Cambio climático: la intervención y sus costes

Los partidarios del calentamiento global antropogénico han lanzado una serie de iniciativas de gran calado jurídico, político y mediático. Todas ellas dícese buscan reducir la temperatura de la atmósfera del planeta Tierra por el procedimiento de minimizar la emisión de gases de efecto invernadero, fundamentalmente el CO2.

Las iniciativas globales han sido, fundamentalmente, el Protocolo de Kioto, el Acuerdo de París y más recientemente, el Net Zero. El Protocolo de Kioto fue un rotundo fracaso. El Acuerdo de Paris es inalcanzable, tanto en su totalidad como en sus metas intermedias, y el Net Zero está por ver, aunque pinta mal en cuanto a logros y terrible en cuanto a consecuencias. Vamos a analizar la situación, sus conexiones y las posibilidades que se abren en los años venideros.

  • Protocolo de Kioto

El Protocolo de Kioto fue propiciado en 1997 por las empresas ENRON[1] y British Petroleum, con el completo apoyo de la presidencia de los EE. UU.[2]. Su objetivo era reducir las emisiones de dióxido de carbono (CO2), metano (CH4), óxido nitroso (NO2), hidrofluorocarbonos, perfluorocarbonos y hexafluoruro de azufre (SF6) en al menos un 5 % de sus emisiones, dentro del período 2008 – 2012, tomando como referencia las emisiones de esos gases de efecto invernadero (GEI) de 1990[3].

39 países firmaron en diciembre de 1997 un protocolo que les comprometía[4]  a llegar al objetivo de referencia[5]. Entró en vigor en el 16 de febrero de 2005. Teóricamente ha estado vigente hasta el 31 de diciembre de 2020, cuando fue reemplazado por el Acuerdo de París.

Las ganancias medioambientales esperadas apuntaban a una disminución de la temperatura global de 0,07°C sobre la base de un incremento esperado[6] de 2,1°C a 2100. Si el incremento fuera sólo de 1°C en esa misma fecha, la disminución esperada sería de 0,04°C.

El supuesto beneficio[7] del Protocolo de Kioto era próximo a cero. El yugo asociado exigía la potenciación de las energías renovables[8] y la reducción de la extracción y uso de hidrocarburos. Como la disminución de la oferta resultante elevaría los precios de petróleo y gas, ello haría relativamente más rentables las energías alternativas, acercándolas al precio de los hidrocarburos. El Protocolo aconsejaba reducir la quema de carbón, que emite más CO2 por unidad de energía producida que otros combustibles fósiles.

Las esperanzas depositadas en el Protocolo de Kioto se vieron frustradas en un plazo muy corto. Como afirmaba Antón Uriarte[9], “los propios modelos climáticos indican que la reducción de emisiones de CO2 exigida en el Protocolo de Kioto afectaría en apenas una décima de grado al calentamiento global pronosticado”. En términos globales la reducción que exigía el Protocolo era muy pequeña, poco más de 1.000 millones de toneladas, apenas un 5% de las emisiones de 1990[10].

El Protocolo no funcionó nunca[11]. Ha fracasado por completo. EE. UU. nunca lo firmó. Rusia Canadá y Japón[12] se salieron. China e India no estaban afectados. Kioto sólo obligaba a 35 países industrializados a recortes de emisiones de seis GEI. Tras décadas de postureo para reducir el CO2 acumulado, no se produjo efecto alguno[13]. Bueno, algo sí. Tras todo lo hecho y gastado. entre 1993 y 2018, el peso relativo de carbón, gas y petróleo en la generación de energía eléctrica pasó del 88% del total al 87% del total. ¡Todo un logro! Vean:

 

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En último análisis, el protocolo de Kioto fue un conjunto de medidas establecidas para lanzar un señuelo climático internacional y arbitrar a la vez determinados mecanismos económicos, como los llamados derechos de emisión.

