De estereotipos. Franco. El Valle y la actual Revolución

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La Revolución

El Mundo se encuentra sometido, al menos desde el siglo XVII, a un permanente impulso revolucionario. En la edad moderna el hito es la Revolución Inglesa (1642/1689, siendo decapitado Carlos I por Cromwell en 1649) y la edad contemporánea comienza con las de los Estados Unidos (guerra entre 1775/1783, declaración de independencia en 1776) y la Revolución Francesa (1789-1799, decapitación Luis XVI en 1793); ambas revoluciones impulsadas indudablemente por una Masonería oficialmente fundada en 1717, cuyo lema “Novus Ordo Seclorum” excluía el Trono y el Altar (católico).

A partir de ese momento el actuar revolucionario se acelera. En el ámbito español, nada más iniciado el siglo XIX se producen las revoluciones de secesión de Las Españas del hemisferio americano, todas impulsadas primero por la Francia revolucionaria, y luego por la Inglaterra masónica y dominada por la plutocracia `innombrable´ reasentada por Cromwell (no me extenderé ahora en esto). Instaurado el régimen liberal en España, en el siglo XIX el pueblo español sufrió 130 Gobiernos, nueve Constituciones, tres destronamientos, la completa pérdida de las provincias americanas y del Pacífico, cinco guerras civiles, cuatro `pronunciamientos´ militares de instigación absolutista y 40 liberales (fundamentalmente liberales-progresistas), decenas de Regímenes Provisionales y un número de revoluciones y alzamientos muy próximo a los 2.000; y en las separadas naciones hermanas americano-filipinas se dio un proceso incluso peor. Siempre con los sajones en primer término, los franceses detrás, y la(s) masonería(s) en la sombra.

En Europa, mientras tanto, también campó la revolución hasta culminar en la Rusa de 1917, la cual hizo desaparecer la nación cristiana más grande del Mundo.  Entre 1820 y 1848 se produjeron tres grandes oleadas revolucionarias, la primera entre 1820 y 1824 (Trienio Liberal: Riego impidió la contrarrevolución en América; Nápoles y Grecia), la segunda entre 1830 y 1834 (especialmente la de 1830 en Francia, sin olvidar la “Matanza de Frailes” de 1834 en Madrid) y finalmente las revoluciones de 1847-1848 (Francia, Imperio Austríaco, Prusia, Suiza y estados alemanes e italianos). Antes, en 12 de julio de 1842 la revista Franzosische Zustande publicó un extracto del libro Lutecia del poeta judío Henri Heine, que decía: “La vieja Revolución. ¡No! No hay vieja Revolución; la Revolución es siempre la misma; nosotros no hemos visto más que su principio, y muchos de nosotros no llegaremos a ver más que la mitad … el dinero es el dios de nuestra época y Rothschild es su profeta”; en 1848 el también judío Karl Marx lanzó el “Manifiesto comunista”.

A estas pinceladas, y para mejor entender el inmediato siglo XX y nuestros días, es obligado añadir que a lo largo de la historia de España ha habido un afán continuo de producir su desmembramiento, como única manera de vencerla y hacerla desaparecer, casi siempre apoyándose en conjuras y sociedades secretas internas: Portugal, Gibraltar, Menorca, Las Españas de Ultramar y, últimamente, GALEUSCA. Esta palabra es una consigna masónica acuñada en 1923/33 (“Triple Alianza” catalano-gallego-vasca) y reactivada en 1940. En 1945 la masonería británica impulsó la creación en Londres de un Consejo Antifascista Ibérico con dos ramas, una portuguesa y otra española y, dentro de esta última, la potenciación de los separatismos vascos, gallegos y catalanes, agrupados en lo que la AMI (Agrupación Masónica Internacional) denominaba “fuerzas de la Galeusca”. El 10 de julio de 1977 se produjo la “Declaración Socialista de Guernica”, presidida por el judío José María Benegas Haddad, (a) `Txiki Benegas´, donde los recién elegidos parlamentarios socialistas de las citadas regiones proclamaron que la soberanía nacional no reside en el pueblo español sino “en cada uno de nuestros pueblos”, terminado el acto con gritos de ¡Viva Galeusca!

