Acerca del COVID 19 y el “Plandemia”

La enfermedad por coronavirus (COVID 19) es una enfermedad infecciosa causada por un coronavirus recientemente descubierto, que en los últimos meses nos ha mantenidos muy preocupados con la salud, y no sin cierta razón.

Desgraciadamente esa preocupación ha sobrepasado los límites de lo razonable y se ha tornado una verdadera obsesión.

Las nefastas y desproporcionadas medidas que las autoridades públicas han tomado al respecto, y la incesante “guerra psicológica” ‒diríamos un verdadero “terrorismo” publicitario‒ que los medios de comunicación se han complacido en amplificar y difundir de manera escandalosa, han producido en la opinión pública una verdadera ofuscación, con raros precedentes en la Historia.

Un impresionante reportaje publicado hace pocos días por el New York Times, nos da con cifras aproximadas la siguiente estadística:

Casos confirmados del CIOVID 19 = 22 .000.000

Curados = 14.000.000

Fallecidos = 777.000

Acerca de otras enfermedades y males sociales que siguen en aumento las cifras de fallecidos diarios son las siguientes:

Enfermedades infecciosas…………………. 34.000

Sida……………………………………..    4.600

Cáncer…………………………………  23.000

Malaria…………………………………   2.600

Fumadores…………………………….   12.000

Abortos………………………………   120.000

Suicidios…………………………….. .     3.000

Enfermedades ligadas  al agua. ………… 2.200

Además, 30.000 personas aproximadamente mueren cada día del virus del hambre, ¿cuándo llegará para ellos la vacuna de la comida?

Al tiempo, dicha estadística, señala los graves efectos para la salud mundial que está produciendo la obsesión por el coronavirus. En efecto, el bloqueo de viajes y la interrupción de suministros médicos amenazan con una catastrófica extensión de la tuberculosis, del sida y de la malaria en el mundo entero.

La tuberculosis es realmente el monstruo mayor, que mata un millón y medio de personas cada año, constituyendo la principal causa de muerte por enfermedades infecciosas en todo el mundo.

El coronavirus está consumiendo gigantescos recursos de salud en el mundo, mientras estos adversarios mayores están siendo descuidados y están rebrotando con mayor fuerza, con lo cual se corre el riesgo de descarrilar todos nuestros esfuerzos y llevarnos de regreso a donde estábamos hace 20 años.

El miedo del coronavirus ha cerrado muchas clínicas; ha impedido a muchos pacientes viajar y ser diagnosticados y recibir la medicación indispensable de forma oportuna.

Por otra parten, nos informa que alrededor del 80% de los programas contra la tuberculosis, el sida y la malaria han experimentado interrupciones en todo el mundo.

Varios expertos en salud pública advirtieron que si la tendencia actual continúa, es probable que el coronavirus retrase años, quizás décadas, un progreso coherente de la lucha contra la tuberculosis, el VIH y la malaria.

Esta disminución de la capacidad de diagnóstico puede hacer que las epidemias se propaguen de modo acelerado y que, al interrumpir los tratamientos, algunos virus se tornen resistentes a los medicamentos actuales.

Ahora la mayoría de las clínicas están usando las máquinas solo para buscar el coronavirus. Perdiendo el norte de que priorizar el coronavirus sobre la tuberculosis es estúpido desde la perspectiva de la salud pública. Deberíamos ser más inteligentes y hacer las dos cosas.

¿Padecemos una enfermedad? Sí, la enfermedad del miedo a arriesgarnos, el horror al esfuerzo y al sacrificio. Es la herida letal que nos dejó el pecado original: la debilidad de la herida.

Nos cansamos pronto del bien emprendido; nos cuesta decidirnos, nos lastra la comodidad y el confort. Solo hay un remedio: rezar, rezar y rezar.

¿Quién está marcando la agenda de la «pandemia»? ¿Hay realmente una dictadura del miedo que nos trazan los medios de comunicación? ¿Hasta dónde puede paralizarnos el terror? ¿Cómo estamos hoy? Limitación de horas de salida, paralización de la vida laboral y económica, desatención sanitaria, veto a la libertad de expresión… ¿Estamos siendo sometidos a un control global y represión?

