D. Jesús Cadahía López: víctima de los «adalides de la libertad y democracia» de la checa de Villa de D. Fadrique

Corren tiempos en que por mor de la desmemoria antihistórica y antidemocrática, las que fueron víctimas aparecen como verdugos y viceversa. Pues bien, para deshacer, una vez más, semejante entuerto e injusticia, nada mejor que poner siempre que se pueda las cosas en su sitio y la verdad histórica donde corresponde.

D. Jesús Cadahía

D. Jesús Cadahía López (Monforte / Lugo 1894 – Madrid 1936) estudió medicina en la universidad de Santiago de Compostela, contrayendo matrimonio en 1917 con Dña. María Cicuéndez Paredes, natural de Villa de D. Fadrique. Tras un primer trabajo en Baralla (Lugo), donde nació su primer hijo, Pedro, ganó la plaza de médico titular de la localidad de Villa de D. Fadrique, de donde era originaria su esposa como se ha dicho, trasladándose a ella en la cual nacerían siete hijos más: Jesús, María del Carmen, Ramón, Domingo, Isabel, Josefa e Inmaculada. Persona de gran seriedad, profesionalidad demostrada, amabilidad y profundamente católico, no estaba adscrito a partido político alguno, siendo, eso sí, miembro activo de Acción Católica mediante la cual atendía en sus necesidades a cuantos así lo solicitaban; labor en la que impulsó también a colaborar a sus hijos mayores, Jesús y Pedro a pesar de su juventud. Por todo lo dicho era persona no sólo muy conocida en el pueblo, sino además apreciadísima.

Luis Cicuéndez Muñoz

Ahora un inciso. Sepan que para 1932, no mucho después de haberse proclamado la II República, Villa de D. Fadrique que contaba con unos 5.000 habitantes, ya tenía fama de «roja» porque en ella había anidado desde hacía años el comunismo más radical, si es que hay alguno que no lo sea, hasta el punto de que Villa de D. Fadrique tenía el más que dudoso honor no sólo de contar con el primer alcalde comunista de la historia de España, Luis Cicuéndez Muñoz –electo en 1931, había sido cesado por la autoridad gubernativa al poco por estar implicado en un grave altercado revolucionario en la cercana localidad de Corral de Almoguer–, sino también de ser conocida en toda España por «la pequeña Rusia»; y es que los afiliados y votantes del PCE en ella llegaban a los 1.500 de su censo, casi el 90 por ciento del mismo. Como puede suponerse las tensiones en el pueblo era palpables, así como las provocaciones y enfrentamientos de todo tipo.

José Manzanero Marín

Tal era el ambiente en el pueblo, que el 8 de Julio de 1932 estallaba de repente una revolución, por otra parte perfectamente preparada de antemano por los dirigentes comunistas, principalmente por el citado Luis Cicuéndez y por José Manzanero Marín (a) «el buen mozo». Comenzando por una manifestación de mujeres en la madrugada de tal día que se fue extendiendo por las calles de la localidad al grito de ¡Viva Rusia! y ¡Viva el amor libre! así como de ¡Ha llegado la hora de cortar cabezas!, enseguida secundada por los hombres armados con escopetas y algunas pistolas, además de sus utensilios de labranza.

Reaccionó la Guardia Civil del lugar pero poco pudo hacer toda vez que estaba compuesta por diez hombres –dos cabos y ocho guardias–, que se vieron enseguida superados no sólo numéricamente, sino también por la buena organización y previsiones tomadas de antemano por los revolucionarios, viéndose obligados los de la Benemérita a refugiarse en su casa-cuartel quedando a la defensiva a la espera de refuerzos. La suerte iba a acompañarles gracias a la rápida reacción del encargado de telégrafos que logró dar aviso segundos antes de que las líneas fueran cortadas por los levantiscos.

D. Jesús Cadahía escoltado por la Guardia Civil acude a prestar sus servicios

Pasadas unas horas de los pueblos cercanos acudieron refuerzos, logrando al fin controlar la situación no sin que el saldo de los incidentes dejara de ser trágico: un guardia civil muerto y cinco heridos, un vecino asesinado por los revolucionarios, dos de éstos muertos y varios heridos, y unos 60 detenidos entre ellos no pocas mujeres.

