Cuando tres Dicasterios recuperan una fórmula modernista

ESCUCHAR NOTICIA: Una vez más hacemos referencia a la Nota, “Un camino de esperanza”, publicada por tres Dicasterios: para la doctrina de la fe, para la promoción de la unidad de los cristianos y para el diálogo religioso. Nos detenemos en los siguientes párrafos del punto 10: “Tanto el judaísmo actual como el cristianismo contemporáneo se basan en la Palabra revelada en el Antiguo Testamento y tienen sus raíces en el judaísmo de la época de Jesús. Este último, tras la destrucción del templo de Jerusalén en el año 70 d. C., se transformó con el tiempo sobre todo en judaísmo rabínico, mientras que el cristianismo primitivo se desarrolló a partir del movimiento iniciado por Jesús y sus discípulos, distinguiéndose de las diversas formas de judaísmo a lo largo del tiempo”.   El judaísmo actual y el cristianismo no son dos desarrollos paralelos Lo primero que observamos es la habilidad y astucia de los autores de la Nota al poner en paralelo al judaísmo con el cristianismo, que lleva a conclusiones equívocas. Decir que “tanto el judaísmo actual como el cristianismo contemporáneo se basan en la Palabra revelada en el Antiguo Testamento”, es decir que ambos se apoyan en una base común. Ahora bien, el Antiguo Testamento, para nuestra fe católica, es más que una base religiosa que se comparte con el judaísmo. La Iglesia no lee el AT de manera autónoma respecto al Nuevo Testamento, sino a la luz de Cristo, en quien se cumplen todas las promesas del AT, y en quien el AT alcanza toda su inteligencia y comprensión. El judaísmo actual y el cristianismo no son dos desarrollos paralelos que han brotado sencillamente de un mismo tronco histórico y que luego han seguido caminos distintos. Históricamente puede hablarse de un proceso de diferenciación, pero sin mayor relevancia. La profundidad teológica y cristiana es que Jesucristo es el Mesías y que la historia de Israel encuentre en Él su plenitud. El cristianismo nace de Jesucristo, Mesías de Israel e Hijo de Dios La frase “tienen sus raíces en el judaísmo de la época de Jesús” resulta también ambigua. Puede ser aceptable como descripción histórica muy general, pero es insuficiente como formulación teológica. El cristianismo no tiene simplemente sus raíces en “el judaísmo de la época de Jesús”. Tiene su fundamento en Jesucristo mismo. Una vez más la astucia de los redactores de la Nota, porque el cristianismo nace de Jesucristo, Mesías de Israel e Hijo de Dios. Jesús no es simplemente el “iniciador de un movimiento” Continua el párrafo que analizamos, diciendo: “mientras que el cristianismo primitivo se desarrolló a partir del movimiento iniciado por Jesús y sus discípulos”. Hablar del cristianismo como un “movimiento iniciado por Jesús es de una simplificación de la verdad de la fe católica inaceptable. Jesús no es simplemente el iniciador de un movimiento, es el fundador de la Iglesia. Es el Señor, el Redentor, Aquel en quien se cumple a la Nueva Alianza. Cristo no es un fundador religioso; uno más entre otros fundadores. Y después de la frase anterior, leemos: “distinguiéndose de las diversas formas de judaísmo a lo largo del tiempo”. La Nota omite decir la verdad: lo que ocurrió fue una ruptura radical con el judaísmo, porque en Cristo ha quedado establecida la Nueva Alianza. Esta es la línea de separación con el judaísmo. La Nota, en realidad, rebaja a Cristo a un origen histórico de una tradición religiosa como tantas otras. Condena con pena de excomunión de la expresión “Cristo inauguró un movimiento religioso” El decreto Lamentabili sane exitu[1] del 3 de julio de 1907, de la Sagrada Congregación de la Romana y Universal Inquisición, en su proposición 59, condena quienes mantengan la siguiente opinión: “Cristo no enseñó un cuerpo determinado de doctrina aplicable a todos los tiempos y a todos los hombres, sino que inauguró más bien cierto movimiento religioso adaptado o que debía adaptarse a los diversos tiempos