Ataque y hundimiento del destructor HMS Sheffield en las Malvinas

Destructor Sheffield

Hoy se cumplen 42 años del ataque argentino al destructor británico Sheffield, debido al cual terminó por hundirse unos días después.

Efectivamente, el 4 de Mayo de 1982 un avión argentino de exploración SP-2H Neptune de la Unidad de Tareas 80.2.1 despegó a las 05:07 horas de la Base Aeronaval Río Grande. Durante el vuelo, el aparato detectó la señal del radar de búsqueda de un destructor Tipo 42 británico. Informado de ello el mando argentino, decidió lanzar un ataque inmediato con un par de aviones Mirage Super Étendard armados cada uno con un misil Exocet.​

Rápidamente se organizó una pequeña fuerza aérea para el caso. Un avión cisterna KC-130H Hércules al mando del vicecomodoro Eduardo Pessana despegó a las 08:45 de la Base Aérea Militar Río Gallegos, mientras un Learjet 35 hizo lo propio en misión de distracción ante posibles acciones enemigas. ​Asimismo despegaron dos parejas de cazabombarderos Mirage Dagger, una al mando del Cap. Almícar Cimatti para proteger a los Mirage Super Étendard y al KC-130H, y la otra al mando del capitán Carlos Moreno para cubrir al SP-2H Neptune que seguía en vuelo aunque debido a su antigüedad sufría diversas averías a pesar de lo cual, consciente de la importancia de sus misión, continuó actualizando la posición del blanco descubierto lo que era fundamental para guiar a los aviones a sus objetivos.​

Augusto Bedacarratz y Armando Mayora

Los Mirage Super Étendard 3-A-202 y 3-A-203, tripulados por el capitán de corbeta Augusto Bedacarratz y el teniente de navío Armando Mayora, despegaron a las 09:44 de Río Grande.​ Los cazabombarderos navegaron en un perfil de vuelo alto hasta reunirse con el KC-130H a las 10:04 procediendo a reabastecerse en vuelo de combustible dirigiéndose a continuación hacia su objetivo. A una distancia de 250 millas del blanco, los aviones adoptaron una actitud de vuelo a muy baja altura, así como silencio radio y de radar para evitar ser detectados por el enemigo. Hay que tener en cuenta que las condiciones de vuelo, ya de por sí extremas como se ha dicho, se veían aún más entorpecidas por la mala climatología reinante: lloviznas, niebla, visibilidad menor a media milla (920 metros aproximadamente) y por tener que ajustarse a un techo de vuelo máximo de 500 pies (150 metros aproximadamente sobre el nivel del mar).​

Super Étendard de la Armada argentina

A las 10:10 el SP-2H actualizó por última vez los datos señalando la posición de los buques británicos cuyo nombre y características desconocía. Los Super Étendard recibieron esta información a las 10:35.​

El Grupo de Batalla inglés hacia el que se dirigían los aviones argentinos estaba compuestos por los portaviones Hermes e Invincible a 20 millas al este, protegidos por los destructores CoventryGlasgow y Sheffield y, además en el momento del ataque, por cuatro cazabombarderos Sea Harrier FRS.1 que patrullaban la zona. Entre los destructores de avanzada y los portaviones había una segunda línea formada por las fragatas ArrowYarmouth y Alacrity más el destructor HMS Glamorgan. Detrás de ellos se encontraban tres barcos auxiliares colocados para confundir a los radares argentinos, y finalmente una fragata Tipo 22 antisubmarina protegiendo a cada uno de los portaviones armada con modernos misiles Sea Wolf.​

El Sheffield tocado

Cuando estaban a 40 millas al oeste, los Super Étendard ascendieron levemente a 300 metros para encender sus radares, hacer tres barridos con ellos para obtener el blanco y volver a descender. En ese momento el HMS Glasgow detectó a los aviones argentinos, dando el primer aviso del ataque inminente.​

Los dos Super Étendard lanzaron sus misiles simultáneamente a las 11:04 horas.​ Luego invirtieron su rumbo bruscamente y emprendieron el regreso a velocidad máxima.​ A las 12:10 aterrizaron en Río Grande.​ El SP-2H había aterrizado a las 12:04 en Río Grande.​

Poco minutos después del lanzamiento de los misiles, los tripulantes del destructor Sheffield pudieron observar con toda claridad y gran espanto como uno de los Exocet se aproximaba directo y veloz contra el buque impactando en el centro de la banda de estribor, penetrando en el casco y produciendo un agujero de 4×1 metros, causando la muerte en el acto de 21 tripulantes.​

El otro misil cayó al mar pasando cerca de la fragata Yarmouth.

Tras incendiarse, el ​Sheffield quedó fuera de combate y a la deriva, hundiéndose definitivamente el día 10.


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