El Caudillo: Caballero de la Milicia de Jesucristo

Collar Orden Milicia Cristo

Tras la Cruzada de Liberación Nacional y dada la trayectoria católica de Francisco Franco y su ejemplar gobernación de nuestra Patria, el Sumo Pontífice de la Iglesia, Pío XII, eligió, constituyó y nombró Caballero de la Milicia de Jesucristo al Jefe del Estado Español, Generalísimo Franco, por su defensa de la fe cristiana, concediéndole el 21 de diciembre de 1953 la orden de Suprema de Cristo.

Dos meses después, el 25 de febrero de 1954, y en la capilla del Palacio de Oriente, se celebró la solemne ceremonia de la imposición a Su Excelencia, el Jefe del Estado y Generalísimo de los Ejércitos, de la más alta condecoración de la Santa Sede: el Gran Collar de la Orden Suprema de Cristo, que le había concedido el Santo Padre Pío XII.

Se cumplen, pues, 65 años de tan grato, insigne y significativo evento, que, en ámbitos eclesiásticos, fue y es tenida como una cuasi canonización en vida.

 


2 respuestas a «El Caudillo: Caballero de la Milicia de Jesucristo»

  1. Sin el concordato entre Franco y la Iglesia el Estado Español recaudaría miles de millones más al año y poseería bienes de valor incalculable que la Iglesia a sustraído.

    Los privilegios de la Iglesia van desde la Exención fiscal al derecho a la opacidad.

    1. Estimado seguidor: Sin el concordato no se repararía la ingente cantidad de bienes de la Iglesia de todo tipo sustraídos a ella con las varias e ilegales desamortizaciones y persecuciones (la última la del «democrático» Frente Popular» cuyos bienes fueron… ¿al Estado y para beneficio del pueblo? No, a manos de los de siempre y alguno más, partidos revolucionarios incluidos. Lo primero es la justicia, o sea, devolver a la Iglesia lo que se le sustrajo. Sin ese concordato, como ocurrió durante la II República, la labor social extraordinaria de la Iglesia, en no pocos aspectos muy superior a la del Estado, no existiría; la cantidad de centros de todo tipo, asistenciales y de enseñanza de los más desfavorecidos que cerraron entonces aún colea. Otra cosa es a partir de ahí, en que estamos de acuerdo en que las exenciones deberían desaparecer, pero no por venganza o por acusar de sustracción a la Iglesia sin pruebas para ello, sino porque hoy no tienen sentido. Saludos cordiales

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