Andalucía: Reconciliación o Insidia

Ante las elecciones en Andalucía he publicado un primer artículo sobre la Corrupción, otro sobre la Demagogia existente respecto a los Servicios Públicos y hoy un tercero sobre una cuestión ideológica importante.  Publicaré alguno más ante de las elecciones.

La Real Academia de la Lengua define la insidia como “Palabras o acción que envuelven mala intención”. La gran Andalucía no puede estar al margen de ello. Tiene que optar por la Reconciliación o permanecer en la Insidia a la que la llevó el gobierno socialista andaluz, en marzo de 2017, cuando ya intuía su derrota electoral del año siguiente, al aprobar la ley de Memoria Histórica y Democrática de Andalucía. Quiso así la izquierda socialista dejar su impronta ideológica en Andalucía y hasta hoy lo ha logrado.

Fue una mala acción, siguiendo la línea que marcó Zapatero diez años antes cuando, en diciembre de 2007, aprobó la partidista y sesgada ley de Memoria Histórica.

La triste y trágica Guerra Civil parecía haber quedado atrás cuando en la Transición española, desde el franquismo a la democracia, se optó mayoritariamente por la Reconciliación y el borrón y cuenta nueva. La legalización del partido comunista por Adolfo Suarez, en abril de 1977, fue un gesto de innegable generosidad y apertura.

Conviene recordar que en esas fechas toda la Europa del Este seguía bajo el totalitarismo comunista y la URSS era regida por el temible Breznev que seguía una política de expansión imperialista comunista por todo el mundo. Además, el partido comunista de España (PCE) tan sólo renegó un año después, en abril de 1978, al “marxismo-leninismo”, sustituyéndolo por un “marxismo revolucionario” y por tanto sin renegar a las tesis violentas y dictatoriales que contiene el Manifiesto Comunista de Marx y Engels de 1848. La actitud del PCE fue muy distinta de la del PSOE. Felipe Gonzalez exigió del partido, para aceptar ser su secretario general, que el PSOE renunciara al marxismo en su ideario, cosa que se realizó en septiembre de 1979.

Todos estos cambios realizados, con el apoyo del rey Juan Carlos y siendo Adolfo Suárez, presidente del gobierno, fueron clarísimos gestos de reconciliación, así como la ley de Amnistía de 1977 que se aplicó incluso a terroristas etarras con las manos manchadas con sangre fresca. Los militares protestaron, pero acataron las órdenes del rey. Conviene también recordar que el 23F no tuvo nada que ver con la Transición hacia la democracia sino con los crímenes de ETA, que se intensificaron a pesar de la reciente Amnistía, y a los que el gobierno de Adolfo Suarez no había sabido derrotar.

La llegada de Santiago Carrillo, con su Paracuellos a cuestas, y de Dolores Ibárruri fueron muestras adicionales que lo que primaba debía ser la Reconciliación y así lo entendimos quienes votamos a favor de la Constitución española.

Por ello, la ley de Memoria Histórica, aprobada por Zapatero en diciembre de 2007, fue una traición a la Transición y mientras siga vigente será causa de discordia pues clasifica como buena a la España roja y como mala a la España azul. Lo que es peor es que exalta al marxismo y actúa como fundamento para que la izquierda afirme que tiene una superioridad moral frente a la derecha. Ante ello la derecha debería denunciar que el marxismo es una ideología criminal como muestran sus palabras y las realidades dictatoriales que ha creado en todos los lugares donde se ha implantado. Sin embargo, Rajoy, el que calificaba de “bobo solemne” a Zapatero, hizo de bobo a su vez al no derogar, en noviembre de 2011, la ley de Memoria Histórica, a pesar de tener una mayoría absoluta de 186 diputados. El bobo solemne le ganó el partido al otro bobo.

Con esa misma falta de visión actuó Juan Manuel Moreno Bonilla, cuando al llegar a la presidencia de la Junta, en enero de 2019, no tuvo el valor de derogar la ley de Memoria Histórica y Democrática andaluza, rechazando la propuesta que le hizo VOX.

Es por tanto una asignatura pendiente en Andalucía que da lugar a dos posiciones muy diferentes.

