y de la Patria no descansan nunca (Satanás en su maldad no descansa jamás), las supuestas instituciones católicas no hacen más que meter la pata, y si las escuelas católicas invitaban a esta ministra sin caer en la cuenta que nada bueno se consigue con ello, la Universidad Pontificia de Salamanca le da trabajo a estas otras feministas radicales, como Beatriz Gimeno antes de ser la actual Directora del Instituto dela Mujer, y gente así que dan charlas en los colegios para acabar con la inocencia y la candidez de los niños, y si no, vean este video en el punto 4 minutos y 45 segundos, el lenguaje soez y las blasfemias contra la Hostia consagrada en este tipo de «charlas» que son impropias de un centro educativo (católico o no católico, pero más impropio si es católico) donde este tipo de lenguaje no debería tener cabida :
      https://www.youtube.com/watch?v=_BAkBip4zGY
      mientras muchas personas católicas no encuentran trabajo, porque lo colegios llamados «católicos» y incluso las Universidades Católicas, el trabajo se lo dan a los enemigos de la Religión y de la moral cristianas. Y esta Directora del Instituto de la Mujer no es una persona que haya ocultado su ideología sino todo lo contrario.
      Ahora se comprende por qué el enemigo avanza y progresa tanto en al destrucción del Cristianismo, porque los que tendrían que hacerle frente en realidad lo financian y le dan cobertura laboral, mientras quienes merecerían esa cobertura se mueren de hambre.

    1. Perpetuo Socorro, con su comentario demuestra usted dos cosas: que es una persona inteligente y formada, y posee un sentido ético.
      Efectivamente el término «feminazi» es una de tantas meteduras de pata, que no sólo no hace justicia sino que contribuye al discurso «antifascista» de los enemigos de España y de la Europa Cristiana.
      Las verdaderas «feminazis» eran las muchachas de la BDM (La Liga de Muchachas Alemanas), que son las antítesis moral, ideológica, estética y política de las mal llamadas feminazis por los que sucumben a la propaganda roja, que utilizan el término cuando deberían hablar de «femirojas», «femidegeneradas» o como usted dice «femimarxistas», aunque este término se queda pequeño porque la ideología de estas mujeres va más allá de lo estrictamente marxista, «rojas» es un término más amplio que las engloba a todos en lo político. En lo moral a lo mejor el término más adecuada podría ser el de «femidegeneradas» porque la cuestión trasciende lo meramente político, o al menos a mí me lo parece cuando veo cosas como esta:
      https://www.youtube.com/watch?v=0riNjYdqcuw
      que es el resultado cuando se empieza por aquí:
      https://www.youtube.com/watch?v=FFTjGgoWvjo
      Se sigue por aquí, (vaya directamente al punto 4 minutos 45 segundos)
      https://www.youtube.com/watch?v=_BAkBip4zGY
      y el resultado es el video primero.
      Que la iglesia en lugar de combatir esto, ( porque estas pobres diablas son el resultado del lavado de cerebro de esta ideología que promueven todas estas femirojas), que debería ser una prioridad, lo que hagan es darle trabajo a los que promueven una sociedad inmoral desde el punto de vista de los valores cristianos, esto es ya es para preguntarse en manos de qué clase de gente, indiferente para hablar, pero no indiferente para contratar en sus universidades, está la Iglesia Católica.

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