y lugares”. Además, el Motu proprio Praestantia Scripturae[2], del 18 de noviembre de 1907, declara pena de excomunión las proposiciones condenadas por el decreto Lamentabili. Cuesta entender que tres Dicasterios, asistidos por sus teólogos, no hayan encontrado una formulación más precisa que una expresión condenada por san Pío X en Lamentabili sane exitu. La cuestión es muy seria. ¿Ha dejado de tener vigencia la doctrina que aquella condena quería proteger? ¿Piensan los responsables de la Nota que ya no puede hablarse de un cuerpo doctrinal determinado, válido para todos los tiempos y para todos los hombres? ¿Consideran, quizá, que el paso del tiempo ha vaciado de contenido aquellas condenas doctrinales y las sanciones que las acompañaban? Si no es así, deberían explicar por qué reaparece ahora una proposición expresamente reprobada por el Magisterio. Cristo no es el iniciador de una corriente o movimiento religioso. Es el Hijo de Dios encarnado, fundador de la Iglesia, cabeza de su Cuerpo y Señor de la historia. La Iglesia no nace porque unos discípulos prolonguen su impulso, sino porque Cristo la constituye: llama a los Doce, confiere autoridad a Pedro, instituye la Eucaristía, entrega el mandato misionero y envía el Espíritu Santo. [1] Acta sanctae sedis. Ephemerides romanae. Volumen XL. 1907. Pág. 477 [2] “Además, para reprimir los espíritus cada día más audaces de numerosos modernistas, que mediante sofismas y toda clase de artificios se esfuerzan por quitar fuerza y eficacia no sólo al Decreto Lamentabili sane exitu, publicado el 3 de julio del presente año por la Sagrada Congregación de la Romana y Universal Inquisición por mandato Nuestro, sino también a Nuestras Letras Encíclicas Pascendi Dominici gregis, dadas el 8 de septiembre de este mismo año, por Nuestra autoridad apostólica reiteramos y confirmamos tanto aquel Decreto de la Suprema Sagrada Congregación como dichas Nuestras Letras Encíclicas, añadiendo la pena de excomunión contra quienes se opongan a ellos”.   Pulse para escuchar el texto Una vez más hacemos referencia a la Nota, “Un camino de esperanza”, publicada por tres Dicasterios: para la doctrina de la fe, para la promoción de la unidad de los cristianos y para el diálogo religioso. Nos detenemos en los siguientes párrafos del punto 10: “Tanto el judaísmo actual como el cristianismo contemporáneo se basan en la Palabra revelada en el Antiguo Testamento y tienen sus raíces en el judaísmo de la época de Jesús. Este último, tras la destrucción del templo de Jerusalén en el año 70 d. C., se transformó con el tiempo sobre todo en judaísmo rabínico, mientras que el cristianismo primitivo se desarrolló a partir del movimiento iniciado por Jesús y sus discípulos, distinguiéndose de las diversas formas de judaísmo a lo largo del tiempo”.   El judaísmo actual y el cristianismo no son dos desarrollos paralelos Lo primero que observamos es la habilidad y astucia de los autores de la Nota al poner en paralelo al judaísmo con el cristianismo, que lleva a conclusiones equívocas. Decir que “tanto el judaísmo actual como el cristianismo contemporáneo se basan en la Palabra revelada en el Antiguo Testamento”, es decir que ambos se apoyan en una base común. Ahora bien, el Antiguo Testamento, para nuestra fe católica, es más que una base religiosa que se comparte con el judaísmo. La Iglesia no lee el AT de manera autónoma respecto al Nuevo Testamento, sino a la luz de Cristo, en quien se cumplen todas las promesas del AT, y en quien el AT alcanza toda su inteligencia y comprensión. El judaísmo actual y el cristianismo no son dos desarrollos paralelos que han brotado sencillamente de un mismo tronco histórico y que luego han seguido caminos distintos. Históricamente puede hablarse de un proceso de diferenciación, pero sin mayor relevancia. La profundidad teológica y cristiana es que Jesucristo es el Mesías y que la historia de Israel encuentre en Él su plenitud. El cristianismo nace de Jesucristo, Mesías