Así no, así no

Hamás, grupo palestino islamista y por ello radical, ha logrado sorprender hasta lo increíble al hasta ahora todopoderoso Israel  –¿o es que Israel lo sabía, sólo que no hasta tal punto y la cosa se le ha ido de las manos?–, de forma que en unas horas, utilizando una eficaz combinación de medios (no pocos de ellos «caseros»), en una proporción también hasta el momento nunca antes lograda, penetró en Israel desde la franja de Gaza por varios puntos haciendo cuanta sangre pudo, no sólo en lo que podríamos considerar objetivos justificados como han sido varios cuarteles, comisarías de policía, etc., sino también llevándose por delante un festival de música y, peor aún, un centenar de secuestrados, muchos de ellos civiles e incluso niños.

Como respuesta a dicho ataque, Israel prepara su venganza; así la ha calificado el presidente Netanyahu, y venganza es vocablo habitual israelí. Venganza que la historia nos demuestra (Sabra y Shatila remember) que suele ser peor que la ofensa que se quiere vengar. Venganza que ha comenzado con bombardeos indiscriminados que están causando una elevada mortandad entre la población civil palestina de Gaza, destrucciones materiales impresionantes y el consiguiente éxodo con las miserias que siempre conlleva. Queda por ver si la prometida venganza por tierra, es decir, la incursión del ejército israelí en Gaza, se produce con la violencia prometida; por el momento parece que sólo ha habido acciones de comandos especiales para intentar rescatar a alguno de los secuestrados.

Y tras lo dicho –mencionando que Hezbollag desde el Líbano y algunos palestinos en Cisjordania se han unido a la cauas, bien que muy timidamente lo que induce a pensar que no irán muchoa más allá, y con Irán como atizador verbal del fuego al fondo–, hay que reseñar que la comunidad internacional occidental respalda decididamente a Israel, al menos por el momento, al considerarle víctima de un masivo ataque terrorista; comunidad occidental que debido a su decadencia y estupidez tiene en su seno una población islámica radical más que abultada y descontrolada que teme que ese terrorismo islamista ahora acuciado por la acción de Hamás se contagie a su suelo como ya ha ocurrido en Francia y en algún otro lugar, bien que por ahora muy puntalmente.

Hasta aquí un resumen de lo sucedido hasta el momento. Ahora, nuestras consideraciones:

  • Tan culpables de lo que ocurre son palestinos como israelíes y viceversa, porque en este conflicto interminable ambos se pusieron desde hace décadas al mismo nivel… bajo, bajísimo nivel. Aquí ninguno de los dos lleva la razón que pueda sustentar un respaldo total de nuestra parte.
  • Israel viene vulnerando desde siempre toda norma de derecho internacional y humanitario empezando por aquella que le dio forma en 1947.
  • Los palestinos desde siempre han optado por la violencia, e incluso por el terrorismo, como medio para reivindicar sus justas aspiraciones; y además terrotismo indiscriminado que llevaron por todo el mundo sin parar en quiénes lo sufrían.
  • La paupérrima situación en que desde hace también décadas se ha obligado a sobrevivir  –porque eso no es vivir–  a los palestinos de  Gaza y Cisjordania se debe principalmente a la soberbia y prepotencia israelí, que tanto clama por su «Holocausto», pero que no ha parado nunca de someter a los palestinos a otro holocausto casi aún peor, y a las pruebas de todo  tipo nos remitimos.
  • Los palestinos no han sabido, o querido, articularse y organizarse de forma que, a pesar de las adversidades y obstáculos, sin duda máximas, hubieran logrado ya a estas alturas hacer de Gaza un emporio casi a lo Mónaco. Por el contrario, sus élites se han corrompido, viven de la miserria de sus ciudadanos, y, peor aún, no han sido capaces de impedir que haya anidado y contaminado a buena parte de la comunidad palestina el islamismo (Hamás y Hezbollag) mezclando churras con merinas de forma que en el seno del pueblo palestino existe incluso una guerra civil que es en realidad una lucha por el poder que en buena medida ganan los radicales islamista los cuales, claro, han instaurado un régimen tiránico cuya seña de indentidad, y al tiempo modus vivendi, es el terrorismo, es hacer sangre por hacer sangre sin un real fin ni reivindicativo ni tampoco siquiera militar, tan sólo justificarse y justificar su poderío que no emplan, tampoco, para construir.
  • La comunidad internacional, especialmente la occidental tan «pura», «democrática», «defensora a ultranza de los derechos humanos», etcétera, tiene su enorme parte de culpa porque liderada por los EEUU, que ya sabemos lo que es y a qué se dedica, se ha puesto siempre de parte de Israel, dejándole hacer, con lo que eso supone por lo dicho hasta ahora.

El resumen es que el conflicto palestino-israelí, por unos y otros, no tiene solución. Los odios que la violencia de una y la otra parte han causado desde hace décadas son, además, un germen tóxico a estas alturas insalvable; y es que el factor humano es el que es.