En resumen, el Protocolo de Kioto no ha afectado a la emisión de CO2 ni a las temperaturas, pero sí lo ha hecho a las economías de los países que lo siguieron[14]. Y es que este tipo de planteamientos multilaterales es esencialmente inútil para el fin propuesto, pero enormemente dañino para los países que los cumplen. ¿Por qué? Vamos a verlo[15].

Las empresas utilizan recursos según su precio y el uso que les dará. Con precios libres de intervención de los combustibles y de la energía eléctrica, los factores de producción se combinan de forma económicamente óptima para maximizar la producción con costes mínimos.

Con harta frecuencia, las autoridades políticas intervienen y distorsionan los precios relativos. Sobrevienen los subóptimos. “Si obligamos a reducir las emisiones de CO2, hay que utilizar métodos de producción alternativos, todos más ineficientes. Aumentan los precios finales, se reduce la demanda, disminuye la actividad económica, se incrementan los despidos, se reduce el PIB, entran en dificultades los sistemas de pensiones porque los recursos financieros han devenido insuficientes. La I+D+i se reorienta para alinearse con los esquemas de obligado cumplimiento en materia de generación. Y no crean que el asunto se limita a la industria, porque se reduce asimismo la eficiencia de la producción agraria avanzada, muy capitalizada, industrializada y mecanizada.”[16]

La conclusión es que se pierde competitividad, se reducen los mercados exteriores para nuestras empresas y los competidores entran en nuestro mercado propio con ventajas comparativas derivadas de su independencia (muchos de ellos no tienen gobiernos insensatos).

La ineficiencia económica (alteración del mecanismo de precios) de origen administrativo se impone. Esto se denomina Fallo de Estado[17], pero no esperen encontrar referencia alguna en los textos canónicos; sólo le hablarán de los fallos de mercado.”

El siguiente paso en los países que sufran la plaga de las medidas intervencionistas es experimentar deslocalización industrial hacia terceros que no sufran del exceso de presencia del Estado.

Además, el despilfarro en recursos financieros aplicados a políticas ambientales absurdas los inhabilita (por desaparición) para generar riqueza, lo que inevitablemente reduce el bienestar general. Es otro epifenómeno de la intervención del Estado.

  • Acuerdo de París

Habiéndose constatado que el Protocolo de Kioto era un fracaso, 178 países firmaron en 2016 un acuerdo conocido como Paris Climate Agreement (PCA) o Acuerdo de París en busca del objetivo (que carecía de base científica) de limitar el incremento de temperaturas a + 2°C al final del Siglo XXI.

Sin embargo, todo apunta a que el PCA nació muerto. La RP China está fuera. Los EE. UU. han estado fuera hasta la llegada del presidente Biden[18]. Rusia está fuera. Todo el esfuerzo se concentra en un grupo de países europeos, liderados por la Comisión de la Unión Europea, que tira del carro, sin éxito. Sin éxito climático, porque las políticas instrumentadas al amparo del PCA están destruyendo la industria europea. Como afirmó el famoso y respetado Profesor Fritz Vahrenholt[19] en una entrevista televisiva el 4 de octubre de 2020, “los cada vez más estrictos requerimientos y objetivos de reducción de emisiones son locuras análogas a las que salían del sistema soviético de planificación y fracasarán también espectacularmente”[20]. Añadió que la ciencia climática estaba politizada, exagerada y llena de fantasías y de cuentos de hadas. Declaró que el Acuerdo de París estaba muerto. “Todo se centra en un puñado de países europeos. La Comisión de la UE está de lleno en ello. Y predigo que sólo alcanzarán el objetivo si destruyen la industria europea”.

El PCA propone un objetivo de referencia en 2030 y un límite en 2100. Cuando llegue esa fecha, nada importará lo que se propusiera en 2016.