Alguien podrá decir que el separatismo es un problema propiciado por la Europa de los Pueblos que se quiere imponer por el Parlamento Europeo, y que la revolución es una lucha espiritual de carácter global contra la `cristiandad´, para “destruir hasta sus fundamentos todo orden religioso y civil establecido por el cristianismo” (Humanun Genus, León XIII; sobre la masonería), lo cual es cierto, pero España es el campo de batalla principal y más antiguo. 

Estereotipos. La Benemérita

Todos tenemos ideas preconcebidas de ciertas cosas, personas, e `instituciones´. Pero las ideas arquetípicas y las situaciones del pasado muchas veces no coinciden con la realidad del momento. Veamos.

La Democracia es un sistema político que, además de su buena fama y relativa justicia y eficacia, en España se ha comportado siempre como el caballo de Troya que nos ha conducido a situaciones límite. Eso sí, casi siempre por medio de pucherazos y golpes de estado que el sistema democrático permite.

La Monarquía, alejándonos del concepto ideal y refiriéndonos a la liberal borbónica, ha demostrado haber propiciado esas situaciones del pasado (que se lo pregunten al masón de Prim) y de la actualidad. Un tópico anexo a la misma es que el rey es el Jefe de las Fuerzas Armadas, lo cual es un brindis al sol de los muchos de la Constitución … vaciado de contenido por numerosas leyes de rango menor.

El tan cacareado actual Estado de Derecho acabamos de ver en las sentencias de Franco y Cataluña que es, precisamente, todo lo contrario: tiranía partitocrática que anula y unifica todos los Poderes del Estado transformándolo en la peor tiranía.

Podríamos seguir analizando la separación abismal entre la Iglesia esposa de Cristo y la realidad actual de las jerarquías eclesiásticas y gran parte de los consagrados, o el elevadísimo concepto de la Milicia y la incalificable realidad de los altos mandos militares, pero no procede extenderse, aunque, ya que hablamos de Ejércitos, analicemos un elemento que a ellos perteneció: la Guardia Civil.

En muchos ámbitos se guarda un respeto reverencial a la Benemérita, pero cada vez son más las voces que consideran que el propio Duque de Ahumada no la reconocería en la actualidad, como no reconocería a la Guardia Nacional Republicana (1936-37).

Para muchos, la Guardia Civil actual es la versión siglo XXI de las Milicias Nacionales del XIX (a Constitución de 1812 estableció el Ejército permanente y el servicio militar obligatorio sin excepciones, aunque `astutamente´ sustituible por un pago en metálico), tan útiles a los liberales en sus pronunciamientos. Eran el ejército del Congreso y los partidos políticos frente al Ejército del Rey.  La Historia de la Milicia Nacional (50 Batallones provinciales) es una de las páginas más vergonzosas de aquel aterrador siglo. La poderosísima `Benemérita´ actual, dotada incluso de aviones y barcos, es en muchos aspectos más potente que los raquíticos Ejércitos y, desde luego, mucho está más politizada. En este sentido, se pueden analizar algunos hechos significativos.

1º.- El sábado 20 de enero 2007 se manifestaron unos 3.000 guardias de uniforme en la Plaza Mayor de Madrid. El `filósofo´ Fernando Savater leyó el manifiesto y el secretario general de CCOO, José María Fidalgo, se dirigió a los asistentes desde el estrado animándoles a seguir la “lucha sindical” y afirmando que la Asociación Unificada AUGC “es un sindicato como la copa de un pino”. Y un sindicato de clase y marxista, porque si no fuera así habría `mandos´ entre los asistentes, y estos no levantarían el puño izquierdo. Si en la portada de El Mundo hubiera aparecido un guardia haciendo el “saludo romano”, el mismo habría pasado inmediatamente a prisiones militares y aún se hablaría de él.

