Casado, Ayuso y Almeida, ¿qué pasa en el PP?

Casado, Ayuso y Almeida tienen en común ser del partido Popular y residir en Madrid. Sin embargo, las relaciones entre los tres están siendo un tema de intenso debate en los medios de comunicación, lo cual es algo sorprendente. ¿Qué está pasando? Ayuso tuvo un resultado en las autonómicas excelente, derrotando inequívocamente a la izquierda marxista y en particular al PSOE. Obtuvo 1.631.000 votos, más que la suma de Más Madrid (619.000), PSOE (612.000) y Podemos (263.000), lo que revitalizó las esperanzas del PP de luchar por llegar al poder en las próximas elecciones generales. Sus 65 diputados más los 13 de VOX (333.000 votos) permiten una holgada mayoría absoluta en la Asamblea de Madrid, frente a los 58 del conjunto de los partidos de izquierda. Parece por tanto que Ayuso debería ser la líder natural del PP de la región, Sin embargo, Casado se ha inventado unas precipitadas y teledirigidas primarias en Madrid para evitar que Ayuso logre la secretaría general del partido. Es decir, pretende colocar en segundo plano a quien ahora es el principal referente del partido, no solo en Madrid sino en toda España. ¿Qué está logrando Casado con ello? Simplemente que el PSOE, ahora que ha colocado a Gabilondo como Defensor del Pueblo, con el apoyo de Casado, aproveche esas discusiones internas para atacar al PP, dejando entrever su escasa consistencia política.

La situación es esperpéntica pero lo más importante ahora es preguntarse por qué está ocurriendo esto. Hay una respuesta muy clara: el PP de Casado sigue siendo el PP perdedor de Rajoy, el cual tuvo una política plana, en 2011, después de la debacle de Zapatero. No se atrevió a enfrentarse con la izquierda con su potente mayoría absoluta de 186 diputados. No supo deshacer el desafío a la Transición que había hecho Zapatero aprobando la Ley de Memoria Histórica. Tampoco supo retomar las obras del trasvase que había puesto en marcha Aznar para llevar de la desembocadura del Ebro el agua, que se vierte al mar en épocas de lluvia, y que podría haber sido un gran alivio para los hermanos españoles de Alicante, Murcia y Almería. Zapatero frenó en seco, nunca mejor dicho, las obras de ese trasvase, en los días siguientes a su llegada al poder. Rajoy no quiso enfrentarse a esos temas de la gran política y optó por el error de pensar que, con una buena gestión económica, que en gran medida realizó, podía seguirle ganando a la izquierda por mayoría absoluta. Dentro de ese esquema equivocado, cuando llegó el desafío de la Generalitat y el golpe de Estado del 1 de octubre de 2017, hizo bien los papeles jurídicos e hizo aprobar el 155. Pero ahí quedó todo, en el BOE. No tuvo el valor de ponerlo realmente en marcha y el PP hoy ha desaparecido de Cataluña. Rajoy ha vuelto a dedicarse a ser Registrador del Estado. Ha dejado a España en situación peor que cuando la encontró. Hoy junto a los leones del Congreso hay un marxismo rampante de manual, que está a punto de desgarrar a España, a la vez que la ha sumido en la miseria económica tan propia de la izquierda y en particular de la izquierda revolucionaria.

Casado parecía que venía a corregir los errores de Rajoy, pero se terminó inclinando por ser su mero sucesor. Confió en su piquito de oro para ganarle a Sánchez. Las evidencias son las que son. Incuestionables. El PP de Casado en las últimas elecciones generales, de noviembre de 2019, obtuvo tan sólo 89 diputados frente a los 120 del PSOE y a los 52 de VOX.  Sánchez lo sigue engañando y le ha hecho creer que su enemigo es VOX. Aguado tiene una actitud más coherente y reconoce que VOX ha venido para quedarse y para crecer. Parece entender que es mucho más lo que une al PP y a VOX que lo que los separa. Casado quiere hacerle sombra y colocar a un Almeida, un “casadista”, como secretario general en Madrid para evitar que aumente el reconocimiento y el poder que ya tiene Aguado como referente en el partido.