de Israel e Hijo de Dios La frase “tienen sus raíces en el judaísmo de la época de Jesús” resulta también ambigua. Puede ser aceptable como descripción histórica muy general, pero es insuficiente como formulación teológica. El cristianismo no tiene simplemente sus raíces en “el judaísmo de la época de Jesús”. Tiene su fundamento en Jesucristo mismo. Una vez más la astucia de los redactores de la Nota, porque el cristianismo nace de Jesucristo, Mesías de Israel e Hijo de Dios. Jesús no es simplemente el “iniciador de un movimiento” Continua el párrafo que analizamos, diciendo: “mientras que el cristianismo primitivo se desarrolló a partir del movimiento iniciado por Jesús y sus discípulos”. Hablar del cristianismo como un “movimiento iniciado por Jesús es de una simplificación de la verdad de la fe católica inaceptable. Jesús no es simplemente el iniciador de un movimiento, es el fundador de la Iglesia. Es el Señor, el Redentor, Aquel en quien se cumple a la Nueva Alianza. Cristo no es un fundador religioso; uno más entre otros fundadores. Y después de la frase anterior, leemos: “distinguiéndose de las diversas formas de judaísmo a lo largo del tiempo”. La Nota omite decir la verdad: lo que ocurrió fue una ruptura radical con el judaísmo, porque en Cristo ha quedado establecida la Nueva Alianza. Esta es la línea de separación con el judaísmo. La Nota, en realidad, rebaja a Cristo a un origen histórico de una tradición religiosa como tantas otras. Condena con pena de excomunión de la expresión “Cristo inauguró un movimiento religioso” El decreto Lamentabili sane exitu[1] del 3 de julio de 1907, de la Sagrada Congregación de la Romana y Universal Inquisición, en su proposición 59, condena quienes mantengan la siguiente opinión: “Cristo no enseñó un cuerpo determinado de doctrina aplicable a todos los tiempos y a todos los hombres, sino que inauguró más bien cierto movimiento religioso adaptado o que debía adaptarse a los diversos tiempos y lugares”. Además, el Motu proprio Praestantia Scripturae[2], del 18 de noviembre de 1907, declara pena de excomunión las proposiciones condenadas por el decreto Lamentabili. Cuesta entender que tres Dicasterios, asistidos por sus teólogos, no hayan encontrado una formulación más precisa que una expresión condenada por san Pío X en Lamentabili sane exitu. La cuestión es muy seria. ¿Ha dejado de tener vigencia la doctrina que aquella condena quería proteger? ¿Piensan los responsables de la Nota que ya no puede hablarse de un cuerpo doctrinal determinado, válido para todos los tiempos y para todos los hombres? ¿Consideran, quizá, que el paso del tiempo ha vaciado de contenido aquellas condenas doctrinales y las sanciones que las acompañaban? Si no es así, deberían explicar por qué reaparece ahora una proposición expresamente reprobada por el Magisterio. Cristo no es el iniciador de una corriente o movimiento religioso. Es el Hijo de Dios encarnado, fundador de la Iglesia, cabeza de su Cuerpo y Señor de la historia. La Iglesia no nace porque unos discípulos prolonguen su impulso, sino porque Cristo la constituye: llama a los Doce, confiere autoridad a Pedro, instituye la Eucaristía, entrega el mandato misionero y envía el Espíritu Santo. [1] Acta sanctae sedis. Ephemerides romanae. Volumen XL. 1907. Pág. 477 [2] “Además, para reprimir los espíritus cada día más audaces de numerosos modernistas, que mediante sofismas y toda clase de artificios se esfuerzan por quitar fuerza y eficacia no sólo al Decreto Lamentabili sane exitu, publicado el 3 de julio del presente año por la Sagrada Congregación de la Romana y Universal Inquisición por mandato Nuestro, sino también a Nuestras Letras Encíclicas Pascendi Dominici gregis, dadas el 8 de septiembre de este mismo año, por Nuestra autoridad apostólica reiteramos y confirmamos tanto aquel Decreto de la Suprema Sagrada Congregación como dichas Nuestras Letras Encíclicas, añadiendo la pena de excomunión contra quienes se opongan a ellos”.