2º.- El 22 de noviembre de 2008 estaba convocada en la Basílica del Valle de los Caídos, como todos los aniversarios de su muerte (20-N) desde 1976, una Santa Misa por el Generalísimo Francisco Franco y por José Antonio Primo de Rivera. Pues bien, en la entrada exterior al recinto un fuerte dispositivo de control montado por la Guardia Civil filtró a  las aproximadamente 1.700 personas asistentes a la misma, pero de una forma algo más que llamativa: en nombre de la ley de  “memoria histórica” impidió el paso al Valle de todos los “símbolos políticos”, entendiendo como tales cualquier bandera nacional sin escudo, incluidas la mínimas cintas con las medidas de la columna del Pilar de Zaragoza (Patrona de la Guardia Civil) que algunos conductores llevaban colgadas del retrovisor interno de sus vehículos; incluso una señora de 70 años denunció que le hicieron retirar un rosario que tenía colgado también del retrovisor “por ser una provocación”, y a otra, familia del fallecido General Armada, le tiraron el rosario y lo pisaron, refiriéndose el guardia ante el que se formuló la denuncia a “un trozo de madera”.  Según testigos presenciales y fotografías publicadas en los medios de comunicación, la entrada del Valle quedó sembrada de banderas tiradas en el suelo [i].

La Guardia Civil a la luz del Valle de los Caídos

El pasado domingo 13 de octubre los monjes tuvieron que oficiar Misa en la lonja de la Abadía, al aire libre, al no poder hacerlo, por impedírselo hacer en su Basílica la Guardia Civil. Los dos días anteriores prácticamente estuvo cerrada la entrada al Valle para los fieles (no pudieron acceder ni a los actos litúrgicos) e incluso turistas, con el consiguiente escándalo; durante las tardes-noches de aquel fin de semana se hicieron obras dentro de la abadía sin permiso de la comunidad religiosa (supuestamente tendiendo fibra óptica). La situación siguió prácticamente igual en cuanto restricciones severas a los fieles y algo menos graves a los monjes hasta el fin de semana siguiente, pero el domingo 20 el Valle quedó `tomado´ completamente por la guardia civil, que algunos ya denominan “KGB Civil”, la cual impidió a la hospedería dar unas 200 comidas ya contratadas y otros desafueros (los que aún quedaban en la hospedería no podían salir ni a fumar un cigarro sin que fueran reiterada y amenazadoramente identificados), no dejando entrar ni a los oblatos (una especie de “orden 3ª” benedictina) e incluso molestando e impidiendo la libre circulación de monjes y postulantes.

El viernes 18 el Prior denunció ante el Supremo, y la jerarquía eclesiástica, la vulneración del principio de inviolabilidad de los lugares de culto al no tener los agentes autorización eclesiástica para su acceso a ello, deambulando armados incluso en la abadía y basílica, y vulneración del derecho de culto. El domingo 20 al mediodía la Guardia Civil, que se niega a enseñar las órdenes recibidas, ordenó a los monjes abandonar la basílica, teniendo estos incluso que retirar al Santísimo a la abadía por temor a profanaciones. A partir de entonces cadenas y candados impiden a los monjes acceder a la basílica, se ha introducido maquinaria en el templo y los últimos alojados en la hospedería han sido expulsados.

Prácticamente no ha habido ley española que no haya sido vulnerada, incluido el `Concordato´ con la Santa Sede, tanto por las Jerarquías Eclesiásticas como funcionarios del Estado, guardias incluidos. Por supuesto, también las Reales Ordenanzas para las Fuerzas Armadas (RD 96/2009; aplicables en teoría a la Guardia Civil “en su normativa específica”), en cuyo artículo 96 dice: “… si las órdenes entrañan la ejecución de actos constitutivos de delito, … el militar no estará obligado a obedecerlas”.