D. Jesús Cadahía (centro) auxiliando a uno de los heridos

Nuestro protagonista, D. Jesús Cadahía López, acudió de inmediato a prestar socorro a los heridos, de uno y otro lado, aunque para ello tuvo que ser escoltado por la Guardia Civil debido al clima de tensión persistente.

Tras los hechos, la calma, bien que ficticia, volvió a la localidad; por el asesinato del vecino sería condenado en 1933 a 21 años de prisión uno de sus autores materiales, el ya citado José Manzanero Marín, quien ingresó en la cárcel de Alcalá de Henares y posteriormente en la de Cartagena.

No obstante, D. Jesús comenzó a ser hostigado a pesar de su benemérita labor y dedicación, entre otras cosas por el otro médico del pueblo, Cayetano Bolívar, reconocido dirigente del PCE –llegaría a diputado por Málaga por tal partido en 1933– quien se dedicaba, entre otras supercherías, a emitir certificaciones médicas que eximían a los jóvenes del pueblo, afiliados a su partido por supuesto, de cumplir con el servicio militar, corruptela siempre denunciada por D. Jesús Cadahía, además, claro, de procurar combatirla desde su cargo.

Cuando el Frente Popular se hizo con el poder, mediante un monumental pucherazo electoral, en Febrero de 1936, los frentepopulistas se vieron ya, en Villa de D. Fadrique como en casi toda España, sin freno. Durante dicho mes y posteriores, encarcelaron sin motivo alguno a todos aquellos que consideraban sus enemigos, es decir, personas de orden y apolíticas, afiliados a partidos de derecha, falangistas –su número en Villa de D. fadrique era reducidísimo– o a quien consideraban sin más. Entre ellos estuvo D. Jesús Cadahía, claro. La llegada a la localidad de José Manzanero Marín, una vez quedó en libertad tras la amnistía frentepopulista del 9 de Marzo, fue apoteósica, alegrando a los suyos, pero helando la sangre a los demás.

D. Jesús Cadahía logró quedar en libertad sólo porque su esposa, sabiendo que había sido compañero en la facultad de medicina del entonces presidente del Gobierno, Casares Quiroga, le escribió dándole cuenta de la situación de su marido pidiendo que intercediera por él, lo que Casares hizo logrando su libertad.

Como puede imaginarse, la vida para parte de la población se hizo cada día más imposible, optando muchos por trasladarse a Madrid, lo que hizo D. Jesús Cadahía con su familia, bien que acudiendo cada día al pueblo a cumplir con sus responsabilidades, hasta que las provocaciones, amenazas e intentos de agresión se lo impidieron porque estaba claro que su vida peligraba. En Madrid se instaló en la casa de sus suegros, calle Ruiz, 22.

Y llegó el Alzamiento del 18 de Julio y comenzó la guerra.

Y con ello, José Manzanero Marín, a quien cogió tal evento en Madrid donde trabajaba en una panadería, se convirtió en uno de los jefes de la checa de Ventas regentada por el PCE en la carretera de Aragón (hoy calle de Alcalá) nº 129. Y personaje tan radical como sanguinario, no tardó en incluir en su lista de víctimas a D. Jesús Cadahía, de forma que junto con algunos de los suyos, sabiendo más o menos donde vivía, organizaron las oportunas vigilancias de forma que en fecha tan temprana como el 5 de Agosto, cuando salía de su domicilio, dieron sobre él.

Miembros del Comité Popular de Villa de D. Fadrique durante la guerra junto al camión de suministros que enviaban cada semana a Madrid

La siguiente noticia que tuvo su mujer fue al día siguiente, 6 de Agosto, a través de un primo hermano suyo, afiliado al PCE, quien le informó de que el cadáver de su marido, con dos tiros en el cuerpo, había aparecido tirado en la Alameda de Osuna, que lo habían llevado al cementerio de Barajas y que sus dos hijos mayores, Jesús y Pedro, a la sazón de 17 y 16 años de edad, no durmieran en casa durante unos días porque iban a venir a buscarlos. Además, le dio el nombre de los asesinos: José Manzanero Marín y Francisco Vela Organero (a) «el golilla», este último originario también de Villa de D. Fadrique. La víctima tenía 42 años y dejaba viuda y ocho hijos adolescentes. Tras la guerra, su viuda pudo colocar una lápida sobre su sepultura con su nombre y una escueta pero sentida inscripción: «Caído por Dios y por España».

