Al «carnicero de Mondragón»: que ten den, cabrón

ESCUCHAR NOTICIA: Ha muerto, en su cama y tranquilamente, qué injusta es la vida tantas veces, Jesús María Zabarte, el asesino en serie conocido como «el carnicero de Mondragón», cuya trayectoria es toda una prueba de lo que ocurrió y sigue ocurriendo con ETA en todos los sentidos. Un prueba de lo mal que estamos. Jesús María Zabarte cometió 20 atentados con el resultado de 17 muertos, más numerosos heridos; entre los muertos José María Piris, de 13 años. Detenido, fue condenado a 615 años de cárcel; qué lástima y qué gran injusticia que no exitiera pena de muerte… esa que tienen numerosos países, por cierto, democráticos y sin por ello dejar de serlo. De tales años cumplió sólo 30 en prisión, o sea, nada, saliendo en libertad en 2013; mientras, sus víctimas siguen en sus sepulturas. Cuando salió de la cárcel, y por si cabía alguna duda, afirmó: «Yo no he asesinado a nadie, yo he ejecutado». Ha pasado trece años tomando cañas y en olor de las multitudes separatistas vascongadas; bueno, y de las sociatas y peperas que también, aunque no explícitamente, pero también. Se ha paseado por delante de los familiares de sus víctimas con gran desparpajo, así como por algunos de los lugares de su deleznables y cobardes hechos. Pues bien. Nos siguen diciendo que ETA fue derrotada. Y Aznar clamaba que sobre ellos caería «todo el peso de la ley». Y el mismo Aznar encabezó la manifestación del ¡basta ya! en vez de estar en su despacho ordenando arremeter contra ETA, su entorno, etc., a sangre y fuego. Y todos, González, Aznar, Rodríguez Zapaterio y Rajoy, se rindieron y nos rindieron a ETA poco a poco hasta rendirnos del todo; lo de negociación fue siempre un maldito eufemismo para engañar idiotas. Y las FFAA «defendiendo a España» en… cuanto más lejos, mejor. Y la Guardia Civil y la Policía… dejándose dar por el tralará. Y el caso de este asesino en serie es sólo uno entre muchos. Y los españoles contentos porque al menos, dicen, no hay atentados… aunque sólo porque ETA sabe que ha ganado, que ya no los necesita… bueno, por el momento, claro, porque cuando considere que sí, volverá a ellos porque… sabe que más pronto que tarde otros González, Aznar, Zapatero o Rajoy volverán a rendirse y a rendirnos, pues será cuestión… ¿de tiempo?.. no, de muertos y heridos. ¡Qué asco! ¡Qué asco! PD.- Los funerales masivos, los homenajes a las víctimas, los conciertos en su honor, las asociaones y demás postureo no son nada, ni nunca valieron para nada, salvo para anestesiar, para fingir que se hacía sin hacer, para engañar idiotas. Además, siempre se olvidó a la principal víctima, sin desmerecer a las otras, que ha sido España, de la cual nadie se acuerda y hoy está muerta también.   Pulse para escuchar el texto Ha muerto, en su cama y tranquilamente, qué injusta es la vida tantas veces, Jesús María Zabarte, el asesino en serie conocido como «el carnicero de Mondragón», cuya trayectoria es toda una prueba de lo que ocurrió y sigue ocurriendo con ETA en todos los sentidos. Un prueba de lo mal que estamos. Jesús María Zabarte cometió 20 atentados con el resultado de 17 muertos, más numerosos heridos; entre los muertos José María Piris, de 13 años. Detenido, fue condenado a 615 años de cárcel; qué lástima y qué gran injusticia que no exitiera pena de muerte… esa que tienen numerosos países, por cierto, democráticos y sin por ello dejar de serlo. De tales años cumplió sólo 30 en prisión, o sea, nada, saliendo en libertad en 2013; mientras, sus víctimas siguen en sus sepulturas. Cuando salió de la cárcel, y por si cabía alguna duda, afirmó: «Yo no he asesinado a nadie, yo he ejecutado». Ha pasado trece años tomando cañas y en olor de las multitudes separatistas vascongadas; bueno, y de las sociatas y peperas que también, aunque no explícitamente, pero también. Se ha paseado por delante de los familiares de sus víctimas con gran desparpajo, así como por algunos de los lugares de su deleznables y cobardes hechos. Pues bien. Nos siguen diciendo que ETA fue derrotada. Y Aznar clamaba que sobre ellos caería «todo el peso de la ley». Y el mismo Aznar encabezó la manifestación del ¡basta ya! en vez de estar en su despacho ordenando arremeter contra ETA, su entorno, etc., a sangre y fuego. Y todos, González, Aznar, Rodríguez Zapaterio y Rajoy, se rindieron y nos rindieron a ETA poco a poco hasta rendirnos del todo; lo de negociación fue siempre un maldito eufemismo para engañar idiotas. Y las FFAA «defendiendo a España» en… cuanto más lejos, mejor. Y la Guardia Civil y la Policía… dejándose dar por el tralará. Y el caso de este asesino en serie es sólo uno entre muchos. Y los españoles contentos porque al menos, dicen, no hay atentados… aunque sólo porque ETA sabe que ha ganado, que ya no los necesita… bueno, por el momento, claro, porque cuando considere que sí, volverá a ellos porque… sabe que más pronto que tarde otros González, Aznar, Zapatero o Rajoy volverán a rendirse y a rendirnos, pues será cuestión… ¿de tiempo?.. no, de muertos y heridos. ¡Qué asco! ¡Qué asco! PD.- Los funerales masivos, los homenajes a las víctimas, los conciertos en su honor, las asociaones y demás postureo no son nada, ni nunca valieron para nada, salvo para anestesiar, para fingir que se hacía sin hacer, para engañar idiotas. Además, siempre se olvidó a la principal víctima, sin desmerecer a las otras, que ha sido España, de la cual nadie se acuerda y hoy está muerta también.

