Abdelkrim. (2/4) El ascenso

La actuación del Abdelkrim en la Oficina de Asuntos Indígenas parecía leal; al igual que en la Escuela Hispano-Árabe; en la Oficina se mostraba eficaz entre los españoles, que le sirvieron para que las compañías mineras le gratificasen con largueza como asesor y perito sobre autenticidad de documentos árabes de propiedad de terrenos, mulquías, que interesaba adquirie a las compañías.

Por entonces fue a Málaga a examinarse de Magisterio en el Escuela Normal, donde le aprobaron. En la Oficina se elevó de pronto desde escribiente a Asesor Político. Algunos jefes desconfiaban de tanta actividad que les parecía bastante mangoneadora y refitolera. De pronto, su padre, que hacía frecuentes viajes a Melilla, empezó a tener en Axdir cierta influencia. Los varios oficios de su hijo producían pingues beneficios, y poco a poco, sin dejarlo definitivamente, fue desentendiéndose de la escuela y del periódico.

Mehadme, su hermano, y Abdelkrim (sentado)

Hacía vida de soltero; le gustaba Melilla, los cafés donde se charlaba, y tenía algún amorío con una malagueña del barrio del Polígono, por lo que su padre le aconsejaba que se casase en Axdir; decía que entre el trámite, las cavilaciones que le proporcionaban sus cargos y su deseo de emprender un largo viaje para conocer el mundo (después no lo hizo), no tenía tiempo de pensar en el matrimonio. En el año 12 ayudó al capitán Barbeta a conseguir el rescate de unos soldados españoles prisioneros en Beni Said, y por ello se le concedió la Cruz de Isabel la Católica y una cruz blanca del Mérito Militar pensionada. En el año 13 renunció al cargo de profesor de árabe y chelha, por haber sido nombrado kadi (juez) en la región de Melilla al implantarse el Protectorado. Se emprendía entonces la labor preparatoria para la implantación del nuevo régimen de protectorado en el Rif Central y ayudó a organizar el partido afecto a España en Beni Uriaguel, a cuyo frente consiguió que figurase su padre. Este había sido de los años 8 al 13 agente activo de propaganda española en Axdir. En enero del 10, en una lucha entre nuestros amigos y los partidarios de la guerra, resultaron en Axdir veinte muertos y numerosos heridos de ambos bandos. Durante la noche del cinco al seis de noviembre de 1911 fue atacada la casa de Abdelkrim padre, donde éste se defendió con algunos parientes y amigos; al fin se vio obligado a retirarse a la playa, don­de se defendió dos días más con sus familiares y los de su convecino y amigo Gayaya, hasta que pudieron refugiarse con sus familias en la isla, desde donde se trasladaron en barco a Ceuta y fueron a tetuán que no estaba todavía ocupada por los españoles.

Tres influyentes de Axdir se disputaban entonces el primer puesto entre nuestros amigos el Jerife Sidi Ahmed Boryila, El Hach Ched-di y el padre de Abdelkrim.

El más enérgico de ellos era Boryila; el más sagaz, Abdelkrim, y el más influyente, por ser más rico, Ched-di. En Melilla ganó Abdelkrim la partida. Los Gobernadores de la Plaza de Alhucemas aconsejaron siempre que no se actuase exclusivamente por mediación de los Abdelkrim, pero el padre figuraba en cabeza de la lista de pensionados y se contaba con él antes que con otro. A principios del año 14, por dahir del Jalifa de Tetuán, se nombró a Abdelkrim hijo, Presidente del Tribunal de Apelación (Naib del-Kadi Kodat), importante cargo que le revistió de autoridad para ejercitarse como orador en actos oficiales y en reuniones, donde aparecía siempre como representante y portavoz de los rifeños. Con ese prurito de los españoles de conceder honores desorbitados a extranjeros, le nombraron vicepresidente del Ateneo de Melilla (Sección de Asuntos Africanos). Vivía en la calle del General Margallo, cerca de la relojería Alemana; tenía cocinera española vieja y un criado moro, muchos amigos españoles militares y paisanos, varios israelíes, entre ellos su íntimo Benaim, antiguo amigo de Alhucemas. En cuanto a los musulmanes de la ciudad únicamente se relacionaba con dos o tres significados y ricos. En aquel tiempo se fraguaba la primera guerra europea y los moros de Beni Uriaguel se veían solicitados por alguien más que España, que tenía la misión europea de implantar el protectorado en el país.

