Cruel, sádica y sangrienta masacre frentepopulista en Baena (28/29.07.1936)

Nuestro más sincero agradecimiento a José Piñeiro Maceiras sin cuyo artículo AQUÍ y su generosa aportación de amplísima documentación no hubiera sido posible realizar este trabajo.

Baena en la época

Contexto histórico.-

Baena está situada a 61 Km al sureste de Córdoba. En 1936 tenía poco más de 23.000 habitantes. Su casco urbano era el típico de Andalucía con calles estrechas y casas abigarradas, estando el centro de la localidad elevado con respecto al resto de ella. Destacaban dos plazas: la de España y la del Paseo, esta última más grande e importante que la anterior en la cual se alojaban, como destacados, los edificios del Ayuntamiento y de la casa-cuartel de la Guardia Civil; ambas plazas se situaban en la zona central de la localidad separadas unos 400 metros entre sí en línea recta. De las diversas iglesias y/o edificios religiosos existentes el más importante por su gran tamaño era el convento de San Francisco situado al oeste de dichas plazas, extramuros, rodeado en parte por el cauce del río Marbella de pocas dimensiones y agua, separado en línea recta de la plaza del Paseo por unos 1.000 metros, el cual desde hacía tiempo funcionaba como asilo de ancianos regentado por monjas.

La plaza del Paseo y en ella el edificio de la casa-cuartel de la Guardia Civil
Plaza del Paseo: la casa-cuartel a la izquierda y en frente el Ayuntamiento
El Ayuntamiento en la época

Baena era en 1936 una localidad que, como todas las andaluzas, y también del resto de España, estaba fuertemente radicalizada; además, y debido a sus dimensiones, puede afirmarse que todos se conocían. La alcaldía había pasado desde la implantación de la II República por numerosas vicisitudes y no poca inestabilidad, incluida la disolución de su Consistorio y nombramiento de una comisión gestora a raíz de la Revolución de Octubre de 1934.

Antonio de los Ríos Urbano

El 18 de Julio de 1936 era alcalde el socialista Antonio de los Ríos Urbano que lo había sido antes del 5 al 21 de Junio de 1931, al nombrársele como tal el 20 de Mayo de 1936 al poco de la llegada al poder del Frente Popular; aunque había dimitido el 13 de Julio, dicha dimisión no le había sido aceptada. [Antonio de los Ríos tenía fijada su residencia desde 1934 en la localidad de Cabra, a 26 kilómetros de Baena, porque su mujer ocupaba allí plaza como maestra, de forma que al cogerle el Alzamiento en Cabra decidió permanecer escondido durante toda la guerra (“topo”), al acabar la cual se presentó a las nuevas autoridades que le obligaron a fijar su residencia en Fuente Vaqueros (Granada) hasta 1943, año en que se le autorizó a volver a Baena].

Pascual Sánchez Ramírez (aquí de Coronel)

Cuando se produjo el Alzamiento, la Guardia Civil de Baena, única fuerza armada existente en ella, estaba al frente del Teniente Pascual Sánchez Ramírez, quien disponía de una treintena de guardias, dependiendo de él el puesto de la pequeña y muy cercana pedanía de Albendín, formada por un Cabo y seis guardias. [El Tte. Sánchez tenía entonces 36 años de edad, había ingresado en la Guardia Civil a los 14; en 1923 ingresó en la Academia de Infantería de Toledo saliendo de ella como Alférez en 1925; ascendió a Teniente en 1927; sirvió en Marruecos de 1925 a 1932; y en la Legión de 1932 a 1934; este último año reingresó en la Guardia Civil siendo nombrado jefe de Castro del Río (Córdoba) y en 1935 de Baena].

El Alzamiento.-

El inicio del Alzamiento lo conoció el Tte. Sánchez Ramírez el 18 de Julio sobre las 16,00 al ser informado por el jefe de la Comandancia de Córdoba, quien venía teniéndole al tanto de tal posibilidad desde hacía tiempo, el cual le confirmó que el día antes se había producido en Melilla y Ceuta un levantamiento militar. En previsión de tal posibilidad, el Tte. Sánchez había procedido tiempo atrás a acumular munición suplementaria con la que reforzar la reglamentaria del armamento disponible que eran fusiles para los guardias y pistolas para los mandos.