Y esa es la historia que demuestra que Casado será un mal candidato para presidente de España y que lo mejor sería que de aquí a entonces pasara el testigo a Ayuso que parece más sólida, aunque, como se dice en la milicia, “el valor se le supone, pero hay que demostrarlo”. No cabe duda de que a no muy largo plazo la presidenta de Madrid tendrá que posicionarse políticamente sobre temas nacionales delicados, pero imposible de dejarlos de lado, como son la unidad nacional, la descoordinación autonómica, la inmigración descontrolada, la memoria histórica y el grave desastre económico al que nos lleva Sánchez. No cabe descartar que se postule como candidata, como cabeza del PP, en las próximas generales. Casado y Almeida, este último porque el que calla otorga, están políticamente demostrando que no tienen capacidad de visión estratégica y esto, intentando mirar su lado positivo, los ha puesto al descubierto, lo cual es bueno. Así cuando haya que votar, los ciudadanos de centro derecha tendrá mucho más claro a quién les conviene votar y, en particular, tendrán mayores razones para pensar, si el PP de Casado es la alternativa adecuada.


6 respuestas a «Casado, Ayuso y Almeida, ¿qué pasa en el PP?»

  1. Desde luego VOX ha venido para quedarse. Se le acusa de ser un partido dictatorial y visto los arribistas que llegan a todos los partidos y el bajo nivel ético, moral y de formación de los que aspiran a políticos, es mejor que haya una cúpula en los partidos que los conduzca con mano firme. De momento ya vemos por dónde lleva Vox a los suyos. Por la honradez. Al PP por las luchas internas. Y al PSOE por el poder. Yo lo tengo claro, de momento.

  2. Este artículo (ni ningún otro) no precisa que yo venga o no a darle el visto bueno, pero es un buen artículo, aunque yo no lo comparta.

    Se habla al final de «ciudadanos de centro derecha», y eso es ya un problema, porque los ciudadanos «de centro derecho» son los que han traído el comunismo y el cainismo a España. Son los que han permanecido mirando mientras la extrema izquierda hacía leyes e impulsaba políticas para desmontar a la Nación Española en todos los valores y en todos sus pilares, desde la Religión a la Patria pasando por todo lo demás incluida su islamización galopante que nos llevará a de nuevo a grandes males que ahora la plebe es incapaz de tomar razón, e incluido también la entrega del monopolio cultura a los enemigos de España, con el que se envenena a diario, sin solución de continuidad y sin nada que lo impida dada el monopolio otorgado los corazones y mentes de los españoles y se fabrican como churros votantes de la «imbecilidad social» que invade por doquier España. No hay nada peor ni nada que le haya hecho más daño a España que los «ciudadanos de centro derecha», sin lo cuales la ETA el separatismo catalán, las agresiones de Marruecos y todo lo demás habrían pasado a mejor vida. No me sirve que se me diga que la Gran Bretaña es una Monarquía, y la sociedad inglesa amante de las tradiciones, con sus caballos y sus meñiques estirados al asir la taza de té, se alía con Stalin para destruir la Europa Cristiana entonces no es que sea igual que Stalin, porque Stalin a fin de cuentas es un bruto (en el sentido que se le daba en la Ilustración al término), sino que es bastante peor que Stalin.

    Tampoco me parece correcto decir que la politica económica del PP en general y de Rajoy en particular han sido positivas.
    «Rajoy no quiso enfrentarse a esos temas de la gran política y optó por el error de pensar que, con una buena gestión económica, QUE EN GRAN MEDIDA REALIZÓ, podía seguirle ganando a la izquierda por mayoría absoluta».

