A modo de epílogo: el Centro Cultura de los Ejércitos (CCE) y las cucarachas
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Hemos dado cuenta de lo ocurrido en el Centro Cultural de los Ejércitos de Madrid, también conocido como Casino Militar, y lo hemos hecho profusamente (AQUÍ, AQUÍ, AQUÍ y AQUÍ). Dimos cuenta también de que en la Asamblea Extraordinaria obligada por decisión judicial (AQUÍ), y por práctica unanimidad de sus socios, la anterior Junta Rectora, que se agarraba al cargo cual lapas, fue sustituida por una nueva. Vimos también cómo aquella Junta Rectora, ya de infausto recuerdo, proclamaba a los cuatro vientos que todo lo venían haciendo muy bien, que todo estaba en regla, orden y concierto.
Pues bien, las primeras noticias que nos llegan de cómo dejaron la casa son desoladoras, no sabiendo si responden a la desidia que se sospechaba o a la incapacidad de saber perder; y no queremos pensar, que conste, que a la mala leche.
Por un lado, y al parecer, hay contratos que estarían manga por hombro, pagos pendientes sin saber por qué y cuentas por desentrañar.
Pero además, lo de la contrata de restauración es tan de traca que la nueva Junta Rectora la ha largado de inmediato, entrando ahora el asunto en vía judicial, claro. ¿Y qué causas les ha llevado a tan drástica decisión? Pues, entre otras, juzguen ustedes mismos por el vídeo siguiente… Por cierto ¿la Junta Rectora saliente no sabía nada de esto?
PD.- Pasa el tiempo y urge que la nueva Junta Rectora dé cuenta exhastiva a los socios de qué, cómo y por qué sobre toda la gestión de la anterior Junta Rectora.
(Duración 4 Min.)
https://www.xn--elespaoldigital-3qb.com/wp-content/uploads/2026/06/vid-20260602-wa0034_8liwRxwW.mp4
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Hemos dado cuenta de lo ocurrido en el Centro Cultural de los Ejércitos de Madrid, también conocido como Casino Militar, y lo hemos hecho profusamente (AQUÍ, AQUÍ, AQUÍ y AQUÍ). Dimos cuenta también de que en la Asamblea Extraordinaria obligada por decisión judicial (AQUÍ), y por práctica unanimidad de sus socios, la anterior Junta Rectora, que se agarraba al cargo cual lapas, fue sustituida por una nueva. Vimos también cómo aquella Junta Rectora, ya de infausto recuerdo, proclamaba a los cuatro vientos que todo lo venían haciendo muy bien, que todo estaba en regla, orden y concierto.
Pues bien, las primeras noticias que nos llegan de cómo dejaron la casa son desoladoras, no sabiendo si responden a la desidia que se sospechaba o a la incapacidad de saber perder; y no queremos pensar, que conste, que a la mala leche.
Por un lado, y al parecer, hay contratos que estarían manga por hombro, pagos pendientes sin saber por qué y cuentas por desentrañar.
Pero además, lo de la contrata de restauración es tan de traca que la nueva Junta Rectora la ha largado de inmediato, entrando ahora el asunto en vía judicial, claro. ¿Y qué causas les ha llevado a tan drástica decisión? Pues, entre otras, juzguen ustedes mismos por el vídeo siguiente… Por cierto ¿la Junta Rectora saliente no sabía nada de esto?
PD.- Pasa el tiempo y urge que la nueva Junta Rectora dé cuenta exhastiva a los socios de qué, cómo y por qué sobre toda la gestión de la anterior Junta Rectora.
(Duración 4 Min.)
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Hemos dado cuenta de lo ocurrido en el Centro Cultural de los Ejércitos de Madrid, también conocido como Casino Militar, y lo hemos hecho profusamente (AQUÍ, AQUÍ, AQUÍ y AQUÍ). Dimos cuenta también de que en la Asamblea Extraordinaria obligada por decisión judicial (AQUÍ), y por práctica unanimidad de sus socios, la anterior Junta Rectora, que se agarraba al cargo cual lapas, fue sustituida por una nueva. Vimos también cómo aquella Junta Rectora, ya de infausto recuerdo, proclamaba a los cuatro vientos que todo lo venían haciendo muy bien, que todo estaba en regla, orden y concierto.
Pues bien, las primeras noticias que nos llegan de cómo dejaron la casa son desoladoras, no sabiendo si responden a la desidia que se sospechaba o a la incapacidad de saber perder; y no queremos pensar, que conste, que a la mala leche.