Ante tal novedad, el Tte. Sánchez procedió a adoptar diversas medidas: se puso en contacto telefónico con la Círculo de Labradores –“sindicato” de propietarios terratenientes– ordenando a su secretario que no salieran al campo los guardas del mismo (estos guardas eran agentes de la autoridad, por lo que estaban armados con escopetas para el cumplimiento de sus funciones de vigilancia) y que permanecieran a la espera de órdenes; envió un escrito a todos y cada uno de los miembros del Consistorio, incluido al Alcalde, requiriéndoles para que se presentaran en el Ayuntamiento a la mayor brevedad posible, lo que ninguno hizo, sino todo lo contrario, pues procedieron a abandonaron la localidad; y ordenó a los guardias del puesto de Albendín que se concentraran en Baena, lo que hicieron al mando de su jefe, el Cabo Manuel Hernández González [Debido a su filiación marxista, dicho Cabo sería posteriormente arrestado y depuesto por el Tte. Sánchez el 23 de Agosto, sometido a consejo de guerra y condenado a pena de prisión y expulsión de la Guardia Civil, quedando en libertad en 1942].

José Joaquín Gómez Tienda “El Transío»

Asimismo, el Tte. Sánchez organizó algunas patrullas de guardias que recorrieron las calles más céntricas en misión de vigilancia y seguridad. Sobre las 22,00 una de ellas se llegó hasta la Casa del Pueblo socialista disolviendo a los grupos de frentepopulistas allí concentrados, procediendo a detener a seis de ellos que consideraron más significativos –el primer teniente de Alcalde (comunista), dos anarquistas (uno apellidado Cortés y otro apodado “Gazpacho”), la hermana (embarazada) y el marido de ésta y uno de sus hijos (al que al día siguiente dejaron marchar) de José Joaquín Gómez Tienda “El Transío”, principal líder anarquista de Baena–, todos los cuales fueron conducidos a la casa-cuartel ubicándoseles en su azotea; además, se incautaron de diversa documentación, entre ella el listado de los afiliados a los partidos del Frente Popular.

Por su parte, los dirigentes frentepopulistas procedieron a enviar emisarios a las haciendas y cortijos de la comarca recabando la ayuda de los de su ideología a fin de que se sumaran a la huelga general que se iba a convocar; por ser época de recolección la mayoría estaban trabajando en ellas más que en la propia Baena.

El Domingo día 19 por la mañana, el Tte. Sánchez publicó el correspondiente bando de guerra por el cual se instituyó en comandante militar de la localidad, y por ello máxima y única autoridad del pueblo y de su comarca, incautándose del edificio del Ayuntamiento cuyas funciones quedaban suspendidas.

Por su parte y al mismo tiempo, los líderes frentepopulistas procedieron a organizarse conforme a las consignas preparadas de antemano desde hacía tiempo como parte de sus planes que sus propios líderes nacionales no escondían, sino que hacían públicos constantemente en sus discursos y medios de propaganda, consistentes en desencadenar un nuevo levantamiento revolucionario cuya victoria creían esta vez segura en contra de lo ocurrido con el de Octubre de 1934. Dichas consignas eran: convocatoria de huelga general; recogida de cuanto armamento se pudiera y su distribución a sus afiliados; control del pueblo reduciendo especialmente a la Guardia Civil y a cuantos se les opusieran; detención de todo aquel considerado enemigo de la revolución (afiliados a partidos de derecha, propietarios, empresarios, terratenientes, comerciantes, sacerdotes, religiosos, falangistas, etc.); constitución de un Comité Popular director (o Comité de Guerra) que se instituiría en única, total y máxima autoridad compuesto por los líderes de las tres formaciones políticas integrantes del Frente Popular (PSOE, PCE, CNT), así como de sus respectivas juventudes (JSU), más los de los sindicatos respectivos (UGT y FAI); declaración del comunismo (en los de mayoría anarquista como era Banea sería el “comunismo libertario”); eliminación física inmediata de la mayoría de los detenidos; imposición de la dictadura del proletariado (es decir de la república socialista bolchevique o la asamblearia ácrata según el caso).

Durante la mañana del día 19, el Tte. Sánchez envió a buena parte de sus guardias a Córdoba, pero al poco de que hubieran salido para ella se apercibió de que las líneas telefónicas habían sido cortadas por los frentepopuslistas por lo que temeroso del menoscabo que significaba perder a dichos guardias, envió un enlace que consiguió llegar hasta ellos logrando que dieran la vuelta y se reintegraran a la casa-cuartel. Asimismo, procedió a ocupar el Ayuntamiento, la telefónica y algún que otro edifico aledaño disponiendo las primeras medidas para su defensa caso de necesidad. Para entonces, acudían ya a él algunos habitantes del pueblo temerosos de lo que ocurría, sobre todo de que por razón de su ideología opuesta a la de los frentepopulistas pudieran ser objeto de violencia por parte de éstos, a los cuales el Tte. Sánchez dio cobijo como era su obligación; tales personas eran todos varones que dejaban a sus mujeres e hijos en sus casas considerando que sólo ellos corrían peligro, habiéndolos de varias condiciones como terratenientes, propietarios, comerciantes, afiliados a partidos de derecha y algún que otro falangista.

