Acción… y consiguiente reacción en el conflicto ruso-ucraniano

De nuevo el aparato de agit-prop occidental se puso en marcha y a todo gas para zaherir con sus infectas invectivas a Rusia, y más aún a Putin, por los bombardeos de «represalia» sobre ciudades ucranianas en respuesta al atentado terrorista de Zelensky en el puente de Crimea; atentado terrorista que no es el primero –recordemos el asesinato de Daria Dúguina– ni será el último porque este personaje criminal y patético es lo que es y no puede dejar de serlo. Pues bien, como de costumbre, y ante ese «democrático» aparato de propaganda, vamos a poner las cosas en su sitio, porque para combatirlo nada mejor que lo datos y la verdad.

Zelensky ordenó un ataque al puente de Crimea realizado mediante un vehículo (¿camión?) cargado de explosivos que explosionó junto o en un tren causando mucho ruido, y humo, y pocas nueces, porque una infraestructura como esa, de tal calibre, no puede destruirse con lo dicho, como así ha sido, provocando tan sólo algunos daños y la interrupción del tráfico rodado y ferroviario por algunas pocas horas. Por lo dicho, nos encontramos ante una nueva operación de marketing bélico de cara a los medios occidentales –como la tan «famosa» como detenida y sin resultados determinantes reciente ofensiva– y, por consiguiente, también de cara a los ciudadanos europeos, mamporreros de los norteamericanos, que en los últimos días, y ya desde hace algún tiempo, se mostraban cansados de una guerra que están pagando ellos, y más que van a pagar, sin resultados positivos y todo por un personaje hortera –siempre en camiseta, valiente gañán– cuyo bando comienza a no saberse muy bien para qué sirve, ni qué defiende, ni para qué nos ha metido en este lío que es sólo suyo.

Como no podía menos de suceder, Rusia ha respondido como corresponde, como es su derecho, como lo haría cualquiera con un poco de dignidad  –España no, que la ha perdido hace mucho con estos desgobiernos «democráticos»– y más aún cuando se encuentra en guerra con Ucrania.

Los datos fiables que poseemos hasta el momento son, en síntesis:

  1. 47 misiles en la región de Nikolaev.
  2. 60 misiles en Kiev. Parece que uno de los edificios bombardeados podría ser la sede del siniestro Servicio de Seguridad de Ucrania (SBU).
  3. 15 misiles en Lvov.
  4. 27 misiles en Vinnitsa.
  5. 20 misiles en Jarkov.
  6. 15 misiles en la región de Odessa.
  7. Como resultado de lo anterior, han quedado sin suministro eléctrico cinco regiones ucranianas: Lviv, Poltava, Sumy, Kharkiv y Ternopil, habiéndose producido cortes parciales en otras. El restablecimiento de tan esencial fluido energético tardará varios días en las ciudades, semanas en las áreas rurales y todo ello con un coste monumental.

Hasta aquí todo normal. Porque si es normal que Ucrania ataque el puente ruso de Crimea, más normal aún es que Moscú bombardea lo que considere de Ucrania. Acción… reacción. ¿O qué esperaba Zelencky? ¿O qué esperaban sus aliados occidentales que le alimentan? ¿Qué harían éstos? O mejor decir ¿qué no han hecho ellos mismos?

Porque hay que recordar, entre otras cosas, algunas:

  • Belgrado 1999

    Por las torres gemelas EEUU y sus mamporreros europeos invadieron Afganistán –nosotros también, que conste–, castigaron a dicho país soberano con una guerra durante 20 años, esquilmaron, previo aumentarla cuatro veces, su producción de opio y, encima, salieron con el rabo entre las piernas, dejando en el poder a los mismos talibanes que dijeron que querían derrocar.