Una, la que llevó a cabo Emilio Cárdenas Díaz de Espada, sacerdote marianista, párroco de Vélez Blanco, provincia de Almería, que entre 1986 y 1989 promovió la colocación, en el cementerio, de una lápida cuyo epitafio dice: “EN PIADOSO RECUERDO A LOS MUERTOS EN LA GUERRA CIVIL ESPAÑOLA. ETERNO DESCANSO A LOS DIFUNTOS. PAZ ENTRE LOS HERMANOS EN LA TIERRA”. Debajo aparece una lista de 46 nombres de personas del pueblo, de ambos bandos, que murieron en la guerra civil.

Otra, la que representa Fernando Martínez, el actual secretario de Estado para la Memoria Histórica, casualmente nacido en Vélez Blanco, que sigue siendo hasta hoy un auténtico defensor del marxismo revolucionario y que desde esa ideología pretende hacernos creer que hubiese sido mejor para España que hubiese triunfado en la Guerra Civil el lado rojo, dominado por el comunismo. Parece no saber ver que eso nos hubiese llevado por igual camino o peor que el que han vivido los países de la Europa del Este, dominados por Stalin. Por cierto, conviene recordar que esos países tan sólo recobraron la libertad, tras la caída del Muro de Berlín, catorce años después de nuestra Transición a la democracia y en una situación social y económica muy inferior a la española.

En conclusión, los temas ideológicos de fondo tienen más trascendencia política de lo que se cree para el impulso y la gestión autonómica y conviene también tenerlos muy en cuenta a la hora de emitir el voto.

Enrique Sánchez Motos es además autor del libro “Historia del Comunismo. De Marx a Gorbachov el camino rojo del Marxismo”.


9 respuestas a «Andalucía: Reconciliación o Insidia»

  1. Los hechos han demostrado que la izquierda española es, desde su nacimiento y por desgracia, una panda de psicópatas criminales totalitarios antiespañoles que se ha servido de la excusa rancia y miserable de acabar con el absolutismo monárquico y la opresión de las clases humildes, para intentar destruir la Nación e instaurar, como bien dice el articulista, una dictadura comunista al más puro estilo soviético, algo que intentaron a cara descubierta durante la II República y que están volviendo a tratar de lograr desde la llegada al poder de la basura innombrable en 2007. Baste añadir los asesinatos de varios Jefes de Gobierno por parte de asesinos anarquistas. Una izquierda anómala y particularmente inmunda y despreciable a la que hay que destruir a toda costa, pues o son ellos, o nosotros. No hay más

  2. Espero que cuando llegue las derechas al poder, anulen todas las leyes socialcomunistas que nos han impuesto como primera medida y caiga el castigo legal contra los que las impusieron y se aprovecharon de la situación.

  3. A medida que iba leyendo el artículo me iba diciendo que era imposible que fuera un editorial de «El Español Digital», al llegar al final he visto que el autor no es «El Español Digital» sino D. Enrique Sánchez Motos. Eso ya es otra cosa.

    Sería bueno no confundir al lector marcando artículos como de la Editorial El Español Digital, cuando no lo son.

    No comparto prácticamente nada de este artículo, y lo voy a razonar
    Se dice :
    1.- «La triste y trágica Guerra Civil», es una expresión desafortunada, es verdad que la guerra de liberación tuvo una parte triste y trágica allí donde las hordas se movieron en impunidad para el crimen y el exterminio, pero también la guerra tuvo una parte nada desdeñable de heroica y esperanzada cuando se iba liberando población tras población. Hay que reivindicar la parte positiva de aquella guerra, la Nación Española estaba lo suficientemente viva como para plantarle cara a los planes de Stalin de dominar España y vencerlos en el campo de batalla. Si la guerra fue triste y trágica más triste y trágica era el periodo anterior ala guerra donde la iniquidad y el Estado criminal en que consistía la República del Frente popular asesinaba al Jefe de la oposición o a los que iban a misa y no pasaba nada, eso era más triste, al menos la guerra era una reacción contra este Estado policiaco de iniquidad y crimen, y eso dentro de la gravedad de una guerra era más feliz que la situación anterior de no haber reacción ni esperanza frente a este estado de cosas criminal.
    La victoria no se habría malogrado si en lugar de repartir margaritas a los cerdos, se les hubiera dado su merecido de forma proporcionada a sus crímenes. Para los que estaban en zona roja rezando a escondidas porque las tropas de España llegaran hasta donde ellos estaban, la guerra no era triste ni era trágica, la guerra era la única esperanza de volver a la vida.

