Así quiero que me despidan cuando me marche

Cuando me marche de este mundo, cuando esto se acabe, cuando me encuentre en ese minuto final, cuando sienta y sepa ya que la Parca me coge de la mano y que ha llegado mi momento, ese que ninguno sabemos cuándo será, pero del que sí sabemos que llegará cuando menos lo pensemos, cuando sea Su voluntad, quiero que quien pueda me despida con las siguientes palabras:

«Vuelve con el Padre que te creó, con el Hijo que te redimió y con el Espíritu Santo que te santificó».

Quiero que lo último que oiga en este mundo, antes de ingresar en el otro, en el verdadero, en el eterno, y si Dios quiere que lo haga en el Cielo por su infinita bondad, misericordia y la paciencia también infinita que habrá tenido conmigo para entonces, quiero, repito, que esas sean las últimas palabras que oiga.

Porque quiero poder recrearme, aunque sea unos segundos, en silencio y en mi fuero interno, con el Padre que sé que me creó porque así lo quiso, y lo quiso por amor y para que tras un tiempo aquí cumpliendo Sus mandamientos, volviera a Él por toda la eternidad, para vivir con Él en la infinita felicidad que tiene dispuesta desde siempre para mí.

Porque quiero ver a Jesús cara cara en Su infinita divinidad y en Su humanidad y darle las gracias por su Venida, Predicación, Pasión, Muerte, Resurrección y Ascensión, es decir, por redimirme, y por haberse quedado conmigo hasta mi final en el Santo Sacrificio de la Misa y porque nunca, incluso cuando le ofendí mil veces, nunca, me abandonó.

Y porque quiero anonadarme ante el Espíritu Santo que me ayudó a santificarme, que me guio, que me iluminó siempre cuando más lo necesité.

Porque quiero, en definitiva, postarme ante la Santísima Trinidad, ante mi Dios Uno y Trino, ante el único, verdadero y solo Dios, ante el Uno y ante las tres personas.

Y sí, sí también, porque quisiera, si Su misericordia así me lo concede, ser recibido por el Padre que me creó, por el Hijo que me redimió y por el Espíritu Santo que me santificó, por mi Dios Uno y Trino, único Dios verdadero.


3 respuestas a «Así quiero que me despidan cuando me marche»

  1. Hoy presencié una hermosa procesión del Corpus Christi, abriendo dicha procesión la representación de la Victoria de CRISTO sobre la Muerte y el Pecado, es decir nuestro signo de identidad, Libertad y Vida: la SANTA CRUZ.
    Nosotros pecadores, creemos en DIOS, creemos en JESUCRISTO, creemos en Su presencia real en CUERPO, SANGRE, ALMA y DIVINIDAD.

    Antes de marcharnos, pedir siempre:

    Alma de Cristo, santifícame
    Cuerpo de Cristo, sálvame
    Sangre de Cristo, embriágame
    Agua del costado de Cristo, lávame
    Pasión de Cristo, confórtame
    ¡Oh, buen Jesús!, óyeme
    Y dentro de tus llagas, escóndeme
    No permitas que me aparte de Ti
    Del enemigo, defiéndeme
    En la hora de mi muerte, llámame
    Y mándame ir a Ti
    Para, con tus santos te alabe
    Por los siglos de los siglos, amén

    ¡Viva CRISTO Rey!

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