Camino de una dictadura bananera

Lo que está sucediendo en España es de una gravedad extrema que parece abocarnos, si no lo impedimos, a una auténtica dictadura bananera donde el estado de derecho, las libertades y las garantías jurídicas de los españoles desaparezcan para siempre.

Estamos gobernados por una trama corrupta de matones apoyada por todos aquellos que pretenden destruir España como Nación y aquí parece que todo eso carece de la mínima importancia.

Partimos de la base que la jefatura del gobierno la detenta alguien que no fue capaz de ganar los comicios y que, para poder mantenerse en el machito, granjeándose siete cochinos votos, tuvo que crear un nuevo frente popular, muy al gusto socialista, contando con el concurso de los catalufos golpistas, los filoterroristas, los restos de la miserable podemía, los comunistoides de salón de la tucán ferrolana y todos aquellos que tienen como único punto en común y como objetivo prioritario destruir España.

Incluso, asistimos impasibles a la venta de España por parcelas para contentar a los que apoyan al gobierno sociata, a base de indultos y leyes de amnistía que tan solo servirán, de una parte, para blindar sus actuaciones, incluso las sucesivas, evadir sus responsabilidades relativas a posibles malversaciones de fondos y acciones terroristas y, de otra, darle alas para que, lo pretendido en 2017, lo repitan como así están advirtiendo días tras día.

Además de todo ello, estamos siendo testigos de las investigaciones, a cada paso más fructíferas y aclaratorias, llevadas a cabo sobre la miserable trama que permitió a unos cuantos corruptos, algunos con puestos muy relevantes, enriquecerse mientras los españoles, encerrados en casa de forma ilegal, luchábamos contra una “plandemia” que, a saber, quien la provocó y con que fin.

Mascarillas inservibles, respiradores que ni tan siquiera aparecieron pese a haber sido pagados, equipos de protección inexistentes y una larga lista de elementos imprescindibles para hacer frente a aquella grave situación que fueron adquiridos y que, sin embargo, se diluyeron en medio del maremágnum “plandémico” sin que nadie sepa a donde fueron a parar los dineros y la identidad de todos los que se hicieron ricos a cuenta de ello.

Sin embargo, pese a la gravedad que suponen estos deleznables hechos que ponen de manifiesto, una vez más, la catadura moral de sus autores, todavía hay otros asuntos de tanta o, incluso, mayor gravedad.  Me refiero a la falta de garantías jurídicas de los españoles que quedan al albur de sus simpatías o antipatías con relación al gobierno.

Las Instituciones del Estado conocen, por su propia razón de ser y existir, datos de los españoles constitutivos de secreto que tienen el sagrado deber de guardar y que, tan solo, con la autorización de la autoridad judicial pueden salir a la luz, lo contrario está tipificado en el Código Penal bajo el epígrafe de “revelación de secretos”, por tanto, nadie, autoridad o no, puede hacer uso de esa información y mucho menos en su provecho o en el de su partido político, algo que, a lo que se ve, ha podido suceder y que esperamos, caso de poder probarlo, que todo el peso de la Ley caiga sobre sus autores, inductores y cómplices.

En ese afán perverso de los sociatas de hacerse con el poder al precio que sea, han hipotecado, tan vez para siempre, la credibilidad de determinadas Instituciones que todos respetábamos, considerándolas garantes de nuestros derechos y libertades, hoy en grave riesgo por ese insano deseo de mantenerse en el machito, cueste lo que cueste.

Todo ello, parece abocarnos, salvo que lo frenemos de golpe, a una dictadura al más rancio estilo bolchevique-bolivariano que llevará aparejada, como no, en una primera instancia, la desaparición de la Institución monárquica y la limitación, cuando no desaparición, de nuestros derechos y libertades, al menos como las conocemos ahora. Sirva como ejemplo toda esa serie de prohibiciones que el mariachi de la tucán, con la MEMA esa a la cabeza, pretende implantarnos a la vuelta de la esquina, eso tan solo será el principio.

Tiempo al tiempo.

 


3 respuestas a «Camino de una dictadura bananera»

  1. Llevamos más de cuatro años sufriendo un desgobierno inmundo de mafiosos criminales totalitarios y degenerados, ladrones, asesinos y antiespañoles, y lo peor es que la sociedad, no sólo no reacciona en masa, sino que a una mayoría indigna y despreciable todo parece importarle un comino, porque a estas alturas hasta el apolítico más contumaz, el despistado más recalcitrante o el misántropo más furibundo es perfectamente consciente de la realidad. Y por si fuera poco, a lo reseñado en el artículo hay que añadir la invasión de inmigrantes ilegales musulmanes, la ruina y la destrucción del sector primario, la disparatada subida de precios y el saqueo fiscal, entre otros. Pero no pasa ni pasará nada porque no gobierna la derecha, y España se irá por el sumidero y a la mayoría le dará igual.
    Moraleja 1: la izquierda española, pp incluido, es experta en adoctrinar a la turba.
    Moraleja 2: en la era de la tecnología y las comunicaciones de masas, la gente está más manipulada y desinformada que nunca.
    Conclusión: ¿Transición?, ¿Democracia?. Y una MIERDA.

  2. Mientras tanto la mayoría de expañoles pendientes del mira como bailo, de cocineros, de reposteros, de programas del puterío que llaman «del corazón» y que deberían llamar «de la entrepierna», del fútbol, de series tv…

  3. Tenga en cuenta Don Eugenio que las dictaduras no se imponen porque 4 gañanes hayan dado un golpe de estado tipo «suave» al haber amañado las elecciones sino por aquellos que les obedecen y cumplen sus ordenes…

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