Ha muerto, en su cama y tranquilamente, qué injusta es la vida tantas veces, Jesús María Zabarte, el asesino en serie conocido como «el carnicero de Mondragón», cuya trayectoria es toda una prueba de lo que ocurrió y sigue ocurriendo con ETA en todos los sentidos. Un prueba de lo mal que estamos.

Jesús María Zabarte cometió 20 atentados con el resultado de 17 muertos, más numerosos heridos; entre los muertos José María Piris, de 13 años. Detenido, fue condenado a 615 años de cárcel; qué lástima y qué gran injusticia que no exitiera pena de muerte… esa que tienen numerosos países, por cierto, democráticos y sin por ello dejar de serlo. De tales años cumplió sólo 30 en prisión, o sea, nada, saliendo en libertad en 2013; mientras, sus víctimas siguen en sus sepulturas. Cuando salió de la cárcel, y por si cabía alguna duda, afirmó: «Yo no he asesinado a nadie, yo he ejecutado». Ha pasado trece años tomando cañas y en olor de las multitudes separatistas vascongadas; bueno, y de las sociatas y peperas que también, aunque no explícitamente, pero también. Se ha paseado por delante de los familiares de sus víctimas con gran desparpajo, así como por algunos de los lugares de su deleznables y cobardes hechos.

Pues bien. Nos siguen diciendo que ETA fue derrotada. Y Aznar clamaba que sobre ellos caería «todo el peso de la ley». Y el mismo Aznar encabezó la manifestación del ¡basta ya! en vez de estar en su despacho ordenando arremeter contra ETA, su entorno, etc., a sangre y fuego. Y todos, González, Aznar, Rodríguez Zapaterio y Rajoy, se rindieron y nos rindieron a ETA poco a poco hasta rendirnos del todo; lo de negociación fue siempre un maldito eufemismo para engañar idiotas. Y las FFAA «defendiendo a España» en… cuanto más lejos, mejor. Y la Guardia Civil y la Policía… dejándose dar por el tralará. Y el caso de este asesino en serie es sólo uno entre muchos. Y los españoles contentos porque al menos, dicen, no hay atentados… aunque sólo porque ETA sabe que ha ganado, que ya no los necesita… bueno, por el momento, claro, porque cuando considere que sí, volverá a ellos porque… sabe que más pronto que tarde otros González, Aznar, Zapatero o Rajoy volverán a rendirse y a rendirnos, pues será cuestión… ¿de tiempo?.. no, de muertos y heridos.