Cap. Enrique de las Morenas y Fossi, héroe de Baler

En total, incluida la treinta de guardias y los paisanos refugiados (unos 70), la fuerza con que iba a disponer el Tte. Sánchez no pasaba del centenar de hombres; entre ellos había tres militares: el Cte. Rafael de las Morenas Alcalá (hijo del Capitán Enrique de las Moreras y Fossi, héroe de Baler, muerto de enfermedad en aquel remoto lugar de Filipinas al poco de comenzar el asedio), el Cap. Fernando Cubero Lucena y el Cap. de la Guardia de Asalto Adolfo de los Ríos Urbano, todos ellos retirados. Para defenderse, el Tte. Sánchez contaba con el armamento reglamentario de la Benemérita (fusiles y pistolas), las escopetas de algunos de los guardas, más otras que por varias razones tenía en depósito en la casa-cuartel. (El día 20, con gran sorpresa, y logrando atravesar el cerco frentepopulista, se les unirían cuatro guardias civiles llegados desde Córdoba).

Los frentepopulistas, como se ha anticipado, no habían perdido el tiempo. Concentrados en varios de los cortijos más cercanos al pueblo, se armaron con lo que encontraron a mano (hachas, hoces, palos, cuchillos, así como entre 40 a 50 escopetas y alguna pistola), dirigiéndose hacia el pueblo con las intenciones que les marcaban las consignas ya citadas.

Enterado el Tte. Sánchez de ello sobre las 16,00 por un falangista, camionero de profesión que regresaba a Baena en su camión, se puso al frente de la mayoría de sus guardias y salió a su encuentro con la intención de disolverlos, manteniendo con ellos un breve intercambio de disparos consiguiendo su propósito tras de lo cual regresó a la casa-cuartel; tuvo que repetir la operación poco después enviando con la misma misión una patrulla pues de nuevo los dispersados procedían a reunirse.

No obstante lo anterior, y al amparo de la caída de la noche, los frentepopulistas consiguieron concentrarse por fin en las afueras de Baena dispuestos a consumar sus planes de invasión de dicha localidad, lo que hicieron una vez cerró la noche –ya del 19 al 20 de ese mes de Julio–, calculándose en unos 400 su número, contando con las citadas 40/50 escopetas más la inestimable ayuda de dos pirotécnicos y algún minero llegado desde Linares con conocimientos y material suficiente para fabricar artefactos explosivos.

Distribuidos en grupos, fueron penetrando por varias calles, en una de la cuales toparon con varios guardias civiles consiguiendo matar de un disparo a su jefe, el Brigada Ricardo Zarco, teniendo los hombres de éste que replegarse a la casa-cuartel. Los frentepopulistas, a fin de protegerse mejor, optaron por introducirse en algunas casas y, con picos y palas, abrir agujeros con las colindantes avanzando así hasta llegar a las últimas viviendas de cada calle correspondiente de forma que al rayar el alba habían conseguido hacerse con el control del pueblo a excepción de los edificios ya citados ocupados por los del Tte. Sánchez que por ello quedaba rodeado.

Claustro interior del convento-asilo de San Francisco

Pero también aprovecharon sus allanamientos no sólo para saquear las casas de los que tachaban de “burgueses” o “señoritos”, sino más aún para proceder a cumplir con otra de sus consignas, pues en cada casa en la que penetraban detenían a los que consideraban opuestos a su causa, incluidas las familias, mujeres e hijos incluso de corta edad, especialmente de los que se habían acogido a la protección de la Guardia Civil, todos los cuales fueron llevados al convento-asilo de San Francisco, siendo su número cercano a las 200 personas; en dicho edificio los frentepopulistas instalaron asimismo su cuartel general, constituyendo en él su Comité Popular o de Guerra integrado por una decena de hombres teniendo como jefes principales a los anarquistas Joaquín Hornero Muñoz y al ya citado “El Transío”.

Cadáveres en una calle de Baena de algunos de los asesinados en esos días por los frentepopulistas

Durante estos primeros momentos y en días posteriores, los frentepopulistas, sueños del pueblo y hechos con su control, declararon el comunismo imponiendo por el terror su ideario. Asesinaron en plena calle a 14 personas algunas de ellas brutalmente (arrastrados, incluso a uno de ellos de los testículos), entre ellas, a una mujer de 69 años; al tío del Cte. de las Morenas refugiado como se ha dicho con la Guardia Civil; a un prestamista que tras ser apaleado y aún vivo fue arrojado a un motón de estiércol y quemado; a un contratista a quien uno de sus empleados al que había despedido meses antes lo fue a buscar a su casa y tras asesinarlo arrojó su cadáver por la ventana; al sacerdote D. Bartolomé Carrillo al que tras atarle a un árbol le tirotearon para, a continuación, y aún vivo, trasladarle a una farmacia y quemarle con alcohol; y a uno de los hombres del Tte. Sánchez al que lograron capturar, al cual asesinaron clavándole horcas de hierro y hoces.