Alemania se valía de la acaudalada casa Mannesman, que desplegaba extraordinaria actividad. Francia, atenta a estos movimientos, utilizaba su experiencia de Argelia y Túnez, y movía sus equipos de especialistas. Otras naciones y grupos financieros, buscando apoyos firmes en la costa tan cercana a Gibraltar, vigilaban y actuaban. Los rifeños, al ver que se les solicitaba por varios lados, abrieron las puertas de sus apetencias; éstas originaban luchas cabileñas. En estas luchas perdieron la vida, entre otros muchos, dos jóvenes valerosos y bienquistos influyentes amigos de España: Hamedi Muna y Sidi Abdselam Boryila.

Abdelkrim y los suyos fueron germanófilos antes y después de estallar aquella guerra, porque los Mannesmann daban más dinero que nadie. Después de la declaración de la guerra, Abdelkrim en Melilla razonaba su germanofilia con argumentos de la prensa de Egipto y Turquía, de la que era en la plaza único lector. Después de la campaña el año nueve en las cercanías comenzó la época de los contrabandos de armas a gran escala. El 28 de febrero del año once, un gran velero holandés, el Loril Grien, perseguido por un cañonero español, naufragó en las costas del Rif; había alijado en tres puntos de aquella costa centenares de fusiles y armas cortas con muchos miles de cartuchos. Se ahogaron tres marineros contrabandistas y los demás se internaron en Bocoia. El conocido por Sibera, de esta cabila, fue quien dirigió éste y otros contrabandos. Abdelkrim se había hecho sospechoso por su amistad con Sibera (después durante su mando le fusiló). Después que comenzaron a explotarse los yacimientos del Uixan empezó Abdelkrirn a ofrecerse a los agentes de los alemanes para conseguirles concesiones en Yeben Haman, el gran macizo de Beni Uriaguel, donde se suponía que había ricos yacimientos. Muchas veces dijo que no quería para él y sus deudos se repitiera aquello del Nuevo Mundo, donde se cuentan trueques de baratijas por tesoros fabulosos. Para procurarlo evitar, se afanaba en ilustrarse y animó a su hermano Hehamed, trece años menor, para que fuese a la escuela española y después poder estudiar para ingeniero de minas. Fue a los doce años a la escuela del Peñón y entonces sería cuando le conocía el doctor Bastos por Jesusito, a lo largo de este trabajo diremos algo de este rifeño que fue bastante valeroso, más humano, más inteligente y, en una palabra, mejor persona que su hermano.

Los alemanes vieron pronto en Abdelkrim un instrumento valioso. Gracias a su amistad y a la de Ismael Chaldi, hijo del caid de Farhana, que era protegido alemán, el agente Farle consiguió introducir en Beni Uriaguel muchas armas, y el mismo agente, con Budra, que se casó más tarde con una hermana de Abdelkrim, y Al-luch Ben Ali Rubio, organizarán harka que luchó al comienzo de la guerra europea al N. de Taza contra los franceses mandados por Abdelmalek Mahedin nieto del célebre caudillo argelino del siglo XIX, Abdelkader, que vivía en Tánger y se trasladó al Rif. Farle parece que murió misteriosamente en 1916. Hasta la terminación de la guerra estuvo también junto a Abdelmalek otro alemán Heman Bartels, amigo y protector de Abdelkrim.