¡Qué asco! ¡Qué asco!

PD.- Los funerales masivos, los homenajes a las víctimas, los conciertos en su honor, las asociaones y demás postureo no son nada, ni nunca valieron para nada, salvo para anestesiar, para fingir que se hacía sin hacer, para engañar idiotas. Además, siempre se olvidó a la principal víctima, sin desmerecer a las otras, que ha sido España, de la cual nadie se acuerda y hoy está muerta también.


8 respuestas a «Al «carnicero de Mondragón»: que ten den, cabrón»

  1. Solamente procede aplaudir el artículo…. Y repetir con su autor ¡Que asco! ¡Que asco!
    Recordar también que, utilizando sus propios términos, lo único que hubiera procedido hacer con este asesino es ejecutarlo.
    Porque sus muertes fueron cobardes asesinatos de personas inocentes.
    Pero la suya hubiera sido Justicia.
    Y el que este asesino haya muerto en su cama, en vez de ante un pelotón de ejecución (al igual que otro asesino en serie, Santiago Carrillo) es el paradigma de la injusticia del “Régimen del 78”

  2. Est canalla ya se enfrenta a la Ley de Dios
    Lo que a muchos españles les hubiera gustado es que se enfrentara a la ley terrenal y hubiera terminado con el pescuezo roto por el Garrote vil.
    La justicia debe ser dura porque los delitos y asesinatos lo fueron

  3. Supongamos que se ha salvado in extremis, por la misericordia divina que le concedió la gracia del arrepentimiento que él no rechazó. Aun así, tendría que padecer un terrible purgatorio, del que enseñan los teólogos que la más liviana pena de allí es inmensamente más dura que todos los sufrimientos de esta vida juntos.

    Por otro lado, al entrar en la verdadera realidad, se habrá dado perfecta cuenta de las tonterías y crímenes que realizó.

  4. Por lo que veo todavía muchos creen en los Reyes Magos, después de muerto cebada al rabo. Ese y otros hd como pone un anterior escrito garrote vil, opino lo mismo.