Interior del convento Madre de Dios, situado en lo más alto de Baena y el más importante, tras saqueado por los frentepopulistas

Por no ser objeto de este trabajo, sólo diremos brevemente que entre el 19 y el 28 de Julio los frentepopuslistas no cejaron en su empeño por derrotar a los sitiados sometiéndoles a todo tipo de presiones, entre ellas, y desde el primer día, el corte de los suministros de luz y agua (este último, no obstante, pudo paliarse en parte al descubrirse por accidente un manantial natural), así como al de todo tipo de alimentos (al carecer de ellos, los defensores se vieron obligados a realizar una salida para buscarlos logrando dar con algunos), causándoles indecibles sufrimientos, incrementados por el extraordinario calor del verano, la falta de condiciones higiénicas, de medicinas, etcétera, así como por las bajas (muertos y heridos), sometiendo a los sitiados a constante fuego desde las azoteas y ventanas de los edificios que los rodeaban, así como a los efectos de los artefactos explosivos que desde ellas les lanzaban, de forma que para el día 28 los sitiados estaban reducidos a la casa-cuartel y el Ayuntamiento, con un máximo de medio centenar de hombres útiles y al borde de sus posibilidades materiales, físicas y anímicas temiendo que de no ser socorridos de inmediato tendrían que rendirse en un máximo de cuarenta y ocho horas.

La columna del Col. Eduardo Sáenz de Buruaga.-

Col. Eduardo Sáenz de Buruaga

Mientras sucedía todo lo relatado, el Col. Eduardo Sáenz de Buruaga y Polanco, quien fuera jefe del Alzamiento en Tetuán, tras la victoria del mismo y la llegada a dicha plaza de Franco, había sido trasladado a Sevilla desde la cual se le ordenó hacerse cargo de Córdoba y su provincia, llegando a dicha capital el 23 de Julio; en Córdoba capital había triunfado el Alzamiento, bien que había quedando aislada de la mayoría de las más importantes poblaciones de la provincia, así como de sus pueblos, caso como vemos de Baena, no habiendo conexión entre unas y otras o siendo muy insegura y cambiante.

La situación, ya de por sí difícil, se temía que pudiera empeorar notablemente cuando se supo que de Madrid había partido una fuerte columna frentepopulista al mando del Gral. José Miaja con objetivo principal someter a Córdoba, motivo por el cual Sáenz de Buruaga sabía que contaba con muy poco tiempo, antes de tener que hacer frente a lo que se le venía encima, para organizar adecuadamente a las fuerzas disponibles en dicha capital, así como para intentar socorrer y consolidar en favor del Alzamiento a las localidades que, como Baena y otras, agonizaban.

Cañón de 75mm

Dada la importancia de Baena, Sáenz de Buruaga dispuso una pequeña columna compuesta por una Compañía del Regimiento de Infantería Lepanto y una Compañía de Regulares (ambas con aproximadamente un centenar de hombres cada una, siendo la de Regulares moros), un Escuadrón de Caballería de Regulares (unos 50 moros), dos Secciones de la Legión (unos 60 hombres) y medio centenar más entre guardias civiles, de Asalto y algún que otro falangista, contando con el apoyo de dos baterías de Artillería (6 piezas de 75 mm), sumando en total unos 500 hombres.

Dicha fuerza partió el 26 de Julio de Córdoba con dirección a Baena pasando antes por las localidades de El Carpio, Alcolea, Fernán Núñez, Montemayor, Montilla y Nueva Carteya, logrando dejar todas aseguradas en manos de la Guardia Civil de cada población, con el refuerzo en alguna de ellas de algunos de los integrantes de su columna. Las ligeras oposiciones encontradas en varias de ellas fueron rápidamente eliminadas; en la última citada la resistencia frentepopulista fue mayor, terminando con el resultado de una docena de ellos muertos.

Sobre las 16,00 del 28 de Julio, la columna de Sáenz de Buruaga avistó por fin Baena llegando a ella desde el Sur por la carretera que la unía con la localidad de Doña Mencía. Tras comprobar la situación existente, es decir, el asedio a que se sometía a la casa-cuartel de la Guardia Civil, procedió mediante alguna pequeña incursión a tantear la resistencia que se les oponía comprobando en esos primeros instante que era muy activa, por lo que decidió emplazar alguna de las piezas de artillería haciendo algún que otro disparo con intención y efectos sólo desmoralizadores, no destructivos debido a que los frentepopulistas se guarecían en casas en las que no se sabía quiénes estaban dentro, objetivo que se consiguió pues los frentepopulistas entraron en pánico abandonando sus posiciones, y con ello el asedio, marchando mayoritariamente a refugiarse en el convento-asilo de San Francisco.