Abdelkrim con oficiales españoles en 1919

Mientras hostigaban a los franceses en Queznaia y en el Uarga, éste, en Melilla, arreciaba en sus manejos y propagandas. Parece cierto que Farle entregó a Abdekrim y a Chaldi 70.000 duros españoles para sus trabajos de organizar la harka, y si ésta no llegó a emplearse a fondo, fue porque la neutralidad española impidió que los alemanes se moviesen en Melilla con la desenvoltura necesaria, y obstaculizó aquellos manejos en los territorios ocupados por nuestras tropas.

Lyautey se quejaba de que los agentes alemanes actuaban en Melilla, y para dar al Gobierno francés una prueba de nuestra actitud estrictamente imparcial, se tomaron en consideración ciertas denuncias concretas, una de ellas contra Abdelkrim.

Fue éste detenido y se nombró Juez Militar al capitán Sisto Robelló, ante el que declaró Abdelkrirn lo siguiente el día 15 agosto 1915:

1) Que odia a los franceses y por ello busca cuantos medios pueda para la lucha.

2) Que desea el engrandecimiento del pueblo musulmán y anhela la independencia del Rif no ocupado.

3) Que el actual conflicto europeo, al resolverse, puede cambiar la zona y condiciones del protectorado español, limitando aquélla y reduciendo ésta a lo ocupado hasta el día.

4) Que el partido «jóvenes turcos» trabaja para el levantamiento del Islam contra los aliados.

5) Este levantamiento equivale a la declaración yihad (guerra santa) contra todos los que pretenden la opresión del Islam.

6) Su padre y él han abrazado con entusiasmo esta idea y por ella laboran, sin que nada pueda hacerles desistir de esta idea y de sus propósitos.

7) Su primer trabajo será establecer un gobierno en la zona no ocupada, un Majzén, que una vez establecido, podrá pactar con España.

8) La primera consecuencia de sus trabajos será la imposición de un impuesto de guerra en Beni Uriaguel y demás cabilas no ocupadas por España.

9) Después se formarán harkas, sin que esto represente un acto de hostilidad, pues si bien montarán una fuerte guardia en el Kert, ésta no hostilizará a los españoles si no avanzan, aunque se opondrá si lo hiciesen. Tiene la esperanza de que al finalizar la guerra europea, uno de los acuerdos que se tomen sea la independencia del Rif no ocupado.

10) Su padre no volverá a Alhucemas ni vendrá a Melilla a visitar a S. E. el General de la plaza.

11) Considera como la muerte de su pueblo la ocupación de Beni Uriaguel por España.

12) España debe conformarse con lo ocupado y prescindir de lo demás.»

Al terminar y firmar esta declaración, fue conducido al fuerte de Cabrerizas Altas, donde quedó incomunicado y se le incoó expediente que pronto fue sobreseído, aunque la autoridad dispuso que quedase en la fortaleza en calidad de preso político.

Anticipándose nueve años a los acontecimientos, en su declaración se erige en caudillo del Rif y enemigo irreconciliable de los franceses, aunque dispuesto a un acuerdo con los españoles a condición de que éstos renuncien al empleo de la fuerza ante el establecimiento de un verdadero Estado, que él creará incrustado en el de Marruecos a base de la cabilla más anárquica de una nación que desde los tiempos más remotos ha vivido destrozándose a sí misma y creando conflictos a las demás, como prueba el resumen siguiente de los 24 últimos sultanes (alauíes): nueve fueron destronados por su propia guardia; dos por sus hermanos; uno murió en lucha campal con otro hermano, y once de enfermedad, sin contar con que de algunos de éstos se dijo que pudieron ser envenenados, y que los fallecidos de muerte natural, lo fueron después del protectorado. ¿Con qué contaba Abdelkrim para la ardua empresa que se proponía? Con poca cosa: una mentalidad enrevesada al servicio de una formación insuficiente y, eso sí, indiscutible sagacidad y conocimiento de los efectos que se producían al pulsar los resortes de la ofuscación contra quienes, musulmanes, cristianos o de cualquier otra creencia o nacionalidad, traten de imperar en su territorio. No son precisas grandes dotes de imaginación para pensar que alguno de sus amigos de entonces debió aleccionarle; quien fuese, después de muerto Adbelkrim y acaso el aleccionador, es difícil averiguarlo.