Ahora bien, y en el caso que nos ocupa en concreto, el de ahora, conviene hacer las siguientes reflexiones:

  • La guerra, o la violencia, es la continuación de la política por otros medios.
  • Una acción «militar» como la de Hamás debía tener además de un fin militar alcanzable, otro político.
  • Entrar en Israel con el único objeto, como se ha visto, de hacer sangre y llevarse rehenes, ni es una acción «militar», ni tiene ningún objeto ni militar ni menos aún político, ni se puede justificar por mucho que Hamás lo intente sobre la base de la sin duda injustificable opresión israelí sobre los palestinos; máxime si la desproporción de fuerzas es tan evidente y la respuesta (venganza) del ofendido puede ser, como parece y hay precdentes, brutal sobre esos palestinos indefensos a los que Hamás dice defender, pero que en realidad utiliza como escudos humanos en la guerra como con su mísera vida diaria. (Es importante tener en cuenta que por mucho que alardee Israel, su incursión en Gaza no pinta nada bien, porque no hay nada peor que el combate en población, tumba de ejércitos siempre, y dado el paisaje enrrevesado de las poblaciones de Gaza peor aún; y es que es muy difícil o al menos poco práctico y nada eficaz pretender matar moscas a cañonazos).
  • Lo que va a lograr Hamás es dar armas, militares y políticas, a Israel, ofrecerle el marchamo de víctima, permitirle que deje de momento a la propia Hamás en paños menores, ampliarle aún más si cabe el apoyo internacional, países árabes incluidos, y enquistar, por no decir, inhabilitar, cualquier clase de acción política y de reivindicación por parte de la Autoridad Nacional Palestina que nada tiene que ver con Hamás; de todo ello ya se encargan como vemos los medios occidentales de confundirlo todo.
  • Flaco, muy flaco favor ha hecho de nuevo Hamás (y Hezbollag si es que su tímida reacción fuera a más, que no lo creemos) a la causa palestina. Así no, así no.
  • Lo que nos lleva a la conclusión de que lo que Hamás ha buscado en realidad ha sido, precisamente, no evitar que la causa palestina se diluyera como ha dicho –y es verdad que venía ocurriendo–, ni frenar los profundos cambios geopolíticos que se vienen produciendo en la zona con ese acercamiento e incluso reconocimiento y establecimiento de relaciones de los países árabes  con Israel  que no va a impedir –excepto Siria, que ya tiene bastante con lo que le han hecho y siguen haciéndole, e Irán–, sino justificar su propia existencia que sin violencia decaía también, enquistar el conflicto para consolidarse y consolidar su régimen de terror sobre los propios palestinos en su batalla por el poder contra la Autoridad Nacional Palestima, máxime cuando esos mismos cambios geopolíticos son una amenaza directa a su existencia como grupo y como poder y forma de vida en el seno de la comunidad palestina, cuya seña de identidad es sólo la ilamista radical y violenta.

PD.- Cómo siempre viene ocurriendo, en esta cada día más benemérita web, con una increíble oportunidad y adelantándose a los acontecimientos, se publicó el pasado 21 de Septiembre un magífico artículo de Ramón Bau AQUÍ cuya lectura creemos hoy de obligada lectura. Así sí, así sí, y eso a pesar de que, aún así, la cosa irá para largo.


7 respuestas a «Así no, así no»

  1. La brutal masacre de civiles israelíes llevada a cabo por Hamas forma parte de una estrategia diseñada por Irán, de acuerdo con los líderes de Hamas, para desbaratar el reconocimiento diplomático que se estaba produciendo entre Israel y las monarquías árabes del Golfo Pérsico.
    Los palestinos nunca han aceptado, ni van a aceptar, que exista un estado para los judíos en Oriente Medio. El año 1.948 la asamblea general de Naciones Unidas aprobó, con el voto mayoritario de los estados miembros, la división del fideicomiso de Palestina (que estaba siendo administrado por Inglaterra desde el final de la I Guerra Mundial) en dos estados, uno para los judíos y otro para los musulmanes, pero los palestinos se levantaron en armas, apoyados por los paises árabes vecinos, para acabar con los judíos, algo que no consiguieron a pesar de que el recién nacido estado judío solamente tenía una población de 600.000 habitantes. Hasta que los palestinos no acepten que los judíos tienen derecho a vivir en su propio estado no terminará este conflicto, y eso puede llevar cientos de años.

    1. No.

      El Estado terrorista sionista de Israel es una creación ilegítima de la casa Rotschild y la banca británica. Palestina, en cuanto nación histórica, tiene un SER DE RAZÓN del que Israel carece. Ítem más, el grupo terrorista Hamas es una creación israelí, por lo que resulta virtualmente inaceptable acusar a los persas en semejante grado…

      1. según tú habría que desterrarlos convirtiéndolos en parias y errantes …..un pueblo siempre perseguido ….pues te va ser que no ….

        veo mal la anexión de territorios que se anexionan ,por necesitar territorio para su expansión

        de cara al futuro podría darse la convivencia en un estado común donde convivan las distintas religiones como pasó en las_expañas siglos atrás ,aunque con los moros lo veo imposible pues quieren someter y dominar …..

        1. Despierta, goy. Lo que pretende la judería no es sino edificar el Tercer Templo y anunciar, ahora sí, la culminación del sueño talmúdico, con el advenimiento del Mesías israelí, llámalo Anticristo si quieres. Será entonces el final del fin para los gentiles, cristianos o musulmanes.

  2. No me creo que los servicios secretos israelíes (de entre los mejores de su gremio) no supiesen nada de lo que estaba fraguando Hamás, máxime tratándose de un conjunto de acciones «bélicas» de notable envergadura. En este asunto, hay mucho más en la sombra de lo que hasta el momento ha quedado al descubierto. Y muy preocupante, sin duda.

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