Una vez más hacemos referencia a la Nota, “Un camino de esperanza”, publicada por tres Dicasterios: para la doctrina de la fe, para la promoción de la unidad de los cristianos y para el diálogo religioso.

Nos detenemos en los siguientes párrafos del punto 10:

“Tanto el judaísmo actual como el cristianismo contemporáneo se basan en la Palabra revelada en el Antiguo Testamento y tienen sus raíces en el judaísmo de la época de Jesús. Este último, tras la destrucción del templo de Jerusalén en el año 70 d. C., se transformó con el tiempo sobre todo en judaísmo rabínico, mientras que el cristianismo primitivo se desarrolló a partir del movimiento iniciado por Jesús y sus discípulos, distinguiéndose de las diversas formas de judaísmo a lo largo del tiempo”.  

El judaísmo actual y el cristianismo no son dos desarrollos paralelos

Lo primero que observamos es la habilidad y astucia de los autores de la Nota al poner en paralelo al judaísmo con el cristianismo, que lleva a conclusiones equívocas.

Decir que “tanto el judaísmo actual como el cristianismo contemporáneo se basan en la Palabra revelada en el Antiguo Testamento”, es decir que ambos se apoyan en una base común. Ahora bien, el Antiguo Testamento, para nuestra fe católica, es más que una base religiosa que se comparte con el judaísmo. La Iglesia no lee el AT de manera autónoma respecto al Nuevo Testamento, sino a la luz de Cristo, en quien se cumplen todas las promesas del AT, y en quien el AT alcanza toda su inteligencia y comprensión.

El judaísmo actual y el cristianismo no son dos desarrollos paralelos que han brotado sencillamente de un mismo tronco histórico y que luego han seguido caminos distintos. Históricamente puede hablarse de un proceso de diferenciación, pero sin mayor relevancia. La profundidad teológica y cristiana es que Jesucristo es el Mesías y que la historia de Israel encuentre en Él su plenitud.

El cristianismo nace de Jesucristo, Mesías de Israel e Hijo de Dios

La frase “tienen sus raíces en el judaísmo de la época de Jesús” resulta también ambigua. Puede ser aceptable como descripción histórica muy general, pero es insuficiente como formulación teológica. El cristianismo no tiene simplemente sus raíces en “el judaísmo de la época de Jesús”. Tiene su fundamento en Jesucristo mismo.

Una vez más la astucia de los redactores de la Nota, porque el cristianismo nace de Jesucristo, Mesías de Israel e Hijo de Dios.

Jesús no es simplemente el “iniciador de un movimiento”

Continua el párrafo que analizamos, diciendo: “mientras que el cristianismo primitivo se desarrolló a partir del movimiento iniciado por Jesús y sus discípulos”.

Hablar del cristianismo como un “movimiento iniciado por Jesús es de una simplificación de la verdad de la fe católica inaceptable.

Jesús no es simplemente el iniciador de un movimiento, es el fundador de la Iglesia. Es el Señor, el Redentor, Aquel en quien se cumple a la Nueva Alianza. Cristo no es un fundador religioso; uno más entre otros fundadores.

Y después de la frase anterior, leemos: “distinguiéndose de las diversas formas de judaísmo a lo largo del tiempo”. La Nota omite decir la verdad: lo que ocurrió fue una ruptura radical con el judaísmo, porque en Cristo ha quedado establecida la Nueva Alianza. Esta es la línea de separación con el judaísmo.

La Nota, en realidad, rebaja a Cristo a un origen histórico de una tradición religiosa como tantas otras.

Condena con pena de excomunión de la expresión “Cristo inauguró un movimiento religioso”

El decreto Lamentabili sane exitu[1] del 3 de julio de 1907, de la Sagrada Congregación de la Romana y Universal Inquisición, en su proposición 59, condena quienes mantengan la siguiente opinión:

“Cristo no enseñó un cuerpo determinado de doctrina aplicable a todos los tiempos y a todos los hombres, sino que inauguró más bien cierto movimiento religioso adaptado o que debía adaptarse a los diversos tiempos y lugares”.

Además, el Motu proprio Praestantia Scripturae[2], del 18 de noviembre de 1907, declara pena de excomunión las proposiciones condenadas por el decreto Lamentabili.

Cuesta entender que tres Dicasterios, asistidos por sus teólogos, no hayan encontrado una formulación más precisa que una expresión condenada por san Pío X en Lamentabili sane exitu. La cuestión es muy seria. ¿Ha dejado de tener vigencia la doctrina que aquella condena quería proteger? ¿Piensan los responsables de la Nota que ya no puede hablarse de un cuerpo doctrinal determinado, válido para todos los tiempos y para todos los hombres? ¿Consideran, quizá, que el paso del tiempo ha vaciado de contenido aquellas condenas doctrinales y las sanciones que las acompañaban? Si no es así, deberían explicar por qué reaparece ahora una proposición expresamente reprobada por el Magisterio.