Luis Octavio Rubio

La cara más impresentable de la GC ha sido el Teniente Luis Octavio Rubio Rodríguez, especialista en acosar pidiendo identificarse y negarse él a hacerlo, todo amenazas, coerción, malas artes y peor educación, a la vez que descarado pelota a sus superiores y hasta algunos militares de alta graduación (se le oyó decir al General Chicarro que “era de los suyos”). Incluso en la basílica no se recató en sus abusos, llegando a decir, en su prepotencia e incultura, que le dieran las gracias que “había permitido la Misa tradicional”. Pero ha sido la cúpula de la institución quien ha organizado todos los detalles, desde el Director Adjunto Operativo, Teniente General Laurentino Ceña Coro, al General de la Zona de Madrid, José Antonio Berrocal Anaya, pasando por el ínclito encargado de que `no´ se realizara el referéndum 1-O, Coronel Diego Pérez de los Cobos Orihuel, todos hombres de confianza del PP. Queden sus nombres para la historia

Despreciable papel el asumido a la Guardia Civil acuartelada frente a los golpistas mientras violaba una basílica. Pero equiparable al de la Milicia que presta los helicópteros, las Curias romana y madrileña, la Justicia y la mayoría de los partidos políticos.

Conclusión.

Estamos ante una peligrosísima revolución, continuación de la lucha espiritual de siempre contra la filosofía cristiana (trono y altar), y remedo de la de 1934-36. No es que algunos creamos que se ha iniciado la guerra interna, es que el presidente de la autonomía catalana la anuncia y el Gobierno calla. Pero, además, lo del Generalísimo es la excusa: inicia una nueva fase de persecución contra la Iglesia en España y un drástico cambio en su ordenamiento interno (adiós a la monarquía, las libertades, la unidad y el orden público).

Ante ello es imprescindible conocer al enemigo y desdeñar los estereotipos.

¡Que Dios nos permita, al menos, tener otro Dos de Mayo!

–oo–

[i] “¡Quite el rosario de ahí, es una provocación!”: una mujer es obligada por la guardia civil a retirar un rosario del retrovisor del coche cuando se dirigía a oír Misa en la basílica del Valle de los Caídos; http://www.diarioya.es/content/¡quite-el-rosario-de-ahí-es-una-provocación. Crónica de una vergüenza y de una desvergüenza; http://www.generalisimofranco.com/opinion02/088.htm.
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4 thoughts on “De estereotipos. Franco. El Valle y la actual Revolución”

