Alea jacta est: un nuevo César se dispone a cruzar de nuevo el Rubicón

SOLDADOS: un viejo mundo inclina ya su sombra
sobre estas altas hierbas desoladas…
No sé qué adversidades nos esperan
ni qué memoria guardará el futuro
de nuestra decisión. Sólo sé que el proyecto
que hoy nos mueve quiere librar al Reino
de aquellos que utilizan el Estado
para su beneficio. No habrá más anarquía
ni los votos obscenos harán correr la sangre
de los hombres. No podemos hacer de nuestra vida
un viaje censurable. Seamos el principio
de una honorable empresa y mudemos
la Historia. España, bajo mentiras y terrores,
confusa y agitada, nos espera. Un ánimo
dispuesto y un ideal común moverán
nuestros pasos para acabar, por fin,
con la malevolencia y el desorden.
Arrojemos el dado. Que el Dios de los cristianos
nos honre con su gracia y nos juzgue valiosos
para abolir las manos manchadas de ignominia
y enaltecer las leyes de la Patria.

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