Cristo no es el iniciador de una corriente o movimiento religioso. Es el Hijo de Dios encarnado, fundador de la Iglesia, cabeza de su Cuerpo y Señor de la historia. La Iglesia no nace porque unos discípulos prolonguen su impulso, sino porque Cristo la constituye: llama a los Doce, confiere autoridad a Pedro, instituye la Eucaristía, entrega el mandato misionero y envía el Espíritu Santo.

[1] Acta sanctae sedis. Ephemerides romanae. Volumen XL. 1907. Pág. 477
[2] “Además, para reprimir los espíritus cada día más audaces de numerosos modernistas, que mediante sofismas y toda clase de artificios se esfuerzan por quitar fuerza y eficacia no sólo al Decreto Lamentabili sane exitu, publicado el 3 de julio del presente año por la Sagrada Congregación de la Romana y Universal Inquisición por mandato Nuestro, sino también a Nuestras Letras Encíclicas Pascendi Dominici gregis, dadas el 8 de septiembre de este mismo año, por Nuestra autoridad apostólica reiteramos y confirmamos tanto aquel Decreto de la Suprema Sagrada Congregación como dichas Nuestras Letras Encíclicas, añadiendo la pena de excomunión contra quienes se opongan a ellos”.

8 respuestas a «Cuando tres Dicasterios recuperan una fórmula modernista»

    1. Muy acertadas las puntualizaciones de Óscar Méndez Oceguera a la «Nota». En la línea de Carlos María Jáuregui, quien, de nuevo, en el artículo de hoy, vuelve a detectar y remarcar graves defectos en esa nota del Vaticano titulada «Un camino de esperanza».
      Sobre el escrito de Óscar Méndez, destacar sus referencias positivas a la Declaración Dominus Iesus, publicada en 2000, y que fue elaborada por la Congregación para la Doctrina de la Fe, bajo la dirección del cardenal Joseph Ratzinger (luego papa Benedicto XVI) y aprobada por el papa Juan Pablo II, y que, recordemos, es un documento oficial de la Iglesia católica sobre la unicidad y la universalidad salvífica de Jesucristo y de la Iglesia, publicada con la intención de «salir al paso del marasmo de teorías sincretistas y ecuménicas heterodoxas, reafirmando la tradicional doctrina católica que proclama a Jesucristo como único Salvador y la necesidad de pertenecer a su Iglesia, que subsiste plenamente en la Iglesia Católica.».

        1. Sí, también es interesante y profundo. Muchas gracias por la recomendación. Se trata de un autor brillante intelectualmente (como el sr. Jáuregui), cuyos escritos hay que tener en cuenta porque, en ambos artículos, se expone muy acertadamente los puntos problemáticos que se encuentran presentes en los discursos y actos del Papa León XIV, así como en los textos suyos propios o aprobados por él.
          Saludos cordiales.

  1. Un olvido imperdonable sobre el «judaismo» y el «judaismo actual» que es mayoritariamente (el 93%) de los «creyentes», de la JABAD LUBAVITCH, secta ortodoxa y extrema con 3.500 sinagogas a través de este mundo perverso y cuyo exponente fue el Rabbi Schneerson fallecido en 1994 y al que su tumba en Nueva York visitan con regularidad los conversos recientes a ese «credo», Javier Milei y nuestro «amigo americano», Donald Trump. Secta a la que también pertenecen Vladimr Putin, Netanyahu, Zelenski, Jared Kushner y el difunto Epstein.
    Esta secta luciferina cuyo dios es Lucifer NO creen en el otro mundo y prevén «traernos» al Anticristo, su MESIAS dentro de poco.
    Que la «iglesia oficial romana» traiga a cuento al «judaismo actual» que representa la JABAD es la prueba de que los actuales okupas del Vaticano pretenden implantar esa «religión universal» de todas las iglesias, sectas y credos y, también de la ONU, la «luz de Lucifer» … en ese sentido va la «Nota para la Esperanza» de estos miserables «Dicasterios, incluyendo al falso papa Prevost.
    VIVA CRISTO REY