Por un lado, y al parecer, hay contratos que estarían manga por hombro, pagos pendientes sin saber por qué y cuentas por desentrañar.
Pero además, lo de la contrata de restauración es tan de traca que la nueva Junta Rectora la ha largado de inmediato, entrando ahora el asunto en vía judicial, claro. ¿Y qué causas les ha llevado a tan drástica decisión? Pues, entre otras, juzguen ustedes mismos por el vídeo siguiente… Por cierto ¿la Junta Rectora saliente no sabía nada de esto?
PD.- Pasa el tiempo y urge que la nueva Junta Rectora dé cuenta exhastiva a los socios de qué, cómo y por qué sobre toda la gestión de la anterior Junta Rectora.
(Duración 4 Min.)
¿Se han fijado que hay cucarachas «caqui» y otras verdemarrón-cuerposcomunes?
Parece que alguno de la junta anterior no ha tenido tiempo de abandonar el barco
No alcanzo a discernir qué admirar más en Enríquez de Aguilar: El desparpajo en escupir medias verdades o en vomitar afirmaciones insultantes. El hombre/mujer/otros Enríquez de Aguilar, con la gallardía que le caracteriza, consistente en esconderse tras un nombre ficticio, acusa a la anterior Junta Rectora del Centro Cultural de los Ejércitos de un curioso cóctel (digno de Perico Chicote) de medias verdades, que, como decía San Juan XXIII, es la mayor de las mentiras.
Existe una auditoría externa, encargada por la anterior (sí, Enríquez, por la anterior) Junta Rectora, que claramente explica la situación del Centro Cultural de los Ejércitos, con resultado favorable para aquella Junta. Sobre esto, haría bien el hombre/mujer/otros que se hace llamar Enríquez en mantenerse prudentemente callado/a/e, porque igual la contundencia de la auditoría le/la/lo se le atraganta con riesgo para su bienestar.
En cuanto al contrato del servicio de restauración, las acciones judiciales fueron iniciadas, hace más de un año, por la anterior Junta Rectora. ¡Sí, Enríquez, sí, por la anterior Junta Rectora!
Otro asunto: El pasado verano, el de 2025, se fumigó el Centro Cultural de los Ejércitos, por decisión, ¡Oh Dios mío! de la anterior Junta, centro que estuvo cerrado unos días para facilitar la operación. Si ahora, casi un año después, aparece una nueva plaga, es complicado echarle la culpa a una Junta Rectora que cesó hace dos meses.
En su afán de achacar a la anterior Junta, el llamado/a/e Enríquez, echa los pies por alto y pretende hacerla responsable de todo, absolutamente de todo lo malo que ocurrió, ocurre y ocurrirá en el Centro Cultural de los Ejércitos, incluido, por supuesto, del asesinato de Calvo Sotelo, la trágica pelea entre Caín y Abel, la muerte de Manolete (y la de Paquirri, ¿Por qué no?), la caída del Imperio Romano y la dirección prohibida de la calle de Serrano.
¿Hay quien dé más?
Seguro que Enríquez añade varios cientos de luctuosos sucesos responsabilidad de la anterior Junta Rectora, a saber: El papelón de Miriam Nogueras hablando en inglés con S. Sª León XIV, la imputación de la universalmente admirada Begoña Gómez, y la difícil situación judicial del señorito Rodríguez Zapatero.
Enríquez no quiere pensar con mala leche (dice). Ni falta que le hace. Su vinagre rancio, su inquina y su aliento deletéreo (ni que fuese la Egan Suguía) los destila en casa frase como de taberna al final de una noche crapulosa. Su intención, no precisamente agradable, es clara, patente y manifiesta, como diría D. Gaspar.
Pero Enríquez no responde a una cuestión por él/ella/ello suscitada en otra intervención suya: ¿Qué sabe Enríquez de las tarjetas black?
¡Ah!, que ahora no sabe nada, y le pasa como a su Presidente Sánchez, que se entera por casualidad? Cuando no ha sido posible imputar a la anterior Junta Rectora de la tenencia de tarjetas black, porque no las tuvieron nunca, ¿Ya no le interesa el asunto? ¿A qué teme Enríquez? Cuéntenos, Enríquez, cuéntenos lo que sabe de tarjetas black, somos oyentes devotos.
Hasta la próxima.