Un buen gesto y mejor ejemplo

Es el 6 de Febrero de 1939, la guerra va camino de terminar, pero aún hay combates nada desdeñables.

Seis aviones de la Legión Cóndor atacan por sorpresa y con gran éxito el aeródromo gerundense de Garriguella, donde la aviación del Frente Popular había concentrado algo más de una veintena de aparatos. Los aviadores frentepopulistas intenta levantar el vuelo pero sólo lo logran dos o tres. Entre ellos se encuentra el pilotado por José Falcó Sanmartín, para entonces uno de los ases de la aviación frentepopulista.

José Falcó Sanmartín

Falcó despega son su Polikarpov I-15 y planta cara a los alemanes. No está confirmado, pero se da por cierto que logró derribar dos aparatos de la Legión Cóndor, uno de ellos pilotado por el Sargento Friedrich Windemuth, un joven de Leipzig de 24 años de edad; la misma que tenía entonces Falcó. Cuando Falcó logró acertar en el avión de Windemuth, una de las balas alcanzó el corazón del joven piloto alemán. Caído el aparato en tierra nacional, su cadáver fue recuperado y repatriado a Alemania.

José Falcó Sanmartín había nacido en Barcelona en una familia humilde, lo que no le impidió estudiar en los Maristas de la ciudad condal y luego licenciarse como perito industrial. El vuelo del «Plus Ultra» con Franco, Ruiz de Alda y Rada le impactó hasta el punto de profesar desde entonces una absoluta devoción y total fascinación por la aviación. Cuando estalló la guerra vio la oportunidad de ver cumplida su ilusión: se alistó como piloto, llegando a cosechar varias victorias abatiendo hasta ocho aparatos, siendo el primer español al frente de la Escuadrilla de Vuelo Nocturno; técnica por entonces inédita, novedosa y especialmente peligrosa. El 10 de Febrero de 1939, tan sólo cuatro días después de haber derribado a Friedrich Windemuth, viendo la guerra perdida, huyó a Francia cruzando los Pirineos. Ingresado como tantos otros en un campo de prisioneros por los franceses, fue reclamado por un familiar desde Argelia a donde se trasladó rehaciendo su vida y regresando más tarde, tras la II Guerra Mundial, de nuevo a Francia donde vivió hasta su fallecimiento con 97 años en 2014.

José Falcó junto a la lápida en una de sus múltiples visitas a ella

José Falcó regresó a España en numerosas ocasiones, incluso en vida de Franco. Siempre que lo hizo no dejó de visitar el lugar en el que una pequeña estela de piedra recordaba dónde había caído el Sargento Friedrich Windemuth, la cual reza así: «Aquí, el 6-2-1939, luchando por la España nacional, cayó Fiedrich Windemuth, nacido en 27-5-1915 en Leipzig», depositando Falcó unas flores en honor de su contrincante. Con su laconismo acostumbrado, cuando le preguntaban el por qué, respondía: «Acabamos encontrándonos aquel día y murió él. Pero podía haber sido yo».

Pues bien, Falcó se indignó en 2009 cuando al visitar el lugar encontró que la lápida había sufrido un ataque vandálico de algunos «antifascistas». Ahora, en 2022 la lápida de nuevo ha sido vandalizada. ¿Qué diría Falcó de nuevo?

La estela en su origen

En 2009

En 2022

Incluso la Asociación de Aviadores de la República (en realidad debería ser «del Frente Popular», compuestas por personas nada sospechosas, ha manifestado: «Creen que atacan el fascismo y lo que atacan en realidad es la memoria y dignidad de los combatientes. Era también un monumento a Falcó y al modo en que él honraba el recuerdo de un enemigo».

Por nuestra parte nada más que añadir.


Una respuesta a «Un buen gesto y mejor ejemplo»

  1. Edificante y emotivo artículo.
    Refleja el espíritu de un verdadero soldado, que se manifiesta incluso con el enemigo.
    Y está tan alejado de los asesinos, de los profanadores de tumbas y de los canallas que vuelven a encender la guerra civil con sus infames leyes de la memoria histórica y memoria democrática.
    El espíritu de José Falcó Sanmartín es el mismo que subyace en el famoso cuadro de la rendición de Breda o de “las lanzas” de Velázquez.
    Y también el de Franco, al edificar El Valle de los Caídos.
    Que un Gobierno infame quiere profanar tras haber profanado su memoria y hasta su sepulcro.

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