Curas renegados 1936-39: ni por Dios ni por España (y III)

Y 3.- Los sacerdotes frentepopulistas

Dentro de esta categoría se encuentran aquellos que, bajo la careta de «republicanos», fueron afines, en mayor o menor medida, a la causa frentepopulista; de igual forma que los partidos de tal coalición entonces y ahora alardean de «republicanismo» ocultando que la República que consideraban era sólo la socialista-soviética.

Gallegos Rocafull

José Manuel Gallegos Rocafull (Cádiz 1895 / Méjico 1963).-

Canónigo de la catedral de Granada, el Alzamiento le cogió en Madrid donde venía desarrollando gran actividad en círculos intelectuales de izquierda. Nada más estallar el Alzamiento, imprime a dicha actividad una clara orientación de defensa pública del Frente Popular, desautorizando la sublevación, así como la profunda raíz religiosa del mismo. En Octubre de 1936 –junto con los también sacerdotes Leocadio Lobo y Enrique Monter–, publicó «Palabras cristianas» en contra del Alzamiento, e inició una amplia campaña de propaganda a favor del Frente Popular por Bélgica (fueron alojados en la embajada de España) y Francia, durante cinco meses, intentando influir en la población católica europea para impedir su apoyo a los sublevados. Increíblemente, y en contra de todas las pruebas a su alcance, defendió la inocencia del Frente Popular en la cruel persecución que en tal bando se llevaba a cabo contra la Iglesia, atribuyendo los crímenes, por otro lado sistemáticos, a «incontrolados» con razonamientos tan inconsistentes y falsos como el siguiente: «Cuando al ver las violencias cometidas en contra de personas u objetos consagrados al culto, se obstinan en atribuir al Gobierno del Frente Popular una política deliberadamente persecutiva, parece que se olvidan que en el País Vasco, donde el entusiasmo al luchar contra los rebeldes es incomparable, sin embargo, los curas y religiosos gozan del respeto y de la libertad más absolutos, y el culto se prosigue con la asiduidad y la devoción que son allí tradicionales…» (ABC, Madrid, 5 de febrero de 1937). Todo lo cual le valió la suspensión a divinis pedida por el cardenal Gomá al obispo del que dependía, Mons. Pérez Muñoz. Publicó «Carta Colectiva de los Obispos Facciosos» como respuesta a la de éstos, en Abril de 1937, a los obispos de todo el mundo.

Finalizada la guerra siguió en sus trece, llegando a ser jefe de la denominada Oficina de Propaganda Religiosa Republicana en París, cuya función, mientras duró hasta la invasión alemana, fue la de desprestigiar el catolicismo del bando nacional y al gobierno de Franco, así como ofrecer una imagen del Frente Popular de tolerancia religiosa. Se exilió en Méjico falleciendo en 1963. Nunca denunció ni condenó la persecución contra la Iglesia del Frente Popular.

Leocadio Lobo

Leocadio Lobo Canónigo (Batres – Madrid / Nueva York 1959).-

Compañero de andanzas de Gallego Rocafull, fue, sin duda, mucho más decidido y extremista que aquél, pues no en balde, por ejemplo, llegó a afiliarse a Izquierda Republicana, partido  fundado y dirigido por Manuel Azaña, de quien era devoto seguidor incluso en público, a pesar del reconocido anticlericalismo del que fuera presidente de la II República durante toda la guerra.

El Alzamiento le cogió en Madrid donde era presbítero de la parroquia de San Ginés, dedicándose enseguida a defender al Frente Popular, acompañando a Gallego Rocafull en su periplo por Bélgica (donde hizo una defensa pública de los comunistas) y Francia, y publicando una encendida replica al artículo titulado «El caso de España», del cardenal Gomá, que tituló «Rèponse de l´Abbe Lobo à la Lettre de l´Archevêque de Tolede» dirigido a los católicos europeos. Su reconocido frentepopulismo era tal, que él mismo confesó que detenido por milicianos que le llevaban a la Pradera de San Isidro para asesinarlo, al pasar por una casa por él conocida, los de ella le avalaron, lo que le valió salvar la vida, cosa que, de otra forma, si hubiera habido la más mínima duda sobre su lealtad al Frente Popular no hubiera sucedido. Su actividad pública, incluso con intervenciones radiofónicas, fue recompensada siendo designado por el gobierno frentepopulista en 1937 como jefe de Jefe de la Sección de Confesiones y Congregaciones Religiosas, organismo creado para intentar acallar la realidad de la persecución religiosa que se desarrollaba en el bando frentepopulista. Por todo ello, fue suspendido a divinis.

