Bolivia: de nuevo bajo la bota marxista

Luis Arce, festeja su victoria puño en alto

No cabe duda… democrática, de que Luis Arce, candidato del Movimiento por el Socialismo, es decir, marioneta del huido –o mejor decir, expulsado–, Evo Morales, corrupto hasta el tuétano, ha derrotado a su rival Carlos Mesay. En su repugnante dinámica, tanta como la de tener hijos con menores, Evo Morales, desde el exilio forzoso, ha expresado su alegría en la neolengua propia del marxismo-indigenista que le caracteriza diciendo que con la victoria de su tutelado «regresa a Bolivia la democracia» (¿qué entiende semejante macaco por democracia?), adelantando que el nuevo presidente formará un gobierno de «unidad nacional»…. ¿y cómo lo sabe?

Evo Morales estuvo en el poder entre 2005 y 2019, año este último en el que aunque declaró que había ganado las elecciones presidenciales pocos se lo creyeron, o al menos sin que hubiera mediado un pucherazo, lo que provocó graves incidentes públicos en los que hubo 36 muertos, obligando a intervenir a los máximos jefes militares y policiales dándole al «ganador» unas horas para salir del país; lo que hizo en apenas unos minutos.

Jeanine Áñez

Como solución al vacío de poder se nombró a Jeanine Áñez, acérrima oponente de Morales, presidenta interina con el mandato expreso, que ha cumplido, de convocar elecciones en menos de un año (el Covid-19 las ha retrasado sólo unos meses), de aquí las que ahora han dado la victoria al paniaguado de Morales. En el entretanto, y conforme a la técnica marxista habitual, el partido de Morales acusó a Áñez de utilizar la pandemia para mantenerse en el poder, lo que era una patraña… eso lo hubiera hecho Morales y su Movimiento por el Socialismo de haber sido la cosa al revés, que nadie lo dude. Mientras tanto, y debido a las graves acusaciones que pesan contra Morales (corrupción material, moral, sedición y terrorismo), el líder indigenista quedó apeado y no ha podido presentarse para recuperar su antiguo cargo… menos mal.

Aunque Jeanine Áñez había decidido inicialmente postularse para estas elecciones presidenciales, se retiró en septiembre en un intento de unificar el frente conservador y evitar lo que ha ocurrido porque, no cabe duda, que a pesar de la repugnante figura de Morales, de sus excesos, así como del siempre fracasado marxismo que postula su partido, la población indígena, que constituye la mayoría de los habitantes del país, le sigue siendo fiel… y es que el marxismo siempre moviliza a los ignorantes allá donde llega.

Que Morales regrese a Bolivia con la victoria de los suyos está, de todas formas, por ver, no sólo por el escándalo internacional que supondría, sino porque vamos a ver si Luis Arce, por mucho que sea seguidor del expresidente, no huele las mieles del poder y se sienta en la silla dejando a su mentor en la pampa para siempre; cosas peores se han visto.

Lo importante de la victoria de Arce, o sea, del Movimiento por el Socialismo, y no cabe duda de que al menos en la sombra y la distancia de Morales, es que Bolivia va a alinearse otra vez con el eje marxista que se mantiene incólume en Iberoamérica formado por Venezuela, Nicaragua y Cuba y que amenaza con extenderse… porque la revolución sólo puede sobrevivir exportándose, infectando a otros… como el Covid.

Por las mismas, la irritación de los EE.UU. y de Brasil se la pueden imaginar, sobre todo de este último que sigue siendo una isla en medio de tan tenebroso mar.  Queda por ver si chinos y rusos van a resistir la tentación de estrechar lazos con la nueva Bolivia marxista aunque sólo sea por darle en los morros a los yanquis en sus cercanías, en lo que éstos consideran su zona de influencia exclusiva. Las dos superpotencias contrarias a los EE.UU., sólo unidas por la hostilidad hacia éstos y poco más, serán sin duda bien recibidos por Arce, máxime con el Covid-19 de fondo que, hoy por hoy, todo lo distorsiona, cuando no lo complica; Bolivia ha registrado 140.000 infectados y 8.481 fallecidos.

En cuanto a lo que tal resultado afecta a España, la vuelta al poder del marxismo supone una mala noticia, toda vez que Bolivia será de nuevo sustento y protector, como ya lo fue en su nacimiento, de los podemitas –será imposible meterle mano a Iglesias por sus fechorías y la de su pandilla porque la «nueva» Bolivia lo impedirá–, y no hay que descartar que lo sea de los sociatas… que Dios los crea y ellos se juntan.


Una respuesta a «Bolivia: de nuevo bajo la bota marxista»

  1. Dime con quien andas y te diré quien eres. Evo es, según se comenta en las informaciones mediáticas, y en este artículo, está acusado de ser un corrupto material, moral, material y terrorismo, amén de, tener hijos con menores y se le trata de pedófilo, y en la foto se ve a la flor y nata del gobierno español: Zapatero, Pablo Manuel Iglesias y el que tiene la cara labrada que creo se llama Garzón, o algo parecido, ya que no tiene muchos nombre en España y poco se le conoce por sus hechos, porque no ha hecho nada salvo insultar y denigrar al que se le pone por delante, a no ser que tiene la feísima costumbre de llamar ciudadano a Sus Majestades los Reyes de España, junto a Evo, su ídolo, según parece, ¿o por recibir prebendas de Evo?.

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