¿Hay alguna salida? Reconocer la verdad y actuar con la libertad de los hijos de Dios.

Toda verdad para ser tal, ha de ser completa y ésta, como la moneda, siempre tiene dos caras que se complementan. Para apreciar su autenticidad, hay que mirar las dos. Si no corremos el riesgo de aceptar monedas falsas o verdades a medias y nada es peor que una verdad a medias. Se precisa que todos busquemos la verdad completa en todo o que hagamos, leamos o hablemos; solo de este modo la verdad nos hará libres.

Los medios de comunicación no cesan de informar de verdades a medias, de muertes y contagios, y callan la otra parte de la moneda, silenciando que la mayoría de las personas que enferman de COVID 19 experimentan síntomas de leves a moderados y los que se recuperan lo hacen  sin tratamiento especial.

Hay algo que nos ha de hacer reflexionar de esta “plandemia” ¿Quién la dirige? ¿A dónde nos quiere llevar? ¿Qué nivel de mentiras nos estamos creyendo en esta macro-estafa del Covid-19? ¿Qué nivel de mentiras estamos dispuestos a creer en esta dictadura genocida? ¿No será una mentira y una estafa mundial para imponernos una dictadura y un nuevo orden mundial?

El timo-virus, según apuntan varias fuentes de estudio e investigación de expertos en esta área, tiene como uno de sus principales objetivos reducir la población.

Al parecer gobierno y oposición junto con responsables sanitarios y medios de información trabajan en la despoblación del planeta, que pretende el nuevo orden mundial.

La plandemia está apoyando una mentira y una farsa para imponernos una dictadura, representada con el mutismo que significa el “bozal”. Según nos cuentan los que lo han estudiado, la sombra que maneja los hilos la impregna una élite globalista que sigue recurriendo al miedo y la mentira como armas principales de su poder y a la que obedecen algunos gobiernos más que otros.

Comprender bien qué y quién hay detrás de todo este macabro entramado que mueve los hilos en el planeta está al alcance de todos y sale de las bocas de los Gates, Soros, Rockefeller, Rostchild, etc.; buscad sus conferencias y entrevistas, pues lo dicen ellos mismos.

Y qué mejor manera para lograr la «plandemia» que hacerlo imponiéndonos el miedo y silenciándonos.

Intentan, por todos los medios, hacernos olvidar una verdad inamovible, la única verdad de la que tenemos certeza absoluta: la de que todos vamos de morir.

Lo que nos lleva a una última reflexión: los  seres humanos estamos hechos de tal manera que cuando hipervalorizamos los asuntos relativos al cuerpo, inevitablemente los del alma se ven menguados de manera notable.

A la gente le gusta poco pensar que aunque estamos compuestos de alma y cuerpo, el alma vale inconmensurablemente más que el cuerpo.

No me cabe duda de que si nos preocupáramos de nuestras almas como lo hacemos de nuestros cuerpos, tendríamos unas almas resplandecientes.

En contraposición, si nos preocupáramos de nuestros cuerpos como lo hacemos de nuestras almas… ¿Cómo de decrépitos tendríamos nuestros cuerpos?


Una respuesta a «Acerca del COVID 19 y el “Plandemia”»

  1. Muy buen artículo, don José Luis.
    Sin duda es «plandemia», no pandemia. Y lo peor de todo: solo estamos en el primer capítulo de esta macabra historia.
    Para las élites luciferinas que gobiernan este mundo, sobran en él lo siguiente: 7.000 millones de seres humanos, la religión católica (ya noqueada, gracias al CVII, resta su eliminación definitiva), la democracia auténtica con una efectiva separación de poderes, la economía de libre mercado y -a fin de cuentas- hasta el último reducto de libertad.
    ¿Cuál será la próxima sorpresa que nos tienen guardada estos hijos de Satanás?

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