  1. Este es uno de los artículos más importantes que se han escrito en esta página, que es mucho decir teniendo en cuenta la calidad de la mayoría de los artículos.
    Dice mucha verdad.
    La infiltración no ya de la ideología marxista sino la propia maldad de ser unos chulos y abusar de sus armas y de la impunidad que da un pais en manos de la extrema izquierda con un Poder Judicial (jueces y Tribunales) igualmente entregado a la extrema izquierda que trata a los franquistas como al estereotipo de los judios, es decir sin reconocerle derechos, ni el amparo judicial ni la protección de las leyes, como en este artículo se reprocha aun teniente de la Guardia civil, pone de manifiesto que una parte muy importante de la benemérita, no sólo en número sino en el poder que tienen al contar con el respaldo de los gobiernos rojos del PP y del PP y por ser cuadros de mandos, más que de la Guardia civil genuina, de legalidad y Justicia, es de la Guardia civil al servicio de los caciques rojos, que según este artículo algunos califican de KGB civil. El hecho es muy grave.
    El actual Diputado de Podemos por Cádiz Juan Antonio Delgado Ramos, que se presentó en las elecciones de 2015, hasta ese momento era Guardia civil en activo y portavoz nacional de la AUGC (Asociación Unificada de Guardias Civiles). En junio de 2015 denunció a un Brigada de la Guardia civil de Cádiz en el programa del «Gran Guarromi», de poseer el Brigada en su página particular de Twitter unos tuits «franquistas» y contra Pablo Iglesias.
    El General de la Guardia civil que se cita en este artículo D. Laurentino Ceña, era el General Jefe de la IV Zona de Andalucía y le faltó tiempo para abrir expediente disciplinario contra el Brigada y suspenderlo en funciones por el periodo máximo, y además obedecer en todo al Guardia de Podemos y dió traslado también al Juzgado de lo Penal (que es todavía peor que a la Fiscalía como pedía el Guardia de Podemos), para que lo metieran en la cárcel, pidiendo el Fiscal del odio de Jerez más pena que la propia acusación particular del Guardia de Podemos. Sin embargo no hizo lo mismo contra el Guardia de Podemos (la famosa igualdad ante la Ley de los rojos) que cometió presuntamente 7 faltas disciplinarias (dos de ellas muy graves), la más evidente de las cuales la falta Grave del art. 8, 22º de la Ley Org. Disciplinaria de la Guardia civil de salir por televisión haciendo esta denuncia relacionada con la Guardia civil, que no podía negarse que no la vieran cuando precisamente a la vista de la misma se actuaba contra el Brigada Franquista. Dos semanas más tarde el diario el Pais y el diario El Mundo publicaron el 9 de julio 2015 la lista de candidatos del partido Podemos, y en esa lista aparecía Delgado Ramos como candidato por Cádiz. En ese momento era Guardia civil en activo y el pertenecer a un partido político o ser activista de un partido político es falta disciplinaria de caracter muy grave tipificada en el art. 7, 2º y 3º de la Ley Org. Disciplinaria de la Guardia civil, sin embargo la Guardia civil no le abrió expediente disciplinaria y meses después le autorizó que pasara a la situación de servicios especiales para ser Diputado. Todo esto con el PP en el poder, el famoso voto útil (útil para la extrema izquierda). En agosto 2018, al subir a la presidencia del Gobierno Perro Sánchez, el General fue nombrado Director Adjunto Operativo, no sabemos si la actitud mostrada con su actuación contra el Brigada franquista y a favor del Guardia civil de Podemos pudo ser determinante en este nombramiento o no, pero posiblemente ayudara.
    En Guadalajara y Sigüenza en 1936 la población cristiana sufrió las consecuencias de una Guardia civil roja, que participó en los crímenes y pillaje de las bandas de malhechores del Frente popular. La gente de bien no daba crédito a sus ojos.

      1. Muchísimas gracias Steiner y muy bien traídos sus comentarios (que sinceramente se me quedaron en el tintero de la memoria), los cuales realzan aún más la situación y características de la GC actual.
        De nuevo, este modesto articulista le dá las gracias.
        Y, por cierto, me interesan mucho los datos de Guadalajara y Sigüenza, no en vano escribí un ensayo sobre el tema (Sangre en la Alcarria, Guerra en Sigüenza 1936-39)

  2. Autor: pido disculpas anticipadas al editor pero creo que, al hilo de lo tratado en este artículo y, sobre todo, del magnífico comentario de Steiner, es obligado añadir aquí, para el lector curioso, lo que escribió en esta misma web D. José J. García L. 22/10/2019 ¿Por qué la sentencia del TS de exhumación de Franco es contraria a Derecho? (I/II) https://www.elespañoldigital.com/por-que-sentencia-ts-exhumacion-franco-contraria-derecho-i-ii/

