Cuba es una dictadura atroz

Desde hace setenta y dos años el pueblo cubano viene sufriendo una dictadura feroz, atroz, cruel y salvaje, le pese a quién le pese, es decir, a los podemitas y a los mensajes eufemísticos y edulcoradas declaraciones de los ministros socialistas del gobierno de Pedro Sánchez. La represión, persecución, sometimiento y encarcelamiento de cualquier voz disidente, menos aún de cualquier manifestación contraria o crítica con el abominable y deleznable régimen, antes pro castrista, hoy pos revolucionaria, es un hecho incontestable y fuera de toda duda.

Los cubanos viven en la pobreza más absoluta, privados de cualquier elemental derecho y libertad, carentes de alimentos y asistencia sanitaria en estos pertinentes momentos de pandemia, salen a las calles de las principales ciudades de la isla clamando, reivindicando y exigiendo vivir con una libertad que les ha sido arrebatada por la fuerza del terror comunista. La respuesta de las autoridades ha sido contundente, brutal y monstruosa. Detenciones, desaparecidos, encarcelados, torturados y perseguidos, sobreviven enfrentándose a un futuro aciago, infeliz y profundamente desgraciado. “Patria o muerte” es la proclama castrista, y a fe que la muerte es el fatal, funesto y adverso presente de los isleños. No se les puede dejar solos ni abandonados a su malaventurado y desdichado existir en unas condiciones indignas y lamentables. Ésta es la verdad y la incontestable realidad que allí se vive, se sufre y por la que se muere. Un gobierno genocida que preside el exterminio de unas gentes hambrientas y sedientas –literalmente- subyugadas, sometidas, doblegadas contra sus aspiraciones y deseos, avasalladas por la tiranía proclamada en nombre de la mal parida revolución.

Díaz Canel y Raúl Castro

Su presidente, Miguel Díaz Canel, pese a que ha cambiado el verde de la guerrera por la guayabera y la corbata, se mantiene fiel a la escuela de los hermanos Castro, o sea , el secuestro de una nación que han expoliado, saqueado y corrompido hasta sus cimientos. Su dictado ante la actual situación la ha dejado meridianamente clara con esta afirmación: “La orden de combate está dada”. Así pues, el ejército, la policía y los grupos paramilitares leales a su dictadura han hecho su aparición en las calles de nuestra querida y amada, siempre hermana, Cuba. No se escatiman esfuerzos en reestablecer un orden impuesto a sangre y fuego, a golpe de culatazo y mayores restricciones ante cualquier síntoma de libertad. Para conseguir sus sórdidos y abyectos propósitos, no duda en bloquear Internet y encarcelar a los periodistas extranjeros que cubren la información de aquel infierno caribeño. Qué paradoja, un país tocado por la mano de Dios, en pleno Caribe, y  auténtico paraíso natural, lo han convertido en un gulag de millones de personas.

¿Y qué hace el Gobierno de España? ¿Qué declara nuestro ínclito presidente?

¿Qué medidas va a adoptar? ¿Dónde queda la memoria histórica de la revolución cubana? ¿Dudan acaso que el comunismo no es sino una dictadura, no ya del proletariado, sino del partido único? Escuchen, lean, estén atentos a las declaraciones que se vienen produciendo, en especial de los chicos de Podemos, auténtico garbanzo negro en el cocido vomitivo del master chef de palacio.  Ni somos idiotas, ni somos tontos, pero por favor, no se dejen engatusar ni engañar por los cantos de sirena del sanchismo y el socialcomunismo vestido de cordero.

Conscientes de la notoria gravedad del panorama, responsables de su anodina coalición con los socios de su esperpéntico gobierno, el narcisista presidente español, distrae su discurso y se niega a calificar al régimen de Cuba como una auténtica dictadura. No se le caen los anillos en promover una mal llamada “Ley de la Memoria histórica” y, en cambio, trata tan repugnante represión con guante blanco. Con su antipático gracejo e impertinente verborrea, con descaro y desverguenza sin escrúpulos, regatea condenar de manera abierta y explicita la masacre de un pueblo condenado al cautiverio más vil, abyecto y reprobable. Con sus declaraciones se ha retratado queridos lectores, ha manifestado su verdadera cara, su talante y personalidad ideológica. No ha sido capaz de condenar públicamente los desmanes, excesos y atrocidades de los marxistas instalados en La Habana.

Isabel Rodríguez García

Isabel Rodríguez García, la nueva ministra de Política Territorial y portavoz del Gobierno, inaugura su mandato con circunloquios vanos y vacíos de  toda reprobación de los hechos que están ocurriendo. Tampoco el ministro de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación, recientemente designado, José Manuel Albares Bueno, condena el verdadero holocausto que se está produciendo. Ya sabemos la querencia y el guiño político que, desde sus raíces ideológicas,  se hace a los métodos apocalípticos propiciados por los “libertadores “de Cuba. No olvidemos que el primer viaje oficial efectuado por nuestro ignominioso presidente fue el de visitar el paraíso castrista.

