Cuando el bosque se quema, algo suyo se quema, señor conde

Ustedes recordarán esta estúpida expresión. Tuvo pretensiones de chiste fácil e hizo fortuna. Su autor, un conocido humorista (1) de gran éxito profesional, gozó de una gran reputación. En este caso, la broma cruel sólo podía abocar a malos resultados. Pero eso no importaba.

En 1962, una campaña de la Dirección General de Montes prevenía sobre los incendios forestales debidos a descuidos. El lema era “Cuando el monte se quema, algo suyo se quema”. Estaba inteligentemente (con perdón: era en 1962) concebida y fundada: cuando la propiedad anda de por medio, los bienes se cuidan incomparablemente mejor que cuando se trata de bienes públicos (2). El asunto está tan comprobado y demostrado que no es necesario extenderse.

Viene esto a cuento de los incendios forestales que se produjeron en España durante el verano de 2022. Como sin duda conoce el lector, el gobierno, en la línea humorística del Perich, los ha atribuido al llamado cambio climático. El Perich tuvo una triste gracia; el gobierno no la tiene en modo alguno. Y además, miente. A ver, es su estilo habitual, pero en este caso, la falsedad es manifiesta.

Vamos por partes. Ustedes saben que el clima cambia por definición, que no es estable. Si el clima cambia permanentemente, decir cambio climático es una tautología. Uno puede llegar a entenderlo, aunque no a comprenderlo. Se entienden que utilicen alguna expresión porque la anteriormente utilizada era calentamiento global. Y como la atmósfera terrestre no se ha calentado entre 1998 y 2016, por un lado, y 2017 y 2021 (3), por otro, se requería un rostro de cemento armado (4) para llamar calentamiento global a lo que no se calentaba en absoluto. Así que recurrieron al concepto vacío cambio climático.

Por otro lado, se trata de asustar a los contribuyentes. En España y en el Occidente todo. Según los adalides del apocalipsis climático, estaríamos a las puertas de una catástrofe irreversible que dará con nuestras vidas y haciendo en el basurero de la Historia del mundo. Y ello es por nuestros pecados bajo la nueva religión calentológica que impera, entre otras cosas por la vergonzosa retirada que protagonizan las huestes de la jerarquía católica. La Naturaleza, como saben, tiene horror al vacío. Si unos dejan el campo de juego como un erial, otros vienen a llenarlo. Alguien asustado es alguien que acepta pseudosoluciones procedentes de los que saben, los expertos, y de los políticos, los ejecutores.

Greta Thunberg

¿Y cuál es el pecado que nos atribuyen a los humanos occidentales y blancos (a ser posible) desde el profeta Al Gore hasta la Juanita de Arco Thunberg, bajo los arcos del templo del IPCC (5) de Naciones Unidas? Las emisiones de CO2, ni más, ni menos. Sí, la culpa (6) (por consumir energía derivada de fuentes contaminantes (7), es decir, de hidrocarburos) es nuestra. Nuestra y sólo nuestra, aunque sea la RP China la que más emite a la atmósfera negándose a modificar su patrón de producción de energía eléctrica, como la India, como Rusia, como cualquiera que no sea un país de Occidente(8).

Rebobinando, nuestra culpa emitiendo CO2 a la atmósfera es la que quema los bosques. Sí, porque dice el gobierno que es la temperatura de la atmósfera la que quema los bosques. Y la temperatura se eleva por el efecto invernadero, inducido por el CO2 que producimos y sólo por el CO2 que nosotros producimos.

¿Es cierto? No lo es, pero al gobierno con su presidente a la cabeza, la verdad nunca les ha estropeado una buena consigna. Entonces, ¿por qué arde el bosque? Por lo de siempre. La acción o inacción del hombre, que se eleva al 95% del total. Y en un porcentaje inferior al 5% de los casos, a los rayos.

La acción incendiaria es irresponsable o criminal, depende. Quemas de rastrojos sin garantías de control del fuego, chispas de vehículos que prenden la hierba e irresponsabilidad en el cuidado de las fogatas para cocinar se llevan la parte del león de la irresponsabilidad. La parte criminal corresponde a los pirómanos y a los incendiarios, es decir, los enfermos y los malévolos, los que queman el bosque para sentirse realizados o para hacer daño, aunque poco o nada obtengan (9) de ello.

La inacción está ganando terreno en todos los países de Occidente. Propugna que no se limpie el bosque de sus restos ni las plantas del sotobosque bajo el supuesto de que la conservación integral es mejor así. Para lograr ese fin, se castiga con dureza el desbroce del bosque, lo que deja el suelo lleno de combustibles prestos a prender a la menor oportunidad (véase acción). Además, se evita practicar cortafuegos para dotas de mayor arbolado a toda la superficie.

Las circunstancias concomitantes establecen el marco: a mayor temperatura ambiente (y la consiguiente sequedad asociada) y su corolario inverso, menor humedad ambiental; y a mayor circulación de vientos, más probabilidades existen de que el incendio tenga lugar. Es sencillo, en realidad.

