Aceptar siempre, también y casi más al final, la voluntad de Dios

Vivimos tiempos en que el hedonismo triunfa y proclama lo que en realidad es una tiranía con la que somete sin piedad a una inmensa mayoría.

Son tiempos en que todo se presenta joven, bonito, alegre, hermoso.

Son tiempos en que se oculta, cuando no se desprecia, una realidad incuestionable por mucho que se pretenda que no existe: la decadencia física y muchas veces mental del ser humano.

A nadie le gusta envejecer, claro, sobre todo cuando tan natural proceso va acompañado, y siempre lo está, de una paulatina pérdida de vigor en todos los órdenes, apareciendo los achaques y peor aún los sufrimientos. Y son mayoría los que ante dicha evidencia se resisten como gatos panza arriba optando por intentar retrasar y/o maquillar de mil formas, las más de ellas absurdas, estúpidas y ridículas, el proceso de decadencia propio o el de otros.

Tal actitud, como siempre, es particularmente aguda y grave en los que nunca han tenido fe o la han perdido o… la pierden ante la realidad de tal proceso, desesperándose… y desesperando a los demás, perdiendo también un gran momento de dar a los que les rodean el último y gran ejemplo de que la Fe todo lo puede.

La clave está en esa frase que tan rápidamente recitamos del Padre Nuestro (del Pater Noster), porque nos da yu-yu: «Hágase Tú voluntad, así en la Tierra como en el Cielo».

Efectivamente. La voluntad de Dios es que nazcamos, pues es Él quien nos crea, quien nos da la vida. Después, su voluntad, salvo en casos excepcionales –que sólo Él sabe por qué–, es que crezcamos, nos desarrollemos, seamos jóvenes y fuertes, y llevemos una vida plena en todos los sentidos.

Pero también es Su voluntad que, a partir de cierta edad, entremos en una paulatina decadencia, unos más rápidamente y otros menos, unos de una forma y otros de otra, pero decadencia al fin y al cabo para todos, hasta consumirnos en la vejez, llena por lo general de debilidades y sufrimientos, hasta que un día todo se acaba.

Es Su voluntad que ese proceso sea así.

Entonces, cuando notamos que comienza, es el momento de acudir a esa frasedel Padre Nuestro y recitarla, rezarla con el vigor que sabemos que se nos va a acabar y en voz muy alta, en nuestro interior, decir que ACEPTAMOS, TAMBIÉN, ESA PARTE DE SU VOLUNTAD. Y más y mejor aún, que se la ofrecemos por el perdón de nuestros pecados y penas acumuladas por ellos. Y, también, que vamos a dar ejemplo y a evitar que nuestra actitud añada una carga extra a aquellos que se van a encargar de nosotros y de nuestras cosas, de esas a las que siempre pudimos atender, pero que ya, poco a poco, no podremos.

Más aún: hagamos la firme promesa a Nuestro Señor de llevar esa última cruz, la de nuestra decadencia, la de nuestra vejez, como Él llevó su cruz camino del Calvario, mostrando a todos que ese proceso que lleva al gran día, al día de la gran alegría en que volveremos a Quien nos creó, a Quien pertenecemos, sin miedo, ni tristeza, sino con ilusión de que, por fin, termine nuestro vagar por este mundo, para que ellos, cuando les llegue su decadencia, su vejez, sus achaques y sufrimientos, tengan una referencia y un ejemplo a la que mirar e imitar.


3 respuestas a «Aceptar siempre, también y casi más al final, la voluntad de Dios»

  1. Excelente reflexión, que comparto totalmente.
    Hace dos años sufrí un ictus, y siempre acepté la voluntad del Señor, y llevé y llevo esa Cruz con agradecimiento, y como expiación de mis muchos pecados.
    FELIZ NAVIDAD, AMIGOS.

  2. Escuché esta entrevista y me pareció muy humana y apropiada para estas fechas:
    Empieza en el minuto 35; pero lo más importante en el 44.25.

    https://eltorotv.com/programas/dando-cana/dando-cana-22-12-23-20231222

    Y en otro orden de cosas 52.20; 53.30; 54.00 como se discrimina a los españoles respecto a la invasión islámica Kalergi, desde la Agenda NOS/M (PP, PSOE…. sistema)

    Aquí estamos de paso; lo importante es sacarle redito a los talentos que nos dieron, y no guardarlos en el pañuelo.

    «Venid a Mí todos los que estáis apenados y sobrecargados, y yo os aliviaré. Tomad sobre vosotros mi yugo y aprended de mí, porque soy manso y humilde de corazón, y encontraréis alivio para vuestras almas. Porque mi yugo es suave y mi carga ligera».

    Feliz Nochebuena

    1. Respecto a la entrevista:

      Así, los buenistas, los echaron de los manicomios (año 1986), so pretexto de darles la libertad (porque Franco era muy malo y los tenían hay sin salir… y todo el rollo macabeo), y lo que hicieron (a los que no tenían familia o que no se la esperaba) fue condenarles a muerte en la calle. Si se lo ponen crudo a alguien espabilado al que le ha dado un revés la vida, con idiomas, estudios, iniciativa y fe; como dice el entrevistado… los simples van de cráneo y a los cartones sin remedio ni salida, y los enfermos mentales atropellados o muertos de frio, enfermedad, hambre o asco, y no se entera ni se preocupa nadie. Eso no pasaba con Franco ni de broma.

      Y aprovecho para denunciar la basura de la «mejor» sanidad de la «democracia», la del PP, que efectivamente será mil veces mejor que la de la izda.; pero una basura en comparación con la de Franco. Pero basura… de llegar con los brazos quemados en carne viva y mandarme a la farmacia a comprar la pomada porque no tienen… y no una vez ni dos, es que no la compran… en una ciudad como Madrid donde habrá casos a porrillo… ni la van a comprar… y no vale cualquier pomada para quemaduras graves. O abroncar a una enfermera joven por dedicar el tiempo necesario para cambiar los vendajes, que si se va rápido te hace heridas si o si… y poner a una bruja «experta» para no perder mucho tiempo… y no una vez ni dos… Una basura. O dejarte con los brazos vendados y que no toque nada en la primera cura, y desparecer todas y allá te las arregles… Una basura. Los que podemos comparar con el franquismo vemos una diferencia abismal de trato. Se preocupaba todo el mundo, era ya por moralidad, que hoy escasea, aunque sobre tecnología. Me he roto de todo y puedo afirmarlo categóricamente. Hoy en día, mejor no caer enfermo si se va por la seguridad social.
      Ala, ya me he desahogado un poco…

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