En Enero de 1939 se exilió a los Estados Unidos, donde siguió, durante algún tiempo, su labor de propagandista frentepopulista. Intentó que se le levantara la suspensión, lo que solicitó al arzobispo de Madrid, Casimiro Morcillo, quien le contestó haciéndole saber las condiciones para ello, entre las que figuraba retractarse de sus actividades durante la guerra, lo que Lobo rechazó, así como responder a los siguientes cargos: «Malversación de fondos. No he dicho que los malversara, sino que dispuso V. de fondos de la parroquia de San Ginés. (…) Sustracción de documentos. Asegura V. in verbo sacerdotis que no tiene ni uno solo. Está bien: aquí todavía creemos en la palabra de honor de los hombres. Pero no asegura V. que no se llevara ninguno. (…) Escándalo de los fieles. Que lo hubo no se le oculta a V. Nuestros fieles no comprenden todavía que un
sacerdote pueda escribir en periódicos que atacan a la Iglesia, ni que pueda vociferar en un mitin y en la Radio sosteniendo la misma causa de los enemigos de la Religión». Finalmente pidió perdón y se levantó su suspensión. Falleció en 1958. Nunca denunció ni condenó la persecución frentepopulista contra la Iglesia.

Enrique Monter Santamaría (+1957).-

Unidos a los anteriores, este sacerdote tuvo menos protagonismo, pero no fue menor su frentepopulismo. Había sido capellán de Beneficiencia provincial de Madrid, y ya hemos dicho que junto con Gallego Rocafull y Leocadio Lobo firmó el documento «Palabras cristianas» en Octubre de 1936 en contra del Alzamiento. Muchos años después se retractó de aquel acto. Falleció en 1957.

Barandiarán

José Miguel de Barandiarán (Ataun – Guipúzcoa 1889 / Ataun 1991).-

Desde Francia, donde se trasladó nada más comenzar la guerra, Barandiaran, toda una autoridad en antropología, etnología y arqueología siempre centrada en las provincias vascongadas, y de tendencia secesionista, salió a la palestra en contra del Alzamiento con dos documentos: uno de réplica a «El caso de España», del cardenal Gomá, que firmó con el pseudónimo «Ángel de Zumeta» titulado «Un Cardenal Español y los católicos vascos. La conciencia cristiana ante la guerra de la Península Ibérica» y otro propio titulado «La teología de la invasión fascista. Los documentos episcopales y los nacionalistas vascos». Volvió a España en 1953. Falleció en 1991. Nunca denunció ni condenó la persecución frentepopulista contra la Iglesia.

Vilar i Costa

Juan Vilar i Costa (Manresa 1889 / Tolouse 1962).-

Jesuita pasado al clero diocesano, durante la guerra fue miembro del Comisariado de Propaganda de la Generalidad catalana, desde donde defendió postulados frentepopulistas y secesionistas. Publicó, en 1938, «Glosas a la Carta Colectiva» en contra de la Carta Colectiva de los obispos españoles. Marchó a Francia donde falleció en 1962. Nunca denunció ni condenó la persecución frentepopulista contra la Iglesia.

Usero Torrente

Matías Usero Torrente (El Ferrol 1875 / El Ferrol 1936).-

Según este sacerdote, la aprobación en 1917 del Código de Derecho Canónico Universal había limitado el grado de autonomía del que hasta esa fecha había gozado el clero católico. Asimismo, los Pactos de Letrán de 1929 suscritos entre Mussolini y Pío XII confirmaban, para Usero, la traición de la jerarquía pontificia a los ideales de hermandad cristiana, motivo por el cual se hizo socialista. Sin embargo, decepcionado el poco por lo que según también él era «blandura» del PSOE en relación con la Iglesia, derivó al anarquismo en 1933, fundando la Escuela Racionalista de El Ferrol. Miembro de la Logia masónica «Breogán», se afilió a la Unión Republicana de también masón Diego Martínez Barrio, llegando a ser vicepresidente de tal partido en El Ferrol en 1935. Triunfante el Alzamiento en dicha localidad, fue detenido el 24 de Julio de 1936, siendo juzgado y ejecutado el 20 de Agosto de dicho año.

González Fernández

Francisco González Fernández (1897 / Málaga 1938).-

Párroco en Mijas, se hizo maestro. Afiliado a la logia masónica «Pitágoras» en 1936, vivía amancebado con Remedios González con la que formalizó su «unión libre» en Octubre de 1936. Centró su actividad como miembro del Comité que tras el Alzamiento se hizo cargo del Instituto de Segunda Enseñanza de Málaga donde no dudó en depurar a cinco profesores, dos de ellos catedráticos, por sus ideas opuestas a la revolución frentepopulista, ocupando él uno de los puestos así vacantes. Desarrolló intensa labor propagandística en dicha capital así como en pueblos de la provincia, valiéndose de su nivel cultural, así como en no poca medida por su condición de sacerdote «liberado». Liberada Málaga por los nacionales en Febrero de 1937, fue detenido, juzgado en Consejo de Guerra Sumarísimo el 12 de Julio de 1937 y ejecutado el 21 de Enero de 1938. Nunca denunció ni condenó la persecución frentepopulista contra la Iglesia.

