Aprobada la creación del Comisariado Político en las Fuerzas Armadas

La mesa del Congreso de los Diputados, a iniciativa, cómo no, de los grupos parlamentarios secesionistas, de todos de sobra conocidos, ha aprobado, con el visto bueno del PSOE, claro está, y de Podemos, igual de claro también, la creación de una Comisión de Investigación sobre «la presencia de la extrema derecha (¿?) en las FFAA» (léase entre los militares en activo), así como sus «eventuales intromisiones, injerencias e influencias» de la misma «por medio de la jerarquía militar» (léase entre los que aspiran a ascender, a «hacer la carrera») en los poderes Ejecutivo, o sea el Gobierno, y Legislativo, o sea el propio Parlamento; de entrada cuánta incoherencia, pues dichos partidos sabrán, porque están en el Gobierno y en el Parlamento. Para más inri, la iniciativa, aprobada como hemos dicho por el PSOE, su socios comunistas y toda la ralea secesionista, es decir, y como no podía ser de otra forma, por la declarada antiEspaña de siempre formada por la extrema izquierda –el PSOE lo es desde su fundación por el enajenado Pablo Iglesias Posse– y los secesionistas, ha contado –¡válganos Dios!– con el informe favorable de los servicios jurídicos del Congreso.

Al margen de lo que de manifiestamente inconstitucional supone todo lo dicho, de la burda connivencia de tales servicios jurídicos con sus amos, del hecho de dar por supuesto lo que ni por asomo es verdad, y un largo etcétera rebatible desde todo punto de vista democrático, la gravedad del hecho es que supone, en realidad, y aunque no se diga, la implantación del Comisariado Político en las FFAA; ese mismo del que ya «disfrutó» el autodenominado Ejército Popular en la zona frentepopulista durante la contienda 1936-39.

Y es que tenía que llegar, porque si los pasos que se vienen dando desde hace décadas, sin prisa pero sin pausa, para imponer la revolución marxista-leninista al más puro estilo stalinista en España han alcanzado sus objetivos en prácticamente todos los sectores de la sociedad y de las instituciones –corrupción incluida–, no podían quedar las FFAA al margen; y menos aún ellas, porque son pieza fundamental para terminar de imponer el engranaje dictatorial de dicha revolución.

Así, el Comisariado Político ahora instaurado –y del cual en breve formarán parte los propios militares… de extrema izquierda, claro, que vaya si los hay–, perseguirá, es decir, purgará, a todo aquel que muestre el menor viso de natural y debido patriotismo, no porque ese concepto sea sinónimo de extrema derecha, no, en absoluto, ni patrimonio exclusivo de ella, sino porque el patriotismo es la antítesis de la revolución en marcha, del marxismo-leninismo, o sea, del socialismo y el comunismo, es decir, del PSOE y de Podemos. Pero también, porque el natural patriotismo abandera la unidad de España, el orgullo de nuestra gran historia y las esencias de nuestra alma española, todo lo cual son la antítesis del secesionismo regionalista traidor y apátrida que campa por sus fueros de la mano de aquellos. Así pues, y como ocurrió entre 1936 y 1939 en la zona frentepopulsita en que imperó aquella III República Socialista-Soviética –la agónica Segunda falleció el 19 de Julio al armar el último Gobierno republicano a las masas revolucionarias y secesionistas–, el Comisariado Político en las FFAA vuelve de la mano de los mismos, paso esencial para dar forma a unas Fuerzas Armadas «Populares», o sea, revolucionarias, marxistas-leninistas,  socialistas y comunistas, partidistas, al servicio no de España, sino «del partido», sin las cuales el éxito revolucionario no estará nunca asegurado. Siempre claro apropiándose de los vocablos «democrático» y «constitucional» que en su boca apesta, como se apropiaron del de «república».

Obsérvese que la «comisión» va dirigida contra una pretendida «extrema derecha», y no contra toda clase de politización partidista de los miembros de las FFAA en activo, lo que tal vez, sólo tal vez, y bien que muy poco, tendría un pase. Pero es que no podía ser de otra forma por venir la iniciativa de quien viene y perseguir el objetivo que persigue. Porque de ser como hemos dicho, o sea, contra toda politización partidista de los militares en activo, supondría perseguir a los miembros de las FFAA que militan ideológicamente en la extrema izquierda –toda la izquierda en España  es extrema y antidemocrática para nuestra desgracia– que son muchos y muy activos, ya desde finales de los años 60 del siglo pasado («al régimen lo destruiremos por la cruz y por la espada», Santiago Carrillo dixit, o sea, infiltrándose en la Iglesia y en las FFAA), cuya punta del iceberg fue la patética UMD –los «umedos»–, de los cuales sólo se expulsó, y con todas las de la ley pues estaban en activo y se ingirieron en política y partidista –a los cuales la difunta Carmen Chacón condecoró ilegalmente sin que ningún militar dijera ni moste–, pero quedaron muchos, la mayoría emboscados a la espera de mejor ocasión, de ocupar puestos de mando y, desde ellos, eliminar a los militares de verdad, a los patriotas, al tempo que ir inoculando en las FFAA el virus marxista; siempre abusando de los vocablos «democrático» y «constitucional» como hemos dicho.

¿Se rebelarán los mandos superiores contra la nueva implantación del Comisariado Político manifiestamente marxista? No ¿Se negarán a las purgas, limitando ascensos, carreras y ocupación de puestos de responsabilidad de los que serán tachados como de «extrema derecha», o sea, de todos aquellos que no comulguen con el marxismo? No Impedirán que los vocablos «democrático» y «constitucional» sean sinónimos de marxista y leninista? No Actuarán conforme al Art. 8º de la Constitución, precisamente contra los que dentro o fuera de las FFAA lo vulneran día sí y día también? No Y no porque así ha venido siendo desde hace décadas, las mismas en que se ha permitido la marcha de las FFAA hacia ese con concepto «Popular» propio del marxismo-leninismo por la inhibición de la mayoría que sólo sabe y quiere saber de «hacer la carrera».


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