El coste (teórico) del PCA es de entre 1.000 y 2.000 millones de $ al año, es decir, que no bajará de 100.000.000.000 ó 200.000.000.000 de $ durante el siglo XXI. Habrá gentes que lo consideren bien empleado, pero cuando sepan[21] que el objetivo es lograr una reducción de 0,05° Celsius!!! a 1.1.2030 y de 0,17°C[22] en 2100, seguro que se sienten estafados.

Vamos a verlo en un gráfico en el que se aprecia con claridad el alcance de este montaje global. El gráfico pone de relieve visualmente el enorme despilfarro en el que se pretende incurramos. No va a servir para nada[23] desde el punto de vista climático, incluso dando por buenas sus descabelladas hipótesis de partida referidas a las temperaturas a final del Siglo XXI.

 

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El resultado que se ve en el gráfico es lógico. Las razones son que ni la RP China, ni la India, ni la mayoría de los emisores de CO2 están implicados; que los países signatarios se rigen por el mecanismo del INDC[24]Intended significa que lo van a intentar, eso es todo. Es un compromiso blando, por así decir. Además, es una promesa incumplible[25], como vamos a ver.

El doctor Bjørn Lomborg[26] augura que la máxima reducción de la temperatura consecuencia del PCA ascenderá a 0,05°C[27]. ¿Cómo es posible? Por un lado, la ONU cree que el PCA va a reducir las emisiones de CO2 en 33 Gigatoneladas. Por otro lado, la ONU, por boca de Cristina Figueres afirma que, si los gobiernos no se comprometen a reducir de esa manera las emisiones de CO2, la temperatura en 2100 se elevaría 2,7°C. Pero según los propios modelos de la ONU, para que el ascenso de temperatura en 2100 sea de 2,7°C es preciso reducir el CO2 en 3.066 Gigatoneladas, casi 100 veces más de lo comprometido en París. La conclusión es que o la ONU no contempla sus propias cifras y modelos, o no se trata de eso, en realidad. Sigamos esta segunda pista.

Naciones Unidas insiste en extraer riqueza de los países desarrollados y transferirla a los más pobres so capa (también) del Cambio Climático. En 2019, la UNCTAD[28] continuaba con la misma monserga: “La amenaza del calentamiento global exige acción inmediata para reducir las emisiones de GEI y estabilizar el clima de la Tierra. Y ha propuesto un Global Green Deal[29], con más controles a las transferencias de capitales, más financiación por parte de los países desarrollados, escrutinio de los fondos soberanos y tasas para las empresas multinacionales.

Si el lector se pregunta qué tiene esto que ver con el clima, la respuesta es que nada[30]. Eso sí, el coste estimado del New Green Deal de los EE. UU. asociado al PCA asciende a $ 93 Billones (millones de millones). Pero, dirá usted, lector, para algo habrá servido todo este colosal gasto. Se habrá reducido la emisión de CO2, ¿no? Pues no. ¿Recuerdan la Curva de Keeling? Refleja el CO2 existente en la atmósfera. Vean:

 

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Pero esto no es todo. También debemos financiar, a lo que se ve, los Sustainable Development Goals (SDGs) u Objetivos para el Desarrollo Sostenible. Esa iniciativa, también hija de Naciones Unidas, exigirá un esfuerzo financiero que la propia ONU estima alcanzará entre 2 y 3 billones españoles de US $ … ¡al año! para cubrir los SDG más básicos… . No se les puede acusar de no pensar en grande.

  • Net Zero

Políticos de casi todos los países de Occidente, muchas instituciones, la mayoría de los think tanks y no pocas universidades predican un mundo con balance cero para 2050[31]. Los números redondos ejercen un atractivo inescapable para los vendedores de promesas[32] incumplibles. Son fáciles de pronunciar, pero muy difíciles de cumplir.

Más que difíciles, imposibles. Roger Pielke[33] se ha ocupado de mostrar lo que significa emisiones netas cero de CO2 en 2050[34]. Eso incluye el cierre de las infraestructuras de combustibles fósiles y la construcción de plantas de energía libres de carbono, excluyendo nucleares de fisión[35].