Al comprobar lo anterior, se dio la orden a moros y legionarios de marchar en vanguardia –con los soldados de infantería en retaguardia–, penetrando en el pueblo por sus calles.

La penetración por ellas camino del centro de pueblo estuvo protagonizada por la clásica y obligada dispersión de los combatientes, su aislamiento en muchas ocasiones, así como por la falta de control de los mandos debido a la compartimentación que las propias calles imponían, produciéndose algún equívoco saldado con la muerte de cuatro o cinco personas. En su progresión, moros, legionarios y soldados anunciaban a voz en grito que todos los hombres debían salir de sus casas y concentrarse en la plaza del Paseo, a la cual se llegó a media tarde produciéndose escenas de gran emotividad entre los asediados, que se veían libres cuando se consideraban perdidos, y sus liberadores. Al unísono con lo anterior, los hombres de Sáenz de Buruaga procedieron a extenderse por toda Baena para controlarla, llegando hasta el convento-asilo de San Francisco, único baluarte que quedó en manos frentepopulistas.

Cadáveres de algunos de los «escudos humanos» atados por los frentepopulistas en los balcones y ventanas del convento-asilo de San Francisco

Ante él, los de Sáenz de Buruaga se organizaron para intentar tomarlo, capturar a sus defensores y liberar a los allí prisioneros. Pero cual no fue su sorpresa al comprobar que, iniciada dicha operación y consiguiente intercambio de disparos, los frentepopulistas ataron a varios de sus prisioneros en algunas de las ventanas del edificio usándolos como escudos humanos; entre ellos a la esposa y sus tres hijos de 7, 6 y 3 años de Manuel Cubillo, presidente del Círculo de Labradores. Cuando moros y legionarios pudieron apercibirse de lo que ocurría, dejaron de hacer fuego, bien que para entonces varios de los utilizados como escudos humanos habían sido alcanzados por sus disparos; entre ellos la citada mujer y sus hijos muertos en el acto. Ante hecho tan execrable y la pérdida de visibilidad al caer la noche, Sáenz de Buruaga decidió esperar al día siguiente para atacar el convento-asilo de forma más meditada e incluso con la esperanza de que sus defensores, ante la inutilidad de sostenerse en él por la desproporción de fuerzas, optaran por rendirse liberando a sus prisioneros sin daño alguno para ellos.

Liberados los guardias y paisanos sitiados por los frentepopulistas, y una vez terminadas las muestras de alegría por su liberación, el Tte. Sánchez, ayudado por un guardia de los suyos más otro de Asalto de los llegados con la columna de socorro, y bloqueadas las calles de acceso a la plaza del Paseo por algunos legionarios y moros, procedió a colocar en filas y boca abajo en dicha plaza a los frentepopulistas capturados, así como a los hombres del pueblo que atendiendo a las indicaciones que se han citado se habían concentrado en ella.

La plaza del Paseo en la actualidad (ahora de la Constitución). Se aprecia la que fue casa-cuartel de la Guardia Civil y el Ayuntamiento remodelado pero en el mismo lugar que entonces

Enseguida, y uno por uno, fue procediendo a su identificación, discriminando entre los que habían participado en el asedio y los que no; para ello contó con la concurrencia de familiares de los que se habían refugiado en la casa-cuartel los cuales, al permanecer en el pueblo mientras este estuvo en manos de los sitiadores, sabían quienes habían participado en el asedio y quienes no. Los que eran señalados como que habían participado en el asedio, fueron de inmediato ajusticiados allí mismo por el Teniente o alguno de sus dos ayudantes con un tiro en la nuca. Los que resultaban avalados como que no, se les ponía un pañuelo blanco anudado en uno de los brazos –en el cual se estampaba un sello de la Guardia Civil– y se les dejaba libre; a alguno de éstos se les requirió, no obstante, para realizar labores de limpieza de la sangre y traslado de los cadáveres de los ajusticiados. El total de los éstos esa tarde fue de 118; entre ellos el teniente de alcalde comunista, el cuñado de “El Transío” y los otros dos anarquistas (Cortés y el “Gazpacho”) que habían sido detenidos al comienzo, quedando en libertad la hermana (embarazada) de “El Transío”.

Sangrienta orgía frentepopulista en San Francisco.-

Al anochecer, y una vez que quedó claro para los frentepopulistas que los de Sáenz de Buruaga habían optado por esperar al día siguiente para atacarlo, viéndose de todas formas perdidos, comenzaron diversos conciliábulos para analizar cuáles eran las opciones disponibles y consecuentes decisiones a tomar.

