Cretinos, pero nada radicales y en absoluto fascistas
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Las reacciones histéricas de desesperación —pero también las ingenuas de satisfacción— ante el triunfo de la AfD [Alternativa para Alemania] en Sajonia merecen un par de reflexiones.
1) Quienes insisten en hablar sin cesar de una «amenaza fascista de la ultraderecha alemana» deberían actualizar sus conocimientos. Categorías como «fascismo» son inútiles para comprender la realidad actual, y lo han sido durante décadas. Hablar de una amenaza fascista para un partido que afrontó esta campaña electoral con un manifiesto que incluía las palabras «Paz», «Libertad» y «Democracia» exige una reflexión más profunda, para que no se trate simplemente de una cortina de humo.
2) Desde su creación en 2013, la AFD ha atravesado numerosas dificultades, algunos fracasos, fracturas internas y cambios significativos en su postura sobre cuestiones clave (por ejemplo, su posición respecto a Israel, la UE, las relaciones con Estados Unidos, etc.). Su reciente ascenso debe interpretarse a la luz del devastador colapso del antiguo partido-estado alemán, la Unión Demócrata Cristiana (CDU-CSU). En comparación con una política explícitamente autodestructiva y belicista como la de Merz, la AFD parece conservadora en el sentido clásico de «sentido común prudente», en lugar de radicalismo extremista. La AFD se identifica principalmente como el partido que busca restablecer los lazos con Rusia y dejar de alimentar el conflicto con Ucrania.
3) El segundo tema que caracteriza a la AfD y que le está dando un gran impulso (no solo en Alemania Oriental: las encuestas la sitúan ahora como el primer o segundo partido a nivel nacional) es su postura alarmista sobre la inmigración. Esta es una tendencia general en toda Europa, desde Farage en el Reino Unido hasta la Agrupación Nacional en Francia y VOX en España. El tema es extremadamente complejo en sus detalles, pero simple en su marco general: los rápidos, vastos y esencialmente incontrolados cambios en la composición étnica y cultural de Europa estaban destinados a provocar conflictos y rechazo, y así ha sido. Esto se debe a mil razones, desde la fricción entre costumbres incompatibles hasta la competencia laboral. Solo quienes están cegados por la ideología podrían pensar que esto no sucedería. Lleva años ocurriendo. Y va en aumento. Y la estupidez de quienes siguen explicando que «es solo un problema de percepción» (o incluso que es simplemente «racismo que hay que erradicar») no hace sino empeorar la situación y obliga a la población a hacer interpretaciones burdas pero claras.
4) ¿Cuál es el verdadero problema de la AfD? ¿Es el autoritarismo y el rechazo a la voluntad popular? ¿Son las manifestaciones con antorchas? ¿Es el culto a la guerra? No, no se preocupen, todo esto ya está ampliamente aceptado en Alemania por los partidos gobernantes.
El problema con movimientos como la AFD (y sus homólogos europeos) es que su crítica al sistema que nos está llevando a todos al colapso económico y a la guerra es moderada, tímida y parcial. Critican a la UE, pero sin exagerar (al fin y al cabo, les conviene mantener al sur de Europa bajo control). Critican el liberalismo social, pero abrazan el liberalismo económico. Quieren el mercantilismo de la época dorada, cuando oprimían a Grecia, pero sin las consecuencias para la libre circulación de bienes y mano de obra. Como todos estos movimientos en Europa, quieren que alguien les limpie los baños a cambio de pan y cebollas, pero luego quieren que desaparezca de la vista, que desaparezca de lo que consideran una molestia.
El problema con todos estos movimientos no es que sean demasiado radicales, sino que no lo son lo suficiente. En esencia, son unos cretinos, destinados a ser guardianes, es decir, a canalizar la revuelta razonable e instintiva de las masas hacia objetivos débiles y convenientes, sin cambiar absolutamente nada en el sistema (social, cultural, económico).
Para facebook.com/andrea.zhok.5/
Traducción: Carlos X. Blanco
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Las reacciones histéricas de desesperación —pero también las ingenuas de satisfacción— ante el triunfo de la AfD [Alternativa para Alemania] en Sajonia merecen un par de reflexiones.