    «….hace pocos años se formuló recurso de amparo ante el Tribunal Constitucional (Recurso nº 5224/2015) por 10 violaciones Derechos Fundamentales distintas que había sufrido un Brigada de la Guardia civil en un mismo asunto en 2015. Se recurría la decisión del Tribunal Militar Central que había desestimado el recurso contra la medida cautelar contra el Suboficial de la Guardia civil que al serle abierto expediente disciplinario había sido suspendido en funciones como medida cautelar por el periodo máximo, acusado de tener unos tuits franquistas en su página particular de Twitter. Su General había justificado que la medida cautelar se mantuviera diciendo al Tribunal por escrito que “no habiendo recaído aún sanción disciplinaria alguna en el Expediente Disciplinario abierto contra el recurrente, las causas por las que se acordaba medida cautelar no se han desvanecido en la fecha actual”.
    Se alegó ante el Tribunal Militar que tal confesión evidenciaba que no era una medida cautelar en sentido propio sino una sanción anticipada al margen del procedimiento disciplinario: tras esta confesión por escrito quedaba patente que la medida cautelar no se imponía por ninguna razón legítima, ni obedecía a verdaderas razones que la hicieran necesaria (lo cual habría sido legítimo) sino para anticipar y sustituir a la sanción mientras ésta recae (anticipando ya el resultado del expediente disciplinario antes de instruirlo que, a la vista de tal confesión, la futura Resolución/sanción parecía estar ya predeterminada antes de la instrucción del expediente, lo que convierte a la futura instrucción en un disfraz si el resultado está ya predeterminado para la completa indefensión del interesado, y por tanto con infracción del art. 24 CE), lo cual venía a corroborar el uso ilegítimo de la misma como sanción anticipada y no como medida cautelar en sí misma, y la vulneración del principio de presunción de inocencia, por cuanto esta sanción anticipada se imponía al margen del procedimiento disciplinario.
    El Tribunal Militar Central rechazó el argumento diciendo que levantar una medida cautelar era algo excepcional. Lo cual, como se alegó en el recurso, era un grave “error” porque lo excepcional no es levantar una medida de esta naturaleza sino imponerla porque si no se impone por verdaderos motivos, como era este caso, es contraria al principio de presunción de inocencia (y en este caso además al derecho a no sufrir indefensión porque se anticipaba ya el resultado del expediente disciplinario antes de su instrucción, convirtiendo a ésta en un mero disfraz de lo que estaba ya decidido y predeterminado de antemano resolver).
    Ni que decir tiene que el Tribunal Militar Central no rectificó su error.
    En el Recurso de Amparo ante el Tribunal Constitucional, para acreditar que el Tribunal Militar Central no llevaba razón, además de indicar la doctrina unánime de que lo excepcional no es levantar una suspensión de funciones sino imponerla, es que aportamos un libro (“Manual sobre el Régimen Disciplinario de la Guardia civil”) sobre el Régimen Disciplinario de la Guardia civil escrito precisamente por el General del Tribunal Militar Central que presidía entonces el Tribunal, que había sido ponente de la resolución y que había desestimado los recursos con el argumento de que lo excepcional era levantar la medida cautelar, y en ese su libro suyo el General iba enumerando, una a una, las características de las medidas cautelares (página 565), y en su página 566 citaba como segunda característica de las medidas cautelares su “excepcionalidad” (página 566: “B) Excepcionalidad”).