Alomar Poquet

Jeroni Alomar Poquet (Llubí – Mallorca 1897 / Palma de Mallorca 1937).-

Sacerdote diocesano. Como su hermano Francisco, que era miembro de Izquierda Republicana de Baleares, sección del partido de Azaña en las islas, no sólo se opuso al Alzamiento, sino que se colocó activamente en su contra. Este sacerdote colaboró en el intento de evasión de Mallorca de los frentepopulistas Juan Baldú, cabo de Infantería que tenía el propósito de desertar, y del soldado Martí Ros. Fue detenido y juzgado en Mayo de 1937 solicitando el fiscal la pena de muerte por un delito de traición y veinticuatro años de reclusión mayor por encubrimiento de dos delitos de deserción ante el enemigo (la de los soldados). La defensa admitió el delito de auxilio a la rebelión y otro de traición, con el atenuante de sentimentalismo. Los informes sobre él solicitados por el tribunal al Ayuntamiento y al obispado no le fueron favorables, sino  todo lo contrario; no en balde el obispo ya le había advertido en varias ocasiones de lo inconveniente de sus actividades. Fue ejecutado, con los dos citados, en Junio de 1937. Nunca denunció ni condenó la persecución frentepopulista contra la Iglesia.

Pascual Duaso

José Pascual Duaso (Torla – Huesca 1880 / Loscorrales (Huesca) 1936).-

Párroco de la localidad de Loscorrales (Huesca), cercano al Frente Popular, lo que no ocultaba. Triunfante el Alzamiento, bien que con la provincia en situación más que precaria, la Falange del lugar solicitó al obispo de la diócesis el traslado del cura, lo que éste no concedió. A partir de ese instante la abierta actitud del sacerdote opuesta a la nueva situación provocó el enfrentamiento correspondiente. Las circunstancias de su muerte no están del todo claras, pues cayó víctima de varios disparos cuando iba a ser detenido por un grupo de falangistas que alegaron que se había resistido incluso con un arma. Lo primero parece muy probable, lo segundo no. Nunca denunció ni condenó la persecución frentepopulista contra la Iglesia.

Jesús Arnal

Jesús Arnal Pena (Huesca 1904 / Ballobar – Huesca 1971).-

Fue secretario personal del carismático líder anarquista Buenaventura Durruti –gracias al respaldo de Timoteo Callen Aineto, líder anarquista de Cadansos y amigo personal de Durruti–, desde el comienzo de la guerra, marchando con él en la columna de milicianos que organizó en Barcelona en los primeros días, permaneciendo en su puesto tras su pronta muerte. Lo anterior, el haber sido aceptado y respetado por los anarquistas siempre y, tras la guerra y hasta el final de sus días haber defendido tanto a la figura de Durruti como al anarquismo, lleva a concluir que poseía una clara filiación política hacia movimiento tan extremista.

Terminada la guerra no se exilió, ni fue molestado por las nuevas autoridades, falleciendo en 1971 en Ballobar (Huesca). Tras su muerte se publicó su autobiografía titulada «Por qué fui secretario de Durruti «, que no quiso publicar en vida, en la que, aunque intenta justificar su permanencia entre los anarquistas durante la guerra no lo consigue, no escatimando parabienes hacia el anarquismo. Nunca denunció ni condenó la persecución frentepopulista contra la Iglesia.

Moreno López

Hugo Moreno López (1883 / Francia 1946).-

Inició su labor sacerdotal en Almería, trasladándose en 1917 a Madrid donde la actividad cultural a la que también se dedicaba le llevó a tomar contacto con los escritores más decididamente anticlericales del momento. Dicha actividad, especialmente sus escritos, llevaron en 1927 al obispado a retirarle las licencias ministeriales y a ordenarle que volviera a Almería, lo que Moreno López desobedeció. Con la llegada de la II República en 1931 comenzó a publicar, bajo el pseudónimo de Juan García Morales escritos marcadamente anticlericales sobre todo en el diario Heraldo de Madrid, así como varias obras entre las que destacan El Cristo Rojo, participando en actos de propaganda ya señaladamente frentepopulistas, adoptando posiciones muy cercanas a Izquierda Republicana, el partido de Azaña. Durante la guerra colaboró todo lo que pudo, incluso públicamente, con el bando frentepopulista. Se exilió al terminar la contienda a Francia donde falleció en 1946. Nunca denunció la persecución frentepopulista contra la Iglesia.