En 2018, el mundo consumió 11.743 MTOE en forma de carbón, gas natural y petróleo, con una emisión de 33.700.000 toneladas de CO2. Para que esas emisiones sean de CERO, hay que reemplazar unos 12.000 MTOE esperados para 2019. En el momento del análisis, quedaban 11.051 días hasta el 1 de enero de 2050. Para llegar a esa fecha con CERO emisiones netas de CO2 hay que desplegar cada día 1,1 MTOE de energía libre de CO2, terminando el 1.1.2050. Y por supuesto, cerrar plantas tradicionales por 1,1 MTOE cada día. Teniendo en cuenta el incremento esperado de consumo de energía en las décadas futuras, que la Agencia Internacional de la Energía[36] cifra en 1,25% anual (hasta 2040. Más no osan) harán falta otros 5.800 MTOE para 2050, es decir, 0,5 MTOE más al día. Total, 1,6 MTOE/día.

¿Se hace a la idea el lector de lo que es 1 MTOE? 1 MTOE es lo que produce una central nuclear[37] en un año de funcionamiento ininterrumpido. O sea, que para alcanzar el objetivo de CERO emisiones de CO2 en 2050, el mundo debe construir el equivalente a 3 centrales nucleares como la del ejemplo cada 2 días, habiendo empezado en 2018, hasta 2050. Y que no se nos olvide: hay que cerrar plantas convencionales de producción de energía eléctrica por ese mismo valor con ese mismo ritmo y plazo.

El problema no está sólo en que no se vayan a construir centrales[38] con capacidad para suministrar a las sociedades energía suficiente; lo grave estriba en que la destrucción de las instalaciones existentes o su cierre/desmantelamiento[39] es irreversible. Las políticas de los gobiernos de Occidente, auspiciada en gran parte por la ONU[40],  condenan a sus sociedades a la miseria.

Los irresolubles problemas de almacenamiento de la energía procedente de fuentes no fósiles[41] hace técnica y financieramente imposible la transición a Net Zero. Pueden ver aquí un pequeño resumen[42]. 

  • La ideología en un mundo sin Dios

Los planteamientos de quienes buscan reducir brutalmente las emisiones de CO2 en Occidente no se fundamentan en la Ciencia. La Ciencia es otra cosa[43]. Esto es política disfrazada de religión. la Ciencia es meramente instrumental de sus creencias políticas, de su Fe laica. Al decir de Nir Shaviv[44], “el calentamiento global ya no es solamente un asunto científico; tiene repercusiones sociales. Ha adquirido cualidades morales, casi religiosas”.

Y esto se basa en que hemos estado viviendo más de 30 años con una situación en el la que todas nuestras grandes narrativas han colapsado. Cayó primero, empezando a finales del XIX, la explicación de nuestra existencia, que solía ser proporcionada por la religión, la cristiana, concretamente.[45] Tras la Segunda Guerra Mundial entramos de lleno en el nihilismo. Y en 1990, el derribo del Muro de Berlín finiquitó el ideal comunista, que la praxis había laminado previamente.

Es cierto que los conceptos pivotales de la Civilización cristiana sobreviven a duras penas en pequeños ámbitos diseminados, tras la defección de una iglesia católica corroída por sus errores y un Concilio Vaticano II que, so capa de aggiornamento, la deslizó parcialmente junto a los movimientos socialistas y comunistas propiciados por la Unión Soviética[46], pero sobreviven. Lo Verdadero, lo Bueno y lo Bello siguen ahí y recuperan posiciones a la vista de la incapacidad de las organizaciones políticas que, bajo la cobertura del Estado, no son sino máquinas de robar[47] a los ciudadanos con múltiples excusas.