Para conocer mejor la catadura de José Manzanero Marín, cabe decir que su actividad como chequista duró hasta Febrero de 1937, contándose en su haber 84 asesinatos de los cuales 26 fueron vecinos de Villa de D. Fadrique, varios de ellos mujeres; algunos trasladados de Madrid al pueblo para asesinarlos. En él funcionó una checa regentada por el Ayuntamiento comunista, en la que los detenidos eran vilmente torturados y sometidos personalmente por José Manzanero a palizas sin cuento, siendo su hábito más destacados el dar patadas en los testículos a los hombres hasta reventarlos. Al menos en dos casos, sendos detenidos fueron atados a una noria haciéndola dar vueltas hasta ahogarlos. En otros dos casos fueron atados a un vehículo y arrastrados por las calles del pueblo. Este villano iba y venía de Madrid según los días, no pocos de ellos llevando a sus víctimas para asesinarlas, labor en la que no pocas veces colaboró su compañera.

Desde principios de 1937 ejerció de comisario político en Extremadura, así como en otros cargos como el de encargado de Abastos. Al término de la guerra intentó huir desde Alicante, pero no pudo. Hecho prisionero se le incoó de inmediato el correspondiente consejo de guerra sumarísimo conforme a las leyes de guerra de la República en vigor en el bando nacional durante toda la contienda. Dispuso de defensor. Contra él se presentaron en la causa 20 testimonios de cargo y ninguno de descargo. Condenado a muerte, logró fugarse el 10 de Noviembre de 1939 por la noche, justo el día antes de su prevista ejecución. Formó una partida de terroristas (mal llamados maquis), hoy, según dicen, «luchadores por la libertad y la democracia», que operó, bien que sin mucha eficacia, en los Montes de Toledo y Badajoz, hasta que la presión de la Guardia Civil le obligó a disolverla en 1941. Se refugió en su pueblo, viviendo como un «topo» hasta que en 1949 pudo pasar a Francia, país en el que residió hasta su fallecimiento en 2010. Durante su estancia allí tuvo aún la desfachatez de escribir un libro titulado «Páginas para la Historia. Sobre la paz y el socialismo».


8 respuestas a «D. Jesús Cadahía López: víctima de los «adalides de la libertad y democracia» de la checa de Villa de D. Fadrique»

  1. Los comunistas son malvados por definición, y muchos de ellos auténticos psicópatas. Una sociedad sana no puede aceptar a esta escoria en su seno, y si no se extirpa este cáncer de raíz, las consecuencias terminan siendo nefastas. En España tenemos el doble problema de que el socialismo no se diferencia absolutamente en nada del comunismo. Lo sufrimos durante la II República y lo volvemos a padecer ahora. O la sociedad asume la realidad y se apresta a ponerle coto, algo ilusorio e impensable, o vamos camino del desastre absoluto.

    1. Lo crean o no, hoy en día la propia casa de uno se puede convertir en checa insoportable sin que nadie más lo perciba. El futuro está aquí, y es muy negro. Ahí lo dejo.

  2. Muchas gracias por tan documentadísima crónica del asesinato de mi abuelo.
    Mi familia perdonó como seguro que hizo él mismo sabiendo que lo iban a matar y que pronto estaría rindiendo cuentas ante el Señor, por quien dio la vida.
    Pero una cosa es perdonar y otra que tan sanguinarios sujetos pasen ahora como víctimas. Estamos sometidos a unos gobernantes y a una legislación absolutamente abyectos.

    1. Buenos días:

      Me suena de ver hace muchos años en casa de unos primos de Villa a los que también le asesinaron a un familiar durante la guerra, como una especie de orla en el que aparecían las fotografías y nombres de todos los asesinados y mártires por Dios y por España durante el periodo del Frente Popular en Villa de Don Fadrique. No se si os suena haberlo visto alguna vez, porque me gustaría hacerme con él.

      1. En cualquier caso si llegara a tener alguna información más sobre esa orla, sobre el asesinato de mi abuelo y sobre sus asesinos le estaría muy agradecido.

  3. Muchas gracias por contar con tanto rigor el asesinato de nuestro abuelo. He conocido como fue todo por este artículo. Que suerte formar parte de una familia cristiana que supo perdonar y tanto es así que nunca conocí los detalles de cómo sucedió todo aquello.
    Que miedo los gobiernos socialistas y comunistas que son exactamente los mismos que provocaron aquella situación y que fueron verdugos y ahora son víctimas.

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