1) Quienes insisten en hablar sin cesar de una «amenaza fascista de la ultraderecha alemana» deberían actualizar sus conocimientos. Categorías como «fascismo» son inútiles para comprender la realidad actual, y lo han sido durante décadas. Hablar de una amenaza fascista para un partido que afrontó esta campaña electoral con un manifiesto que incluía las palabras «Paz», «Libertad» y «Democracia» exige una reflexión más profunda, para que no se trate simplemente de una cortina de humo.
2) Desde su creación en 2013, la AFD ha atravesado numerosas dificultades, algunos fracasos, fracturas internas y cambios significativos en su postura sobre cuestiones clave (por ejemplo, su posición respecto a Israel, la UE, las relaciones con Estados Unidos, etc.). Su reciente ascenso debe interpretarse a la luz del devastador colapso del antiguo partido-estado alemán, la Unión Demócrata Cristiana (CDU-CSU). En comparación con una política explícitamente autodestructiva y belicista como la de Merz, la AFD parece conservadora en el sentido clásico de «sentido común prudente», en lugar de radicalismo extremista. La AFD se identifica principalmente como el partido que busca restablecer los lazos con Rusia y dejar de alimentar el conflicto con Ucrania.
3) El segundo tema que caracteriza a la AfD y que le está dando un gran impulso (no solo en Alemania Oriental: las encuestas la sitúan ahora como el primer o segundo partido a nivel nacional) es su postura alarmista sobre la inmigración. Esta es una tendencia general en toda Europa, desde Farage en el Reino Unido hasta la Agrupación Nacional en Francia y VOX en España. El tema es extremadamente complejo en sus detalles, pero simple en su marco general: los rápidos, vastos y esencialmente incontrolados cambios en la composición étnica y cultural de Europa estaban destinados a provocar conflictos y rechazo, y así ha sido. Esto se debe a mil razones, desde la fricción entre costumbres incompatibles hasta la competencia laboral. Solo quienes están cegados por la ideología podrían pensar que esto no sucedería. Lleva años ocurriendo. Y va en aumento. Y la estupidez de quienes siguen explicando que «es solo un problema de percepción» (o incluso que es simplemente «racismo que hay que erradicar») no hace sino empeorar la situación y obliga a la población a hacer interpretaciones burdas pero claras.
4) ¿Cuál es el verdadero problema de la AfD? ¿Es el autoritarismo y el rechazo a la voluntad popular? ¿Son las manifestaciones con antorchas? ¿Es el culto a la guerra? No, no se preocupen, todo esto ya está ampliamente aceptado en Alemania por los partidos gobernantes.
El problema con movimientos como la AFD (y sus homólogos europeos) es que su crítica al sistema que nos está llevando a todos al colapso económico y a la guerra es moderada, tímida y parcial. Critican a la UE, pero sin exagerar (al fin y al cabo, les conviene mantener al sur de Europa bajo control). Critican el liberalismo social, pero abrazan el liberalismo económico. Quieren el mercantilismo de la época dorada, cuando oprimían a Grecia, pero sin las consecuencias para la libre circulación de bienes y mano de obra. Como todos estos movimientos en Europa, quieren que alguien les limpie los baños a cambio de pan y cebollas, pero luego quieren que desaparezca de la vista, que desaparezca de lo que consideran una molestia.
El problema con todos estos movimientos no es que sean demasiado radicales, sino que no lo son lo suficiente. En esencia, son unos cretinos, destinados a ser guardianes, es decir, a canalizar la revuelta razonable e instintiva de las masas hacia objetivos débiles y convenientes, sin cambiar absolutamente nada en el sistema (social, cultural, económico).
Para facebook.com/andrea.zhok.5/
Traducción: Carlos X. Blanco
Las reacciones histéricas de desesperación —pero también las ingenuas de satisfacción— ante el triunfo de la AfD [Alternativa para Alemania] en Sajonia merecen un par de reflexiones.