    2.- «La Guerra civil parecía haber quedado atrás cuando en la Transición española». No es verdad, cuando la Transición la Guerra de liberación disfrazada de guerra civil estaba muy presente, se utilizó para asustar a los españoles de entonces, para intimidarlos, lo recuerdo perfectamente. Además la Transición no se montó desde la reconciliación, sino que se hizo desde el revanchismo más ABSOLUTO. Una de las notas definitorias de la Transición es que no se hizo desde la imparcialidad ni desde el equilibrio, sino desde el antifranquismo, todo el movimiento de la Transición fue básicamente una exaltación del antifranquismo y de renegar del Régimen de Franco.

    3.- «Cuando en la Transición española, desde el franquismo a la democracia, se optó mayoritariamente por la Reconciliación y el borrón y cuenta nueva».
    «Desde el franquismo a la democracia», hacer esta distinción contraponiendo Franquismo y democracia, ya es mentir, el franquismo a pesar de sus muchos defectos era más democrático que el régimen que vino después. Cualquiera que haya vivido en tiempos de Franco sabe de primera mano que había infinitamente más libertad personal antes que ahora, pero sin punto de comparación posible. Te podías mover por el campo o por la ciudad con toda libertad y ni había policías en cada esquina como ahora, ni había delincuencia, con lo cual nadie se metía en la vida de nadie. Hablar de franquismo por un lado como la contraposición de la democracia es una falsedad , es ahora cuando no hay democracia, es ahora cuando hay un control judicial y policial de todo, es ahora cuando te ponen una querella y te ves sometido a una Fiscalía política que actúa como la KGB y unos jueces politizados en el Comunismo y el sectarismo. Un estudio del desarrollo de la potestad sancionadora de la Administración y de la cuantía de las sanciones demuestra que vivimos en una auténtica dictadura, aunque nadie se atreva a reconocerlo. El control y el monopolio que existe hoy en día de los medios de comunicación es propio de una dictadura. En tiempo de Franco la prensa extranjera se vendía con toda libertad en los kioskos, una parte importante tanto cuantitativa como cualitativamente de la prensa era antigubernamental , y la llamada prensa del Movimiento, en realidad era prensa de todo menos «del Movimiento», a excepción de alguna publicación en solitario como era el caso de «El Alcázar», precisamente ante esta realidad Blas Piñar se sintió en la obligación de fundar la Revista Fuerza Nueva en fecha tan temprana como 1967, para salir al paso de la prensa mayoritaria que con toda impunidad se dedicaba a pisotear el régimen, de ahí la portada de su nº 1, en alusión a que el 18 de julio estaba siendo pisoteado.

    4.- Tampoco es verdad que «se optó mayoritariamente por la Reconciliación y el borrón y cuenta nueva». No fue reconciliación fue revanchismo, fue quítate tú que me ponga yo. Hubo borrón y cuenta nueva para los criminales de guerra como Tarradellas autor entre otros crímenes del asesinato de cientos de maristas que denuncia Miquel Mir en su libro «La otra memoria histórica», cobraron un fabuloso rescate y una vez con el dinero en su poder asesinaron a los maristas, Pero esta impunidad fue solo para los rojos. Con los de signo contrario no hubo ni piedad ni reconciliación que valga, ahí está el caso del asesinato de los abogados laboralistas (que posiblemente fuera un crimen organizado desde el Partido Comunista para desarticular a una facción más pegada a la URSS), que no hubo jamás beneficios penitenciarios para los condenados, o del montaje del 23F, que aunque era un movimiento orquestado por el propio sistema, para aparentar la versión oficial no hubo piedad con los militares que fueron manipulados por el Rey.