  • Remember, asimismo, Vietnam.
  • Contra las resoluciones de la ONU, ahí es nada tanto demócrata y liberal, EEUU planchó Serbia con el silencio cómplice europeo, lanzando durante dos meses y medio de forma ininterrumpida bombas aquí y allí sin discriminar, entre ellas las de grafito sobre centrales eléctricas cuyos efectos fueron dejar a todo el país sin dicho esencial fluido lo que provocó muertes en incubadoras, por imposibilidad de realizar operaciones quirúrgicas, agua no potabilizada y un largo etcétera de lo que nadie habló, ni habla, ni ganas que se tiene.
  • Damasco 2018

    La «primavera árabe» –hay que ser hipócrita en el nombrecito– ha dejado a países soberanos convertidos en páramos políticos donde campan a sus anchas señores de la guerra criminales, sin que aquí se publique una sola noticia sobre las barbaridades que cometen día sí y día también. Excepción hecha en parte, sólo en parte, de Siria, donde el supuesto pueblo sojuzgado por el supuesto tirano Al Assad dio la cara, como él también, logrando conservar la dignidad y la nación, así como el régimen.

  • Se invadió Irak –nosotros también, que conste– con la falacia de que tenía armas de destrucción masiva, dejando al país sumido aún hoy en el caos y al borde de una guerra civil, de cuyas graves consecuencias nada nos informan ahora, y eso previo robarle sus reservas de petróleo… a cambio de alimentos; hay que ser cabrones, o sea, que si no hubieran tenido petróleo los habrían dejado morir de hambre.

Para qué seguir. La amoralidad, malicia, hipocresía y cinismo producto de nuestra degeneración y decadencia son de tal calibre a estas alturas que nos reduce a los occidentales a la condición más indigna y baja que ha conocido la historia de la Humanidad de las últimas décadas.

EEUU, empeñado en joder a Rusia y de paso a una Europa entontecida, idiota, corrupta y degenerada, ha provocado esta guerra y sus consecuencias, de nuevo en terreno ajeno, no quiere la paz y hace todo lo posible porque la guerra siga in crescendo, incluso, o aún, a costa de la amenaza nuclear… sobre Europa, claro. Y encima va dando lecciones a las que nos unimos los europeos todos tan demócratas.

Sólo la prudencia y serenidad de Putin está evitando los males a Ucrania de una guerra en toda regla, también que la escalada que se empeñan en provocar los EEUU produzca los efectos que ellos y Europa quieren; lo que no quita que cuando Biden y compañía se pasen de la raya, el oso ruso se lo recuerde. Allá los tontos ucranianos por haberse dejado arrastrar a este conflicto por unos y el otro, Zelensky, un criminal de manual.


4 respuestas a «Acción… y consiguiente reacción en el conflicto ruso-ucraniano»

  1. Muy buen artículo, pero hay algunas matizaciones…

    Nosotros no invadimos IRAQ (aunque Aznar sí empeñó su figura personal con una carta y un apoyo institucional PERSONAL a Bush, pero sin envío de tropas ni participación de España en la guerra… salvo un buque hospital DESPUÉS de las negociaciones de paz, y eso cuando la ONU ya había nombrado a EEUU potencia ocupante).

    No defiendo a Aznar, al que critiqué intensamente entonces, lo que me costó muchas y ácidas críticas desde la derecha, de amigos y conocidos, que me acusaban de «alinearme» con zapatero e izquierda unida, y de hablar igual que un tal gaspar llamazares. Yo simplemente estaba en contra de una guerra imperialista, destructiva e innecesaria basada en una mentira de inexistentes armas de destrucción masiva y que algunos estiman que ha causado cerca de un millón de muertos… de manera absolutamente innecesaria y con pérfidos fines ocultos. Como católico siempre estuve en contra.

    Sí que invadimos LIBIA (con Zapatero, el del «no a la guerra»), a la que enviamos submarinos, buques de guerra y aviones de combate en mitad del conflicto. Una vergüenza y un insulto a la inteligencia de toda España, porque fue muy poco después del «no a la guerra» de iraq, con el hecho reciente de los trenes de Atocha, que le dieron la victoria al masón grado 33 (aunque conociendo lo que hizo después rajoy realmente estábamos en malas manos en cualquier caso).

    A cada cual lo suyo. Los falsos «pacifistas» de la guerra de Irak (en la que no participamos) y de las bombas de Atocha (200 civiles españoles asesinados) luego nos metieron en la guerra de LIBIA, país destruido y convertido en estado fallido lleno de miseria y muerte. Esos mismos «pacifistas» ahora nos quieren meter en la tercera guerra mundial contra Putin. En ellos todo es mentira.

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