Carta del Gral. Fdo. Alejandre (socio 1311) al presidente del Centro Cultural de los Ejércitos
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Tal cual. Nosotros ni quitamos mi añadimos nada.
Excmo. Sr. don Carlos Valverde Rodao
Presidente – Centro Cultural de los Ejércitos – Gran Vía 13 – 28013 Madrid
Burgos a 31 de enero de 2026
Recibí la semana pasada la comunicación postal de la convocatoria para la Asamblea General Extraordinaria del Centro Cultural de los Ejércitos del que soy, como sabes, socio.
Con toda sinceridad, mi General, tras abrir el sobre no aprecié nada raro en la comunicación que incluía, como es lógico, la Convocatoria de la propia Asamblea firmada por ti, un recordatorio “firmado” por la Secretaría General y la preceptiva autorización de delegación de firma que ya he enviado al socio al que he rogado que me represente pues me resultará imposible asistir de forma presencial.
Como te digo, mi general, hasta ahí todo era normal y lógico, sobre todo entre personas que compartimos un código ético. Sin embargo, me sorprendió, muy desagradablemente, un supuesto “Informe a los Socios” que, “firmado” por la “Junta Rectora” que presides, me pareció simplemente, vergonzoso.
No sólo porque obviase señalar el porqué de la Convocatoria, que ya es de por sí suficientemente grave, sino porque, además, resulta evidente que se trata de un ejercicio muy poco ético de “propaganda parcial”, sorprendente cuando menos, en personas educadas bajo ese código ético del que hablaba unas líneas más arriba.
Pero lo peor, mi general es que no queda ahí, sino que se permite poner en duda la bondad (o la justicia) de una orden judicial y olvida mencionar que el propósito de la Asamblea Extraordinaria no es otro que la remoción de la actual junta rectora (la que firma el informe del que te hablo).
Eso por no señalar que se olvida de indicar que las cuentas del Centro, correspondientes a los ejercicios 2024 y 2025 no fueron aprobadas por la asamblea general de marzo pasado y que, todavía, no han podido ser firmadas por los interventores ni siquiera las cuentas del año 2024.
Eso por no mencionar algo que es sabido por todo el que pasa por la puerta de nuestro Centro o deja una reseña en su página web, que el Centro está decrépito y que da lo mismo ser socio o no serlo pues nadie pide acreditación para entrar y disfrutar de sus instalaciones del CCE o que el servicio que da la contrata de cafetería y restaurante es penoso o, por referirme a la página web que menciono “ramplón y muy caro”.
Lamento de verdad, dado que nos conocimos hace ya unos años y soy consciente de tu antigüedad, pero sobre todo dado el respeto que siempre he tenido por mis mayores que las cosas hayan llegado a este punto, pero leer el informe y buscar mi ordenador para contestarlo han sido todo uno.
Es una lástima que la Junta Rectora valore tan poco el prestigio personal de sus componentes y, sobre todo, el del Centro que se supone rige.
Fernando Alejandre Martínez – General de Ejército en la Reserva – Socio 1311
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Tal cual. Nosotros ni quitamos mi añadimos nada.
Excmo. Sr. don Carlos Valverde Rodao
Presidente – Centro Cultural de los Ejércitos – Gran Vía 13 – 28013 Madrid
Burgos a 31 de enero de 2026
Recibí la semana pasada la comunicación postal de la convocatoria para la Asamblea General Extraordinaria del Centro Cultural de los Ejércitos del que soy, como sabes, socio.
Con toda sinceridad, mi General, tras abrir el sobre no aprecié nada raro en la comunicación que incluía, como es lógico, la Convocatoria de la propia Asamblea firmada por ti, un recordatorio “firmado” por la Secretaría General y la preceptiva autorización de delegación de firma que ya he enviado al socio al que he rogado que me represente pues me resultará imposible asistir de forma presencial.
Como te digo, mi general, hasta ahí todo era normal y lógico, sobre todo entre personas que compartimos un código ético. Sin embargo, me sorprendió, muy desagradablemente, un supuesto “Informe a los Socios” que, “firmado” por la “Junta Rectora” que presides, me pareció simplemente, vergonzoso.
No sólo porque obviase señalar el porqué de la Convocatoria, que ya es de por sí suficientemente grave, sino porque, además, resulta evidente que se trata de un ejercicio muy poco ético de “propaganda parcial”, sorprendente cuando menos, en personas educadas bajo ese código ético del que hablaba unas líneas más arriba.
Pero lo peor, mi general es que no queda ahí, sino que se permite poner en duda la bondad (o la justicia) de una orden judicial y olvida mencionar que el propósito de la Asamblea Extraordinaria no es otro que la remoción de la actual junta rectora (la que firma el informe del que te hablo).
Eso por no señalar que se olvida de indicar que las cuentas del Centro, correspondientes a los ejercicios 2024 y 2025 no fueron aprobadas por la asamblea general de marzo pasado y que, todavía, no han podido ser firmadas por los interventores ni siquiera las cuentas del año 2024.
Eso por no mencionar algo que es sabido por todo el que pasa por la puerta de nuestro Centro o deja una reseña en su página web, que el Centro está decrépito y que da lo mismo ser socio o no serlo pues nadie pide acreditación para entrar y disfrutar de sus instalaciones del CCE o que el servicio que da la contrata de cafetería y restaurante es penoso o, por referirme a la página web que menciono “ramplón y muy caro”.
Lamento de verdad, dado que nos conocimos hace ya unos años y soy consciente de tu antigüedad, pero sobre todo dado el respeto que siempre he tenido por mis mayores que las cosas hayan llegado a este punto, pero leer el informe y buscar mi ordenador para contestarlo han sido todo uno.
