Albert Boadella, la autocensura y la Inquisición

Hace siete meses Albert Boadella publicó un vídeo (AQUÍ) en el que hablaba de la autocensura, y he pensado que su aconsejable visualización debía servir de ejemplo para algo histórico (como siempre).

Habrán oído a los progres y negrolegendarios criticar a la Inquisición (española, por supuesto. Hubo otras, pero nadie se preocupa en saber cuáles, teniendo a mano la nuestra). Y, sin embargo, lo que estamos viviendo es similar, si no peor.

1º) Como ahora, la Inquisición promovía la autocensura (el reo no sabía exactamente por qué lo estaban juzgando, por lo que debía cuidar las expresiones). Ahora la víctima tampoco sabe de qué le van a tachar, o a culpar, o a condenar.

2º) Había una serie de Familiares de la Inquisición que eran auxiliares en las tareas. Hoy están representados por los medios de comunicación. Ambos grupos cobraban y cobran del Tribunal establecido.

3º) Había toda una extensa red de delatores que, por venganza, por temor al vecino, o por ambición de sus bienes o cargos, denunciaban. Ahora, la red de delatores y colaboradores es mucho mayor (las Redes Sociales), y se mueven fundamentalmente por miedo a que los heterodoxos tengan razón y ellos estén equivocados, por lo que, además de delatar, acusan al reo hasta hacerle la vida imposible, a veces físicamente.

Diferencias con la Inquisición:

1º) Un Tribunal Inquisitorial estaba formado por varios jueces con una capacidad intelectual alta y una personalidad conocida socialmente. Ahora los jueces son miles, se esconden en el anonimato de un seudónimo digital, y su capacidad intelectual suele ser más escasa que los billetes de peseta.

2º) El Tribunal de la Inquisición era un tribunal justo, de acuerdo con las leyes del tiempo. Se refería sólo a los aspectos religiosos (no olvidemos que, en Europa, las guerras se llamaron de Religión, por algo), y dentro de este ámbito, a los herejes y falsos conversos. Era frecuente que los reos fueran declarados inocentes, o condenados a amonestaciones y otras penas mucho menores que lo que se dice de ella. No obstante, a medida que fue siendo menos importante la cuestión religiosa, la Inquisición se ocupó también de menesteres que hoy llamaríamos de orden público e incluso de defensa de los derechos de autor. Ahora, el “tribunal” de las Redes sociales se apoya generalmente en la ignorancia o, mucho peor, en la bajeza de intenciones o el odio, y, una vez emitida sentencia, el reo queda aplastado para siempre, sin posibilidad de defensa, porque se busca destruirle, no volverlo “al buen camino”, como buscaba la Inquisición

3º) Los Tribunales de la Inquisición dejaron reflejados en expedientes todo cuanto hicieron, precisamente porque se ajustaban a un procedimiento legal. Ahora, nadie quiere que se refleje en un papel lo que opina en las Redes, porque no tienen base para las denuncias o las acusaciones, en términos muy generales. Las Redes sólo reflejan la búsqueda del minuto de fama, del abrigo del grupo, del reconocimiento momentáneo de una expresión. Nunca de una argumentación seria que justifique la acusación o el juicio condenatorio.

De nuevo el tener historia y estudiarla puede hacer que nos reconozcamos mejor a nosotros mismos y no juzguemos tiempos pasados con la mentalidad de hoy. Una utopía, ya lo sé, pero no deja de ser también un objetivo.


3 respuestas a «Albert Boadella, la autocensura y la Inquisición»

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