Las cifras globales del aborto: terrible recuento.

¿Queda algún país en el mundo que se mantenga firme en la defensa de la vida desde su misma concepción? Pues parece que sí, pero pocos, muy pocos, por desgracia…

El aborto en el mundo

¿Queda algún país en el mundo que se mantenga firme en la defensa de la vida desde su misma concepción? Pues parece que sí, pero pocos, muy pocos, por desgracia.

El Salvador es uno de los países más estrictos en el tema del aborto, con largas penas de prisión para la mujer que se someta a uno. Antes de 1998, en El Salvador se permitía abortar cuando el embarazo era el resultado de una violación, si se trataba de un bebé con malformaciones o si la madre corría riesgo de muerte, pero con posterioridad un nuevo código penal y  nada más y nada menos que una reforma constitucional lo prohibieron en cualquier caso.

Nicaragua y República Dominicana son los otros dos países en los que el aborto está prohibido en cualquier caso.

En Nicaragua, en julio de 2008 el Código Penal fue reformado y se derogaron excepciones con las que se permitía que se practicara el aborto a mujeres y niñas cuya vida o salud peligrara con el embarazo y, en algunos casos, a sobrevivientes de violación. Desde entonces, el país penaliza todas las formas de aborto, con independencia de las circunstancias en las que se solicite, se obtenga o se practique.

Del mismo modo, pero en 2009, la República Dominicana aprobó una enmienda en su Constitución en la que se declaró el aborto ilegal incluso cuando esté en peligro la salud de la madre.

Además de los anteriores, en Malta el aborto está prohibido incluso en los casos en que la vida de la madre esté amenazada (aunque, en la práctica, existe una excepción si el feto es perjudicado durante un tratamiento esencial para la madre). Si bien el país legalizó el divorcio y recientemente el matrimonio homosexual, el debate del aborto sigue siendo un tema delicado en un estado con una gran influencia católica.

Y del mismo modo, el Vaticano, siendo la sede de la iglesia Católica, tampoco respalda el aborto en ningún caso “Recemos juntos por los niños en peligro de interrupción del embarazo”, dijo el Papa durante una Misa el pasado mes de Febrero en la plaza de San Pedro de la Ciudad del Vaticano.

Aparte de ellos, no hay ningún país del mundo en que se prohíba totalmente y esté penalizado el aborto. En el resto hay algunos que ponen ciertas excepciones, pero en la práctica tan livianas que nada evitan.

Según cifras de la propia ONU, cerca de 46 millones de mujeres en el mundo se someten a un aborto inducido; de ellas, el 78 por ciento se ubican en los países en desarrollo y el 22 por ciento restante en los desarrollados. De hecho, el 11 por ciento de todas las mujeres que se practican un aborto residen en África, el 58 por ciento en Asia y el 9 por ciento en Hispanoamérica. Sólo entre 2010 y 2014 se realizaron 6,5 millones de abortos en Hispanoamérica. El continente europeo y otros países del primer mundo se practican el 22 por ciento restante.

Este es el triste panorama de un mundo, de un planeta, de toda la Humanidad del momento que ha hecho del crimen más aberrante un derecho, de una manifiesta anormalidad lo normal, de su propio suicidio y extinción un orgullo. Claman al Cielo, que sí los oye, los gritos de aquellos a los que se priva por puro egoísmo, vileza y maldad de nacer, de crecer, de disfrutar y sufrir, de reír y llorar, de amar y ser amados, de conocer o de ignorar y de ganarse y prolongar su vida terrenal por toda la Eternidad o de perderla.

¿No es esto un verdadero genocidio, un verdadero holocausto? Y además legal y sometido a la ley de la omertá más absoluta y denigrante. Pero estamos en democracia y todo se puede discutir, votar y aprobar, hasta el crimen en masa.

 


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