¿Por qué las autoridades nacionales (y hasta autonómicas y locales) han legislado de manera obviamente errónea y propiciado que los incendios se deben en nuestra riqueza forestal? Podría no ser por mala voluntad o deseo de destruir lo que es de todos o de alguno, persona o empresa. Ya conocen el aforismo que reza “no atribuyas a la maldad lo que se puede explicar por simple estupidez”. Se trataría entonces de ignorancia deliberada, pues sin duda, dada la cantidad de vocales asesores que nutren las nóminas de los organismos competentes, no falta asesoría adecuada (10). En realidad, las raíces de este comportamiento radican en el disfrute de la posición de privilegio que ostentan. No buscan el bien común sino sólo el suyo propio: mandan ellos, ¿pasa algo?

Vaya si pasa, claro que pasa. Vean:

  1. Cambio climático no significa nada.
  2. El CO2 no es el principal Gas de Efecto Invernadero (GEI).
  3. El GEI más importante es el vapor de agua.
  4. El vapor de agua, por sí solo, constituye el 95% de los GEI.
  5. El CO2 supone sólo el 3% de los GEI.
  6. De ese 3%, China emite (11) el 30, 9%, los EE.UU. el 13,8%, Japón+Canadá+Australia+más la antigua URSS el 12,4%, la UE el 6% … (de los cuales España apenas el 0,5%). La india el 7,1% (12).
  7. Los países de Occidente reducen consistentemente sus emisiones, sin que ello afecte al total, que sigue aumentando, sobre todo en los casos de la RP China e India.
  8. Por tanto, reducir nuestras emisiones de CO2 no sirve de nada. Para nada en absoluto.
  9. Bueno, sí sirve; sirve para destruir las economías de Occidente.
  10. Y sirve para aumentar los ingresos del Estado vía impuestos, que pagan los sueldos de los políticos que los fijan (los impuestos y los sueldos, ambos).
  11. Y ahí entra el presidente del gobierno de España con sus mentiras. Los incendios los posibilitan las políticas de los poderes ejecutivos, no el clima, no el cambio del clima. La suciedad del monte, la incuria inducida en su descuido deliberado, eso es cosa de los políticos.

Lo van a conseguir; para 2030, seremos pobres (13). Por no tener, no tendremos ni bosques, porque lo habrán quemado los irresponsables por acción y por omisión. Los políticos gozarán de los privilegios típicos de las castas dirigentes, que sólo para eso están. Pero estén seguros de que no seremos felices hasta que no desaparezcan en su mayoría; los políticos, no los bosques.

De momento, ya se han quemado más de 220.000 hectáreas. Si nada cambia, podemos superar la cifra de hectáreas calcinadas de 1994, que alcanzó las 500.000. ya debía regir el cambio climático entonces, porque si no, ¿cómo se explica?

1.- Jaume Perich Escalas, El Perich
2.-Las suertes son una forma de aprovechamiento colectivo vecinal y rural ordenado y cerrado a lo público en general. Los titulares de los derechos de explotación maderera de los montes gozan de un privilegio de posesión comunal del bosque que se remonta a las cartas pueblas concedidas en la Edad Media a ciertas poblaciones, que se utilizaron para fomentar el asentamiento de vecinos . La suerte de pinos distribuye los recursos y contribuye decisivamente a la conservación del monte.
3.- Últimos datos disponibles.
4.- La expresión calentamiento global no es del gobierno español; sí así fuera, dado el estilo hormigonado de sus afirmaciones , sin duda lo hubieran seguido utilizando.
5.- Intergvernmental Panel on Climate Chanage
6.- El sentimiento de culpa es una de las calves de bóveda del judaísmo y de ahí, del cristianismo. La culpa es la consecuencia inmediata del pecado. No podremos librarnos de ella hasta arrepentirnos, confesando nuestro pecado, nuestra culpa. Entonces alcanzaremos el perdón y la oportunidad de transformar nuestra vida para empezar a tomar las decisiones correctas.
7.- El CO2 no contamina en absoluto. Llevan décadas intentando convencernos de que sí lo hace. Mienten.
8.- En puridad, un país de la OCDE.
9.- Hubo un tiempo en el que se quemaban áreas enteras para aprovechar un terreno previamente no urbanizable, pero la normativa ya no lo permite.
10.- Bien podría ser así, al menos en teoría. A veces parece que muchos de los autotitulados asesores son meros compañeros beneficiados dl sueldo público por ser compañeros, no por ser expertos (8) En puridad, un país de la OCDE.
11.- Datos 2020.
12.- Estos datos y otros muchos más los encontrará el lector en el libro Crimen de Estado, José Ramón Ferrandis, Unión Editorial, Madrid, 2022. https://www.unioneditorial.net/libro/crimen-de-estado

Para Razón Española (n.º 232) Revista en papel sólo para subscriptores. Bimestral. 65 €/año. Telf. 91 457.18.75 o correo electrónico fundacionbalmes@yahoo.es.


2 respuestas a «Cuando el bosque se quema, algo suyo se quema, señor conde»

  1. Razón Española es una pequeña gran revista, que merece ser promocionada y elogiada por todos nosotros…
    La chica de la foto, es una histérica perturbada, que está siendo utilizada por sus padres, para hacerse millonarios.
    Y, hablando claramente, todo es un montaje.

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