    Es España la política económica que hay es una política económica usuraria, por no decir otro nombre que lo mismo sería más adecuado conceptualmente, de capitalismo salvaje al servicio de no se sabe quién pero no de los españoles, las Universidades, que concentran el mayor número de ineptos y de vanidosos se han convertido en un sacacuartos para las familias españolas a cambio de nada, y en un aumento de los años de estudios con un efecto directo en la no formación de familias. El último camelo el de los master universitarios. Hay licenciados universitarios que después de graduarse se matriculan en Formación profesional de la rama de la que tienen el grado para luego encontrar trabajo de currantes. Y después de obtener el título los sueldos no es que sean de miseria, son de juzgado de guardia si en España este último concepto tuviera algún valor ya a estas alturas. La vivienda que en tiempos de Franco se pagaba en 8 años, o con alquileres sociales de nada que además daban luego a la opción de compra, hemos pasado a una vivienda que resulta inalcanzable para sectores cada vez más amplio de la sociedad, y los que pueden acceder a ella es a costa de hipotecarse mínimo a 30 años. El trabajador español ha sido despojado de todos sus derechos y los pocos que conserva son los restos de un pasado glorioso de la época en que hubo una vez en España que los poderes públicos legislaban a favor de los trabajadores, eso se acabó en 1975, desde entonces se legisla en favor de sus explotadores. La pérdida de derecho y de las prestaciones ha sido constante, en la actualidad hasta se cuestiona que puedan cobrar sus pensiones. La Justicia Social ni está ni se la espera, antes los pobres eran una minoría muy minoritaria, y además asociada generalmente a otras circunstancias como el alcoholismo, la delincuencia, mutilados de guerra, etc. Hoy en cambio es cada vez mayor la porción de españoles que están por debajo del umbral de la pobreza, y ya no se trata de colectivos marginales sino de gente corriente como cualquiera de nosotros, que han tenido una infancia normal de niños con todas sus cosas, que luego de adultos han tenido su trabajo, su casa, sus hijos, etc. y de pronto se han quedado sin trabajo, y no tienen ya ni para comer, y cuando el banco les quite el piso, no tendrán ni un techo. Llamar a este proceso paulatino de empobrecimiento de la población y de subida constante de impuestos «buena gestión económica» , me parece un despropósito, muy de «centro derecha».
    Habría que haber visto las crisis económicas que repetidamente sufrimos en España si los abuelos, con sus pisos en propiedad de la época de Franco, no hubieran salido en ayuda de sus hijos y de sus nietos gracias a que tenían un techo pagado que ofrecer cuando se quedaban en la calle, y gracias a que al tener los pisos en propiedad el dinero de su pensión no tenía que emplearse en pagar la vivienda y por tanto había más para atender las necesidades de los hijos que se quedaban en paro casados y con hijos. El capitalismo se está cebando bien en España, con sueldos basura, y con contratos que son muy beneficiosos para los empresarios, como echar 3 horas los viernes y otras 3 los sábados en la terraza de un bar, que es cuando más clientela hay, pero con 6 horas de trabajo a la semana no se come ni se sostiene una familia.

    En cuanto a VOX, que son mejores que el resto parece evidente pero sin tirar cohetes, porque viendo al resto, ser mejor tampoco es tan difícil. Se acusa muchas veces a VOX de partido de ultraderecha, y ellos como San Pedro antes de que el gallo cantara tres veces huyen del apelativo. En mi modesta opinión justamente a VOX le falta como a la comida sosa, ser de «ultraderecha» (para entendernos, porque el término daría para discutirlo), mientras se ponga de perfil en tantas cosas, como la de Franco, mientras acepte el discurso de la izquierda respecto de la sodomía (que lo acepta de lleno), mientras aplauda a la monarquía en lugar de afearle sus errores, si es que son errores, y sus defectos, mientras aplauda alas Fuerzas de orden Público en lugar de denunciar la corrupción política de las mismas, su sectarismo en muchas ocasiones y otras cosas mucho más graves que ellos desde la inmunidad parlamentaria podrían denunciar, y mientras muestren esa adoración por los Tribunales como panacea de todos los males, que no sé cuántas querellas precisan que les archiven para percatarse que los Tribunales forman parte también del cotarro y de la trama, VOX es como alguna fincas rústicas, manifiestamente mejorable. Otra cosa es que sino hay más que pan duro para comer, comamos pan duro, pero de ahí a que el pan duro sea un manjar hay un trecho.

    En cuanto a Casado, es el clásico pijo de colegio de curas que hasta dónde yo sé de esos colegios nunca salió ningún cura ni ninguna monja, que estos salen de las familias, que no cree en nada y que está ahí para figurar. Los de centro derecha siempre han sido así recordemos a Gil Robles que la noche que mataron a Calvo Sotelo lo fueron a matar a él también y se salvó porque no estaba en Madrid, que vió todo el horror que los rojos cometieron antes de la guerra y durante la guerra, y luego no tuvo escrúpulos de participar en 1962 en el contubernio de Munich y sentarse con los que habían asesinado a tantos compañeros suyo. Insisto, esta gente son lo peor de lo peor, los enemigos de España no habrían podido escalar las almenas de la Patria si ellos no les hubieran facilitado las escalas, y hubieran neutralizado a la parte sana de la Nación dispuesta a hacerles frente.

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