  2. Jesús se refirió al Odre Viejo; podrido; y fue podrido por los que mataron a los profetas( enviados del dueño de la finca en la parábola ). Son los que adoraban( y aún adoran ) a Moab o a Baal; supuestamente son distintos dioses en distinto momento y lugar, pero pero siempre refieren al mismo de siempre; al sacrificio del prójimo, empezando por los más débiles( para ellos capaces ). Son aquellos a los que el Maestro criticó públicamente en su cuartel general; el Templo; y que tienen hoy a sus sucesores a cargo del mundo. Esta escoria, desde el minuto cero continuó con sus falsificaciones mediante el Talmud( no tengo aquí el libro de Buhigas para documentalo ) del que es heredera la Cábala desarrollada fundamentalmente por marranos sefardíes( G.Buhigas hace referencia al Libro de los Secretos, Sefer Ha Razim; que fue escrito en Constantinopla, ‘curiosamente’ el lugar desde donde se escribió la famosa Carta, antes de que cayera la plaza y el imperio en manos del sarraceno; y que está lleno de encantamientos como el mal de ojo, con oración a Baal incluida, diga lo que diga la Idiotez Artificiosa/ adoctrinamiento/ pensamiento único/ pastoreo ). La Cábala paso de contemplativa a práctica o activa y empezó la juerga moderna.

    Resumiendo; los que dicen representar a los judíos y controlan el mundo mediante la pasta( es invento suyo el timo de la estampita ), no son judíos sino todo lo contrario; salvo excepciones minoritarias que confirman la regla. Ejemplo clave es la saga Rothschild( Rojas ). La Cábala, como se dijo; está basada en el sacrificio( permitido y obligado a los elegidos ) del otro. Se ciñe a todo aquello que prohibió Moisés( y el Padre a través suyo ) en el Deuteronomio; la magia y derivados no es más que satanismo; como dice Buhigas, no hay magia blanca ). A aquellos que dudaban, Jesús les dijo: «No necesitan de médico los sanos, sino los que están mal. Id y aprended qué significa: misericordia quiero y no sacrificio». Pero pocos le creyeron.

    El judaísmo actual es falso, el verdadero está en el Cristianismo; estando este igualmente bastante podrido ya. Acabaron con el odre viejo/ la antigua alianza con el Creador; y están en ello con el nuevo; y bastante avanzado el asunto. Hoy el marrano se puso un máscara nueva; el sionismo; que no es más que lo mismo. Marranos son los que mienten con mala fe con respecto a sus creencias( Baal y cia ), para imponerla; que son la de Satanás/Lucifer/Sauron/Demonio/Diablo/etc.

  3. Ponen a seglares, y a monjas, al frente de los Dicasterios de la Santa Sede…, y en conocimiento de los secretos de la Iglesia, asuntos que afectan a instituciones y personalidades relevantes, etc.
    Y algunas de moral y costumbres bien dudosas.
    Con estos mimbres, ¿puede salir algo bueno…?
    Lo dudo mucho, la verdad.

  4. La expresión “Sinagoga de Satanás” aparece en el libro del Apocalipsis para referirse a un grupo que afirmaba ser judío pero que mentía y se oponía a las comunidades cristianas primitivas:
    Apocalipsis 3, 9 dice: «He aquí, yo entrego de la Sinagoga de Satanás a los que se dicen ser judíos y no lo son, sino que mienten; he aquí, yo haré que vengan y se postren a tus pies, y reconozcan que yo te he amado».

    Los de la actual falsa Iglesia (desde Roncalli a Prevost) NO son cristianos.
    Juan 8, 44 “Vosotros sois de vuestro padre el diablo, y los deseos de vuestro padre queréis hacer. Él ha sido homicida desde el principio, y no ha permanecido en la verdad, porque no hay verdad en él. Cuando habla mentira, de suyo habla; porque es mentiroso, y padre de mentira”.

    Estos miserables sinvergüenzas de la falsa Iglesia son los hijos predilectos de la gran Ramera de Babilonia. No engañan a nadie que busque la Verdad y tenga a CRISTO y a su Divina Madre en la mente, en sus palabras y en su corazón. Son seguidores de los deicidas y ahora van por la destrucción de su Santa Iglesia, queriendo establecer a su mesías satánico:
    https://www.youtube.com/watch?v=TzAjzn50s4w (vídeo de 2 minutos)

    “Entonces el dragón se llenó de ira contra la mujer; y se fue a hacer guerra contra el resto de la descendencia de ella, los que guardan los mandamientos de Dios y tienen el testimonio de Jesucristo”.

    Todos los que sigan a estos impostores de la falsa Iglesia correrán su mismo destino. ¿Alguien tiene alguna duda?

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