  5. Si, que le den a ese hijo de la gran puta de Satanás. Si, que le den, pero ¿y a nosotros? que hemos votado a una auténtica colección del mismo género al que pertenecía ese desecho, los cuales al final no hicieron sino arrodillarse ante esas alimañas, cuando lo que merecían ¡todos! no era otra cosa que ¡garrote! Porque a esos pistoleros, no todos pero la mayoría, para más escarnio, Pérez y Fernández y González, chulos de bar y de burdel, no se les combatió porque no se les quiso combatir y consecuentemente aniquilar uno por uno, lo que hubiera sido perfectamente factible, sino que se les amparó con el fin de negociar con ellos.
    Cuando en pleno calorazo como estamos ahora y con todo el país en vilo, (porque España ya rato por entonces que era solo país y había dejado de ser una nación mientras caminaba a pasos agigantados hacia el Garrulistán que es ahora), hicieron los hijos de puta aquella vileza de anunciar la muerte miserable de un joven en la flor de la vida y al que un cerdo que ahora vive tan ricamente, porque esta víbora ya está en el infierno pero la piara de hijos de puta asesinos como el que obligó a poner de rodillas en aquel paraje solitario de cualquier monte del ¡País Asco! a Miguel Ángel Blanco, ese cabronazo vive y bien; pues, digo, mientras pasaban las horas: ¿Qué hubiera costado diezmarlos? ¿Qué hubiera costado sacar al Arzallus al cura renegao de sus vacaciones? ¿Qué hubiera costado vaciar «Sabinechea», la que llaman casa de ese subnormal al que veneran, llevándose a todo el que estuviera allí? ¿Qué hubiera costado sacar de diez borrikavernas a todo el que estuviera presente? ¿Qué hubiera costado vaciar sedes y periódicos de esos cerdos apestados? ¿Qué hubiera costado ir a la casa de los padres del jefe político entonces de esos hijos de puta que todo el mundo sabía quienes eran y donde vivían en el barrio viejo de «donostias»? -¡Nada, no hubiera costado nada!
    Entonces hubiera llegado la hora de la verdad y por cada una que ese muchacho no hubiera sido puesto en libertad ¡diez de los suyos al azar! a ver quién se hubiera cansado antes. Pero Uropa ¿qué hubiera dicho Uropa? pues a Uropa ¡que la sodomicen! como dijo la perra judía en Kiev. Y los yanquis ¿que hubieran dicho los yanquis? pues a esos raqueteros asesinos ¡que los sodomicen igual! y a sus agentes españoles tanto de la CIA como del MI6 ¡una somanta preventiva bien administrada por abrir el pico aunque no hubieran dicho esta boca es mía. Ellos sabrían de sobra porque cobraban.
    Pero no, aquellos perros como hizo este cabronazo ahora «palmao» siguieron a lo suyo: Matar por la espalda y robar. Y cuando en el pueblo de aquel muchacho miserablemente asesinado de un tiro en la nuca ¡después de hacerlo arrodillarse!, ante los padres deshechos, la multitud empezó a gritar: «¡No son vascos, son hijos de puta!» y «¡a por ellos! ¡a por ellos! ¡LA POLICÍA NACIONAL SE DEDICÓ A DEFENDERLOS! tal como hicieron allí, en Pamplona, y muchos otros sitios, no fuera a ser que al cabrón que alardeaba ser batasuno le quemaran la tienda.
    Así que, bien está recordar al hijo de puta que ya no contamina el aire, aunque sea, ya digo, en esa pocilga moral llamada País Asco, pero a mi no se me ha olvidado la escena de una de esas manifestaciones pacíficas, siempre pacíficas (-y no quiero ni acordarme de las de las manos blancas porque vomito y acabo de comer-) en gorrinain o puerkatxona o villa pocilga, me da igual el nombre, en un poblacho asqueroso de ese país de mierda. Se trataba de una manifestación de ¡apoyo a la guardia civil! que más ridículo no cabe, a uno de cuyos agentes, o a dos hablo de memoria, les habían pegado una paliza en un bareto, con las novias presentes para más inri. Lo recuerdo como si fuera ahora: la plaza del puto pueblo con los manifestantes que entraban con alguna bandera españolas, que solo se pueden llevar en grupo y no siempre porque a veces las esconden para no provocar que los españoles ahora somos «asín» de valientes; la gente entraba en la plaza, digo, y justo en el otro extremo de la misma, una figura escuálida con boina y bigotes de mierda, como estampa sepia y degenerada de un zumalacárregui de tómbola, escarranchado y con los brazos en jarras miraba retador a los que llegaban. Era el asesino, era ese puerco satánico tinto en sangre de españoles, que demostraba a la multitud, que tampoco era tanta pero no dejaba de serlo, quien mandaba allí. Era ese cerdo ¡al que nadie se atrevió ni siquiera a afrentar estando como estaba el solo! La manifestación lo evitó, hicieron como que no lo veían, siguieron a lo suyo y cuando el hijo puta se aburrió dio media vuelta y fuese.
    O sea, a ese cabrón que le den, pero descuida, que a nosotros también nos darán, lo nuestro y lo que merecemos ¡por cobardes!

  6. Lo peor que puede producir ese orco aún, es odio; no hay que darle ese gusto al que le inspiró/ poseyó( aunque es difícil no sentirlo viendo esa foto ). Aún puede hacer mucho mal después de muerto. Y por supuesto, no hay que confundir no sentirlo con aceptarlo; ese tonto útil era, es la herramienta del Diablo.

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