    5.- Una de las expresiones con la que estoy más en desacuerdo es cuando dice:
    «La legalización del partido comunista por Adolfo Suarez, en abril de 1977, fue un gesto de innegable generosidad y apertura».
    De generosidad nada, en primer lugar fue un acto posiblemente masónico, de ahí que se acordara en Jueves Santo, fue además un acto miserable de engaño a los militares que se dejaron engañar (porque a los que no se dejaron engañar no supuso ninguna sorpresa), porque el Presidente Suárez en reunión del 8 de septiembre de 1976 que mantuvo en el edificio de la antigua Presidencia del Gobierno, con todos los capitanes generales, los tenientes generales en activo y los jefes de servicio de las tres Armas, prometió que no se legalizaría el Partido Comunista, engañando a los que eran lo bastante tontos para ser engañados, entre ellos el Ministro de Marina Almirante Pita da Veiga, con nula formación en guerra psicológica y antisubversiva, que había sido uno de los pocos militares Procuradores en Cortes que votó «sí» a la reforma política, demostrando con ello su ingenuidad y desconocimiento del verdadero rostro del enemigo, y que los hechos le demostraron que en la guerra moderna no valen las medallas ganadas 40 años atrás, hay que estar actualizado en los nuevos modos de engaño e infiltración del enemigo, y el picó, y lo quiso arreglar dimitiendo cuando ya no tenía remedio, ni con eso arreglaba nada.

    Menuda «generosidad» fue legalizar el crimen, y blanquear con ese gesto el tremendo holocausto cometido por los comunistas sobre los españoles. La aceptación de este hecho sólo demuestra el desconocimiento que tenía la sociedad y sus élites no entregadas a la masonería, de la realidad de lo que era el Partido Comunista, a lo que contribuyó Adolfo Suárez desde su puesto de Director General de RTVE negándole a los españoles la memoria histórica que habría evitado que lso españoles hubieran llegado a la transición con el cerebro lavado desconociendo lo que en verdad escondía el cambio, entre otras cosas su empobrecimiento progresivo y la destrucción de España. Parece ser que el autor con todo su golpe de escribir libros sobre el comunismo, tampoco toma conciencia de lo que en realidad suponía esa legalización, por mucho que estuviera blanqueada por una prensa que estaba «regada» para hacer el juego a los que como el que monta un «Exin Castillos» estaban montando las piezas para la destrucción de España, que hoy vemos el «castillo» ya montado en toda su cruda realidad.

    6.- Que el PCE de Carrillo aparentara que se apartaba de la URSS no significa nada, porque el resto de Partidos Comunistas que no se apartaron de la URSS, como fue el caso del PCE del criminal de guerra Ignacio Gallego, se vió igualmente legalizado y cobrando dinero dela Embajada soviética a pesar de los crímenes de guerra cometidos entre otras en la provincia de Jaén.

    7.- Otra afirmación que debe ser matizada es cuando dice:
    «La actitud del PCE fue muy distinta de la del PSOE. Felipe González exigió del partido, para aceptar ser su secretario general, que el PSOE renunciara al marxismo en su ideario, cosa que se realizó en septiembre de 1979.»
    Parece ignorar lo fundamental, Felipe González y el PSOE en realidad eran el candidato y partido elegido por la CIA norteamericana. Lo que en los colegios de mierda, -por decirlo suave y educadamente-, por profesores de idem sin ningún tipo de preparación, para lavarle el cerebro a los chavales se presenta como un sistema democrático que los españoles se dieron a sí mismos (esto es una frase muy utilizada por la propaganda mentirosa que todos los tontos se apresuran a hacerla suya, y hablan de «la Constitución o el régimen democrático que nos hemos dados» cuando ellos no se han dado nada, se limitaron a consumir un menú que se decidió en las cancillerías extranjeras, los españoles no pintaron nada), cuando los españoles no se dieron nada, sino que la CIA y otras fuerzas extranjeras trazaron lo que se iba a hacer y todos se plegaron a ese plan extranjero. Felipe González era el candidato de la CIA para restarle protagonismo al PCE, y este hizo y dijo lo que sus amos americanos mandaban en cada momento, incluido la entrada en la OTAN después de haber dicho que «de entrada no».