1) Quienes insisten en hablar sin cesar de una «amenaza fascista de la ultraderecha alemana» deberían actualizar sus conocimientos. Categorías como «fascismo» son inútiles para comprender la realidad actual, y lo han sido durante décadas. Hablar de una amenaza fascista para un partido que afrontó esta campaña electoral con un manifiesto que incluía las palabras «Paz», «Libertad» y «Democracia» exige una reflexión más profunda, para que no se trate simplemente de una cortina de humo.
2) Desde su creación en 2013, la AFD ha atravesado numerosas dificultades, algunos fracasos, fracturas internas y cambios significativos en su postura sobre cuestiones clave (por ejemplo, su posición respecto a Israel, la UE, las relaciones con Estados Unidos, etc.). Su reciente ascenso debe interpretarse a la luz del devastador colapso del antiguo partido-estado alemán, la Unión Demócrata Cristiana (CDU-CSU). En comparación con una política explícitamente autodestructiva y belicista como la de Merz, la AFD parece conservadora en el sentido clásico de «sentido común prudente», en lugar de radicalismo extremista. La AFD se identifica principalmente como el partido que busca restablecer los lazos con Rusia y dejar de alimentar el conflicto con Ucrania.
3) El segundo tema que caracteriza a la AfD y que le está dando un gran impulso (no solo en Alemania Oriental: las encuestas la sitúan ahora como el primer o segundo partido a nivel nacional) es su postura alarmista sobre la inmigración. Esta es una tendencia general en toda Europa, desde Farage en el Reino Unido hasta la Agrupación Nacional en Francia y VOX en España. El tema es extremadamente complejo en sus detalles, pero simple en su marco general: los rápidos, vastos y esencialmente incontrolados cambios en la composición étnica y cultural de Europa estaban destinados a provocar conflictos y rechazo, y así ha sido. Esto se debe a mil razones, desde la fricción entre costumbres incompatibles hasta la competencia laboral. Solo quienes están cegados por la ideología podrían pensar que esto no sucedería. Lleva años ocurriendo. Y va en aumento. Y la estupidez de quienes siguen explicando que «es solo un problema de percepción» (o incluso que es simplemente «racismo que hay que erradicar») no hace sino empeorar la situación y obliga a la población a hacer interpretaciones burdas pero claras.
4) ¿Cuál es el verdadero problema de la AfD? ¿Es el autoritarismo y el rechazo a la voluntad popular? ¿Son las manifestaciones con antorchas? ¿Es el culto a la guerra? No, no se preocupen, todo esto ya está
ampliamente aceptado en Alemania por los partidos gobernantes.
El problema con movimientos como la AFD (y sus homólogos europeos) es que su crítica al sistema que nos está llevando a todos al colapso económico y a la guerra es moderada, tímida y parcial. Critican a la UE, pero sin exagerar (al fin y al cabo, les conviene mantener al sur de Europa bajo control). Critican el liberalismo social, pero abrazan el liberalismo económico. Quieren el mercantilismo de la época dorada, cuando oprimían a Grecia, pero sin las consecuencias para la libre circulación de bienes y mano de obra. Como todos estos movimientos en Europa, quieren que alguien les limpie los baños a cambio de pan y cebollas, pero luego quieren que desaparezca de la vista, que desaparezca de lo que consideran una molestia.
El problema con todos estos movimientos no es que sean demasiado radicales, sino que no lo son lo suficiente. En esencia, son unos cretinos, destinados a ser guardianes, es decir, a canalizar la revuelta razonable e instintiva de las masas hacia objetivos débiles y convenientes, sin cambiar absolutamente nada en el sistema (social, cultural, económico).
Para facebook.com/andrea.zhok.5/
Traducción: Carlos X. Blanco
Como los sionistas no eran ya dueños del mundo, ahora en Alemania mas.
Descanse en Paz, la antaño orgullosa nación.