Douglas Murray, en The Madness of Crowds ofrece las claves de interpretación del delirio autodestructivo de Occidente. Murray detecta el malestar de las masas ante la descomposición acelerada de un paradigma cultural prevaleciente en Occidente, que las deja carentes de orientación y de refrentes ideológicos y éticos.

En 2017, Luis I. Gómez describió en su blog Desde el exilio[48] la involución del pensamiento occidental. “Aparece el Cambioclimatismo. La nueva superstición nos promete un paraíso de sostenibilidad malthusiana, con una población mundial reducida que producirá, en última instancia, su alimento completamente ecológico con el sudor de sus frentes (de nuevo) y podrá cubrir sus necesidades energéticas más urgentes de manera esporádica mediante energía solar y el viento. Asistimos, acríticos, a un proceso de involución sin parangón: la reconquista del medievo”. Es exactamente así.

Intentaron asustar a la población con la llegada de la sexta glaciación. Nos hicieron temer el inverno nuclear, la lluvia ácida, la sexta gran extinción. Nada de ello acontece. El resumen de toda esta locura es un genuino despilfarro global, que beneficia a unos pocos y daña a gran parte de la Humanidad.

Para joseramonferrandis

[1] ENRON Corporation fue una empresa de Houston (Texas). Empleaba a más de 21.000 personas en 2001. Técnicas contables fraudulentas posibilitaron una estafa gigantesca. A primeros de 2001, sus acciones comenzaron a caer rápidamente. Al poco, entró en bancarrota.
[2] El presidente era Bill Clinton y el vicepresidente, Al Gore.
[3] Sabemos por qué. Se acusa al CO2 antropogénico, falsamente, de calentar predominantemente la atmósfera terrestre de manera peligrosa.
[4] El Protocolo de Kyoto entraría en vigor una vez firmaran países en número suficiente para que sus emisiones supusieran el 55% del total.
[5] Adicionalmente y sin tener nada que ver con los GEI, el Protocolo recomendó instrumentar la sostenibilidad agraria y la “reducción de las ineficiencias del mercado”. De las ineficiencias del Estado, inherentes a su propia existencia, nada decía.
[6] Esperado por los modelos al uso.
[7] Pues no se ve por parte alguna qué beneficio se deriva del descenso de temperaturas globales medias.
[8] Sobre todo, etanol y otras biomasas, la energía solar y la energía eólica.
[9] Antón Uriarte era Catedrático de Geografía por la Universidad de Zaragoza. Fellow Royal Meteorological Society, Miembro de la Sociedad Aranzadi de Ciencias Naturales. Ha sido catedrático en la Universidad del País Vasco Mantenía un exitoso blog.
[10] Poniendo las cosas en perspectiva, la crisis de 2008, que redujo fuertemente la actividad económica, redujo la emisión de CO2 por encima de lo que el Protocolo estipulaba. Item más, los seres humanos emitimos al respirar unos 2.500 millones de toneladas de CO2 al año.
[11] Para que hubiera (según la teoría antropogénica) funcionado la reducción de CO2 prevista en las temperaturas, deberían haber participado los primeros emisores de CO2. Ninguno lo hizo. Los EE. UU. porque el Senado decidió no adherirse al resultar imposible cumplirlo tal y como estaba redactado. Además, los países que más estaban aumentando sus emisiones (la RP China, India, Brasil y México) no estaban obligados.
[12] Donde radica Kioto, para más INRI.
[13] El Protocolo de Kioto, cumplido a pies juntillas, de creerse el contenido de los modelos que vinculan alegremente CO2 y temperaturas, hubiera tenido un efecto imperceptible en las temperaturas de 2050: menos de la vigésima parte de 1°C.
[14] El coste del cumplimiento de las condiciones de Kioto para España, según un informe de PriceWaterhouseCoopers, se preveía ascendiera a unos 19.000 millones de euros entre 2008 y 2012.