    8.- La afirmación:
    «Todos estos cambios realizados, con el apoyo del rey Juan Carlos y siendo Adolfo Suárez, presidente del gobierno, fueron clarísimos gestos de reconciliación, así como la ley de Amnistía de 1977 que se aplicó incluso a terroristas etarras con las manos manchadas con sangre fresca. »
    De «gestos de reconciliación» nada, fueron actos miserables que demostraban dos cosas,
    – el desprecio del Rey y del Presidente del Gobierno por las víctimas de ETA en particular y los miembros de las FFAA y policía (y GC) en general.
    – y hasta qué extremo el Rey y el gobierno estaban dispuestos a bajarse los pantalones y venderse a los enemigos de la Nación Española.
    Llamar «reconciliación» a lo que fue puro revanchismo es un insulto a la inteligencia. ¿Dónde estaba la reconciliación cuando Gutiérrez Mellado amenazaba a las viudas de los militares y policía asesinados, que no iba a tolerar protestas con los funerales en Euskera a las 12 de la noche y por la puerta de atrás. Reconciliación, menuda patraña, ¿cómo se puede publicar una cosa así en esta página.?

    9.- «y a los que el gobierno de Adolfo Suarez no había sabido derrotar». Para derrotar a ETA había que haberla combatido, el Gobierno de Adolfo Suárez, lo único que hizo fue figurar y aparentar, la cruda realidad es que no habían pasado 3 meses de la muerte de Franco y lo primero que hizo fue derogar los artículos más importantes de la Ley Antiterrorista que en 21 artículos (hablo de memoria pero ese era el número de artículos que tenía si no recuerdo mal) daba solución jurídica a los crímenes del terrorismo. Que se derogó por Decreto-ley 2/1976, de 18 de febrero (la muerte de Franco fue el 20 de noviembre de 1975, y ya en febrero se derogó buena parte de la Ley, que 8 meses después se volvió a derogar otra parte hasta su derogación definitiva en enero de 1979 por Decreto ley 3/1979 ya por completo (lo poco que quedaba).
    Para «combatir» (?) el terrorismo derogamos de inmediato, en menos de tres meses, la Ley antiterrorista, y a esto le llama el autor «combatir» en terrorismo. Y mataban a los militares entre otras cosas (la propia inutilidad de los que se dejaban matar leyendo el periódico en el asiento de atrás, en lugar de llevar el subfusil montado en la mano para anticiparse al atentado) porque el Gobierno le negaba a los Generales la protección adecuada, que no era un soldado de familia bien que hacía la mili como salida a ser mal estudiante y que iba de conductor con el pase pernocta en el bolsillo, sino que lo suyo es haber llevado 5 legionarios armados hasta los dientes a ver quien tenía guevos de dispararle a un General. ETA no habría durado un mes si de verdad se la hubiera combatido como se tiene que combatir una banda de esta naturaleza. Hay una Historia de España que está por escribir, el día que se escriba la figura de Adolfo Suarez y de todos los que colaboraron con él, militares traidores incluidos, dejará a Antonio Pérez, el Secretario de Felipe II, como un monaguillo de la Catedral de Zamora.

    10.- La afirmación:
    «Todos estos cambios realizados, con el apoyo del rey Juan Carlos y siendo Adolfo Suárez, presidente del gobierno, fueron clarísimos gestos de reconciliación, así como la ley de Amnistía de 1977 que se aplicó incluso a terroristas etarras con las manos manchadas con sangre fresca. Los militares protestaron, pero acataron las órdenes del rey. Conviene también recordar que el 23F no tuvo nada que ver con la Transición hacia la democracia sino con los crímenes de ETA, que se intensificaron a pesar de la reciente Amnistía, y a los que el gobierno de Adolfo Suarez no había sabido derrotar»

    Toda la frase es una patraña detrás de otra. De gestos de reconciliación, nada, fueron gestos miserables de pura injusticia y de desprecio a las víctimas para sostenerse ellos en el poder cumpliendo lo que se decidía sobre España en las cancillerías extranjeras (Londres, Bonn, Washington). Es un insulto presentar la Ley de Amnistía como algo positivo, cuando lo positivo no es el mamoneo y la impunidad para los asesinos sino la JUSTICIA como ideal ético y jurídico.
    El 23 F no tuvo nada que ver con el terrorismo, a día de hoy se sabe ya sin duda posible que fue una jugada de los servicios secretos para desacreditar a las FFAA e inocular el camelo del «golpe de Estado» como mito falso y pretexto para cometer sobre los militares todo tipo de abusos y desmanes. La farsa del «golpe de Estado» que se le imputa a los militares es como lo del holocausto, opera como palabra mágica para paralizar a los idiotas, y hacer que sucumban al discurso de la propaganda roja.