Vázquez Camarasa, de paisano con jefes frentepopulistas poco antes de entrar en El Alcázar

Enrique Vázquez Camarasa (+Burdeos 1946).-

Era canónigo de la catedral de Madrid. Sus relaciones con elementos frentepopulistas le valieron no sólo salvar la vida, sino incluso ser respetado, bien que no llevó a cabo actividad pública alguna en su favor, o contra el bando nacional. Fue designado, y él aceptó, para entrar en El Alcázar toledano, junto con el entonces Cte. Vicente Rojo y el decano del cuerpo diplomático acreditado en Madrid, Núñez Morgado, el 11 de Septiembre, cuando al asedio le quedaban a penas quince días, a los efectos de hacer desistir a los sitiados de su numantina resistencia, toda vez que ya estaban dispuestas las terribles minas con que los frentepopulistas habían decidido exterminar a todos ellos. Días después de esta acción, Vázquez Camarasa se exilió el 22 de Septiembre, decidió salir de España, lo que las autoridades del Frente Popular la facilitaron. A pesar de intentar lavar su imagen por lo protagonziado como un intento de salvar las vidas de mujeres y niños, nunca lo consiguió. Falleció en 1946 en Burdeos. Nunca denunció la persecución frentepopulista contra la Iglesia.

El padre Revilla en Marruecos

Eloy Gallego Escribano (a) «Padre Revilla» (Revilla Vallejera – Burgos 1880 / Gumiel de Iázn – Burgos 1936).-

El padre Revilla junto al reportero de Mundo Gráfico

Ingresó en el Ejército en 1898, llegando al empleo de Capitán en 1906, momento en que abandona la vida militar tras varias sanciones motivadas sobre todo por su carácter indisciplinado. En 1917 se ordena sacerdote franciscano, adquiriendo el sobrenombre de Emiliano Mª de Revilla. Vuelve al Ejército como capellán castrense. En 1921, el desastre de Annual le lleva a solicitar su traslado a Marruecos, lo que se le concede, realizando entre los heridos y muertos una labor encomiable marchando en La Legión en los combates para recuperar el territorio perdido, demostrando gran arrojo lo que llevó a Franco a proponerle para la Laureada de San Fernando que no se le concedió. Llegó a internarse en territorio enemigo y veló porque el Estado facilitara los fondos necesarios (4 millones de pesetas) para pagar la libertad de numerosos prisioneros españoles en manos de los moros. La negativa a ello, pero sobre todo su carácter, provocaron numerosos incidentes de insubordinación, lo que le obligó a dejar Marruecos. Desde ese instante se vuelve radicalmente crítico con la Monarquía, derivando hacia posturas primero republicanas y luego frentepopulistas. En 1933 fue objeto de dos amplios reportajes en la revista Mundo Gráfico, apareciendo con el reportero vestido de paisano, lo que entonces para un sacerdote era algo anormal.

El Alzamiento le cogió en su pueblo de Burgos, donde de nuevo su carácter sobresalió poniéndose en contra del Alzamiento al que creyó de cariz monárquico, buscándose la enemistad de las nuevas autoridades, lo que le llevó a ser detenido, encarcelado, juzgado y ejecutado en Septiembre de 1936. Nunca denunció ni condenó la persecución frentepopulista contra la Iglesia.

Covaleda como miliciano en la foto de portada de la revista Estampa

Rafael Covaleda (+1950).-

Sobre el segundo cabe decir que era párroco de Valdemorillo. En Diciembre de 1936, como reflejó la revista Estampa en un amplio reportaje, fue detenido y llevado ante Liberino González, socialista, quien, tras unas horas de charla le convenció para unirse a sus milicias, lo que hizo Covaleda, manifestando en la entrevista que discrepaba en lo que consideraba intromisión de la Iglesia en política y consiguiente descrédito del sacerdocio, así como que los sacerdotes mayores eran los que estaban con el Alzamiento, mientras que los jóvenes todo lo contrario; después de la guerra Covaleda lo desmintió todo aduciendo que lo hizo para salvar la vida y que todo fue un montaje propagandístico de Liberino. Falleció en 1950. Nunca denunciaron ni condenaron la persecución frentepopulista contra la Iglesia.

Conclusión.-

Fueron estos sacerdotes, como los ya tratados en la primera y segunda parte de este trabajo, una auténtica vergüenza tanto para la Iglesia como para España. Ninguno de ellos tiene excusa posible, máxime teniendo en cuenta que en el bando que eligieron militar se desarrolló la peor de todas las persecuciones, en proporción de víctimas y tiempo, de toda la historia de la Iglesia.

Primera parte   Segunda parte


Una respuesta a «Curas renegados 1936-39: ni por Dios ni por España (y III)»

  1. UN GRAN ENSAYO, que debería publicarse como libro, para que las nuevas generaciones -¿o debería decir DEGENERACIONES?-, NO OLVIDARAN LA HISTORIA, pues los pueblos que olvidan su historia, están condenados a repetirla.
    ¡Y Dios quiera que no nos suceda en España, pronto Ex España!

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