Ferviente creyente en que el ser humano puede reducir su ineficiencia, estupidez, y crueldad, mediante el cultivo del intelecto y la sensibilidad, la valoración de la experiencia, y la moral (esfuerzo, exigencia, seriedad, y disciplina). Hoy sufrimos la misma falta de libertad de expresión y de respeto a la diferencia, que en 1950: se ataca la disidencia por el hecho de ser (aunque su comportamiento sea pacífico y legal), incluso intenta aniquilarse (“cancelarse”), al tiempo que se desgastan los términos tolerancia y diversidad. Mis artículos constituyen una visión del tema tratado, existen otras. No busco tener razón, sino argumentos y contraargumentos; pensar mejor. Aquellos que no nos doblegamos ante el totalitarismo del siglo XXI (fin de las libertades individuales, verdad oficial, vigilancia y control absolutos del individuo a través de la tecnología), encarnamos la Resistencia. Por lo tanto, unámonos... y ejerzamos.