Agnus Dei Prod.: vídeos, libros y mucha acción apostólica

Que estamos mal está claro. Que hay que hacerlo saber para que se pueda reaccionar y arreglarlo, también. Pero no por ello deja de haber personas que, contra viento y marea, contra la acción del Diablo, lucha denodadamente por dar a conocer y expandir el Reino de Dios mediante una labor callada, pero encomiable y constante de apostolado y… todo ello además a sus expensas. Ese es el caso de Carlos Belmont y su Agnus Dei Prod.

Ya son muchos los años que lleva Agnus Dei Prod. en la palestra, siempre produciendo todo aquello que pueda dar a conocer la más fiel doctrina de la Iglesia y, por ello, la Verdad, la que predicó Nuestro Señor hace dos mil años y que seguirá vigente hasta el fin del mundo sin que se mueva una letra y cumpliéndose hasta la última coma.

Como sabemos de la sincera humildad de Carlos Belmont, no vamos a insistir más en lo anterior, pero, eso sí, animarles a visitar su canal de vídeo en Youtube en este enlace: AQUÍ; se sorprenderán y, si son inteligentes, lo aprovecharan.

Ahora, les ofrecemos los primeros textos que Agnus Dei Prod. se ha decidido a editar, los cuales les animamos a adquirir (dirigirse a agnusdeiprod@gmail.com) –cada uno vale tan sólo 5€— de cuya lectura y meditación obtendrán, si lugar a dudas, un notable aprovechamiento espiritual. No se los pierdan.

1) PIENSA EN LA ETERNIDAD:

La muerte es la que da la entrada a la eternidad, y cuando tú llegues a la muerte, si no entras por la puerta del Paraíso, sino por la del infierno, ¡Oh, miserable de ti! ¿Qué podrás decir entonces? ¡Todo lo he perdido!.

 La eternidad es una duración siempre presente, un hoy perpetuo que nunca pasa, un dar vueltas de años que nunca cesa, un círculo cuyo centro es siempre y la circunferencia el jamás, porque durando siempre, en ningún tiempo puede jamás terminarse; ¡Siempre! ¡Jamás! ¡Siempre! ¡Jamás!…

¡Cuán lejos estaríamos del pecado! ¡qué fervorosos seríamos en las obras santas! ¡qué bien gastaríamos este momento de vida del cual depende la eternidad!.

¡Vive, pues, ahora por la eternidad! ¡Pelea, ahora, por la eternidad, porque de esta dependerá una eternidad siempre feliz en el cielo, o, desgraciadamente, infeliz en el infierno, donde siempre se estará, y donde jamás se podrá salir!.

El que cree en la eternidad y no se hace santo, merecería que lo encerrasen en una casa de locos” (SAN JUAN DE ÁVILA)

2) SAN BENITO JOSÉ LABRE «El Peregrino del Santísimo Sacramento»

«Iba vestido con la túnica de los novicios trapenses que le había sido entregada al salir del monasterio. Unas alforjas pendían de sus espaldas; rodeaban su cuello unos rosarios y brillaba sobre su pecho un crucifijo de cobre; por todo equipaje un Breviario, una Imitación de Cristo y unos Evangelios» (Mos. Francis Trochu, Obispo francés, biógrafo del Santo Cura de Ars).

«Suscitado como víctima y como protesta contra los vicios de la sociedad francesa del siglo XVIII, es una de aquellas vocaciones para ser admiradas, pero no necesariamente imitadas, salvo que se manifieste una clara señal De Dios» (Plinio María Solimeno, escritor)

«Asistió a dos misas, y luego se quedó adorando al Santísimo Sacramento. Después de la oración se sintió desfallecer. Se cayó por las gradas del atrio sin poder ya levantarse»

3) ¡SEÑOR, ENSÉÑANOS A ORAR!

La oración mental es la vía más santa y rápida para conquistar el cielo, purificar el corazón y recogerse en el Amor divino. Un método santo de un alma grande, San Ignacio de Loyola, que nos invita y ayuda a unirnos a Dios en sus misterios más profundos.

Dos cosas resumen la vida del cristiano: «el conocimiento de Jesucristo Nuestro Señor, para alabarle y mejor servirle, y el crecimiento de la gracia». La oración mental nos revivifica y nos trinifica en esa conquista hacia las cumbres de la santidad y perfección cristiana hasta alcanzar el grado de Amor-Caridad que Dios tiene predestinado para cada uno de nosotros.

¡Vayamos a la hoguera de la oración!

4) ELEGIDOS PARA SU GLORIA (Teatro en verso libre)

El combate de un novicio jesuita por llegar al sacerdocio; oración, ejercitación en las virtudes cristianas, tierna devoción a María Santísima y a los Santos, formación tradicional, propósitos, renuncias, mortificación de los sentidos, desprecio de lo mundano, entrega total de abandono e incondicional a Dios, buscar la Gloria de Dios y la salvación de las almas, cumplimiento fervoroso de Su Santísima Voluntad, pisar al demonio y sus pérfidas inspiraciones de gloria, placeres, cargos, honores, reconocimientos…

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Y Además:

 

 


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