¡Ay de los vencidos!

Tiene razón Otegui, espero que sólo por esta vez y confío en que no sirva de precedente, cuando ha dicho con la chulería barriobajera que le caracteriza, propia sólo del mentecato miserable y desalmado que es, que “El Estado no quería que la violencia armada de ETA desapareciera de la ecuación política de este país”. Y es que la historia del terrorismo etarra (como la del catalufo, incluso ahora) lo corrobora.

Desde el primer instante ETA dejó bien claro que su objetivo no era el régimen del momento, el encabezado por el Generalísimo, sino España, su unidad, integridad territorial soberanía e independencia, y, en concreto, la secesión (no son nacionalistas, porque nunca aquella región fue nación, ni independentistas, porque no ha estado nunca ocupada, y aplíquese lo mismo a Cataluña) de las Vascongadas y Navarra con independencia del sistema político que pudiera imperar entonces y después, o sea ahora.

Siendo su objetivo la destrucción de la unidad e integridad territorial de la Patria, siendo ellos por tanto un claro y patente enemigo interior, no era sólo un problema de orden público y por ello concerniente sólo a las fuerzas policiales, sino prioritaria, máxima, neta e indelegable responsabilidad de las FFAA; el asesinato de militares también lo confirma. Así lo entendieron los británicos con el IRA, y eso que los casos no son comparables porque aquella parte de Irlanda sí estaba y sigue estando ocupada por los ingleses.

Nunca se combatió el terrorismo etarra como se debía conforme al tipo de reto que planteó, el terrorista, pero también el subversivo y revolucionario que eran su raíz, guerra que tiene unas características muy específicas que sólo puede vencerse aplicándole una estrategia y tácticas determinadas, por cierto, más que conocidas. Lo único que se hizo fue perseguir a los ejecutores de los actos terroristas, sin asumir que matar a la cucaracha que vemos no sirve de nada, mientras no tomemos las medidas necesarias para destruir el nido y romper la cadena reproductiva. Así, desmantelar “comandos” terroristas de nada sirvió, máxime si se hacía, como se hizo, con manos delicadas.

Por otro lado, nunca se combatió la causa del terrorismo materializada por el PNV y las varias siglas “políticas” que ETA ha tenido y tiene. Nunca se luchó por la victoria en las mentes y los espíritus de los españoles envenenados de aquella región, ni por proteger y reforzar a los perseguidos, a los cuales se abandonó a su mala suerte. Nunca se pusieron todos los recursos del Estado (políticos, educativos, culturales, económicos, etc.) al servicio de la guerra contra la revolución y la subversión, que es lo que fue aquello, de la cual el terrorismo fue sólo su aspecto más llamativo. Así pues, se combatió el efecto, pero no la causa que siguió enquistándose y avanzando; e ncluso a la cual se alimentó por múltiples vías.

Pero es que tampoco se combatió como se debía al efecto, es decir, al terrorismo en sí. Nunca se legisló con el rigor que el caso exigía en proporción a su gravedad y a la justicia requerida conforme a sus terribles hechos. Tampoco se aplicó la ya de por sí laxa legislación existente con el rigor que se podía, de forma que cuando “el peso de la ley” cayó sobre los asesinos, fue tan liviano que apenas lo sentían.

No sólo lo dicho, sino que la revolución, la subversión –y también el propio terrorismo– encontraron colaboracionistas activos en todos los colectivos de la sociedad civil, incluida la Iglesia y, peor aún, entre los políticos –por distintas causas, que no razones–, a todos los cuales tampoco se combatió como se debía.

Además, encontraron entre muchos de los que tenían que combatirles una mezcla letal de ingenuidad, complejo, inhibición, pasividad, cobardía, egoísmo y no pocos intereses creados o en creación, que les facilitó aún más la victoria que hoy disfrutan y nos restriegan por la cara con la chulería barriobajera que les caracteriza, propia de los mentecatos miserables y desalmados que son todos como lo es Otegui.

Y es que la revolución, la subversión y el terrorismo, por mucho que insistan los de siempre, sobre todo los que debieron combatirlo y no lo hicieron, sino que “tomaron temperaturas”, negociaron y terminaron por firmar la rendición, han vencido, y sólo han dejado de matar cuando han derrotado a su enemigo, a España, que fue su objetivo –y su víctima principal de la que nadie se acuerda, sin menospreciar a las físicas–, por haber derrotado a sus fuerzas de todo tipo, comenzando por las políticas y terminando por las armadas y policiales, pasando por la propia y entera sociedad civil. Tanto es así, que aún hoy siguen siendo legales sus facciones políticas, se presentan a las elecciones, se les puede votar, siguen trabajando contra España y ocupan cargos remunerados con nuestros impuestos que son, por ello, réplica de los tributos que los vencidos han de pagar siempre a los vencedores.

Tiene razón Otegui cuando dice que “El Estado no quería que la violencia armada de ETA desapareciera de la ecuación política de este país”, pues sabe, y muy bien, que el “Estado” son los que, formando parte de sus instituciones, desde el Rey, incluido, abajo todos, nunca tuvieron interés ni pusieron todo su empeño en cumplir, y a toda costa, con sus obligaciones adquiridas, no se olvide, voluntariamente, y por las que cobraban y siguen cobrando.

¿Por qué se quejan y espantan ahora de lo que ha dicho Otegui? ¡Ay de los vencidos!


4 respuestas a «¡Ay de los vencidos!»

  1. Excelente análisis mi Coronel… las cosas obvias son de las que menos nos damos cuenta, y sus reflexiones son obvias, porque no se ha querido solucionar la «crisis» de España, que ha sido un experimento terrible bien planeado.