Peñón de Alhucemas en la época

En la prisión lee sin cesar periódicos y libros que le envían sus amigos, y escribe panfletos y planes de organización que rompe muchas veces. Recibe muchas visitas, entre otras, varias veces la de la malagueña que llega con su madre en coche de caballos.

Un día, 23 de diciembre, su criado rifeño Hosain Bunserj le lleva un gran capacho de frutas secas y hortalizas, cuyo fondo era una larga soga que convenientemente desliada serviría para descender al exterior desde una tronera a alta hora de la noche, aprovechando algún descuido de los centinelas, muy posible por ser aquellos días de frío, y fiesta de Navidad. Cuando se descolgaba, por afianzar demasiado la sujeción en la almena, la cuerda resultaba corta y además se enganchó en un hierro saliente del muro y quedó el cabo a más de ocho metros del suelo. No era un gimnasta, estaba bastante grueso por los cinco meses de inacción; permaneció mucho rato abrasándose las manos, hasta que al oír que se alertaba la guardia, soltó la cuerda. Se le recogió con la pierna izquierda fracturada, contusiones en la región frontal y erosiones en las manos. Le curaron en la enfermería del fuerte y fue después hospitalizado hasta su curación. Aunque quedó cojo, hizo muchos elogios de los médicos que le atendieron, en los relatos que hizo a cuantos han escrito sobre su vida. Volvió después de curado al fuerte, quizás entonces a Rostrogordo, mientras su padre, desesperado, tiroteó la isla de Alhucemas con algunos amigos y proyectó apoderarse de alguna pequeña embarcación de españoles para poder canjear los tripulantes por su hijo. Cambió después de táctica y, haciendo manifestaciones de afecto a España, propuso un desembarco de nuestras fuerzas en Axdir, que él apoyaría; en julio de 1916 había conseguido Abdelkrim la libertad vigilada y se le concedió permiso para visitar a sus padres en Axdir, dejando en rehenes dos hombres de su familia. Nuevamente se le concedió otro para pasar la pascua musulmana encargándole que aconsejase a su padre el cese de sus actividades con los agentes alemanes. Algunos de sus vecinos de Axdir, instigados, según se dijo, por los franceses, atacaron su casa, y por segunda vez, la familia se refugió en la isla. Poco después regresaron. En Alhucemas se decía que aquello había sido una añagaza para congraciarse con los españoles.

En 17 de mayo del 17, fue el mayor de los de Abdelkrim, repuesto en su cargo de Naib del Kadi Kodat y se volvió a conceder a su hermano Mehamad la subvención que disfrutó para continuar en Madrid sus estudios de ingeniería. Tenía entonces el joven veintiún años y se alojaba y estudiaba en la Residencia de Estudiantes de la Institución Libre, de la que era Director entonces el profesor Jiménez Fraud, quien escribió: “El Ministerio de Estado el sufragaba los gastos de viaje, de la pensión de la Residencia, de la Academia preparatoria para el ingreso en la Escuela de Minas y hasta un profesor particular, cuentas del sastre, camisero, zapatero, etc. Estuvo en la Residencia desde octubre del 17 hasta junio del 18. Le suspendieron en exámenes de ingreso porque, aunque no era torpe y estudiaba, carecía de conocimientos básicos para estudios serios. No obstante, por gestiones de los Ministerios de Estado e Instrucción, en septiembre se examinó de nuevo y fue aprobado. A mediados de enero del 19 pidió permiso para marchar a su casa a Axdir y no regresó. Fue entonces cuando la familia decidió abandonar la colaboración con España y oponerse a su acción; aunque continuaron en relación con los grupos mineros. Mehand era un chico agradable y cortés, trabajador y afectuoso con sus compañeros, muy vanidoso y un poco cazurro».