Francisco Salamanca que sobrevivió a los hachazos bien que quedó ciego y loco

No tardaron mucho en concluir que, debido a los ruidos de los disparos de los ajusticiamientos que se llevaban a cabo en la plaza del Paseo –los cuales no alcanzaban a ver pero suponían que se trataba de fusilamientos– y a la execrable utilización por su parte de sus prisioneros como escudos humanos, poco o nada podían esperar de los de Sáenz de Buruaga, lo que unido a que su inferioridad era manifiesta en todos los órdenes, los líderes frentepopulistas decidieron dejar que cada cual procediera como mejor considerara, optando no pocos por intentar la fuga al amparo de la oscuridad para, campo a través, cruzando el río Marbella, dado que esa parte no estaba cubierta por los de Sáenz de Buruaga, huir e intentar llegar a alguna de las localidades cercanas que creían que podían seguir en poder de sus correligionarios.

Pero mientras algunos procedieron a escapar de inmediato, otros optaron por desatar su ira y satisfacer sus más bajos instintos comenzando una orgia de sangre increíble e injustificable a todas luces, asesinando a buena parte de sus prisioneros; aún más injustificable si tenemos en cuenta que las víctimas iban a ser totalmente inocentes, estaban completamente indefensas y a su merced, así como que nada en absoluto iban a conseguir con ello, menos aún mejorar su situación de cara a aplacar el rigor de los de Sáenz de Buruaga, sino todo lo contrario.

Carmen Guioto Caballero de 12 años de edad, que se salvó de los hachazos recibido milagrosamente

Tomando hachas y hoces, cuchillos, navajas y palos para no hacer ruido, pues de haber utilizado las escopetas que tenían los legionarios y moros se hubieran advertido de lo que ocurría y con toda seguridad hubieran procedido a asaltar el convento-asilo, así como también para ahorrar munición, amparados en la oscuridad y en el grosor de los muros de edificio tan imponente, los frentepopulistas concentraron en algunas de sus estancias a los que consideraron, sin distinción de sexo ni edad, y comenzaron a asesinarlos sin piedad, en una orgia de sangre indescriptible, inimaginable, terrorífica, impropia de seres humanos; las escenas que allí se produjeron fácil es imaginarlas como dantescas, dando una idea aproximada de ellas la relación de víctimas, 77 en total (AQUÍ), cebándose especialmente entre los familiares de los refugiados en la casa-cuartel de la Guardia Civil, entre las que hubo casos destacados por su especial crueldad como fue el de una embarazada asesinada a hachazos en el momento en que daba a luz y el de otros a los que torturaron despiadadamente clavándole las medallas religiosas que portaban en los ojos; también por las secuelas en algunas de las víctimas que milagrosamente lograron sobrevivir, prueba fehaciente de lo que allí sucedió.

Cadáveres exhumados posteriormente de Concepción Pérez Baena y sus dos hijos de 9 y 2 años asesinados a hachazos

Cuando los de Sáenz de Buruaga, antes de rayar el alba, iniciaron el asalto al convento-asilo, que coronaron con éxito en poco tiempo, el cuadro de horror con que se encontraron fue tremendo, topando con cadáveres descuartizados a hachazos, heridos sangrantes y los despavoridas y temblorosos supervivientes que sobrevivieron que fueron 81 personas (de ellas 14 con heridas graves): 50 paisanos, 17 monjas y 14 ancianos allí asilados. Se capturó a 88 frentepopulistas de los cuales 21 serían ajusticiados entre los días 29 y 31.

El día 30 la columna Sáenz de Buruaga regresó a Córdoba, dejando como máxima autoridad de Baena al Cte. Rafael de las Morenas Alcalá que había sido, como se ha dicho, uno de los militares refugiados en la casa-cuartel, persona de reconocida seriedad, quien tomó posesión de su cargo el 1 de Agosto.

Análisis de los hechos y conclusiones.-

Hemos considerado más serio, riguroso y decente, exponer primero los hechos asépticamente, procediendo sólo ahora a analizar los mismos, al contrario de lo que hacen otros al tratar este asunto que incluyen en el relato sus opiniones y no pocas elucubraciones siempre parciales.