[15] El lector puede seguir este argumentario en https://www.unioneditorial.net/libro/crimen-de-estado/
[16] Del libro referenciado más arriba.
[17] Los defensores de la intervención del gobierno, habitualmente conocida como intervención del Estado no reconocen fallo alguno: se consideran moralmente superiores, dado que sus objetivos son de orden ideológico y político, que no admiten crítica porque se hallan en otro plano. Y además, dicen servir al “bien común”, concepto de dificilísimo encaje social, económico y político. En España, el Régimen Especial de las energías renovables supone escandalosas subvenciones a las energías renovables, que se han mantenido en el tiempo.
[18] Y volverán a salirse en 2025.
[19] El profesor Vahrenholt es doctor en Química. Comenzó su carrera como responsable de la industria química en la Agencia Federal para el medio ambiente (Berlín). Entre 1984 y 1990 fue secretario de Estado federal de medio ambiente. Entre 1991 y 1997 fue ministro de energía y medio ambiente en Hamburgo.
[20] https://wattsupwiththat.com/2020/10/07/german-prof-climate-science-politicized-exaggerated-filled-with-fantasy-fairy-talesparis-accord-already-dead/
[21] Los que queden para contarlo.
[22] Pero sólo si todos los países cumplen a rajatabla hasta 2100, cosa nunca vista.
[23] Salvo para destruir las economías occidentales.
[24] INDC es el acrónimo de Intended Nationally Determined Contributions. Estas contribuciones están relacionadas con los objetivos a largo plazo del PCA. Patentizan los esfuerzos de cada país para reducir sus emisiones. El Artículo 4, párrafo 2 exige que cada uno de los países prepare, comunique, mantenga y cumpla sucesivos INDCs.
[25] Como el Protocolo de Kioto.
[26] Paris climate promises will reduce temperatures by just 0.05°C in 2100 (Press release) | Lomborg
[27] https://www.lomborg.com/press-release-research-reveals-negligible-impact-of-paris-climate-promises
[28] United Nations Conference on Trade and Development. Nada que ver con el clima, como se puede apreciar.
[29] Todos terminan recurriendo a Franklin Delano Roosevelt y su pernicioso, dañino y fallido New Deal, que prolongó entre 1933 y 1941 el deterioro económico y social norteamericano y sólo permitió la salida en 1944. Con el New Deal los EE. UU. tuvieron 15 años de miseria. Pues a esa experiencia miran los socialistas de todos los partidos.
[30] Recordemos la frase atribuida a Einstein: «locura es hacer la misma cosa una y otra vez esperando obtener diferentes resultados». Entonces, ¿están locos en la ONU? No. El medio ambiente es la excusa. La economía de mercado es el objetivo. La UNCTAD va por ese mismo camino. Es una agenda.
[31] Como es sabido, el país líder en materia medioambiental, Alemania, ha empujado a la UE hacia “emisiones netas cero en 2050”. Luego se ha puesto a consumir carbón como si no hubiera un mañana. Y puede que para Alemania no lo haya.
[32] Como indico en “Crimen de Estado”. hace más de una década, Gwyn Prins y Steve Rayner definieron la política climática como “una subasta de promesas” en la que los políticos compiten a ver quién presenta el más ambicioso objetivo de emisiones que no se puede lograr.
[33] “Net-Zero Carbon Dioxide Emissions By 2050 Requires A New Nuclear Power Plant Every Day”. Roger Pielke es investigador y divulgador sobre ciencia, políticas y política.
[34] https://www.forbes.com/sites/rogerpielke/2019/09/30/net-zero-carbon-dioxide-emissions-by-2050-requires-a-new-nuclear-power-plant-every-day/#6e6b79f35f7e
[35] Con ese fin ha utilizado el BP Statistical Review of World Energy, que presenta los datos de consumo nacional y mundial en unidades llamadas “millón de toneladas de petróleo equivalente” o MTOE (“million tons of oil equivalent”).
