«Conspiración contra Iberoamérica», de Rogelio González Orendain

El que busca encuentra y a veces cosas increíbles, injustamente desconocidas. En esta ocasión se trata de un libro único, un compendio de verdades históricas que se ocultan.  Nos referimos al libro «Conspiración contra Iberoamérica», de Rogelio González Orendain

El libro desvela la historia oculta de 300 años del devenir de Iberoamérica, incluyendo España y Portugal, desde la expulsión de los jesuitas en 1767, la conspiración de la masonería y sus amos sionistas, en contra del imperio católico español.

En él se narra país por país, empezando con México, desde el siglo XVIII y terminando con España, también en dicho siglo; y así todos los demás países hermanos de Centroamérica y Sudamérica. Se narra la historia oculta de cómo una vez logradas las independencias por obra y ayuda de la masonería inglesa y de EE.UU., tales naciones van siendo mal gobernadas por presidentes en su mayoría masones, liberales y traidores, fieles a las logias anglosajonas, endeudándoles, empobreciéndoles y desarraigándoles de sus raíces hispanas, sobre todo de la médula católica.

El libro, ecuánime y muy bien documentado, recoge también los hechos de los buenos presidentes que en distintos momentos hicieron frente a semejante maremoto de inmundicias.

Se recogen también las varias y dolorosas guerras civiles promovidas por el liberalismo yanqui, que arruinaron a los países hijos de España, lo mismo que en España y Portugal. El robo de las tierra comunales de los indios, que los virreinatos españoles les concedió dándoles títulos de propiedad, los liberales las destruyeron y robaron.

El libro demuestra como casi todos los países Iberoaméricanos han tenido un presidente  masón, impulsor de esas leyes anticatólicas y contra los indios, por ejemplo, Juarez en México, Mendizabal en España, Mitre en Argentina, Barrios en Guatemala, Gúzman Blanco en Venezuela, todos obedientes a la logia yanqui, empeñados en borrar lo mucho bueno que hizo y dejó España en aquellos Virreinatos; nunca colonias.

Así, una vez empobrecidos, llegaron al siglo XX, y el otro brazo de la conspiración, el marxismo, se encargó de utilizó de forma torticera esa pobreza como excusa para las múltiples guerrillas y terrorismo, hundiendo aún más las economías y sobre todo el rastro católico que quedaba sustituyéndolo en buena medida por el marxismo ateo. El libro trata, cómo no también, de los caudillos militares y civiles, nacionalistas y católicos, que hicieron frente a ese segundo brazo de la conspiración; pues haberlos los hubo. Todos ellos levantaron las economías y restablecieron las propias soberanías, lo que causó una nueva ola de intervencionismo yanqui sionista en ellos. De buen recuerdo son, por ello, Perón –en su primera parte–, Franco, Pinochet, Getuli Vargas de Brasil y otros, lo que les ha valido la denigración planetaria a la que son sometidos aún después de muertos.

Ocurre lo contrario con tiranos como los Castro, a los que el libro dedica especial atención con datos muy interesantes y poco conocidos en buena parte siguiendo al libro » The Four Flat » (El cuarto Piso) del ex embajador Schmidt, quien en su día denunció que Castro fue apoyado en secreto por EE.UU., al que mantuvieron  y luego lo han mantenido con su dictadura de más de 60 años. Hablo de Keneddy.

En esta última edición «Conspiración contra Iberoamérica» incluye una actualizada referencia a Pedro Sánchez y a su mentor George Soros, títeres, sobre todo el primero, de la masonería yanqui.

En fin, u trabajo exhaustivo que no debe faltar en la biblioteca de quienes no quieren pasar por este mundo mirando al techo y con el dedo en la boca mientras se les cae la baba de idiotas.


3 respuestas a ««Conspiración contra Iberoamérica», de Rogelio González Orendain»

  1. La imagen que todos tenemos de la Hispanoamérica actual, tan cargada de problemas, no es la de los antiguos virreinatos históricos sino la del conjunto de naciones independientes nacidas en el siglo XIX. Frutos de la actividad masónica propiciada por (y al servicio de) Inglaterra y Estados Unidos, principalmente.

    Las «Españas», tanto la antigua de Europa como la nueva de América, siempre han sido cunas de numerosos héroes pero también de incontables traidores y villanos.

    Profunda congoja me causa, saber de tantas calles y monumentos como existen en nuestra Patria, dedicados a «personajes» tan indignos como Simón Bolívar (por citar un solo ejemplo).

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