    Según Dalmacio Negro, el problema fue el «consenso» de la transición para salvar a la Corona (unos cediendo en casi todo y todos repartiéndose el pastel), que además no necesitaba ser salvada porque la población era mayoritariamente franquista y quería «orden» más que otra cosa, por lo que un referendum a favor de la Monarquía hubiese ganado de calle, al ser Juan Carlos el sucesor de Franco… pero había un miedo irracional e ilógico (en mi opinión) además de un respeto y una importancia absurdas dadas a la «oposición» antifranquista, que en cualquier caso era minoritaria y sin demasiado apoyo social (salvo el comunismo soviético del PCE que tenía un poquito de bases y estructura, pero también minoritarias). Además estaba Kissinger por ahí detrás, entre otros muchos, y con un magnicidio brutal incluido… los que lo planearon sabían a quién mataban.

    En todo caso el «consenso», como se dijo entonces era: «carrillo vigila por la izquierda, fraga por la derecha, al centro están UCD y Psoe, y en Cataluña y Vascongadas vigilan Pujol y Arzallus», y ese consenso incluía un poco a Eta porque el PNV, al menos en parte, estaba detrás ó recogía las nueces, y de ahí la «mano blanda» en eso y en todo lo demás (salvo la llamada «ultra derecha» para la que no había contemplaciones). Cuando la UCD colapsó, el PP ocupó el centro y la derecha, lo que explica sus «dos almas», sus contradicciones, su renuncia a la batalla ideológica, etc.

    Pero la «oposición» no era sincera en ese consenso de 1978, ni siquiera el PSOE como se ha demostrado con zapatero y sanchez, así que me temo que sólo era un cuento para que la derecha (domesticada por Fraga y desnaturalizada por el PP posterior) se callara y se aguantara todo, porque en estos 45 años nos han ganado una guerra. Una guerra sorda pero no pacífica, porque se ha acallado cualquier mínima expresión de patriotismo con mano muy dura, y además bajo las balas y las bombas y los tiros en la nuca de ETA (y del grapo y otros pequeños grupos por si Eta no era suficiente). Tampoco se va a salvar la corona a este paso, por lo que todo fue en el mejor de los casos una gigantesca chapuza, un despropósito, un error y un horror sin paliativos, más allá de conspiraciones y de todo lo que se quiera decir y aportar. No todo ha sido malo, ha habido cierta paz social, cierta modernización económica, ciertos aspectos salvables, pero en general se han perdido las oportunidades y el potencial impresionante que teníamos en 1975.

    Pero hay un momento que a mí me parece fundamental, y es el 23F… la transición tiene en el 23F el punto de cambio clave, ya que al fracasar el «golpe de timón» de zarzuela se le echó la culpa al ejército y a la ultra derecha en general (como un espantajo), llegó el rodillo del PSOE de 14 años brutales de ingeniería social y de «a España no la va a conocer ni la madre que la parió», un AP-PP más acomplejado que nunca para que no le llamaran golpista y franquista, una Corona totalmente cogida por donde más duele (todos sabían quién había organizado el golpe, porque además todos menos Suárez y Blas Piñar estaban en el golpe, salvo los separatistas) y una España con las manos atadas y en manos del PSOE y PRISA, y con el 23F como gran justificación y gran base propagandística, etc.

    Luego la etapa de Aznar (con algunas luces pero con grandes sombras), Zapatero (el horror masónico y la ruptura del consenso para la 3ª república), Rajoy (no tengo palabras) y finalmente sanchez con bildu y Erc para rematar la faena, con un Juan Carlos abdicado y un Felipe VI sin atribuciones y en manos de la partitocracia. Sí, ha aparecido VOX como un anticuerpo tardío y que no termina de despegar, con todo el sistema en contra, pero por ahora no es suficiente para nada. Unos muchachos valientes y con mucho mérito, aunque obviamente dentro del sistema y por lo tanto no son la solución definitiva, en su configuración actual.

    Las perspectivas son muy negras, sólo nos queda rezar y poner nuestro granito de arena… rezar, porque las cosas están tan mal que nos tienen que ayudar de arriba para salvarnos como Patria y como país. ¡Viva España!, y ¡Viva Cristo Rey!.

    1. Excelente resumen que describe a la perfección la timocracia, partitocracia, mafia partitocrática bipartidista o como quiera llamarse al régimen corrupto y criminal surgido (más bien, que «surgieron» los miserables que pergeñaron la TRAnsICIÓN o transacción encauzada mediante la Prostitución de 1978). En efecto, el «golpe» del 23-F es clave porque sirvió a la vez de chivo expiatorio y de cortina de humo a este hatajo de canallas traidores para desviar la atención de la auténtica realidad y desvirtuarla totalmente. Y «de aquellos polvos, estos lodos». Sólo nos queda rezar, coincido plenamente también, y el que no sepa, que se encomiende al Altísimo o a quien mejor le plazca.
      ¡ARRIBA ESPAÑA SIEMPRE!

  2. A cada cerdo le llegará su san Martín, no lo duden, así acaba el final de los tiempos, pero hay una recompensa para los que tienen valor de espíritu.

    Saludos cordiales

  3. Las razones de la derrota de España, frente al terrorismo, están nítidamente expuestas en el artículo.
    ¿El motivo? Pues que los gobiernos de España -igual que le sucede el des-Gobierno actual- eran rehenes de unos cómplices que le habían ayudado a llegar al poder dinamitando Una España Grande y Libre durante la TRANSACCIÓN.
    Que no fue otra cosa que venderla a sus enemigos a cambio de que no cuestionaran la Corona.
    Al ¡¡¡VAE VICTIS!!! sucederá el ROMA TRADITORIBUS NON REDERE

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