[36] International Energy Agency World Energy Outlook 2018 https://webstore.iea.org/world-energy-outlook-2018
[37] Pielke pone como ejemplo la Turkey Point Nuclear Generating Station en Homestead, Florida.
[38] Como ustedes saben, la RP China construye centrales de carbón a un ritmo muy alto, como la India, Eso no va con ellos.
[39] https://wattsupwiththat.com/2023/12/30/spain-pledges-to-phase-out-nuclear-power-by-2035/
[40] You Will Build Nothing & Be Happy • Watts Up With That?
[41] Los diseñadores de estos planteamientos maximalistas desdeñan la energía nuclear y minimizan la hidroeléctrica, que podrían ser de enorme utilidad al respecto por constituir una base fiable y de inmediata utilización.
[42] A Simple Reason Why Net Zero Is Impossible • Watts Up With That?
[43] La teoría del calentamiento global antropogénico asume que el CO2 es un gas de efecto invernadero, que induce al alza las temperaturas. A partir de ahí, falsean los hechos. Aseguran que son los seres humanos, que producen cada vez más CO2, responsables del calentamiento ¿Se han contrastado las hipótesis? No. No se lanza una hipótesis y se verifica si los hechos la validan. Los hechos no importan; importa el dogma.
[44] Nir Shaviv (julio de 1972) es un profesor de física israeloamericano que Imparte en el Racah Institute of Physics de la Universidad hebrea de Jerusalén, de la que es Rector. Es especialmente conocido por su hipótesis de cambio climático asociado al sol y a los rayos cósmicos. Shaviv empezó a cursar en el Instituto Tecnológico en Haifa a los 13 años. Su Máster en Ciencia (Física) y su Doctorado son de los años 1994 a 1996. En 2014 fue aceptado como miembro del Institute for Advanced Study in Princeton.
[45] Cada vez que puedo traigo a colación la frase de G.K. Chesterton: “Han dejado de creer en Dios y, lejos de no creer en nada, ahora creen en cualquier cosa”.
[46] Uno de los elementos centrales del decaimiento de la Iglesia católica es la llamada “Teología de la liberación”, herejía del siglo XX que tuvo su origen en cogitaciones de intelectuales marxistas occidentales.
[47] En el magnífico discurso que pronunció en el Bundestag el 22 de septiembre de 2011, Benedicto XVI calificó de esa manera el comportamiento ilegal de los Estados, siguiendo las huellas de San Agustín (De civitate Dei, IV, 4, 1.): “Quita el derecho y, entonces, ¿qué distingue el Estado de un gran grupo de bandidos?”
[48] https://desdeelexilio.com/2017/08/16/la-teologia-del-cambio-climatico/

3 respuestas a «Cambio climático: la intervención y sus costes»

  1. Habría que ir olvidándose un poco de la falsedad del cambio climático, y centrarse más en lo que pretenden hacer con esa «herramienta» los poderes luciferinos que gobiernan este mundo desde la sombra. Ahí es donde se encuentra realmente lo esencial de la cuestión y el porqué de la tremenda promoción que están haciendo del supuesto cambio climático. Solo se trata de un instrumento de coacción sobre toda la humanidad. ¿Para qué?

  2. Se trata de que unos cumplan y otros no ¿quiénes se han auto impuesto cumplir todos los panfletos progres arruinadores? Los del Plan Kalergi, para variar. ¿Por qué?. Porque lo que queda de la Cristiandad: Europa, ha de pasar a ser una basurilla atea y embrutecida, al nivel del resto de la escoria comunistoide, fácilmente manipulable para optimizar la granja humanoide de los amos anglo sionistas nazis; mejor llamados labradores arrendatarios asesinos de turno.
    La pagana Europa, está en la fase de autodestrucción Rockefeller para la que fue proyectada originalmente. Como el resto de organizaciones anglo sionistas nazis, una tapadera a medio largo plazo. Plazo que se está cumpliendo para muchas de ellas.

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