Es una lástima que la Junta Rectora valore tan poco el prestigio personal de sus componentes y, sobre todo, el del Centro que se supone rige.
Fernando Alejandre Martínez – General de Ejército en la Reserva – Socio 1311
Tal cual. Nosotros ni quitamos mi añadimos nada.
Excmo. Sr. don Carlos Valverde Rodao
Presidente – Centro Cultural de los Ejércitos – Gran Vía 13 – 28013 Madrid
Burgos a 31 de enero de 2026
Recibí la semana pasada la comunicación postal de la convocatoria para la Asamblea General Extraordinaria del Centro Cultural de los Ejércitos del que soy, como sabes, socio.
Con toda sinceridad, mi General, tras abrir el sobre no aprecié nada raro en la comunicación que incluía, como es lógico, la Convocatoria de la propia Asamblea firmada por ti, un recordatorio “firmado” por la Secretaría General y la preceptiva autorización de delegación de firma que ya he
enviado al socio al que he rogado que me represente pues me resultará imposible asistir de forma presencial.
Como te digo, mi general, hasta ahí todo era normal y lógico, sobre todo entre personas que compartimos un código ético. Sin embargo, me sorprendió, muy desagradablemente, un supuesto “Informe a los Socios” que, “firmado” por la “Junta Rectora” que presides, me pareció simplemente, vergonzoso.
No sólo porque obviase señalar el porqué de la Convocatoria, que ya es de por sí suficientemente grave, sino porque, además, resulta evidente que se trata de un ejercicio muy poco ético de “propaganda parcial”, sorprendente cuando menos, en personas educadas bajo ese código ético del que hablaba unas líneas más arriba.
Pero lo peor, mi general es que no queda ahí, sino que se permite poner en duda la bondad (o la justicia) de una orden judicial y olvida mencionar que el propósito de la Asamblea Extraordinaria no es otro que la remoción de la actual junta rectora (la que firma el informe del que te hablo).
Eso por no señalar que se olvida de indicar que las cuentas del Centro, correspondientes a los ejercicios 2024 y 2025 no fueron aprobadas por la asamblea general de marzo pasado y que, todavía, no han podido ser firmadas por los interventores ni siquiera las cuentas del año 2024.
Eso por no mencionar algo que es sabido por todo el que pasa por la puerta de nuestro Centro o deja una reseña en su página web, que el Centro está decrépito y que da lo mismo ser socio o no serlo pues nadie pide acreditación para entrar y disfrutar de sus instalaciones del CCE o que el
servicio que da la contrata de cafetería y restaurante es penoso o, por referirme a la página web que menciono “ramplón y muy caro”.
Lamento de verdad, dado que nos conocimos hace ya unos años y soy consciente de tu antigüedad, pero sobre todo dado el respeto que siempre he tenido por mis mayores que las cosas hayan llegado a este punto, pero leer el informe y buscar mi ordenador para contestarlo han sido todo uno.
Es una lástima que la Junta Rectora valore tan poco el prestigio personal de sus componentes y, sobre todo, el del Centro que se supone rige.
Fernando Alejandre Martínez – General de Ejército en la Reserva – Socio 1311
Mi General, totalmente de acuerdo con su lúcida carta, que suscribo totalmente.
A las órdenes de Vuecencia, mi General.
Todo un teniente general, uno mas ya que el teniente general Gómez de Salazar piensa lo mismo deja clara su postura sobre el chanchullo que se trae la junta rectora del Casino Militar y con la verdad por delante escribe que «Eso por no mencionar algo que es sabido por todo el que pasa por la puerta de nuestro Centro o deja una reseña en su página web, que el Centro está decrépito y que da lo mismo ser socio o no serlo pues nadie pide acreditación para entrar y disfrutar de sus instalaciones del CCE o que el servicio que da la contrata de cafetería y restaurante es penoso o, por referirme a la página web que menciono “ramplón y muy caro”.
Y esa es la triste verdad, que sumada a las desvencijadas instalaciones y pasillos componen una imagen muy penosa de una institución que debería ser un emblema de los Ejércitos y no un lugar casposo que mas parece un cuartel robado que un club social
Está claro, resulta evidente que el individuo que se esconde bajo el nombre de Gepetto no pisa nunca el Centro Cultural de los Ejércitos. Sólo desde el mas absoluto desconocimiento se puede hablar de «desvencijadas instalaciones». No hace falta comentar más.
Venga ya mister
Cuando Vd era cabo yo ya conocía y apreciaba el Casino militar, ese sitio legendario que Vds han convertido en un desastre lleno de mugre sin lavar
Un «centro cultural de los ejércitos» que no se gasta prácticamente nada en cultura…
Supongo lo gastarán en comilonas de la junta directiva, por cuenta de los socios-paganos.
Un casino militar, o cualquier otro casino, con socios de un promedio de 80 años…, tiene poco futuro.
Si los jóvenes oficiales no se asocian, no sé que va a pasar.
Y para eso hay que ofrecerles actividades, un buen servicio de cafetería y restaurante, habitaciones a precios asequibles, etc.
NADA DE ESO SE ESTÁ HACIENDO.
Pasaba tarde por aquí por problemillas, pero no ha dejado de llamarme la atención esta carta.
Está claro que, además de ser un desastre ese casino, sin duda mucha culpa la tiene su directiva anclada al terreno a toda costa. ¿Por qué será?
Pero, afortunadamente, aún debe quedar alguno bueno en la misma, o es que se está cumpliendo eso de que las ratas abandonan el barco que se hunde, pues al menos hay un «topo», o «ardilla» o lo que sea, que ha filtrado ese ejemplo de literatura militar.
Deo gracias