Y añadimos esta imagen que vale mas que muchos millones de palabras.
http://youtube.com/post/UgkxviELKkGou5wdqIDZ20SY18tfTRb-oSxB?si=Wh6xFpQm8578MxPC
Los intelectuales alemanes son bastante pedantes en general hasta el punto de que es desagradable leerlos por la extensión excesiva e incluso abusiva de sus frases y por el feo defecto de escucharse a sí mismos. Precisamente por eso y porque la poesía (lo mejor de la literatura alemana) es difícilmente traducible, los autores alemanes son poco conocidos en el mundo. Ahora bien, al margen de la mayor parte de intelectuales alemanes y de los nazis, que reaccionaron a la humillación de su patria, Alemania NUNCA ha sido una «orgullosa nación». ¡Todo lo contrario! Y por eso contesto: el carácter alemán bien puede ser reservado pero es generalmente sufrido, generoso y HUMILDE. A la estúpida arrogancia de la masa de intelectuales alemanes pedantes se le opone la sencillez y generosidad del pueblo alemán. Naturalmente con las debidas salvedades, podría decirse esto de otros pueblos; me viene a la mente, por ejemplo, el caso de los rusos, a cuyos intelectuales de proyección internacional aprecio más que a los de cualquier otra nación europea.
¡Por favor, seamos conscientes de la necesidad de rechazar de entrada y sin titubear TODO lo que proceda de Hollywood! Aquí todos sabemos en teoría que esos criminales de la propaganda mienten, pero tenemos que realizar en nuestra vida que realmente es así.
Espero que la victoria de la AfD en unas elecciones regionales alemanas sea el primer paso para que los partidos patrióticos empiecen a recuperar los Gobiernos en los paises europeos, después de muchas decadas de haber estado en manos de políticos antinacionales de ideologia liberal, socialista o conservadora (pero acomplejada ante los partidos «progresistas»).
La reacción del canciller Merz ante la victoria de la AfD ha sido patética. Merz ha advertido a los votantes de la AfD que por culpa de su decisión las empresas dejarán de realizar iversiones en la región a Alta Sajonia. La mentalidad mercantilista y miope de los políticos de la derecha conservadora alemana (que es la misma en todos los paises europeos) les impide comprender que lo más importante para cualquier nación es defender su territorio y su identidad nacional por delante de su prosperidad económica.
Y si la muy alemana AFD fuera, aunque solo ligeramente, cercana al fascismo ¿Que?
Europa no puede seguir siendo socialista
Hay que impedirlo
La palabra fascismo de la propaganda, ingeniería social y aborregamiento marranoanglosionista está tan manoseada que ya vale para cualquier despropósito de la escoria Disraeli Rothschild. Es una palabra imput que desarrolla los subprogramas de inmediato en las mentes blandas y calenturientas de la borreguería. Que por supuesto no tiene ni idea de que es el fascismo ni le importa. Y si llega el caso, le preguntará al amiguete masón que le sembró de odio, y este le dirá que son los hombres malos del saco; o similar.
Jajaja, que buenos tus escritos siempre, Jesús.
La «extrema derecha» AfD ha ganado las elecciones en Alta Sajonia, Alemania. Liderado por una mujer lesbiana “casada” con una inmigrante de Sri Lanka y que ha «adoptado» dos “hijos”; ex empleada de Goldman Sachs y vive en Suiza.
Por otra parte, el partido está totalmente sometido a los intereses talmúdico sionistas.
¿Se puede pedir mas?
Si, se puede pedir mas:
De momento VolksWagen, si aquella fábrica Alemana que allá en los años 30- 40 creo el «Coche Para el Pueblo», que es la traducción de su nombre, ahora se va a poner a fábricar armamento para la «defensa de Europa» (dicen) ¿Defensa ante quien?: Ante ese enemigo que se han inventado que es Rusia.
Nos están metiendo en otra guerra Mundial para hacer un nuevo sacrificio de sangre Europea y Cristiana, digo Cristiana y no Catolica, por que van a holocaustear a todo Blanco Occidental que pillen.
Sacrificio a Molch, para la llegada de su asqueroso y falso ídolo.
Totalmente de acuerdo. Es más, aquí Jesús se ha esmerado porque cuadra además de con Alemania con España, vamos, que va como el guante a la mano.