Álvarez-Espejo: todo un General… de los de ahora… así nos va

¿Hay de verdad en España Fuerzas Armadas? ¿Para qué sirven? ¿Qué defienden, dónde y por qué? ¿Cómo son los Generales de ahora?

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Fue durante unos años Capitán General de Cataluña; ahí es nada… nada ahora, claro, porque hubo un tiempo en que era mucho. Cuando se fue nos dejó una perla, una prueba, una muestra palpable, incuestionable, de lo que son algunos de los Generales… de ahora.

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Álvarez-Espejo balbucea, duda, rehúye la mirada, baja la cabeza, le tiembla la voz, se atraganta, tiene que pensar lo que debe decir, tiene que tirar de memoria para recordar las palabras exactas del guión «políticamente correcto» que le han pasado y hecho aprender, porque incluso habiendo llegado al culmen de su carrera, que es a lo que se ha dedicado toda su vida, a hacer la carrera, quiere seguir aparentando que es lo que no es, y sabe que un simple desliz, una palabra fuera del guión, le cuesta irse a su casa y… hasta ahí podríamos llegar que España sin mí, a dónde iría.

Lo que dice Álvarez-Espejo no se lo cree ni él, luego además de un cobarde es un mentiroso redomado… o es tonto, porque decir que la revolución que desde hace décadas asola Cataluña –no «golpe»–, y que ya se ha contagiado a casi todas las demás regiones españolas con el amparo del resto de instituciones del Estado, que no sólo nada hacen, sino que prestan sus servicios y el dinero de todos a su causa, se va a solucionar por arte de birlibirloque, es de idiotas, imbéciles o… traidores.

En cuanto a la tarabilla de la «neutralidad» de las FAS es falso. Las FAS no pueden ser nunca neutrales cuando de la patria se refiere. Primero, porque su única razón de existir es la patria, España, y si ella desaparece, la FAS lo hacen también; segundo, porque la propia Constitución, por nefasta que sea, y lo es en grado sumo, les ordena: «garantizar la soberanía e independencia de España, defender su integridad territorial y el ordenamiento constitucional«, luego todo lo que pueda poner en peligro lo dicho, les afecta, y ante ello no pueden permanecer neutrales, o sea, impasible el ademán. Y si es el Gobierno de turno o son los partidos de toda clase y condición o los profesionales de la política los que, vulnerando sus propios mandatos patrióticos y constitucionales, ponen en peligro a España, a la patria, a la Constitución, entonces las FAS no pueden ser «neutrales», no pueden mirar para otro lado, no pueden irse a Afganistán, a Letonia o a Haití, donde nada pintan y además es inconstitucional, abandonando a España en las garras de sus hijos más renegados e indeseables.

Álvarez-Espejo ya nos dio muestras de quién es cuando recién llegado a Barcelona dijo aquello de que se iba a poner a aprender catalán; él, que como militar español, como máxima autoridad militar en Cataluña, se debe a España, a toda, y la única lengua que debe emplear es precisamente esa, la española, algo a lo que le obliga, además, la normativa en vigor; para nada el dialecto regional.

Álvarez-Espejo supo conservar su cargo permaneciendo «neutral», no respondiendo a las afrentas e inmundicias de los separatista anti-españoles de aquellos lares, supo conservar la carrera y seguir haciéndola. Álvarez-Espejo es un General… ¿de los de ahora?… que le aproveche, pero si tuviera un poco de dignidad no se miraría en su propio «espejo» ni para afeitarse.

 

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