3 respuestas a «Conferencia «¿Chile escogió la libertad?», José Luis Orella»

  1. Qué duda cabe que Augusto Pinochet salvó a Chile del comunismo en su vertiente peor que fue el comunismo revolucionario y criminal, y que con España a la que amó, lo que es la España Nacional la defendió fenomenal.
    El hecho de que cuando murió Franco viniera al funeral de Franco el 23 de noviembre pero no hubiera venido para la proclamación como Rey de Campechano I, el día anterior (22 de noviembre), como gesto de Pinochet de que no comulgaba con los derroteros procomunistas y subversivos que iba a tomar España de abrazar y entregarse a los enemigos de España y de la Civilización Cristiana, evidencia que resultaba notorio para los servicios de información de Pinochet en fecha tan temprana como la muerte de Franco, que Campechano I incluso antes de enterrar a Franco ya se sabía que era un traidor que iba a traicionar a Franco y a España (como se demostró en el Sahara y en todas sus decisiones posteriores), y un lacayo de la Sinagoga de Satanás, lo que deja a los militares españoles de alta graduación de entonces y los años subsiguientes, que se declaraban monárquicos «juancarlistas», a la altura del betún como militares al servicio de la salvaguardia de España, porque si los servicios de información de un país en la otra punta del globo y en otro hemisferio lo sabían, los Generales españoles (no digo un Oficial digo un Alto Mando) estaban en disposición de conocer lo que Pinochet ya sabía en fecha tan temprana como el 22 de noviembre de 1975 como para no venir ni participar en la farsa como sí vinieron y participaron otros mandatarios extranjeros, de que el Rey iba a traicionar España y entregarse al enemigo para asegurarse su bienestar material y el poderse centrar en sus apetencias sexuales. Es decir, en tal contexto, que un General se mostrara «monárquico» juancarlista de Campechano I, con la dejación en el servicio a España que mostraba el descendiente de Fernando VII, equivalía a General traidor a España. Así de claro.

    Ahora bien, siendo todo esto verdad, Pinochet en mi modesta opinión es una figura con sombras porque cometió un error geoestratégico y de defensa de la Civilización Cristiana garrafal, y fue su alianza con el Maligno en la Guerra de las Malvinas. Es verdad que Argentina y Chile arrastraban una enemistad que poco antes estuvo a punto de provocar una invasión argentina de Chile, en un momento en que Chile, con los gobiernos comunistas que había padecido, carecía capacidad militar para salir airoso de ese enfrentamiento, de hecho en la Guerra de las Malvinas unidades militares argentinas que hubieran sido esenciales en las Islas para enfrentarse a los británicos tuvieron que inmovilizarse en el continente porque se esperaba una agresión por parte de Chile aprovechando la Guerra de las Malvinas, Pero precisamente porque esa época de enemistad venía motivada por los intereses extranjeros de dividir la antigua Hispanidad, precisamente un gesto de amistad y una mano tendida a Argentina en la Guerra de las Malvinas habría sido un gesto de inflexión y de reconciliación que habría tenido un efecto asombroso y Argentina habría enterrado la rivalidad, como hizo Alemania con Italia a pesar de que Italia había sido su enemigo en la 1ª Guerra Mundial.
    Ponerse el Chile de Pinochet al servicio de la Gran Bretaña supuso la pérdida de la guerra para Argentina y el principio del fin de la Junta militar, pero la guerra de las Malvinas excedía el ámbito meramente argentino, se trataba de un enfrentamiento entre el mundo hispano y católico y de países explotados por los angloamericanos, por un lado, y sus explotadores por otro, incluidos los EEUU, que incumpliendo el Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca (TIAR), en lugar de ponerse de parte de Argentina se puso de parte de sus hermanos sionistas de la Gran Bretaña, y por tanto la guerra de las Malvinas era en realidad la continuación de los actos de agresión que Gran Bretaña desde hacía siglos llevaba perpetrando sobre los antiguos territorios del Imperio Español , y la guerra supuso la derrota también del continente sudamericano y a la postre también del propio Chile, porque las fuerzas de la masonería angloamericanas no por esa ayuda cesaron de trabajar para terminar con el régimen de Pinochet y volver a situar a Chile en la precariedad de la subversión y la descomposición nacional. Hoy día Argentina ha sucumbido a la partitocracia, la corrupción y la descomposición nacional pero Chile también, lo cual demuestra el error a largo plazo de haberse unido a la Inglaterra del pirata Drake, y a las fuerzas de la Masonería de la City. Y esto está en el pasivo de Pinochet, que no debió ser nunca un aliado de los enemigos de la Hispanidad, y Chile está pagando este error desde hace años y lo que le queda.
    Es mi opinión.

  2. ¿Chile escogió la libertad?… con Pinochet sí, porque iban de cabeza a un régimen de modelo cubano, lo que hoy en día es también Venezuela, y eso lo paró Nixon con un providencial Pinochet, que al igual que Franco dejó su patria en un estado excelente (comparado con lo que había) en lugar del lodazal de miseria que en que iba a convertirse en manos del régimen comunista soviético que tenía como un horizonte altamente probable. Pinochet resultó un gran mandatario, con sus sombras, pero con sus grandes luces, y como por sus frutos les conoceréis, con maravillosos frutos. El Chile de hoy se lo deben a Pinochet, a pesar de situaciones terribles que siguen provocando desde la ultraizquierda, la masonería, etcétera.

    Para su desgracia era un dictador de derechas de alto éxito, inteligencia y honradez que regeneró su país y dejó un legado de clase media, desarrollo y patriotismo… y eso no se perdona. Puedes ser Chávez ó Maduro y que Biden venga a pedirte petróleo, y que todos los países te muestren el mayor respeto «democrático» y diplomático, pero si eres patriota de derechas (y no digamos ya católico), eso no te lo perdonan ni te lo perdonarán nunca.

    Se parece mucho a lo de llamar a VOX «fascista», son los mismos de siempre, haciendo lo mismo de siempre (recordemos la España del 36, en la que entre los más radicales y asesinos estaban precisamente el PSOE y ERC, y que sin pedir perdón conservan sus mismos nombres y siglas).

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