Arte religioso (1/8)

Hubo un tiempo en que “religiosidad” y “arte” prácticamente eran una misma cosa. El arte era un arte cristiano, porque los grandes temas del arte eran el Cristianismo, y los temas de este arte cristiano eran la vida de Jesús, los hechos de los apóstoles,  y los sentimientos religiosos. Este hecho, si en la pintura era muy palpable, en la música fue quizás su expresión más extensa y amplia.

Hace muchas décadas que la belleza (toda ella),  y el arte cristiano están marginados de las escuelas, de los centros de enseñanza y por supuesto de las televisiones. Ello es debido no sólo por razones de ateísmo militante de los imperantes y su séquito, sino con más motivo aún por razones morales y estéticas. La belleza es un bien en sí mismo, busca la perfección, la armonía, la elevación espiritual frente a la degradación, busca el Bien. Es la belleza moral del arte cristiano, su exaltación de la virtud, del alma entregada a la causa de Dios, y de las virtudes cristianas lo que hace que sea un arte que esté tapado para el gran público, para que esa belleza estética y moral no cale en los corazones de la gente.

La corrupción política de la sociedad vino precedida de una corrupción moral y estética. En este sentido el arte degenerado, y la imposición de lo estéticamente grotesco, sucio y repugnante, como antítesis de la belleza del verdadero arte,  fue preparando el terreno para la degeneración y degradación de la sociedad en el plano político.  Por ello el arte, y la estética del Bien, de la Verdad, y de la Belleza juegan un papel fundamental en la lucha entre la Ciudad de Dios y la Sinagoga de Satanás.  Ha sido preciso arrinconar y marginar esta Belleza moral del verdadero arte, para imponer los estándares antiéticos y estéticos de las sociedades degeneradas como la que padecemos en España y en buena parte de Europa.

Este pequeño trabajo pretende rescatar del olvido algunas obras proscritas, sin otra finalidad que la de que el lector pueda echarles un vistazo, -en momento tan apropiado como la Semana Santa-, por el gusto de verlas, y alimentar su corazón y su espiritualidad. Si de este ramillete de obras (sólo algunas de las muchas que se podían haber elegido, con el hilo conductor de la vida de Cristo de la Semana Santa), hay unas cuantas que el lector no conocía y que le llenen y alimenten su espíritu, el objetivo de este trabajo se habrá cumplido.

NOTA.- Para contemplar en todo su esplendor las imagenes, pinchar sobre ellas.

La Santa Misa
T. Noyes-Lewis (1862-1946)

La Coronación de la Virgen, 1440
Fra Angelico

La Virgen en oración
Il Sassoferrato (1609-1685)

La Inmaculada Concepción, 1660-65)
Bartolomé Esteban Murillo

Pintura rusa, 1984
Alexandr Prostev

Dios invitado a la mesa, 1885
(la oración antes de comer)
Fritz von Uhde

Anunciación
Matthias Stomer (1600-1650)

La adoración de los pastores
Matthias Stomer (1600-1650)

La Adoración de los Pastores,1640
Gerrit van Honthorst

La infancia de Cristo, 1620
Gerrit van Honthorst

Parte 2/8 //


3 respuestas a «Arte religioso (1/8)»

  1. La pintura rusa de 1984 (ángel acompañando a mujer), es de Alexandr Prostev. Muchas de sus pinturas son auténticas predicaciones cristianas.

Deja una respuesta

Su dirección de correo nunca será publicada. Si la indica, podremos contestarle en privado en caso de considerarlo oportuno.*

Esta web utiliza cookies propias para su correcto funcionamiento. Contiene enlaces a sitios web de terceros con políticas de privacidad ajenas que podrás aceptar o no cuando accedas a ellos. Al hacer clic en el botón Aceptar, acepta el uso de estas tecnologías y el procesamiento de tus datos para estos propósitos. Más información
Privacidad