    11.- La afirmación:
    «La llegada de Santiago Carrillo, con su Paracuellos a cuestas, y de Dolores Ibárruri fueron muestras adicionales que lo que primaba debía ser la Reconciliación y así lo entendimos quienes votamos a favor de la Constitución española.»
    Hubiera sido «reconciliación» si hubiera habido una actitud conciliadora por parte de los rojos, no fue así de ningún modo, ellos vinieron a imponer su sectarismo, lo que ha pasado después en España lo corrobora.
    El autor votó a favor de la Constitución, no me extraña que votara sí a la Constitución que sembraba la destrucción de España que hoy padecemos: el separatismo, las lenguas para destruir el Español y la unidad de la Nación Española , la esclavitud de los españoles sometidos a la mafia de los lobys de los partidos políticos, el empobrecimiento progresivo de los españoles que ya son pobres hasta los que tienen trabajo, y la proletarización de las clases medias, que han perdido el poder adquisitivo y de relevancia social que tuvieron cuando Franco. La entrega de España a poderes extranjeros, clarísimamente en el tema de Gibraltar, en la desindustrialización de España para pasar de la 8ª potencia industrial a un pais de camareros, o el papel en la actual guerra de Ucrania, donde vamos de lacayos de los angloamericanos.
    Los que votaron «Sí» a la Constitución no se enteraron de la película y por lo que veo siguen sin enterarse.

    12.- El PP no podía derogar la Ley de Desmemoria, Falsificación y Manipulación históricas» porque el PP está con el PSOE en la destrucción de España, uno de «poli» bueno y otro de «poli» malo, pero ambos sirviendo a los mismos fines.
    Otra cosa es que la gente corriente no lo vea, por no verlo no lo ve ni VOX que se pasa el día diciendo que va a pactar con el PP, cuando con el PP no había que pactar nada, pero claro los de VOX son otros que no tienen mucha idea de cosas esenciales, si las supieran no aceptarían la bandera de la decadencia de España, que no es la verdadera bandera de España. El PP es el enemigo verdadero de España a abatir, peor aun que los partidos de extrema izquierda.

    13.- Si algo demuestra la Ley de Desmemoria, Falsificación y Manipulación Históricas aprobada por Zapatero en diciembre de 2007, es que todo eso de la «reconciliación» era una patraña, una vez España fue desarticulada, los rojos se quitaron la careta y procedieron a la destrucción sectaria de España. Esta Ley demuestra lo falso que es el discurso «amarillo» de la falsa «reconciliación».

    El artículo no puede tener un mensaje peor, solo podría haber sido aún peor si lo hubiera firmado el diplomático Ballesteros, entonces ya lo borda en el desatino.
    Es mi punto de vista, con todo respeto pero con toda la convicción, y se ruega que los artículos de esta persona no se presenten como de la editorial de «El Español Digital», sino como algo particular del autor.

    1. Estimado seguidor: corregido el error en «autor». Esta web no siempre está conforme con lo que publican sus colaboradores total o parcialmente. Y ni siquiera se publica todo lo que envían. Saludo cordiales

  4. yo si estoy muy conforme con lo que el autor escribe, y la cuestión es la alternativa que plantea en el título del artículo,, lo que en los últimos tiempos está sucediendo es la tendencia y realidad insidiosa creada por las leyes que el autor denuncia, y ante esa realidad sólo cabe tomar postura y escoger una de las dos opciones para el futuro, y no sólo el andaluz,, no hacer algo, dejarlo como está, es seguir alimentando la insidia que el autor denuncia con acierto,, podría finalizar diciendo, «ustedes mismos»…, pero es más correcto decir, «nosotros mismos»…..

    1. No se puede luchar contra el monopolio «cultural» de la izquierda incurriendo y aceptando las grandes mentiras de este monopolio cultural, porque aceptando el discurso izquierdista en lo más no se combate dicho discurso en lo puntual.

      1. siempre se puede luchar y esa lucha no tiene que ser del sentido que la izquierda radical le pretende dar al término,, lo más grave es que la ideología se integre en leyes (falsas leyes) que después hay o habría que seguir por «respetar la legalidad»,, esas falsas leyes hay que quitarlas ya, y no es un tema menor,, si se hace el apoyo a quienes las denuncian se podrá hacer

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