Abdelkrim dijo que cuando en mayo del 17 fue repuesto en el importante cargo, los españoles no se hacían ilusiones de sus sentimientos y él se fiaba sólo a medias de los españoles.

Al terminar la guerra con el armisticio de 11 de noviembre de 1918, la entrega a Francia de algunos rifeños que habían luchado con Hermán y Abdelmalek contra los franceses, hizo temer a Abdelkrim que pudiera ser objeto de tal medida; seis días después del armisticio falleció repentinamente en su despacho de Tetuán el Alto Comisario, General Góme Jordana y, según dijo el que fue jefe del Rif a los periodistas, cuando lo supo perdió las esperanzas de que España ejerciese en su tierra un verdadero protectorado.

Pidió en diciembre un permiso de veinte días para Axdir y cuando le fue concedido avisó a su hermano para que regresase de Madrid, y ya no volvieron a relacionarse con las autoridades españolas. Estaba decidida la rebeldía de la familia que pretendía dominar en el Rif. Desde enero de 1919 la actitud de los Abdelkrirn ensombreció las oficinas de Asuntos Indígenas de Melilla y Alhucemas, que estaban al tanto de lo que representaba en el Rif Beni Uriaguel y de lo que podía representar allí una familia a la que nosotros mismos habíamos aupado más que nadie.

Abdelkrim con oficiales españoles en Melilla en 1919

Tienen bastante importancia el momento y circunstancias, que antes se detallan, en que Abdelkrim dejó Melilla definitivamente para pasar a la rebeldía, porque en muchas publicaciones españolas, periódicos, libros, revistas y hasta afamados Manuales de Historia de varios tomos se ha hecho referencia, hasta la saciedad, a una supuesta entrevista entre el General Silvestre y el Jefe rifeño, que aparece en muchos libros extranjeros. Figuró el bulo en un libro de la Biblioteca Hispana de Madrid -1921, agosto-. Decía el autor que lo había tomado de un periódico que le merecía crédito. Este autor, ya fallecido, rectificó después; pero la rectificación ha sido poco difundida, mientras la versión del libro lo fue tanto, que se lee en letras de molde en muchos países del mundo que Abdelkrim salió del despacho del General a empujones, sangrando por la boca, y narices profiriendo terribles amenazas.

El propio Abdelkrim lo desmintió al dictar sus Memorias a Roger Mathieu, libro publicado en País (1927), donde dice que fue amigo de Silvestre en Melilla en 1908 y que Silvestre, entonces comandante, fue destinado a otro lugar y no volvió a verle más; cuando llegó a la plaza en 1920 para tomar el mando de la Comandancia General, hacía más de un año que Abdelkrim estaba en Axdir en rebeldía. Aunque se ha desmentido la absurda especie, muchas veces que se trata del asunto suele darse por verdadera. El diario de mayor circulación de Madrid, al dar el día 7 de febrero de 1963 la noticia del fallecimiento en El Cairo del jefe Rifeño, hacía referencia a la dura entrevista que provocó la definitiva rebeldía.

Varios libros extranjeros, y también publicaciones españolas, tribuyen su encarcelamiento a su odio contra los españoles. Montagne, especialista en estudios rifeños, teniente de navío francés que con el capitán Suffren fue a Snada en 1926 a negociar con Abdelkrim su rendición a los franceses, dio una conferencia en el Centro de Estudios de Política Extranjera de París, en 1947, y allí habló de la violenta disputa en 1920 con el General, por la que dijo que el rifeño había sido preso, intentó fugarse, se rompió una pierna, etc., etc. Los manejos contra Francia, las quejas de Lyatey, no eran, por lo que se ve, conocidas por aquel especialista, que ignoraba también que Abdelkrim fue preso y se fugó y se rompió la pierna en el año 15 y no en el 20.

Parte 1 //


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