La revolución cubana (26 de julio de 1953- 1 de enero de 1959) puso fin al gobierno corrupto de Fulgencio Batista y se presentó como la liberación de un pueblo esclavizado por el capitalismo yankee. Desde entonces, de manera in misericorde, se instauró una dictadura al más puro estilo soviético. Desde allí promovieron regímenes similares en Centroamérica (Nicaragua o Venezuela), desestabilizaron y alentaron guerrillas en otros tantos países (El Salvador, Perú, Argentina, Paraguay o Ecuador), exportando los aromas pestilentes de un sistema tan corrupto como cualquiera de las peores versiones del capitalismo. Mientras, el pueblo pasaba estrecheces, necesidades y miseria, los derechos humanos eran papel mojado, literatura censurada y proscrita, basura contrarrevolucionaria.  Se instalaba la miseria y las castas dirigentes del Partido Comunista vivan lujosamente acomodadas en el poder. Hoy Cuba es un país tercermundista, sin ningún género de dudas, un estado asolado por un atraso económico y social de décadas, una anomalía y un anacronismo en pleno siglo XXI.

Mientras, en España, todavía hay petimetres y filocomunistas que beben los vientos de la isla del terror. Me enerva y exaspera tamaña desvergüenza y despropósito. Los mercenarios de Pedro Sánchez acantonados en Madrid, siempre dispuestos al elogio bolivariano, chavista, marxista, leninista, castrista, incluso maoísta, hinchan pecho y ensalzan las lindezas  y grandezas de un régimen genocida. El pueblo español debe tener claro quién es quién en esta farsa que mantienen de proclamarse defensores de la libertad, del bien común y de la democracia. No queridos lectores, en Cuba no hay democracia, hay una dictadura criminal, allí no se respetan los derechos humanos, el pueblo está siendo víctima de una miseria institucionalizada por los comunistas, se está persiguiendo y reprimiendo a unas gentes que, desesperadas, intentan sobrevivir a duras penas. No tienen nada que perder que no hayan ya perdido. Sólo les queda su dignidad y su legítimo derecho a disfrutar de la paz y la libertad ahora secuestrada.  Hablemos claro, que no nos engañen. Exijo la condena oficial del Gobierno, del todavía Reino de España,  del régimen comunista cubano contra su pueblo.


4 respuestas a «Cuba es una dictadura atroz»

  1. Muy buen artículo.
    Comento rápido que no quiero llegar tarde al trabajo.
    Los cubanos están pagando muy caro el haberse dejado engañar por los enemigos de España y haberse «independizado» en 1898. Las puertas del Infierno están empedradas de buenas intenciones, y ésta es una de ellas. Una cosa es la propaganda y otra la cruda realidad, eso pasa por dejarse engañar por los magnates norteamericanos. De hecho una parte importante de lo que está pasando tiene la culpa los EEUU, que en política exterior es como el PP: de cara a la galería se presentan como anticomunistas pero en la realidad de todos los días es un aliado del comunismo, media Europa sometida al Telón de acero hasta 1990 se lo debemos a los EEUU, y el convertir a Hispanoamérica en «Latinoamérica» y extender la pobreza y el comunismo en la parte sur del continente se lo debemos también a los norteamericanos y su usureras empresas.

    Que las ministras del Gobierno se pongan de perfil y no quieran condenar o reconocer lo que verdaderamente es el régimen cubano no debe extrañar teniendo en cuenta el lema de Lenin: «Contra los cuerpos: la violencia; contra las almas: la mentira», y teniendo en cuenta también que la bajeza moral y política del PSOE es la que es, y a esto hay que añadirle la nulidad intelectual de toda esta gente, porque la alcaldesa de Puertollano elevada a Ministra le pones una foto de Mao Tse-Tung (o Mao Zedong como se dice ahora) y otra del General Charles de Gaulle, y no sabría distinguir quién es el chino y quién el francés entre otras cosas porque no tiene ni idea de que uno es chino y otro francés. Este es el nivel de la izquierda y del Gobierno de España, por eso dicen las cosas que dicen y sostienen el discurso que sostienen, que no es solo por maldad es también porque no tienen ni idea de cosas básicas.

    En España existe la Justicia de autor, que dependiendo del color político del autor se decide judicialmente una cosa o la contraria. En Política exterior ocurre exactamente lo mismo, los regímenes no son criminales si cometen crímenes sino que sólo lo son dependiendo del color político, en el caso de Cuba sus crímenes y su esclavización de la sociedad no sirven para la causa antifascista, y por tanto sus crímenes no cuentan para nada, contarían si con ello se pudiera hacer propaganda comunista. Por eso al régimen de Hungría se le critica constantemente aunque no haya matado a nadie y garantice la libertad y la ley, y en cambio en el caso de Cuba se guardan muy mucho de hacer la menor crítica e incluso ante las preguntas de algunos periodistas las Ministras se abstengan de responder y guarden silencio, que es un silencio cómplice con tales crímenes.
    Y luego está el papel de la Unión Europea, que persigue a naciones como Hungría pero con Cuba le vuelve la espalda a su pueblo que no solo vive en la miseria material, sino que vive en algo peor que es en la miseria moral, porque es una sociedad prostituida al turismo sexual, de las sociedades degeneradas izquierdistas y liberales, porque pasa hambre de comer, y hasta tomarse una pastilla de paracetamol para el dolor de cabeza es un lujo que ellos no se pueden permitir, mientras los magnates del régimen y su séquito viven a otro nivel, al nivel del narcotráfico que también tiene mucho que ver con lo que está pasando en Latinoamérica (antes Hispanoamérica) y posiblemente también con lo que está pasando en España y en Europa, y la complicidad internacional con el Comunismo y el dinero que deja el tráfico de drogas.

    Muy bueno el autor con su análisis, al que hay que felicitar lo mismo que a la página del Español Digital que incansable nos regala todos los días artículos que son un referente en la defensa de la Verdad, de España y de la Ciudad de Dios frente a la Sinagoga de Satanás.

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