Camille Plagia: el feminismo antifeminista y políticamente incorrecto

Camille Plagia

Camille Plagia es escritora y profesora de humanidades y de estudios sobre medios de comunicación en la Universidad de las Artes de Filadelfia, y a pesar de su feminismo y lesbianismo declarados, en estos tiempos que corren ya quisiéramos oír en boca de otros que van de lo contrario que ella, por ejemplo de peperos y otras gentes de mal vivir, opiniones como las suyas, que, por venir de quien vienen, tienen un valor especial. Claro que así la ponen sus colegas y las otras feministas o mejor decir femimarxistas.

Otra cosa es el alto nivel de incoherencia que entre sus opiniones y forma de vida demuestra Plagia haciendo bueno aquello de «hacer lo que os digo, y no lo que yo hago», algo no tan extraño, porque, por ejemplo, cuando pecamos, los demás actuamos igual que ella al hacer lo contrario de aquello en lo que creemos y sabemos que se nos tiene ordenado, así es que nadie tire la primera piedra y quedémonos con sus opiniones lapidarias que en estos tiempos que corren, repetimos, ya quisiéramos oír de boca de… obispos, curas, peperos, etc.

  • «Los códigos morales son la civilización. Sin ellos estaríamos abrumados por la barbarie caótica del sexo, de la tiranía de la naturaleza».
  • «Sólo hay dos sexos biológicamente determinados».
  • «Son muy raros» (Sobre los casos reales de androginia).
  • «Son resultado de la propaganda». (Sobre las distintas «clases de género»).
  • «La homosexualidad no es normal; por el contrario es un desafío a la regla».
  • «Es una forma de maltrato infantil» (Sobre cambiar el sexo de los niños).
  • «Estridente, egoísta y adoctrinador, el activismo gay está completamente carente de una perspectiva filosófica».
  • «Tengo un gran respeto por la religión, que considero una fuente de valor psicológico infinitamente más rico que el estructuralismo éticamente insensato que se ha convertido en una religión secular».
  • «La religión produce mucha más cultura que los necios y mortíferos dogmas liberales».
  • «El aumento de la homosexualidad y la transexualidad son un signo de decadencia de una civilización».
  • «Nada define mejor la decadencia de Occidente que nuestra tolerancia abierta a la homosexualidad y la transexualidad».
  • «Si el desarrollo de la civilización hubiera quedado en manos de las mujeres aún seguiríamos viviendo en chozas».
  • «Yo soy feminista, pero no entiendo cómo se pueden negar las diferencias biológicas entre hombres y mujeres».
  • «Hay una proporción pequeña de personas genuinamente intersexuales, que nacen con ambigüedades en los genitales. ¿Pero qué dicen? No es la norma, es un defecto de nacimiento».
  • «Me opongo a toda protección especial para las mujeres, adopte la forma que adopte. Las cuotas, sean del tipo que sean, parecen útiles al principio, pero después se convierten en una noria que da vueltas e impide la igualdad».
  • «La gente ya no es capaz de diferenciar entre un hombre horrible como Harvey Weinstein y un gran artista como Plácido Domingo. No hay voces sensatas en el feminismo. Si hay pruebas concretas, lo acepto. Ahora bien, alegar que algo ocurrió sin aportar pruebas… No se pueden dejar de lado la equidad y la justicia porque estemos en medio de una cruzada política. Eso está pasando, el caos es absoluto».
  • «No me hace ninguna gracia esa proyección histérica según la cual la sexualidad ha quedado reducida a depredadores masculinos y víctimas femeninas. Rechazo todo lo que tenga que ver con presentar a las mujeres como víctimas».
  • «Creo que para muchas jóvenes el feminismo se está convirtiendo en una religión, en una visión del mundo, con un fuerte componente sentimental, casi apocalíptico, una cosmología. Ven un universo repleto de mujeres victimizadas enfrentadas a unos malvados hombres depredadores. Tienen una visión de la historia según la cual todos los males han venido de los hombres. En mi obraSexual Personae») hablo de cómo las mujeres están en deuda con los hombres por todo. Ese resentimiento contra los hombres, eso que enseña el feminismo moderno, es puro veneno. ¿No puede haber un feminismo racional que reconozca a los hombres el mérito de haber creado la estructura fabulosa que nos rodea?»
  • «Yo soy atea, pero me tomo la religión muy en serio. El estudio de las religiones debería ocupar una parte central en la educación; no se puede entender una cultura sin conocer algo de su religión. Hoy los jóvenes viven en un mundo muy laico, en el que las religiones tradicionales han retrocedido, y todo lo que conocen gira en torno a la ideología política, sin ninguna base histórica. Los jóvenes no saben nada anterior a la Ilustración. No se puede entender la vida humana si todo lo que conoces es a partir de la Revolución Francesa. Es una visión muy estrecha, muy pueblerina. Las civilizaciones siguen un desarrollo natural orgánico: tienen su auge y luego su decadencia. Eso veo en Occidente, una pérdida de fe en sus propios valores».

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