  • La situación y ambiente de división, crispación, violencia, confrontación y radicalidad existente en Baena no se debía sólo a la pugna entre “burgueses” y “obreros”, a la “lucha de clases”, sino al mismo cúmulo de causas que asolaban toda España desde la caída de la monarquía, la implantación ilegal e ilegítima de la II República, la terrible Revolución de Octubre de 1934, el acceso al poder mediante un pucherazo electoral del Frente Popular y más aún por la actitud de éste desde aquel 13 de Febrero de 1936, teniendo mucho que ver los reiterados anuncios de sus líderes de ir decididos a un nuevo levantamiento revolucionario de lo cual hacían gala.
  • En una localidad pequeña como era Baena, todos se conocían, es decir, que nadie se engañaba sobre el bando en que, llegado el caso, se iban a posicionar unos y otros; tampoco sobre las inquinas existentes.
  • Existía también la certeza de que se preparaba un posible pronunciamiento militar a fin de neutralizar esa nueva revolución. Por ello, se era consciente de que cualquier chispa podía prender el fuego de enfrentamientos civiles que, en los pueblos como Banea, nadie se engañaba sobre su dureza porque las posturas eran del todo conocidas e irreconciliables.
  • El alcalde no era ni legal ni legítimo, sino impuesto por el Gobernador Civil en lo que se debe considerar como un “golpe municipal”. Lo que había pasado en Baena pasó en muchísimas localidades de toda España. Tras hacerse el Frente Popular con el poder gubernamental en Febrero, como se ha dicho mediante un pucherazo electoral, el nuevo Gobierno ya enteramente frentepopulista nombró a los Gobernadores Civil, los cuales procedieron a hacerse con las alcaldías nombrando a su vez como alcaldes a dedo a frentepopulistas reconocidos, para, de cara a su nueva revolución, contar también con el poder municipal. Unas veces, como en Baena, cesando a la Comisión Gestora que venía funcionando desde Octubre de 1934, otras cesando a los alcaldes que habían sido elegidos democráticamente en las últimas elecciones municipales de 1933. Pero es que dichos gobernadores no tenían autoridad legal para proceder a nombrar alcaldes. Así es que los alcaldes frentepopulistas designados mediante tales procedimientos eran ilegales e ilegítimos; la mayoría de ellos fueron los que lideraron la revolución en sus localidades respectivas –no en Baena como hemos visto–, así como la consiguiente persecución y eliminación física de los opuestos al Frente Popular, que para eso, como se ha dicho, se les había nombrado.
  • Lo ocurrido durante la revolución de Octubre de 1934 estaba a tan sólo año y medio de distancia, por lo que sus desmanes, enfrentamientos, muertes, etcétera, eran de sobra conocidos, nadie lo olvidaba, sino que cada cual sabía qué debía temer o qué errores no debía cometer. El asedio y eliminación de numerosos puestos de la Guardia Civil de pueblos pequeños por los revolucionarios en 1934 fue lo que llevó al Tte. Sánchez a adoptar las medidas de protección y defensa descritas. La detención de cinco señalados frentepopulistas lo fue como medida de precaución para caso de asedio a la casa-cuartel; medida por ello justificada.
  • Los frentepopulistas actuaron siguiendo las mismas pautas y con los mismos objetivos que aquellos de 1934. Entre otras, la de aprisionar a civiles  (en realidad auténticos secuestros) por la única razón de considerarlos opuestos a su ideología y fines y/o por ser familiares de los refugiados en la casa-cuartel, todo ello absolutamente ilegal e ilegítimo porque no poseían autoridad ninguna para ello, de ahí lo de tratarse de verdaderos secuestros.
  • Tras la declaración conforme a la legislación republicana del “estado de guerra” por parte del Tte. Sánchez, desde ese instante única, máxima y legal autoridad, incurrían en los delitos que para dichos casos contemplaban el Código de Justicia Militar de 1890 y Reglamento de Campaña de 1882, en vigor entonces porque la República ni los había derogado ni modificado, cualquiera que se levantara en armas contra dicha autoridad, delitos que llevaban implícita la pena capital en el acto. Por tanto, el ajusticiamiento en la plaza del Paseo de los frentepopulistas identificados como implicados en el levantamiento revolucionario y consiguiente asedio de la casa-cuartel estuvo justificada y ajustada al derecho vigente en esos instantes, por muy duro que pueda parecer hoy.
  • Los asesinatos durante los días que Baena estuvo en manos de los frentepopulistas, algunos de ellos de forma cruel, el hecho de que el asedio de la casa-cuartel y Ayuntamiento habían durado nueve días con los sufrimientos y bajas ya descritos, que los asediados vieron muy cerca su final y la noticia de que algunos de los tomados como prisioneros (secuestrados) en el convento-asilo habían sido utilizados como escudos humanos, debió pesar sin duda en el ánimo del Tte. Sánchez para aplicar con máximo rigor la legislación que le amparaba. Que en ello se produjeron algunos errores –se conocen con certeza dos o tres– e incluso alguna posible venganza personal –sólo responsabilidad de quienes las propiciaron–, no anula ni disminuye lo dicho. Es más, los frentepopulistas conocían la dura legislación republicana, por lo que sabían a qué se arriesgaban caso de perder. Pedir a unos templanza o frialdad, así como la misericordia, y no hacerlo, como vamos a ver, con los asesinos de los del convento-asilo, es pura hipocresía.
  • Y es que lo que no hay por donde cogerse, lo que no tiene justificación alguna, ni legal, ni moral, ni siquiera humana, es el asesinato brutal de inocentes indefensos que los frentepopulistas perpetraron en el convento-asilo; máxime sabiéndose ya perdidos. El uso de seres humanos como escudos, incluso de tres niños de corta edad, y más aún si cabe la posterior orgia de sangre, por mucho que los de siempre, en el colmo de su cinismo, intenten justificar como reacción por los ajusticiamientos de la plaza del Paseo, no tiene tampoco por donde sostenerse –máxime cuando de ella nada conocían con certeza por no estar a su alcance verla, sólo podían oír el ruido de los disparos–, por lo que quien así procede lo hace sólo cegado por el sectarismo ideológico más que evidente, lo que al tiempo les deja en evidencia. Tampoco pretender que fuera obra de incontrolados de última hora, porque sus desmanes lo fueron nada más hacerse con el pueblo, durante el asedio a la casa-cuartel en el convento ahorcaron a uno de los prisioneros y cuando pasaron a ser asediados. Debido al tiempo pasado hasta la orgia de sangre y la circunstancias de la misma –nocturnidad, alevosía, evitando ruidos que pudieran alertar a los de Sáenz de Buruaga, etc.–, permite concluir que fue acto planeado por quienes sólo buscaban satisfacer sus más bajos instintos; esos mismos que les llevaron al asedio de la casa-cuartel y los mismos que les indujeron a asesinar en las calles de Baena a varios de los que consideraban sus enemigos ideológicos, entre ellos, cómo no, a un sacerdote (otro lo sería en el convento-asilo).
  • Por último, y muy importante, hay que destacar que esa forma tan cruel e innecesaria de matar prisioneros y más aún civiles (entre ellos mujeres, ancianos y niños), cuando los frentepopulistas de Baena se vieron derrotados, fue la misma que ocurrió en otros lugares próximos o lejanos, como El Arahal, Granja de Torrehermosa, Ibiza, Castellón, etc., lo que nos indica que fue una acción premeditada, fruto de cómo entendían los dirigentes del Frente Popular que tenían que ser las represalias contra sus adversarios, es decir, no sólo su muerte, sino que ella debía ser en forma de sádica y horrorosa matanza.