    Es decir había sostenido en la Resolución judicial recurrida lo contrario de lo que él mismo tenía escrito en su propio libro, todo ello para sostener una decisión administrativa (la del General) cuando la función de un Tribunal de justicia (art. 106, 1º CE) no es sostener lo insostenible sino corregirlo. Esta es la Justicia Militar (o al menos una parte de la misma) que hay en España, lo digo por si hay alguien que a estas alturas esté pensando otra cosa. Ya lo advirtió el insigne jurista D. Vicente Gimeno Sendra en el premonitorio voto particular que formuló como Magistrado del Tribunal Constitucional en la Sentencia del Tribunal Constitucional 113/1995 (publicada en el BOE nº 184, de 3/agosto/1995).
    Ante esta aparente o presunta grosera ilegalidad, la Srª Fiscal ante el Tribunal Constitucional, que entre sus funciones tiene la defensa de la legalidad y de los Derechos Fundamentales de los Ciudadanos (art. 124 CE), podía haber reaccionado de varias maneras, la principal de ellas proponiendo que el Recurso de amparo fuera admitido, para así por lo menos corregir la deriva anticonstitucional de la decisión judicial, y corregir también la ilegalidad todavía más inconstitucional de la decisión administrativa del General. Yo no digo que la reacción del Ministerio Fiscal hubiera sido el además dar traslado a la Fiscalía del Tribunal Supremo para que abriera una diligencias de investigación preprocesal a ver si el Tribunal Militar Central había incurrido en responsabilidad penal, por un presunto delito de prevaricación, a lo que venía obligada la Srª Fiscal, (y el propio Tribunal Constitucional) por el art. 262 de la Ley de Enjuiciamiento Criminal y por el art. 40, 1º Ley de Enjuiciamiento civil dado el carácter supletorio de la misma en toda clase de procedimientos, pero por lo menos admitir el recurso de amparo y corregir el desafuero.
    Pues no, la Srª Fiscal se opuso a la admisión del recurso porque no se había expuesto al Tribunal Militar que tenía un libro donde decía todo lo contrario de lo que luego decidía como Tribunal, como si al autor de un libro fuese necesario decirle lo que él mismo escribe. Ante este hecho del libro, no parece que la solución fuera tapar este asunto para que no se hiciera nada al respecto, como consiguió el Ministerio Fiscal, porque la función constitucional del Ministerio Fiscal (art. 124 CE) no es velar porque la ilegalidad y la violación de Derechos Fundamentales pueda campar a sus anchas sin ningún recurso de amparo ni ningún obstáculo que la perturbe, sino justamente todo lo contrario, debería ser garantía de legalidad, de defensa de los Derechos Fundamentales y del interés público, y porque a mayor y más grosera ilegalidad no debe reaccionarse con menos acción de la Justicia y menos Estado de Derecho como hizo la Srª Fiscal Jefe de la Fiscalía ante el Tribunal Constitucional, sino haberlo esclarecido y corregido aunque sólo fuera porque el caso iba va más allá del propio caso, porque la pregunta es ¿en qué situación iban a quedar las personas que se vieran sometidas a este Tribunal Militar que actuaba de esta manera si su conducta no era afeada y corregida?
    El grado de injusticia no quedó ahí. El Recurso de amparo se basaba en la violación de 10 Derechos Fundamentales diferentes, de modo que si se apreciaba algún problema en uno de esos derechos Fundamentales (ni siquiera eso, porque el tema del libro afectaba a esa prueba en concreto, pero la violación de ese Derecho Fundamental no dependía ni muchísimo menos de esa sola prueba) debería determinar aun en el peor de los casos, que este motivo de amparo quedara fuera pero se siguiera el recurso con el resto de motivos, de conformidad con el principio de conservación de actos y trámites. Pues no. Un problema con una de las pruebas relativas a un motivo de amparo (de los 10 motivos o violaciones distintas en juego) determina que todo el recurso en su totalidad queda inadmitido, y el resto de las 9 violaciones de Derechos más, aunque no haya pega sobre ellas, se ignoran. Esto es algo así como si acudimos a un juzgado reclamando el pago de 10 facturas independientes que nos deben, resulta que respecto de una factura hay una controversia en alguno de sus elementos (que en realidad no es tal, pero bueno) y lo lógico sería que en el peor de los casos esa factura fuera la que no se cobrara, pero las otras 9 sobre las que no hay pega si se deberían cobrar. Pues no, si aplicamos la manera de actuar en el Tribunal Constitucional, y de la Fiscalía ante el Tribunal Constitucional si una factura tiene un problema las demás independientes de la misma y que no tienen ninguna pega, tampoco se cobran. Un problema en una de las pruebas sobre la violación de un Derecho Fundamental (de 10 violaciones en juego) determina que los otros 9 Derechos Fundamentales sobre los que no hay duda que oponer, van a la papelera también. Todo ello obviamente como pretexto (presuntamente) para no hacer nada.
    Esta es la protección de Derechos Fundamentales que hay en España y que muy poca gente conoce. La gente se llena la boca hablando de la “garantía” de los Derechos Fundamentales y el carácter inviolable de los mismos (art. 10, 1º CE) y no tienen ni idea de cuál es la realidad».

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