4 respuestas a «Cruel, sádica y sangrienta masacre frentepopulista en Baena (28/29.07.1936)»

  1. Muy bien documentado y explicado. Como siempre, a la escoria revolucionaria Disraeli Rothschild, le está permitido todo, a sus víctimas nada, para eso reescriben ellos la historia, que diría el lacayo masón Churchill.
    Fieras hordas de orcos cegados por el odio, más útiles antes que las bombas, que dicen los Protocolos de la Masonería Internacional y de sus amos anglo sionistas nazis.

    Hoy están ganando de otra manera, a costa de muchos más muertos aún. Maestros de la mentira, parece que aquí no pasa nada. Al final, de una forma u otra lo conseguirán… la granja global comunista esclavista modelo chino nos espera, a la vuelta de la esquina. Pero esa generación de nuestros padres, con Franco al frente, permitió que mi despreocupada generación pasara en paz y con orgullo sus mejores años, a costa del esfuerzo, la valentía, el sufrimiento y la sangre de aquella otra.

      1. Desgraciadamente desde la Paz de Westfalia de 1648 (por no hablar del prendimiento,flagelación y crucifixión de Jesús) la causa de Dios en la Tierra va perdiendo y recibiendo un revés histórico tras otro, desde hace más de trescientos años, con la sola excepción de la Guerra de Liberación de 1936, pero esta excepción relativa, por el alto precio que se tuvo que pagar, y de lo que este artículo da testimonio, y porque aquel sacrificio a dia de hoy se ha malogrado completamente y estamos como entonces.
        La Fe está muy bien, pero la realidad de los hechos es que los enemigos de Dios va de una victoria a otra desde hace siglos, sin solución de continuidad, todo lo demás son cuentos, o si lo prefiere, esperanzas que están por llegar pero que nunca llegan.

  2. Desde luego que las fuerzas del mal van a lo suyo y por desgracia obtienen logros temporales. Pero creo que la barbarie tocó techo en el pasado siglo XX. Me parece que hechos tan trágicos como nuestra guerra civil, de liberación y cruzada son irrepetibles. Y lo mismo en otros países como, por ejemplo, las revoluciones en México, Rusia o China. Se va aprendiendo de la experiencia pasada, aunque el mal se transmuta bajo otras formas y vuelve al acecho. También, y por otro lado, y a pesar de las apariencias, me parece reconocer que en los últimos tiempos se está dando una mayor ayuda e intervención en la historia por parte de Dios. En este combate desigual, sin la ayuda divina estamos perdidos, y Dios no va a dejarnos abandonados.

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